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Carmen Kurtz se ha ido, despacio, sin hacer ruido, como hacen las personas sencillas y buenas, como ha vivido estos últimos años. Carmen de Rafael Marès (18-9-1911/6-2-1999) ha sido una de las escritoras básicas, a partir de los 60, para el desarrollo de la Literatura Infantil, junto con nombres como Ana Mª Matute. Reivindicó el papel de una buena Literatura Infantil y a ella se dedicó con afición y éxitos hasta hace, prácticamente, una década. Aunque en la actualidad se sentía un tanto relegada y olvidada porque, quizás, sus obras, en estos últimos años, no han tenido la difusión que se hubieran merecido. Carmen Kurtz era generosa y veía con optimismo la eclosión de la literatura para niños en los 80. Así se expresaba al respecto:
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«La Literatura Infantil en España lleva un retraso de dos siglos y ha sido conceptuada hasta hace poco (unos quince años) como arte menor. Ahora hay buenos escritores. Mujeres y hombres que la toman muy en serio y creo que hemos recuperado algo del tiempo perdido»3. |
Carmen Kurtz nació en Barcelona -y allí también ha fallecido-. Se casó, en 1935, con Pierre Kurz Klein, de quien toma su nombre literario, añadiéndole una ‘T’. Su hija Odile ha sido también la ilustradora de algunos de sus libros, entre ellos Veva, del que hablaremos a continuación.
La práctica totalidad de su producción literaria -no toda4- la ha dedicado a los niños. Y uno de los personajes que ha obtenido fama internacional es Óscar, que inició sus aventuras en 1962 con Óscar, cosmonauta y siguió con 17 historias más. Precisamente Óscar, Kina y el láser fue llevada al —12→ cine por José María Blanco en 1978. A propósito de Óscar, Carmen Kurtz escribió:
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«Hubiera querido que los libros no se terminaran nunca, tanto me identificaba con los personajes. Y cuando decidí escribir para los niños tuve en cuenta esta ambición: crear un personaje que viviera múltiples aventuras. No sé si usted ha leído todos mis Óscar, diecisiete en total. Los dejé porque ya me sentía agotada. Y tomé otros caminos»5. |
Carmen Kurtz fue premiada repetidas veces. Obtuvo el Lazarillo en 1964 por Color de fuego, el Premio de la CCEI en los años 1964, 1966, 1967, 1975 y 1981; fue también Premio del Ministerio de Cultura al Libro de Interés Infantil en los años 1975, 1978 y 1979. Del mismo modo, ha sido dos veces candidata por España al Premio Hans Christian Andersen y su nombre ha figurado en la Lista de Honor de dicho Premio en 1964. Todos los libros de Carmen Kurtz se han publicado y algunos han visto más de diez ediciones. Es el caso de Veva (1980) y Veva y el mar (1981). Centraré este breve homenaje en el análisis de Veva, ya que, aparte de ser un libro bellísimo, respira ganas de vivir y ternura y su propia autora estaba muy contenta con la historia de esta niña tan especial:
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«El libro que más satisfacciones me ha procurado es Veva, editado por Noguer en 1980. Veva ha sido un libro afortunado, best-seller desde su primera edición hasta la fecha. Veva, y también los Óscar, han sido de lectura obligatoria en casi todos los colegios de España»6. |
Carmen Kurtz tuvo una especial habilidad para penetrar rápidamente en el mundo de los niños mediante aventuras, juegos, camaradería. De estilo diáfano y claro, nos transmite alegría, ilusión, ganas de seguir viviendo las aventuras de sus personajes. Cabe añadir que la propia autora tuvo una educación rodeada de libros:
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«He sido una gran lectora y encontré en mi padre (perdí a mi madre a los cinco años) un gran apoyo. Tuve los libros que quise y la suerte de poder leer en cuatro idiomas. Eso que parece un tanto vanidoso por mi parte, fue circunstancial. A veces las casualidades nos ayudan»7. |
Veva es un libro feliz. Nos habla de una niña que, al nacer, ya sabe hablar y conecta inmediatamente con su Buela. Es el tema de la comunicación humana, tan importante en la literatura. Veva tiene esa capacidad prematura y así puede introducirnos en el mundo de los recién nacidos:
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«-Los bebés no hablan. No saben hablar hasta... Bueno, algunos empiezan a decir papá y mamá hacia los seis meses, creo, no recuerdo bien. -Todos los bebés sabemos hablar, pero nos callamos para no asustar a los mayores. Y para que no abusen de nosotros»8. |
Veva recibe amor por todas partes. Sus padres, su Buela, sus hermanos, un poco menos su hermana mayor, que tiene otra clase de problemas:
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«Natacha no vaciló: tenía que llamarme Genoveva, como la Buela. No es que a mí me importara, pero sé que lo hizo con muy mala uva»9. |
Lo importante es que Veva, que sólo descubre su secreto a la Buela, se hace querer, no se siente nunca rechazada:
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«Y me tomó en sus brazos. Me retuvo hasta que terminó el disco. ¡Qué felicidad! Al poco mamá dijo que era hora de cenar e iba a ponerme en la cuna. Papá me miró un buen rato y me dio un beso distinto a los otros. Un beso de verdad, no de compromiso»10. |
Veva vivirá con su Buela divertidas e insólitas peripecias, precisamente por esa facultad suya de hablar tan pronto, al igual que con su hermano Quique, al que también descubre esa habilidad:
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«-¿De veras que la Buela es del Barça? -Claro. El Barça, en la época de la Buela, se llevaba todas las copas. Y de pronto se quedó callado. Me miró como si viera un fantasma y tragó saliva. -¡Pero si está hablando!-dijo al fin. Y llamó a gritos a la Buela»11. |
Veva es un libro realista, nos habla de una familia de clase media. Los padres son profesores y los hermanos estudian. La Buela cuida del hogar. Lo único asombroso es que Veva hable, aunque no rompe el equilibrio de la familia, al contrario, lo mantiene:
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«No hace falta ser un lince para saber si en una casa falta, o sobra, dinero. En la mía, lo que se dice sobrar, no sobra. Faltar, tampoco. Vamos justos a pesar del trabajo de mi padre y de mi madre, y de la pequeña pensión de la Buela. Los gastos son grandes mientras la casa resulta pequeña para tanta gente»12. |
Veva, gracias a su extraordinario poder de comunicación, vive hacia fuera, se proyecta hacia el mundo y se siente parte de él:
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«Puse todo mi empeño en nacer. Era algo, exclusivamente, entre mi madre y yo, y me sentí en la obligación de ayudarla. Difícil, ¡ya lo creo!, pero —14→ si otros lo habían conseguido -me decía yo en aquellos momentos- ¿por qué no había de conseguirlo yo? Gateé por un túnel oscuro y resbaladizo. Mi madre empujaba y yo aprovechaba sus esfuerzos para avanzar hacia la salida»13. |
En la historia predomina el diálogo o el monólogo de la niña. La escritora utiliza un registro coloquial, sencillo, fácil, ameno, con momentos divertidos y alusiones constantes a la vida cotidiana de la Buela y de la niña. Pese a la habilidad mágica de la niña, se trata de una historia cotidiana y real. Las cosas se retratan tal como son de verdad.
Carmen Kurtz nos quiere mostrar que a los niños pequeños no hay que tratarlos como si no entendiesen nada y, para demostrar que son inteligentes, da el don de la palabra a Veva para que, desde su óptica, nos demos cuenta de qué puede pensar un niño de nuestras acciones, de nuestro mundo adulto. A Veva la dejamos en su casa preparando su primer verano, pero ésa es ya la historia de Veva y el mar.
La mejor manera, sin duda, de recordar a un escritor o escritora es releer su obra y redescubrirla otra vez. Con ello, de alguna forma, daremos vida a sus personajes, que no se sentirán tan solos sin su creadora, a quien hemos de reconocerle la habilidad comunicativa y su honestidad en los planteamientos:
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«Sinceramente creo que he tenido mucha suerte... y mucho trabajo»14. |