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Escena I

 

El DUQUE, ROGERIO, CLEMENCIA y otros.

 
DUQUE
Ya estás legitimado,
y por sucesor mío declarado
en Bretaña, que estima
las partes con que el cielo te sublima.
Ya yo, cansado y viejo, 5
seguro de tus letras y consejo,
en tus hombros alivio
el peso del gobierno que no envidio,
sino ociosos descansos
de cazas leves y de libros mansos, 10
porque en vejez lograda
me manda el tiempo jubilar la espada.
Clemencia es mi sobrina,
en hermosura y discreción divina;
del de Borgoña hermana, 15
de Orliéns Duquesa, que apacible y llana,
mientras Roma dispensa,
solo en amarte, como a dueño piensa,
juzgando a gloria inmensa el bien que gana.
Rogerio, ¿pues qué es esto? 20
¿Tú, triste agora, cuando manifiesto
secretos que ha tenido
el tiempo en las entrañas del olvido?
Cuando sólo creías
heredar las groseras alquerías 25
que viste el sayal pardo,
hijo de un Duque ya, no de Pinardo,
en posesión segura
del Estado bretón, donde te jura
por señor la nobleza, 30
¿melancólico tú? ¿Tú con tristeza?
Pudiera hacerte agravio,
a no llamarte tus estudios sabio,
creyendo que echas menos
montes de riscos y de encinas llenos, 35
rústico por costumbre,
y que te da la corte pesadumbre,
el palacio tristeza,
y bárbaro disgusto esta belleza;
que aunque ilustre has nacido, 40
podrás, como entre montes has vivido,
de la costumbre hacer naturaleza.
ROGERIO
Las razones que alegas
contra el tropel de mis pasiones ciegas,
a mi tristeza añaden 45
grados, señor, que más me persüaden
a la melancolía
que ocupa mi confusa fantasía.
Estaba yo contento
con un mediano estado, fundamento 50
de la alegre esperanza
que intenta malograr esta mudanza;
ni pobre jornalero,
ni privado en la corte lisonjero,
mas con la medianía 55
que Salomón, prudente, a Dios pedía;
porque ni la pobreza
deja volar ingenios, ni la alteza
que estriba en la abundancia,
se escapa de soberbia e ignorancia; 60
pues sólo hallan remedio
estos extremos en el quicio medio
que forman la bajeza y la arrogancia.
Eran mi pasatiempo
los libros y las armas, contra el tiempo 65
que el ocio necio pierde;
ya el agua, el viento, y ya el campo verde,
midiendo auroras frescas
con envidiosas cazas y con pescas;
y mientras estudiaba, 70
agradecido al cielo, me preciaba,
que a pesar de la herencia
en que en el mundo estriba la potencia
de necios opulentos,
que llamo sabios yo por testamentos; 75
yo con la industria mía,
lo que no a la fortuna, le debía
a la naturaleza,
ambicioso de fama y de grandeza
no heredada, adquirida 80
con noble ingenio y estudiosa vida,
que ilustra más la personal nobleza.
Agora, pues, que veo
frustados mis estudios y deseos,
y que en fe desta herencia 85
no hay entre mí y el necio diferencia,
pues fortuna inconstante
con riquezas me iguala al ignorante,
¿no te parece justo
que cuando adquiero Estado, pierda el gusto, 90
viendo, como soldado
en la paz, el ingenio reformado?
A pocos poderosos
he oído celebrar por ingeniosos,
que en ellos, de honras llenos, 95
es el ingenio lo que vale menos.
Y así siento, ofendido,
tener en menos lo que más ha sido,
pues creerá quien me jura
que no es sabio quien tiene tal ventura; 100
y si es así, ¿en qué precio
tendré este Estado en opinión de necio,
contra el ingenio que volar procura?
DUQUE
Toda melancolía
ingeniosa es un ramo de manía, 105
y no hay sabio que un poco,
si a Platón damos fe, no toque en loco.
En ti lo verificas,
sintiéndolo del modo que lo explicas.
Feliz Platón llamaba 110
el reino donde el Rey filosofaba.
¡Mira tú cuán opuesta
es la opinión que triste te molesta!
Probarás cuán süave
es el gobierno para aquel que sabe, 115
y en medio la experiencia,
la divina hermosura de Clemencia
sera como instrumento
que divierta tu triste pensamiento.
Sus discursos reprime, 120
que suele hacer más mal el más sublime,
pues tal vez daña el mucho entendimiento.

  (Vase.) 



Escena II

 

ROGERIO y CLEMENCIA.

 
CLEMENCIA
Si como yo os tengo amor,
ventura también tuviera
para alegraros, señor, 125
contento Bretaña os viera
y a mí con gusto mayor.
Mas si para divertiros
os pueden ser de provecho
propósitos de serviros, 130
deseos de un firme pecho,
y de un alma fiel, suspiros,
toda yo en vos empleada
os me ofrezco, dedicada
al templo de vuestra fe; 135
vos sois mi sol, yo seré
nube por vos ayudada.
Si estáis triste, en la tristeza
se entretendrá el alma mía,
que ya a imitaros empieza; 140
si alegre, hará mi alegría
alarde de esa belleza.
Seré, en fin, espejo fiel
que en todas las ocasiones,
sin colores ni pincel, 145
retrate hasta las acciones
vuestras, mirándoos en él.
ROGERIO
Perdóneme vuestra alteza,
que merece su belleza
un gusto más sazonado 150
que el mío, agora asaltado
desta enfadosa tristeza.
Para mejor ocasión
guardo el agradecimiento
que debo a tanta afición, 155
cuando el amor y el contento
pongan el gusto en sazón,
y entre tanto dé lugar
a que sin más compañía
que mi descortés pesar 160
ceda a la melancolía
el derecho del amar.
CLEMENCIA
No tengo más gusto yo
que el vuestro. Ahí el amor llegó,

 (Aparte.) 

de la esfera de mi cielo 165
la llama, que envuelta en yelo,
abrasándome me heló.
Esta sequedad adoro,
este entendimiento estimo,
deste mármol me enamoro, 170
y amando me desatino,
porque, si sospecho, ignoro.
Discreto que tanto sabe,
triste sin más ocasión
de la que alega, no cabe 175
en buen discurso y razón.
Celos, falsead la llave
de su escondido secreto,
y aunque perdáis el respeto
al recato y al temor, 180
sabed si es la causa amor,
porque llore yo el efeto.
Mi sospecha temerosa
sacará a luz sus desvelos,
pues son, pasión amorosa, 185
inquisidores los celos
que no se les pierde cosa.

 (Vase.) 



Escena III

 

ROGERIO.

 
ROGERIO
Todo esto es, Leonisa mía,
con sofísticas razones,
buscar necias ocasiones 190
para mi melancolía.
Si yo no te viera el día
que perdí mi libertad,
fuera esta prosperidad
el colmo de mi contento: 195
ya sin ti, será tormento
la más regia voluntad.
Perdite; ya no es posible,
en desiguales estados,
dar alivio a mis cuidados, 200
ni ver tu rostro apacible;
pues amar un imposible
será eterno padecer;
no amarte, no puede ser;
pues amarte, y no esperar, 205
padecer, y no olvidar,
es morir y no poder.
Si yo de Pinardo fuera
hijo, cual pensé, y te amara,
cuando a mi ser te igualara, 210
poco tu suerte subiera.
Soy Duque; ¡ay, fortuna, fiera!,
tormentos con honras das;
ya yo sé que igualado has,
midiendo amorosas leyes, 215
los pastores a los reyes;
mas yo soy sabio, que es más.
En cuanto rey, no era mucho
llevarme de mi pasión;
en cuanto sabio, es acción 220
en que mi deshonra escucho.
¡Con qué de contrarios lucho!
Amando, he de aborrecer;
príncipe, tengo poder;
sabio, ocasiono mi agravio, 225
y amante, príncipe y sabio,
queriendo, he de no querer.
Pues dar alivio a mi amor
por medio menos que honesto,
ni aun pensarlo, porque he puesto 230
todo mi honor en tu honor.
Morir, Leonisa, es mejor:
batalle en mi fantasía
esta contraria porfía,
mientras la vida haga pausa, 235
como se ignore la causa
de tanta melancolía.


Escena IV

 

ROGERIO y ENRIQUE.

 
ENRIQUE
Que el Duque me haya quitado
por vos, bastardo y espurio,
a Bretaña, no me injurio, 240
que mi nobleza me ha dado
la sucesión suficiente
que mi sangre ha merecido;
legitime a un mal nacido
el Papa, estando yo ausente, 245
que de su eleción aguardo
el suceso que merece
la provincia que obedece
por Duque suyo a un bastardo.
Pero que con esta herencia 250
el Duque a Clemencia os dé,
¡eso no, que os sacaré
el alma yo con Clemencia!
Si fuérades sabio vos,
y, por consiguiente, cuerdo, 255
entrárades en acuerdo,
y comparándoos los dos,
vos y Clemencia, mi prima,
temiérades su nobleza,
porque en la naturaleza 260
el Papa no legitima;
ni por más que os habilite
para el Estado que os da,
posible al Papa será
que mancha de sangre os quite. 265
Al agua más limpia y clara,
como a otro cualquier licor,
se le pega el mal sabor
del vaso vil donde para;
y aunque de reyes franceses 270
sangre el Duque os haya dado,
el vaso en que habéis estado
por lo menos nueve meses,
que os habrá pegado, es llano,
el bajo ser que tenéis, 275
pues sois Duque y no perdéis
los resabios de villano.
Que no es más que villanía
el soberbio pretender
a Clemencia por mujer 280
legítima, y sangre mía.
¿Conmigo competís vos,
sin honra, ser, ni consejo?
ROGERIO
Conde, miraos a un espejo,
y vengareisme de vos. 285

  (Vase.) 



Escena V

 

ENRIQUE.

 
ENRIQUE
¿Que yo a un espejo me mire,
y de mí le vengaré?
Extraña respuesta fue:
causa me da que me admire.
¡Cuando le injurio y espero 290
que usando de su poder,
o ha de mandarme prender,
o vengar en mí su acero,
sin airarse contra mí,
sin hacer de injurias caso, 295
sin descomponer el paso
se parte y me deja así!
Suceso es digno, por Dios,
de admiración y consejo.
«Conde, miraos a un espejo, 300
y vengareisme de vos».
¿Si quiso decir por esto
lo que Séneca, divino
que la cólera y el vino
en un mismo grado ha puesto, 305
cuya furia y frenesí,
si la razón no la aplaca,
al hombre más cuerdo saca,
para afrentalle, de sí?
«Si el airado se mirase 310
(dijo Séneca) a un cristal,
yo sé que viéndose tal,
de sí mismo se afrentase».
Ya mi cólera se mira
a vuestro espejo, razón, 315
y ya mi loca pasión
afrentada se retira.
Justamente os llaman sabio,
pues por tal es bien se estime
quien sus pasiones reprime 320
y disimula su agravio.
No haya más entre los dos,
que me diréis, si me quejo:
«Conde, miraos a un espejo,
y vengareisme de vos». 325

 (Vase.) 



Escena VI

 

CLEMENCIA y CARLÍN.

 
CLEMENCIA
Yo gusto desto; dejalde.
CARLÍN
Pues ¿por qué no habían de entrar?
CLEMENCIA
Cuando yo salí a cazar
te conocí.
CARLÍN
Ni el alcalde
ni el cura me quita a mí 330
que no entre, si se me antoja,
en la igreja.
CLEMENCIA
¿Quién te enoja?
CARLÍN
Un viejo, porque entro aquí.
CLEMENCIA
Es aquese el guarda damas.
CARLÍN
¡Válganos Dios! ¡Que hay quien deba 335
guardar damas, y se atreva
a que no quemen las llamas!
Pues aun no puede un marido
guardar sólo a su mujer,
¿y habrá quien pueda tener 340
tanto pájaro en un nido?
Él tiene gentil tempero.
CLEMENCIA
¿A qué has venido a Palacio?
CARLÍN
En el campo hay más espacio
que acá. Mas diga: ¿es de vero 345
que Rogerio es Duco?
CLEMENCIA
Sí.
¿Vendrasle a pedir mercedes?
CARLÍN
Si viniere o no...
CLEMENCIA
Bien puedes,
que yo rogaré por ti.
CARLÍN
Y qué, ¿el Duco viejo es ya 350
su padre?
CLEMENCIA
Él le ha dado el ser.
CARLÍN
¿Y ella diz que es su mujer?
CLEMENCIA
Mi esposo ha de ser.
CARLÍN
¡Verá!:
hombre hue siempre de chapa;
desde mochacho lo tuvo. 355
Cura en nuso lugar hubo
que adivinó el verle papa.
CLEMENCIA
¿Cómo?
CARLÍN
Desde el primer día
que empezó de gorjear,
a todos los del lugar 360
taita y papa les decía;
y como no se le escapa
nada al cura, al punto dijo:
«¿Papa sabéis decir, hijo?
Pues yo espero veros papa». 365
CLEMENCIA
¡Graciosa rusticidad!
Pues le vais, serrano, a ver,
procuralde entretener
y su tristeza aliviad,
que después que es Duque, vive 370
melancólico en extremo,
y al paso que le amo, temo
su salud.
CARLÍN
¡Oh! Si recibe
cierto envoltorio que aquí
le traigo, yo le aseguro 375
que ella vea cual le curo.
CLEMENCIA
¿Es regalo?
CARLÍN
Creo que sí.
CLEMENCIA
Mostralde acá.
CARLÍN
Viene oculto.
CLEMENCIA
¿Es de Pinardo?
CARLÍN
No es del.
CLEMENCIA
¿Pues cúyo?
CARLÍN
Es cierto papel.
380
CLEMENCIA
Regalo que no hace bulto,
¿qué será?
CARLÍN
¿No lo penetra?
Son unos polvos.
CLEMENCIA
¿De qué?
CARLÍN
De carta, que si los ve,
también podrá ver la letra. 385
CLEMENCIA
¿Es billete?
CARLÍN
Sí, por Dios.
CLEMENCIA
¿Quién le escribe?
CARLÍN
No hay decillo.
CLEMENCIA
¿Por qué?
CARLÍN
Mándanme encubrillo,
principalmente de vos.
CLEMENCIA
¡Ay cielos! ¿Y es quien le avisa 390
en él alguna serrana?
CARLÍN
Más fresca que la mañana.
CLEMENCIA
Bueno; ¿y llámase?
CARLÍN
Leonisa.
CLEMENCIA
Según eso, no me espanto,
si es su amante y no la ve, 395
que triste Rogerio esté.
¿Quiérense mucho?
CARLÍN
Tanto cuanto.
CLEMENCIA
¿Y cuál de aquellas dos era,
que cuando a caza salí
con Rogerio hablando vi? 400
CARLÍN
Picando os va la celera.
La que me ha dado esta carta,
cuyo porte pagáis vos,
es, señora, de las dos,
barbinegra y cariharta. 405
CLEMENCIA
¿Esa es Leonisa?
CARLÍN
¿No bonda
decir que sí? En muesa villa
la llaman «la albondiguilla»
por ser tan carirredonda.
CLEMENCIA
¿Y a esa quiere?
CARLÍN
Es bella moza.
410
CLEMENCIA
Mostrad el papel acá.
CARLÍN
Más no nada.
CLEMENCIA
Acabad ya,
villano.
CARLÍN
¡Ay, que me retoza!
CLEMENCIA
¿Vos sabéis aquestas tretas,
rústico, zafio, villano? 415
CARLÍN
¡Aquí del Rey, que la mano
quiere meterme en las tetas!
 

(Sale ROGERIO.)

 


Escena VII

 

Dichos y ROGERIO.

 
ROGERIO
¿Qué es aquesto?
CLEMENCIA
La ocasión
de vuestra melancolía,
si de la desdicha mía 420
presagios ciertos no son.
Triste estáis; tenéis razón,
que el mudar naturaleza,
¿a quién no causa tristeza?
Y más a vos, que trocado 425
habéis un ilustre estado
por esta vil rustiqueza.
Será para vos desierto
la corte que hoy os recibe,
porque donde el gusto vive, 430
que vive la corte es cierto.
Cambio os da el amor, abierto
en letras que os ha librado;
cobrad, quedaréis pagado
si aceptáis de mejor gana 435
una morada villana
que un generoso Ducado.
Y alegraos, que ya os avisa
de que en vuesta triste ausencia
no ha de malograr Clemencia 440
esperanzas de Leonisa.
Guardad para ella la risa
y para mí los enojos,
que si villanos despojos
el alma os tiranizaron, 445
yo, porque a vos os miraron,
sabré castigar mis ojos.

 (Vase.) 



Escena VIII

 

ROGERIO y CARLÍN.

 
ROGERIO
¡Bárbaro! ¿Qué has hecho?
CARLÍN
¿Yo?
No me sé. ¿Qué quiere c'aga?
Aquesta será la paga 450
del parabién que le do.
ROGERIO
¿Enviote acá Leonisa?
CARLÍN
¿Pues quién me había de enviar?
ROGERIO
¿Y escribe?
CARLÍN
Todo un plenar,
por más que la daba prisa. 455
ROGERIO
Y le habrás dicho a Clemencia
todo cuanto en mi amor pasa.
CARLÍN
Pues si con ella se casa,
¿no era encubrillo conciencia?
ROGERIO
¿Hay disparate mayor? 460
CARLÍN
El marido y la mujer,
¿una carne no han de ser
y un alma? El sermonador
mos lo dijo el otro día.
ROGERIO
¿Qué queréis decir por eso? 465
CARLÍN
Pues si es su carne y su güeso,
el papel que a él le traía,
y yo le negué importuno,
cuando a su mujer le diera,
¿qué importa que le leyera? 470
ROGERIO
¡Hay tal necio!
CARLÍN
¿No es todo uno?
ROGERIO
¿Dístesele al fin?
CARLÍN
¡Mal año!
ROGERIO
¿Qué es del?
CARLÍN
Aquí está metido.
ROGERIO
Discreto tercero has sido.
CARLÍN
No hay ya discretos ogaño. 475
ROGERIO
Muestra acá.
CARLÍN
¡Qué mala cuca
la Duca debe de ser!
ROGERIO
¡Ay mi bien!
CARLÍN
Un Lucifer
es si se enoja la Duca.
 

(Lee ROGERIO la carta.)

 
«Del pláceme que os envío 480
volveme el pésame a mí,
pues lo que siempre temí
llora ya mi desvarío.
Duque sois, y no sois mío:
gocéis en gusto mayor 485
mejoras de vuestro amor,
que si en esta triste ausencia
fuere allá todo clemencia,
todo acá será rigor.
Entre celosas mudanzas 490
mis deseos faetones,
envidiando posesiones,
sepultarán esperanzas.
Dad, sin injuriar, venganzas
a quien me ha de suceder; 495
que yo que os supe querer
y nunca sabré olvidar,
siempre, Duque, os sabré amar
si no os supe merecer».
ROGERIO
¡Ay imposible querido!, 500
tus parabienes son tales,
que más serán para males
del bien que sin ti he perdido.
Quejas, Leonisa, me das,
cuando en tus valles amenos 505
quisiera yo valer menos
que aquí, por gozarte más.
Sin ti, ¿qué vale la corte,
si lo es por ti el monte? En fin,
perdonándote, Carlín, 510
te vengo a pagar el porte
deste papel. Ven acá;
¿llora por mí mi Leonisa?
CARLÍN
Todo es llanto, si era risa,
suspiros de a legua da. 515
ROGERIO
¿Tanto llora?
CARLÍN
Ojos y cholla
tien, que es verla compasión,
y más si hace salpicón
y es picante la cebolla.
No embargante que haya quien, 520
ocupando el lugar vueso,
ande por ella sin seso
y la quillotre también.
ROGERIO
Será algún pastor.
CARLÍN
¡Mal año!
Es caballero, que hereda 525
dos castillos, cruje seda
y guarnece de oro el paño.
ROGERIO
¿Quién es?
CARLÍN
Filipo, el señor
de Castel y Fuen-Molino.
ROGERIO
¿Filipo, nuestro vecino? 530
CARLÍN
Ése la tien tal amor,
que adoquiera que la ve
la pestilencia le toma.
No hay desde París a Roma
quien tales musquinas dé. 535
Anoche cantó a su puerta
con otros dos una trova,
y por Dios que no era boba;
pero no estaba despierta
la moza, y quedose en seco. 540
ROGERIO
¿Y qué dice a eso Leonisa?
CARLÍN
Aunque hace de su amor risa,
perdóneme Dios si peco,
que ella es hembra y él es tal,
que temo ha de derriballa 545
a la postre.
ROGERIO
¡Torpe, calla!
CARLÍN
Hurtáronnos del corral
el gallo el lunes pasado
no sé cuál de las vecinas,
y vïudas las gallinas, 550
no atravesaban bocado.
Llevelas otro mejor,
y él, todo plumas y gala,
ya quillotrando el un ala
hasta el suelo alrededor, 555
ya escarbando, apenas toca
el muladar con la mano
cuando por dallas el grano
se le quita de la boca.
Ellas con los gustos nuevos, 560
menospreciando el ausente,
que do no hay gallo presente
diz que no se ponen güevos,
darán a Leonisa olvido,
y hará en la memoria callos, 565
que de galanes y gallos,
uno ido, otro venido.
Mas no sé quién entra acá.
ROGERIO
Espérame afuera un rato,
mientras que responder trato 570
a Leonisa.
CARLÍN
¿Escribirá?
ROGERIO
¡Pues no!
CARLÍN
Acabe, que es tarde.
Al puebro, por Dios, me acojo,
que me miró de mal ojo
la Duca, y el diabro aguarde. 575

 (Vase.) 



Escena IX

 

ROGERIO y ENRIQUE.

 
ENRIQUE
Primo sabio, en el espejo
me he visto de la razón,
donde para confusión
en mí mismo, faltas dejo.
Vuestro prudente consejo 580
a pedir perdón me obliga,
y a que respetándoos diga
que no hay más cuerda venganza
que aquella que con templanza
aconsejando castiga. 585
Pues sois sabio, perdonad
mi necia descompostura.
ROGERIO
Conde, amor todo es locura,
ciega es toda voluntad.
Yo estimo vuestra amistad 590
sin haceros competencia:
remitildo a la paciencia,
y tendréis presto noticia
que hay para todos justicia,
pero para vos clemencia. 595

 (Vase.) 



Escena X

 

ENRIQUE, solo.

 
ENRIQUE
¿Para mí Clemencia? Enigma
es, que mi ventura entabla.
Rogerio es sabio y no habla
sino sentencias de estima.
Esta esperanza me anima: 600
haced mi duda, obediencia,
amor, y tened paciencia,
pues Rogerio os da noticia
que hay para todos justicia,
pero para mí clemencia. 605

 (Vase.) 



Escena XI

 

PINARDO y FILIPO, caballero; los dos en traje de campo.

 
PINARDO
Es Leonisa una hermosa labradora,
Filipo, que si bien se considera,
es en belleza y discreción señora,
aunque la humilla calidad grosera.
Su padre, mozo entonces, viejo ahora 610
en los principios de su edad primera,
extranjero la trujo a esta montaña,
para ilustrar sayales, de Bretaña.
Rentero ha sido mío muchos años,
y aunque pobre, os afirmo que parece 615
que desmintiendo su prudencia engaños,
algún valor oculto le ennoblece.
Vaivenes causa la fortuna extraños;
mas sea humilde o noble, ella merece
ser excepción entre esta rustiqueza 620
de tosca sangre y de común belleza.
No porque vos la améis pierde conmigo
la elección que habéis hecho en su hermosura.
FILIPO
Si tal abono en mi favor consigo,
¿por qué recela estorbos mi ventura? 625
Estoy sin padres, y aunque noble, sigo
la inclinación, Pinardo, que procura
de mi oro noble y de su lana escasa
telas tejer con que adornar mi casa.
Desdéñame Leonisa; no me espanto 630
que no creerá promesas generosas
en tiempo donde amor promete tanto
y paga al cabo en ditas mentirosas.
Si vos la persuadís que al yugo santo
conmigo ate coyundas amorosas, 635
pues siempre os tuve obedencial respeto,
la vida os deberé.
PINARDO
Yo os lo prometo.


Escena XII

 

Dichos y FIRELA, con unos corales en la mano.

 
FIRELA
Cuando los corales pierde
Leonisa, perdida está;
pero quien perdido ha 640
su esperanza, un tiempo verde,
y ya marchita, ¿qué mucho
que de cuentas no haga cuenta?
Amor, suspensión violenta,
¡qué de males de ti escucho! 645
PINARDO
¿Qué hay, Firela, por acá?
FIRELA
Perdió en la fuente Leonisa,
lágrimas dando a su risa,
estos corales. Si está
en casa, mande, señor, 650
que los salga a recibir.
FILIPO
¿Suyos son?
FIRELA
Y ha de sentir
pena el perdellos.
FILIPO
Mejor
será, dándoos el hallazgo,
que me los deis a mí.
FIRELA
¿A fe?
655
FILIPO
Y en cabeza los pondré
de mi noble mayorazgo.
FIRELA
¿Para qué quiere él corales?
FILIPO
Para aliviar mi pasión,
que en el mal de corazón 660
me afirman que son cordiales.
FIRELA
Desear bienes ajenos
es pecado.
FILIPO
Restituye
en ellos quien me destruye
cuando no lo más, lo menos. 665
Tomad vos esa sortija.
FIRELA
¿Puedo yo ser liberal
de hacienda ajena?
FILIPO
Mi mal
me manda que los elija.
FIRELA
Si lo sabe, ¿qué dirá? 670
FILIPO
Dalde vos esta cadena
por ellos.
FIRELA
Enhorabuena;
mas no la recebirá
ni habrá quien dársela ose.
 

(Dale FIRELA los corales a FILIPO y toma de él la cadena y sortija.)

 
PINARDO
Soy yo su casamentero, 675
y dalla a Filipo quiero.
FIRELA
Como ella acepte, acabose.
PINARDO
Vos habéis de interceder;
que, en fin, más podremos dos.
FIRELA
Como se lo mandéis vos, 680
¿qué hay que dudar ni temer?
PINARDO
Decís bien, que es mi vasalla.
Bien Rogerio la ha querido

 (Aparte.) 

si es Filipo su marido,
y él sabio, vendrá a olvidalla. 685
Vamos.
FILIPO
Convertíos en risa,
lágrimas de amor leales
y corales de Leonisa.
 

(Vanse los dos.)

 


Escena XIII

 

LEONISA y FIRELA.

 
LEONISA
Anticipose el invierno,
valles, si hasta aquí floridos, 690
ya secos, mi bien ausente,
ajeno, sí, que no mío;
ya no esperéis coronar
de verbenas y de lirios
las márgenes de sus fuentes, 695
los límites de estos ríos:
sin Rogerio todo es falta.
FIRELA
Leonisa, de los suspiros
que das, si no son de amor,
lo que buscas adivino. 700
Si lloras por tus corales,
halládolos ha un perdido,
que tú has ganado en perderlos.
LEONISA
Todo lo que causa olvido
lo pierdo yo, mi Firela. 705
Mas ¿quién los tiene?
FIRELA
Filipo.
LEONISA
¿Quién se los dio?
FIRELA
Su ventura.
LEONISA
¡Qué mal dueño han escogido!
Cóbramelos, mi serrana;
así, poblando tus hijos 710
todos estos despoblados,
cortes vuelvan sus cortijos.
FIRELA
Levántasete con ellos
y alega en tu perjüicio
que le tienes acá el alma, 715
y así, que le es permitido
cobrar de donde pudiere;
fuera de que, como es rico,
lo que te usurpa en corales,
en oro pagarte quiso. 720
Esta cadena me dio
para ti.
LEONISA
¿Qué desvaríos,
Firela, te descomponen,
o la lealtad, o el juicio?
¿Tú eres mi amiga?
FIRELA
Por serlo
725
esposo te solicito
igual, ya que no a tu estado,
a tu pensamiento altivo.
LEONISA
Pues ¿en quién puede emplearse,
si subir ha merecido 730
hasta adorar a Rogerio,
que ya no caiga abatido?
FIRELA
Rogerio es Duque.
LEONISA
¿Qué importa?
FIRELA
Cásanle.
LEONISA
Puesto que envidio
venturas de mi contraria, 735
no por eso desconfío.
Mi amor es sólo potencia
del alma, que no apetito;
y el amar por sólo amar
es perfección, si es martirio. 740
Que se case o no Rogerio,
ni con Clemencia compito
ni se amortiguan las llamas
de mi amor perfeto y limpio.
Tú eres apasionada; 745
cohechos has recibido;
para amiga no eres buena,
ni sé si hasta aquí lo has sido.
Quédate a Dios con tu oro,
cómplice de tus delitos, 750
que según hace traiciones,
no es mucho que ande amarillo.
FIRELA
Oye, espera, vuelve acá;
que es Rogerio, y no es Filipo,
quien con prisiones doradas 755
encadena tus sentidos.
LEONISA
¿Qué dices?
FIRELA
Que en tu amistad
la poca firmeza he visto,
con que a la prueba primera,
en vez de bronce, eres vidrio. 760
¿Así obligaciones rompes?
LEONISA
Nunca el verdadero amigo,
en riesgo de su lealtad,
usa de ardides fingidos.
Mas ¿vienes tú de la corte? 765
¿Has hallado al dueño mío?
¿Diote para mí esa prenda?
¿Qué ha pasado? ¿Qué te ha dicho?
FIRELA
¿Tan andariega me hallaste?
Si con Carlín le has escrito 770
y ha vuelto con la respuesta,
¿qué preguntas?
LEONISA
¿Carlín vino?


Escena XIV

 

Dichas y CARLÍN.

 
CARLÍN
¿Quién hurta a Carlín el nombre?
LEONISA
¡Oh leal y fiel ministro
de mi amor! Dame esos brazos. 775
CARLÍN
Estese queda. ¡Oh, qué lindo!
Por Dios, que piense Firela
que se los pongo. ¡Bonito
soy yo para dar celera!
LEONISA
En fin, ¿Rogerio no ha sido 780
hombre en mudarse? En fin, ¿es
de la firmeza prodigio?
En fin, ¿no sabe olvidar?
CARLÍN
Pues ¿quién diablos se lo dijo?
¿Ha habido berros y artesa? 785
LEONISA
En esta cadena estimo,
no el oro, que es lo de menos,
el dueño, sí, que ha tenido.
Al dártela para mí,
¿despidiote enternecido? 790
¿Encargote mi constancia?
¿Comparó a su metal fino
los quilates de mi fe?
¿Qué dices?
CARLÍN
¿Habla conmigo?
LEONISA
Dirás que te pague el porte. 795
Escoge el mejor cabrito
de mi manada.
CARLÍN
¿Por qué?
FIRELA

 (Aparte.) 

Carlín, todo lo que finjo
aquí me importa que otorgues,
o de mi amor te despido. 800
CARLÍN
¿Hay que callar y otorgar?
LEONISA
¿Qué dices?
CARLÍN
Lo que yo digo
es que, en cuanto a la cadena
a Firela me remito.
LEONISA
¿Cómo es eso?
CARLÍN
¿Qué sé yo?
805
FIRELA
Este es un asno. Hame dicho
cuanto con él ha pasado.
Como viene de camino
cansado, y yo lo sé, ¿quieres
que te lo cuente?
CARLÍN
Eso pido.
810
LEONISA
¿No me responde el papel?
CARLÍN
Así leyó el vueso y vino
la Duca, que es una suegra,
y el Duco, de quien es hijo,
tuvo celera la Duca; 815
hubo llanto y suspirito;
temí alguna empalizada;
mandome el Duque novicio
que aguardase el responsorio,
y yo entonces, adivino 820
de cualquier paloteado,
acogime de improviso,
y véngome sin la carta;
ya la debe haber escrito.
LEONISA
¿Pues cuándo te pudo dar 825
la cadena que recibo,
si hubo luego tanto estorbo?
CARLÍN
A Firela me remito.
FIRELA
¿Hay bárbaro semejante?
Mentecato, ¿no me has dicho 830
que en viendo el Duque el papel,
amante y tierno te dijo
que en fe del constante amor
con que, a pesar del olvido,
ausente a Leonisa tiene, 835
este oro hacía testigo
de su invencible firmeza,
y que, como su cautivo,
lo que enviarle podía
eran prisiones?
CARLÍN
Sí dijo.
840
LEONISA
¿Entrarían todos luego,
y con ellos divertido
te mandó que le esperases?
CARLÍN
A Firela me remito.
LEONISA
En fin, ¿se acuerda de mí? 845
CARLÍN
Como la olla del tocino,
como el rocín de la yegua
y como la sed del vino.
Mas yo vengo tan cansado
de la corte y del camino, 850
que si hay más que pescudar,
a Firela me remito.

 (Vase.) 



Escena XV

 

LEONISA y FIRELA.

 
LEONISA
¿Ves ahora cuán constante
es Rogerio, y que el olvido
no tiene juridición 855
en él?
FIRELA
Tu ventura he visto
de que te doy parabienes.
LEONISA
¡Qué contenta los recibo!
FIRELA
Dete amor fines tan buenos
como gozas los principios. 860

 (Vase.) 



Escena XVI

 

LEONISA, que se echa al cuello la cadena.

 
LEONISA
¡Ay bienvenida cadena!
Mal te pago, pues te envidio
al cuello donde has estado,
de amorosos brazos digno.
Tú adornarás desde agora 865
el pecho que te dedico;
mi gala eterna ha de ser
las fiestas y los domingos.


Escena XVII

 

LEONISA, FILIPO, con los corales al cuello revueltos en una banda.

 
FILIPO

 (Aparte.) 

¡Que busque yo intercesores
para que mi esposa sea 870
una pastora y se vea
mi esperanza entre temores!
Mas, ¡ay cielos!, aquí está,
y con mi cadena al cuello;
alma, si podréis creello, 875
viento en popa amor os da.
¡Oh, solícita Firela!
LEONISA

 (Aparte.) 

Si vuestros quilates toca
mi fe, que os bese mi boca,
cuando el alma se desvela 880
por el dueño que os envía,
no hago a mi honor agravios.
FILIPO

 (Aparte.) 

¿En mi cadena los labios?
¿Qué esperáis, ventura mía?
Seguro puedo llegar, 885
pues de mi parte está amor.
Si ausente hacéis tal favor
a quien le viene a adorar,
y ya le tenéis presente,
no ocasionéis mis desvelos, 890
que tengo de ese oro celos,
pues en mi agravio consiente
labios de inmenso tesoro,
dignos que amor los asalte,
pues vale más ese esmalte 895
que los quilates de ese oro;
que aunque ya son celestiales,
pues tal cielo los tocó,
más justo es que bese yo
por vuestros estos corales. 900
LEONISA
¡Ay mis corales perdidos!
Agora sí que lo estáis.
FILIPO
Hallelos yo, y vos halláis
más perdidos mis sentidos.
Al amor, Leonisa mía, 905
le rogaba yo me diese
retrato vuestro, que fuese
apoyo de mi alegría.
Mas como excedéis al arte,
favoreciome de modo 910
que no atreviéndome en todo,
vino a copiaros en parte;
y dando alivio a mis males,
me dijo: «Suspende agravios,
pues el coral de sus labios 915
retratan esos corales».
Hallelos en ocasión,
y en fe de lo que intereso,
lo que significan beso;

 (Bésalos.) 

no, Leonisa, lo que son. 920
Mas si vos besáis también,
por ser mía, esta cadena,
¿qué más dicha?
LEONISA
¿Qué más pena
que la que mis ojos ven?
¿Esta cadena era vuestra? 925
FILIPO
Y vuestros estos corales.
LEONISA

 (Aparte.) 

Firela, con desleales
industrias su pecho muestra.
¡Fiad de amistad dorada!
Filipo, engañada he sido; 930
que destroquemos os pido
prendas que han de hacer culpada
la opinión de mi decoro,
pues dan sospechas iguales
caballeros con corales 935
y labradoras con oro.
Lo que es vuestro os restituyo;
haced otro tanto vos.

 (Quítase la cadena y ase los corales.) 



Escena XVIII

 

Dichos y ROGERIO.

 
ROGERIO
Amor, en fe de que es Dios,
en mí muestra el poder suyo. 940
Con color que salgo a caza
mi Leonisa vengo a ver.
LEONISA
Los favores han de ser
voluntarios, no de traza
que causen pena a su dueño. 945
Soltad.
FILIPO
¡Leonisa!...
ROGERIO
¡Ay de mí!
¿Filipo y Leonisa aquí?
Bien se quieren, o yo sueño.
LEONISA
¡Rogerio!
FILIPO
¡Señor!
ROGERIO
Extrañas
suertes halla un cazador. 950
LEONISA
¿Qué habéis hecho, ciego amor?
ROGERIO
¡Ocasionadas montañas!
Bien os están los corales,
y el oro os está a vos bien.
¡Qué de cosas nuevas ven 955
cada día los mortales!
FILIPO
¿Qué diré? ¡Que estoy confuso!
ROGERIO
¿Queréis que se use el coral
entre gente principal?
No me parece mal uso, 960
que habiendo hombres con gorgueras,
guedejas, faldas, anillos,
y ojalá no con zarcillos,
si ya no son orejeras,
para que queden iguales 965
con la dama más curiosa,
no faltaba ya otra cosa
que chapines y corales.
Quitáoslos, que no debéis
dar gusto a quien os los puso. 970
FILIPO
Gran señor...
ROGERIO
Vestíos al uso,
pero no los inventéis.


Escena XIX

 

Dichos y CARLÍN.

 
CARLÍN
Estos Ducos no mos dejan.
¿Acá también estáis vos?
ROGERIO
¿Qué dices?
CARLÍN
Que esotros dos
975
nuesos ganados aquejan.
El viejo y la Duca nuera
helos aquí dónde están.
ROGERIO
A aumentar mi mal vendrán.
LEONISA
Perdida soy.
CARLÍN
Plaza, afuera.
980


Escena XX

 

Dichos y el DUQUE, PINARDO, CLEMENCIA y FIRELA.

 
PINARDO
No aguardaba yo, señores,
tan impensada ventura.
DUQUE
La ociosidad apresura,
Pinardo, a los cazadores.
Rogerio, ¿sin darnos cuenta, 985
os salís a caza así?
ROGERIO
Criéme señor, aquí,
y así mi tristeza intenta
buscar en mi natural
alivios que allá no tengo. 990
¡Gran señora!
CLEMENCIA
Por vos vengo
a cazar también.
ROGERIO
Mi mal
me obliga a divertimientos
del campo.
CLEMENCIA
Tenéis razón,
y más en esta prisión, 995
cifra de vuestros contentos.
ROGERIO
Pinardo, también os cabe
parte a vos de mi venida.
PINARDO
Los pies os beso.
ROGERIO
¡Qué vida
pasé aquí quieta y süave! 1000
PINARDO
Diviértase y no imagine
vuestra alteza, gran señor,
en eso.
ROGERIO
Aun estoy peor
después, Pinardo, que vine.
PINARDO
¿De qué procede este mal 1005
tan lastimoso?
ROGERIO
Yo creo
que es, conforme a lo que veo,
ramo de gota coral.
LEONISA
Por mis corales lo dice.
¡Ay, Firela! ¡Qué de daños 1010
han causado tus engaños!
FIRELA
Pues yo por tu bien lo hice.
LEONISA
Tú también, villano, fuiste,
autor de toda mi pena.
CARLÍN
Pues yo, ¿por qué?
LEONISA
La cadena
1015
que ser del Duque fingiste
hace cierto tu delito.
Si es Filipo su señor,
¿por qué burlaste mi amor?
CARLÍN
A Firela me remito. 1020
CLEMENCIA
Envidia tengo, serrana,
al donaire que tenéis:
tras vos la corte os traéis;
dícenme que en viéndoos sana
cualquier tristeza que os mira. 1025
LEONISA
Pues vos triste me miráis,
y viéndome, no sanáis;
creed, señora, que es mentira.
ROGERIO
Yo imaginé divertirme
por esos montes agora, 1030
pero mi mal empeora;
todo ha dado en afligirme.
Volvámonos, si es servido
vuestra alteza, gran señor,
que como está en lo interior 1035
mi mal, disparate ha sido.
CLEMENCIA
No los halléis vos aquí,
Duque, y hallaréis en mí
medicina y enfermera.
Démosle, gran señor, gusto, 1040
aunque la caza perdamos.
DUQUE
Pues que vos le tenéis, vamos.
ROGERIO
Filipo, no fuera justo,
habiendo sido los dos
amigos y comarcanos, 1045
dejaros entre villanos
sin acordarme de vos.
Sed mi secretario.
FILIPO
Beso
a vuestra alteza los pies.
ROGERIO
Seguidme, Filipo, pues. 1050
FILIPO
¿Hay más infeliz suceso?
ROGERIO
Que miro muchos respetos
en vos de satisfación,
secretario, y más si son
parientes nuestros secretos. 1055
CARLÍN
¿Tengo de ir por el cabrito
que en albricias me mandó?
LEONISA
Traidor, tú me has muerto.
CARLÍN
¿Yo?
A Firela me remito.



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