11
El tambor Legrand.
12
En 1815 Enrique Heine fue colocado por su padre en casa de un banquero de Francfort. En 1816 o 1817, sin duda por consejo de su tío. Salomón Heine, banquero de Hamburgo, fue a esta ciudad, donde fundó en 1818 una casa de comisión, bajo la razón social de «Harry Heine y C.ª» Tuvo mal éxito, y fue liquidada en la primavera de 1819.
13
Esta conversión la hizo el 28 de junio de 1825 en Heilgenstadt.
14
Salomón Heine hízose muy rico: dejó al morir un caudal de más de cuarenta millones de francos. Era un gran filántropo, y Hamburgo le debió muchos beneficios. Quería a su sobrino, pero difícilmente le perdonaba su carácter novelesco, su manía de hacer versos y sus ideas trastornadoras. Dedicále el poeta su Intermezzo, del cual es probable que hiciera el israelita millonario poquísimo caso. Durante su permanencia en Francia le pasaba una pensión, que dio lugar a bastantes reyertas entre tío y sobrino.
15
La Correspondencia inédita de Heine publicada en Alemania y Francia, que forma tres volúmenes, no comienza hasta 1820. En 1874, el profesor Hufter dio a luz en la revista titulada Deutschen Rundschaw siete cartas dirigidas con diferente fecha por el poeta a su amigo de la infancia Cristán Sethe. Forma parte de ella la que citamos. Don José del Perojo las reprodujo en la Revista Europea (1875), comentándolas con atinadas reflexiones.
16
Revue des Deux Mondes, 15 de Septiembre de 1848.
17
No sólo al vulgo, sino también a las personas ilustradas, les sucede no gustar mucho de las poesías de Heine de buenas a primeras, y enamorarse de ellas perdidamente después. En apoyo de esta observación, citaremos lo que dice el señor Menéndez Pelayo en el prólogo de las traducciones de aquel poeta hechas por don José J. Herrero, con el título de Poemas y Fantasías: «Confieso que en otro tiempo gustaba yo poco de Enrique Heine, considerado como poeta lírico. Nunca deje de admirar su prosa brillante y cáustica siempre le tuve por el primero de los satíricos modernos, pero la delicadeza incomparable de sus canciones o «lieder» se me escapaba. A otros habrá acontecido lo mismo, aunque no tengan tanta franqueza como yo para declararlo. Pero el gusto se educa, y yo no soy de los que maldicen o proscriben las formas artísticas que no les son de fácil acceso o no van bien con su índole o sus propensiones. Así es que nuevas lecturas de Enrique Heine, no sólo me han reconciliado con sus versos, sino que me han convertido en el más ferviente de sus admiradores, y el más deseoso de propagar su conocimiento en España».
18
Obras son de aquellos tiempos sus libros, Kahldofr, cartas sobre la nobleza, dirigidas al conde de Moltke; El estado de Francia, correspondencias enviadas a la Allgemeine Zeitung (Gaceta Universal); De la Alemania; De la Inglaterra; Lutecia, cartas sobre la vida social en Francia, y varios opúsculos de carácter político. También publicó, interesantes estudios de critica literaria y artística, como los titulados Datos para la historia de las bellas letras en la moderna Alemania (1833); El Salón (1835); La Escuela romántica (1835), Doncellas y damas de Shakespeare, con aclaraciones (1839); El doctor Fausto (1851).
19
Prólogo de Germania.
20
Prólogo de Heine a la traducción francesa de sus poesías publicadas con el título de Poemes et Legendes, París, 1855.