21
Núñez de Arce, prefacio de los Gritos del combate.
22
Don Ramón Rodríguez Correa, en el prólogo de la segunda edición de las obras de Gustavo A. Bécquer.
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El señor Rodríguez Correa, admitiendo que hay mucha semejanza entre Enrique Heine y Gustavo Bécquer, busca diferencias entre ellos, diciendo que el primero es más independiente, indicación vaga cuyo sentido no comprendo bien, y el segundo más artista, con lo cual no estoy conforme. Si el arte se toma en su acepción general, como procede en este caso, no conozco poeta alguno que aventaje a Heine en sentimiento artístico. Dice también el señor Correa, y en esto va mejor encaminado, que el deseo de ser original y de alardear de excéntrico y escéptico, hizo desconocer al poeta alemán la unidad, que es el arte (y pase esta afirmación inexacta por incompleta), como lo prueban sus poemas Germania y Lázaro. Es verdad, pero esto no prueba nada contra el evidente reflejo que se nota en las Rimas de Bécquer, no de estas obras del último período de Heine, sino de Intermezzo y El Regreso, inspiración de su juventud.
24
Quince son las poesías de Heine que dio a luz entonces el señor Sanz, y están bien escogidas entre las mejores del Intermezzo y de El Regreso, con alguna otra, como el bellísimo romance titulado: El Mensaje. El Museo Universal las publicó como comienzo de una serie que había de continuar; pero no fue así, por desgracia de las letras españolas.
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El mismo Museo Universal insertó en 1867, número XVIII y siguientes, una traducción de Intermezzo, en verso, de don Manuel Gil Sanz; lleva la fecha de 1861. En 1873 se publicó en Madrid, con el titulo extraño e impropio de Joyas prusianas, Poemas de Enrique Heine, un volumen de traducciones, también en verso, de don Manuel María Fernández: este escritor tiene la franqueza de confesar que traduce del francés. Contiene su obra el Intermedio, El Regreso y la Nueva Primavera. El mismo año, en uno de los tomitos de la Biblioteca Universal, entre otras Poesías líricas alemanas, vertidas al castellano por Jaime Clark, se incluyeron cincuenta y un cantares y siete romances o leyendas de nuestro poeta. Son estas versiones muy superiores a las anteriores por estar más ceñidas al texto original y mejor comprendido el sentimiento del autor, pero es pobre la forma poética castellana. La acreditada Biblioteca Clásica, que publica don Luis Navarro, ha dado en 1883 un tomo de traducciones en verso de obras de Heine, con el título de Poemas y Fantasías. Comprende el Intermezzo, El Mar del Norte, El Regreso, Nueva Primavera y Hojas caídas, y es el traductor el joven y aventajado poeta valenciano, mi querido amigo don José J. Herrero, que se propone dar en un segundo tomo, Alta Troll, Germania, el Romancero y otras obras del mismo autor.
No he podido ver una traducción del Intermezzo publicada, según me dicen, en una revista literaria, por don Ángel Rodríguez Chaves; ni otra del reputado literato americano señor Pérez Bonalde. Este va a publicar en Nueva York todo el Buch der Lieder, traducido en verso.
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Don Francisco Miquel y Badía, artículo publicado en el Diario de Barcelona.
27
Dice Goethe literalmente- «La mano que el sábado maneja la escoba es la que te acariciará mejor el domingo».
28
Perojo, en los artículos ya citados de la Revista Europea.
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Este prólogo está fechado en París, 20 Enero de 1839.
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Como justo homenaje al insigne escritor don Eulogio Florentino Sanz, el primero que dio a conocer en España las poesías de Heine, pongo aquí ésta traducida por él.