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ArribaJornada III

 

Sale de hombre DOÑA PETRONILA; y LAURA.

 
PETRONILA
   Que os engañáis, os prometo.
LAURA
No me persuadáis a mí,
contra lo que escuché y vi,
que es vuestro conde discreto.
PETRONILA
   Milagros de esa hermosura, 5
¿a quién no han de hacer turbar?
LAURA
Ni de mí osaré fiar,
don Gómez, esa ventura,
   ni amor, que al principio empieza
a acreditarse turbado 10
(porque en todo enamorado
la repentina belleza
   reduce a la vista el alma),
después que vuelve advertido
a su lugar el sentido 15
que estaba, viéndola, en calma,
   deja cuerdo de enmendar
la primera turbación,
que amor, todo discreción,
sabe ver y sabe hablar. 20
   Mas vuestro conde, en desprecio
de quien ya le estima en poco,
entró a visitarme, loco,
y salió de verme, necio.
PETRONILA
   Los que en su casa asistimos 25
y con él comunicamos,
su discreción admiramos
y su donaire aplaudimos.
   Ni su padre os le enviara,
ni Pompeyo intercediera 30
a que vuestro esposo fuera,
si, como decís, le hallara
   sin partes para agradaros,
y amor para pretenderos.
Turbóse en llegando a veros 35
ocupóse en contemplaros,
   y como el alma dirige
la lengua, y ésta olvidó
su acción vital cuando os vio,
¿qué mucho, si no la rige 40
   quien la fía sus conceptos,
que en ellos hiciese pausa,
y mientras duró la causa,
le turbasen sus efectos?
   Él volverá sobre sí 45
la segunda vez que os vea.
LAURA
¡Plegue a Dios que tarde sea!
PETRONILA
Algo tenéis vos aquí
   que os duele más, mi señora,
que el conde.
LAURA
Examinador,
50
por lo rapaz, hablador,
¿quién os mete en eso?
PETRONILA
Adora
   quien sirve, lo que su dueño;
y como tiran los gajes
sus gentilhombres y pajes, 55
estoy en el mismo empeño.
   que el señor, que os quiere bien;
y en fe que en celos se abrasa,
los que estamos en su casa
tenemos celos también. 60
   Pero, pues os doy enfado,
voyme. Adiós.
LAURA
Volved acá.
PETRONILA
Si el conde en desgracia está
con vos, y soy su criado,
   participaré desvelos 65
de su vana pretensión.
LAURA
Si por participación
tenéis voluntad y celos,
   bien me debéis de querer.
PETRONILA
Amor en los semejantes 70
es mal de participantes.
¡Pudiera yo merecer
    igualaros!
LAURA
¿Hay tal paje?
PETRONILA
Tuviera yo calidad
digna de vuestra beldad 75
en hacienda y en linaje;
   que entonces... No digo nada.
adiós, que me vuelvo loco.
LAURA
No os vais, esperáos un poco.
PETRONILA
Quien de mi señor se enfada, 80
   no es razón, siéndole fiel,
que en desprecio de los dos,
me detenga.
LAURA
Trocad vos
talle y ingenio con él,
   y podrá ser que le estime. 85
PETRONILA
Pues ¿qué le falta a mi dueño?
LAURA
Lo que a la imagen de un leño:
espíritu que te anime.
   Si a vuestro cargo se toma
su amor, en él os mudad, 90
y veréis mi voluntad.
PETRONILA
Bien se está san Pedro en Roma.
LAURA
   Pues si vos que le servís,
y tan fiel os le mostráis
aún de palabra dudáis 95
el trueco que resistís,
   ¿por qué me culpáis de ingrata,
cuando audiencia no le doy,
ni le amo, siendo quien soy,
y vos quien le asiste y trata? 100
PETRONILA
   Ahora bien; dadme licencia
de que me transforme en él,
y represente el papel
del dicho conde en su ausencia;
   veréis la mucha razón 105
que me obliga a no trocar
sujetos que han de aumentar
los grados de su pasión.
LAURA
   Vaya, que gusto de oíros,
y el sitio alegre convida 110
a burlas con que despida
soledades y suspiros.
PETRONILA
   Ya soy el conde, en efecto.
LAURA
Por tal el talle os abona,
que aunque en tercera persona 115
deseo verle discreto.
 

(Como que llega con el sombrero en la mano.)

 
PETRONILA
   Vaya pues. Pleitos parientes,
por serlo, más peligrosos,
prima y señora, amorosos,
a atajar inconvenientes, 120
   de Milán me traen a España,
de mi padre persuadido
que amor, que tercero ha sido
de quien con él se acompaña,
   pudiera facilitarlos 125
a no llegar a impedirlos
celos, que antes de admitirlos,
me ocasionan a llorarlos.
   Temeroso del marqués
Otavio, mi opositor, 130
y el enemigo mayor
de mi padre, la causa es
   de venir disimulado
en el traje que me esconde,
y que el verdadero conde 135
del fingido sea criado.
   De mí mismo presumido,
tan gallardo me fingí,
que en viéndoos, me prometí
ser luego de vos querido, 140
   y que vuestra libertad,
de ninguno conquistada,
para mí solo guardada,
me rindiera su beldad.
   Mas como en Madrid amor, 145
universal mercader,
todo es comprar y vender,
siendo el gusto corredor;
   viendo lo que el vuestro precia
disfraces, sé, Laura hermosa, 150
que no hay hermosura ociosa,
ni presunción sin ser necia.
   No es el amante primero
que cuadros y engaños traza
quien esperanzas disfraza 155
en sombras de jardinero;
    pero tampoco serán
estas las primeras flores
que a engaños lisonjeadores
ocasión y amparo dan. 160
   Fácil mostraros pudiera,
si secretos revelara,
dama que os desengañara
y a olvidar os persuadiera,
   que en la casa donde vivo, 165
llora cierta doña Inés
de un don Hernando Cortés
traiciones, que os apercibo
   para que os den escarmientos;
pues en Málaga engañada, 170
cuando adquirida olvidada,
a ejecutar juramentos
   viene de quien, incapaz
del bien que el amor encierra,
huyó a Italia, y por la guerra 175
trocó promesas de paz.
   Petronila hay en Sevilla
que de su honor acreedora,
los mismos engaños llora;
puesto que con escrebilla 180
   que con ella ha de casarse,
en añadiendo a su hacienda
la cruz que espera encomienda,
puede ausente consolarse.
   Hablen cartas; que estas dos 185

 (Dáselas.)  

de Italia a su madre escritas,
aunque son quebradas ditas,
será desengaño en vos.
   Ésta escribió de Madrid,

 (Dale otra.)  

recién llegado; leeldas. 190
Si estáis celosa, rompeldas;
pero, si cuerda, advertid
   quien sois y en lo que os estima
quien, aunque con vos pleitea,
no ya por dueño os desea, 195
pero os guarda como a prima,
   y ha de vengar vuestro agravio,
cuando a Valencia del Po
me quiten; que pienso yo
si sabe el marqués Otavio 200
   (que sí sabrá, pues a hablarle
voy, puesto que os favorece)
que os ama quien no os merece,
que en mi favor he de hallarle.
   Él hará que la sentencia 205
que esperáis, salga por mí;
mas pues a vos os perdí,
¿qué importa pierda a Valencia?
   Gozad vuestro disfrazado,
que siembra afrentas en flores. 210
Y haced a un hombre favores
con dos mujeres casado.
   Que con volverme a Milán,
y avisar a vuestro tío
vuestro amante desvarío, 215
justas disculpas tendrán
   desprecios que sólo en vos
malograron mi esperanza.
Mas vos me daréis venganza.
Postas ¡hola! Prima, adiós, 220

 (Quiere irse.)  

LAURA
   ¡Espera! ¡Escucha! ¿Hay quimeras
semejantes? Primo, conde,
don Gómez, oye y responde
si éstas son burlas o veras.
   Tan a lo vivo te enojas, 225
de tal modo persüades,
que con mentiras verdades,
si me alegras, me congojas.
   Secretos me has revelado
que si mi primo no fueras, 230
nunca saberlos pudieras.
¿Quién eres o quién te ha dado
   tan larga cuenta de mí?
¿Qué deseos hechiceros,
entre engaños jardineros, 235
te hicieron curioso ansí?
    Si desde Milán veniste,
¿cómo a Málaga llegaste?,
¿qué oráculos consultaste,
que de Sevilla supiste 240
   los agravios que imaginas,
los celos con que me ofendes,
las penas con que me enciendes
con Ineses y sobrinas?
   ¿Quién en la corte tan presto, 245
te enseñó esa doña Inés?
De don Hernando Cortés,
¿quién te ha informado? ¿Qué es esto,
   cielos? No puedo negarte
ser ésta su firma y letra, 250
pero quien tanto penetra
o se aprovecha del arte
   ilícita, o mi rigor
amante intenta vencer,
porque sólo puede hacer 255
tanta diligencia amor.
   ¿Eres el conde mi primo?
Sí dices, pues estás mudo.
Ya me alegra lo que dudo;
por tal tu presencia estimo; 260
   tu talle me desengaña,
tu gentileza me obliga;
basta que el alma lo diga.
Quien vino por verme a España,
   quien averiguó discreto 265
traiciones que disfrazadas,
fueron hasta aquí estimadas,
y ya aborrecer prometo,
   digno es de correspondencia
igual. Don Hernando, en fin, 270
lo que sembró en el jardín
cogerá; tenga paciencia
   si cauteloso y astuto,
le ofenden mis desengaños;
que bien es, quien siembra engaños, 275
que en desprecio coja el fruto.
   Sácame ya d'estas dudas,
dime si mi primo eres.
PETRONILA
Seré lo que tú quisieres,
si en amor desdenes mudas. 280
   Yo soy el conde Galeazo,
que en tu vista me deleito.
LAURA
Pues, conde, acabóse el pleito;
la sentencia es este abrazo.

 (Abrázale.)  

El don Hernando Cortés 285
murió. No puede igualarte.
PETRONILA
Pues hoy ha de visitarte
su ofendida doña Inés,
   para que presente veas
quien ausente desatina. 290
Y la andaluza sobrina
también, si hablarla deseas,
    está en la corte.
LAURA
¿Qué dices?
PETRONILA
Esta tarde la verás.
LAURA
A ti te quiero, y no más. 295
PETRONILA
Penas han sido felices
   las que he pasado hasta aquí,
pues ansí lealtades pagas.
LAURA
Porque desde hoy satisfagas
agravios, haz prueba en mí 300
   de lo mucho que te quiero.
PETRONILA
El jardinero nos mira.
LAURA
Pues un rato te retira;
que yo le haré al jardinero
   que no engañe sencilleces 305
extranjeras.
PETRONILA
Voyme, pues.
LAURA
¿Volverás?
PETRONILA
Con doña Inés.
LAURA
¿Y sin ella?
PETRONILA
Muchas veces.
 

(Vase y sale DON HERNANDO, de jardinero.)

 
HERNANDO
   Dilaciones, mi condesa,
que esperanzas marchitando... 310
LAURA
Basta, basta, don Hernando;
de conoceros me pesa.
   Estos papeles mirad,

 (Dáselos.)  

y obligaciones cumplid;
que aunque es confusión Madrid, 315
tiene mucha claridad
   su cielo, con que da luz
a engaños y deslealtades.
Empeños y voluntades,
caballero y andaluz, 320
   no son pleitos de acreedores
que se dejan a herederos;
basta que deban dineros
y no paguen los señores,
   sin que deban la opinión 325
engañada por sencilla.
En Málaga y en Sevilla,
(será en su Contratación)
   tenéis vuestros intereses,
y es bien los correspondáis. 330
Si mercader no quebráis
con Petronilas e Ineses,
   cuyas esperanzas secas,
aunque aquí las cultivéis
se quejan de que las déis 335
engaños por hipotecas.
   Mirad que se cumple el plazo
que a estas deudas corresponde,
y que está en Madrid un conde
que es mi primo y es Galeazo, 340
    y llevará mal el veros
aquí desluciendo oficios;
que dicen mal artificios
que suelen dejar dineros.
   Escoged entre las dos 345
la más hermosa, y salid
d'esta huerta y de Madrid,
o haréos yo salir. Adiós.

 (Vase.)  

HERNANDO
    ¿Qué es esto, Laura? ¿Qué es esto,
condesa, señora mía? 350
¡El pesar del alegría
tan cerca, cielos, tan presto!
Mas quien su esperanza ha puesto
en yerbas que no dan fruto,
¿qué mucho cobre tributo 355
en flor que fácil se pierde,
viva a la mañana y verde,
muerta a la noche y con luto?
   ¿Qué Ineses, si ya casada
la que adoré me dejó? 360
¿Qué Petronilas, si yo,
Laura, el alma os tengo dada?
Dióme en Sevilla posada
mi prima; mas si no vi
su hija, ¿en qué la ofendí? 365
¿Es la voluntad moneda
con que paga el que se hospeda
regalos? Diréis que sí.
   Míos los papeles son,
con que Laura me lastima. 370
Escribiólos a mi prima
no mi amor, mi obligación.
Rigurosa ejecución,
¿en palabras haces prenda?
Trueque amor, contrate y venda 375
si al interés se avasalla;
mas no me obligue a compralla,
ausente y sin ver la hacienda.
   ¿Quién os pudo, Laura, dar
papeles, mis enemigos? 380
¿Quién en la corte testigos
os hizo de mi pesar?
Celos por averiguar
infiernos son, que no celos.
O moriré, o sacarélos 385
en limpio y sabré mis daños
que más valen desengaños,
que morir entre recelos.
 

(Quiere irse, y detiénele DOÑA PETRONILA, de hombre.)

 
PETRONILA
    Don Hernando, cierta dama
que en casa del conde vive, 390
y este papel os escribe,
sobrina vuestra se llama.
   No sé yo cómo ha sabido
que aquí vivís disfrazado;
amor, que es todo cuidado, 395
vuestro fiscal habrá sido.
   Velda; que corre su honor
riesgo agora manifiesto,

 (Dale un papel.)  

y por lo que os toca en esto,
debéis hacerla favor. 400
   La calle de la Gorguera,
en frente San Sebastián,
buscad; que en ella os dirán
su casa, y ved que os espera;
   pues, si como dice, es 405
sobrina vuestra, y no vais
aunque Cortés os llamáis,
no os tendremos por cortés.

 (Vase.)  

HERNANDO
   Alto, a ejecutar papeles
que a su madre la escrebí, 410
mis penas la traen aquí,
ya con celos más crueles.
   Habrále a Laura vendido
quimeras y obligaciones,
que en sus imaginaciones 415
engendran desdén y olvido.
   Mas ¡a Madrid de Sevilla
una mujer principal,
sin verme, haciendo caudal
solamente de escrebilla! 420
   ¡Y en casa del conde! ¡Cielos!
¿Tan presto se han conocido?
Pero si el conde ha sabido
mi disfraz, y tiene celos,
   no es mucho, amor, que procures 425
que mi esperanza destrocen;
que en viéndose se conocen
los celosos y tahures.
   Sepamos qué determina
de mí, o qué puede quererme 430
quien me ejecuta sin verme.
¡Válgate Dios por sobrina!

 (Papel.)  

  (Lee.) 

   «La tempestad y inclemencia
del cielo, en la patria mía
hacienda y madre en un día 435
me quitó, no la paciencia.
Sólo tengo por herencia
palabras que por escrito
en vuestra sangre acredito;
mas podréisme responder 440
que del decir al hacer,
don Hernando, hay infinito.
   No os quiero yo limitar
gustos que hacen disfrazaros;
sólo con veros y hablaros 445
penas pretendo aliviar.
Mucho tenemos que hablar,
y mucho más de vos fío.
Duélaos el destierro mío;
y vedme que es importante, 450
si no queréis como amante,
a lo menos como tío.»
   ¡Bien mi dicha se restaura
con sobrina y sin hacienda,
que desterrada pretenda, 455
hacer competencia a Laura!
   ¡Y bien a su amor me obliga,
solicitando rigores
de quien esperanzas flores
con menosprecio castiga! 460
   Con Laura me ha descompuesto,
doña Petronila, en fin;
su desdén secó el jardín
que mi amor le había dispuesto.
   Bien podré satisfacerla, 465
aunque renuncie disfraces,
(que celos paran en paces)
y más haciendo que a verla
   vaya su competidora.
Mas ¿cómo podré después, 470
celosa de doña Inés,
siempre mi perseguidora,
   desmentir tantas sospechas?
¿O cómo pudo saber
mi Laura d'esta mujer, 475
y de memorias deshechas
   fabricar enojos tales?
Mas también habrá venido
a Madrid porque el sentido
me quiten juntos mis males. 480
   Dejemos transformaciones
que tan mal se me han logrado,
y ya mi amor declarado
aliente sus pretensiones.
   Veamos esta sobrina 485
que solicita mis daños;
pagaréla en desengaños
el mal que a hacerme se inclina,
   y a Laura reduciré
a que, averiguando enojos, 490
vuelva mi paz a sus ojos;
que si me ama, bien podré.
   A Mansilla buscar quiero
para mudar de vestido.
Esta vez no habéis salido, 495
amor, diestro jardinero.

 (Vase.)  

 

(Salen TOMASA, de labradora, rebozada con la toca, y MANSILLA.)

 
TOMASA
   Déjeme lavar mi ropa,
le digo, y hágase allá.
MANSILLA
Vuelve la fachada acá
y no mires por la popa; 500
   advierte que me destilas
el alma y el corazón.
¡Bien haya quien el jabón
hizo, y inventó las pilas!
    ¡Bendito sea el regidor, 505
que entre floridos matices
condujo jabonatrices
para que se lave amor!
   Ni sus salas ni planteles,
cuadros, estatuas, pinturas, 510
grutescos, arquitecturas,
rejas, balcones, canceles
   se igualan a la invención
que en tanta pila dilata
brazos fregones de plata 515
entre ninfas de vellón.
   ¡No me hiciera a mí poeta,
el dios rubio, todo cara!
Panegíricos cantara
a la invención arquitecta 520
   de Juan Fernández, que aquí,
refugio de mantellinas,
labró pilas cristalinas.
¡Vive Dios!, que cuando vi
   gorronas en letanía, 525
pilones en procesión
sudando espuma el jabón
entre sucia trapería,
   que a fuer de disciplinantes,
con los golpazos que daban, 530
la pobre ropa llagaban
y a ti entre tus semejantes
   cerniendo jabonaduras,
y amasando camisones,
que dije: «Si aquí te pones, 535
amor, no andarás a oscuras;
   que dando ojos por despojos,
aquí, por lavar aprisa,
la más flamante camisa
sale, rota, un argos de ojos.» 540
   Ea, destapa la boca,
brilladora lavatriz;
no se atreva a la nariz
la descomedida toca;
   mira que me estás torciendo 545
el alma como pañal.
TOMASA
No lo sabe decir mal
el lacayazo.
MANSILLA
Ya entiendo;
turrón quieres.
TOMASA
El picaño
debe soñarse en la aldea, 550
huésped de una chimenea,
y adúltero de un escaño.
MANSILLA
   ¡Zape! Astróloga acusanta,
¿quién de escaños te informó?,
que si la espetera no, 555
por Dios que eres nigromanta.
   ¿Quién el soplo vivo fue
d'este caso?
TOMASA
La noticia
que tiene del la justicia,
a quien aviso daré 560
   de que siendo un ganapán,
con alquilados vestidos
y cuentos no sucedidos,
se vende por capitán,
   y labradoras engaña 565
con plumitas y sombrero.
Todo se sabe, chancero;
parientes tengo en Ocaña.
   Tras él vino con su padre
la del escaño; y en otro 570
cantará, que llaman potro,
a las tres ánades madre.
    (Si nones decir espera)
el que de una cuchillada
sabe dar tal cabezada, 575
que hilvana toda una hilera.
   Pues, míreme aquesta cara.

 (Destápase.)  

MANSILLA
¡Tomasa del alma mía!
¿Tú en Madrid?
TOMASA
¿Pues qué quería?,
¿que la jineta aguardara, 580
   que en almohaza ha trocado?
Aquí en busca suya estoy.
MANSILLA
Los brazos y alma te doy.
¿Quién tan presto te ha enseñado
   a hablar sacudidamente? 585
TOMASA
Pues yo, ¿cuándo muda he sido?
MANSILLA
Mujer muda no la ha habido,
mas labradora inocente
   ¿en Madrid, deja su casa,
y fullera jaboniza? 590
TOMASA
Ansí el amor se desliza.
Quedando cual vio Tomasa,
    y sabiendo padre el caso,
¿qué tenía que esperar?
Sirvo en aqueste lugar 595
a una dama, toda raso,
   y no ha de verme mi aldea
mientras que no desengaño...
MANSILLA
Querrás decir al escaño,
y madrina chimenea. 600
TOMASA
   Que vuelvo con mi marido.
MANSILLA
Si quieres, presto será.
¿Dónde vives?
TOMASA
Cerca está,
aunque el sitio es escondido.
   Yo me le sabré buscar 605
cuando le haya menester;
que agora no puede ser.
MANSILLA
¿Pues por qué?
TOMASA
Es nunca acabar.
   No me ronde lavanderas,
ni pilas atisbe, ¿entiende? 610
Si es que anochecer pretende
con las costillas enteras;
   si no por aquí se esté,
sabrá después lo que pasa.
MANSILLA
¿Qué garatusas, Tomasa, 615
son éstas?
TOMASA
Se las diré
    cuando importe.
 

(Sale un CRIADO.)

 
CRIADO
Don Hernando
en la posada os espera.
MANSILLA
¿Tenemos nueva quimera?
CRIADO
Sayales va renunciando 620
   y viste a lo caballero.
MANSILLA
Celuchos deben de ser.
¿Me vendrás mañana a ver?
TOMASA
A las dos.
MANSILLA
Mucho te quiero;
pero viendo que tu casa 625
me ocultas, celos me das.
Niña, en un lugar estás
donde por todo se pasa;
   no pase todo por ti.
TOMASA
Ni por él, dándome enojos. 630
Ponga dïeta en los ojos,
o acordaráse de mí.
 

(Vanse.)

 
 

(Salen DOÑA PETRONILA con manto, y el CONDE; tápase ella la cara.)

 
PETRONILA
Ya sabrá vueseñoría
quien soy.
CONDE
Aunque no me atrevo
a pedir que os descubráis, 635
en fe que no lo merezco,
ya, mi señora, me ha dicho
obligaciones y empleos
don Gómez, que me aseguran
de competencias y celos. 640
Sé que doña Petronila
sois, con prendas de por medio
que obligan a que os adore
quien os confiesa por dueño.
Pidióme que os aguardase 645
aquí; que como le tengo
por tan mi amigo, se ocupa
en dar traza a mis remedios.
Si por serlo suyo yo,
agora obligaros puedo 650
a que despojando estorbos,
ya que os hablo, pueda veros,
la misma seguridad
y llaneza en mí os ofrezco,
que en don Gómez, vuestro amante; 655
pero si no gustáis d'esto,
no pretendo yo enojaros.
PETRONILA
Vuestro término discreto,
más tiene fuerza de leyes,
conde ilustre, que de ruegos; 660
mas hoy no puedo serviros:
deslucen muchos desvelos,
y cáusamelos don Gómez.
Con tantos divertimientos
desacreditó su gusto; 665
y si el rostro agora os muestro,
juzgaréisele estragado;
que no vengo de provecho.
Otro día os serviré.
CONDE
Yo, mi señora, os prometo 670
que si por la muestra saco
lo que me encubre ese velo,
que a don Gómez tengo envidia,
porque el donaire y despejo,
la discreción y el agrado 675
que apoyan lo que no veo,
es tal...
PETRONILA
Basta, señor conde.

 (Muestra una mano sin guante.) 

CONDE
Esa mano que respeto
por lo grave y por lo hermoso,
proporcionado instrumento 680
de la cara que adivino,
asegura los recelos
que fingís, porque el criado
nunca se aventaja al dueño.
¿Había naturaleza, 685
sabia siempre en sus efectos,
de deshermanar la cara
de tan bella mano y cuerpo?
No, señora, no es posible.
Perdonadme, si os desmiento, 690
que un mentís en tales casos,
servicio es más que desprecio.
PETRONILA
Yo le estimo por favor,
y ¡ojalá me hiciera el cielo
como vos me imagináis, 695
pincel vuestro pensamiento!
Compitiera más segura
con la condesa, a quien temo
las ventajas que la envidio,
y gracias que la concedo. 700
Sólo en la desigualdad
de su amor culparla puedo,
pues condesas y estudiantes
desproporcionan sujetos.
¡Cuánto mejor le estuvieran, 705
a no pintarse amor ciego,
las prendas que en vos ignora
conde, galán y su deudo!
Las mujeres, en fin, somos
esfera de los defectos; 710
como tales elegimos
gustos, no merecimientos...
¡Plegue a Dios que mienta yo
y que don Gómez, tercero,
tan cerca de los peligros, 715
no venga a anegarse en ellos!
CONDE
En esa parte, señora,
perdonadme; que le precio
más que vos, pues d'él confío
lo que en vos dudoso veo. 720
PETRONILA
Estoy celosa.
CONDE
Yo y todo;
mas hay dos suertes de celos,
unos nobles y otros no;
y si de Laura los tengo,
en don Gómez los alivio. 725
Español y caballero,
sabio por la profesión,
y por la experiencia cuerdo,
ni faltará a mi amistad,
ni despreciará el empeño 730
con que amor os eslabona,
de los dos hermoso enjerto.
PETRONILA
¿Luego díjoos...?
CONDE
Ya me ha dicho
que es bisagra un ángel tierno
de vuestras dos voluntades; 735
que entre él y mí no hay secretos.
 

(Sale ROBERTO.)

 
ROBERTO
Vargas me envía a avisar
a vueseñoría que luego
se llegue a la huerta dicha
de Juan Fernández; que el pleito 740
salió ya en favor de Laura,
y hay muchas cosas de nuevo
que en el de vueseñoría
nuestro don Gómez ha hecho.
CONDE
¡Válgame Dios! Perdonadme, 745
señora, si agora os dejo,
que en vuestra casa quedáis,
mientras con don Gómez vuelvo.
PETRONILA
Ruego a Dios, conde y señor,
que de un próspero suceso 750
vengan a pedirme albricias,
por la parte que en él tengo.
CONDE
Adiós.
PETRONILA
Señor, advertid
que aguardo.
CONDE
Luego volvemos
don Gómez y yo. Quedáos 755
con esta dama, Roberto.

 (Vase.) 

PETRONILA
Hacedme merced, hildalgo,
de llamarme un caballero,
que es mi tío y en mi busca
llegará, a lo que sospecho 760
(si no ha llegado) a esta casa.
ROBERTO
Que me place.
PETRONILA
Y en viniendo
no dejéis entrar a nadie;
que importa hablarle en secreto.
ROBERTO
En todo seréis servida. 765

 (Vase.)  

PETRONILA
Amor siempre invencionero,

 (Descúbrese.)  

quimera todo y embustes,
¿qué fin han de tener estos?
 

(Salen ROBERTO, y DON HERNANDO de rúa con hábito de Santiago.)

 
ROBERTO
Aquí está vuestra sobrina;
entrad, y seré portero, 770
porque ansí me lo ha mandado
la misma.
HERNANDO
Guárdeos el cielo.
PETRONILA
¡Don Hernando de mis ojos!,
pues he merecido veros,
ya podré olvidar trabajos 775
que ocasionan mi destierro.
Aguardando estaba un coche
(como veis, el manto puesto),
dudosa de que bastasen
papeles y parentescos 780
a sacaros de hortelano;
y a no venir, os prometo
que pensaba ir en persona,
tío, a haceros un mal tercio.
Habladme, dadme esos brazos; 785
que por amantes y deudos,
bien los puedo merecer
en albricias de que os veo.
Parece que os extrañáis
de hablarme.
HERNANDO
Fuera yo necio,
790
si en tantas admiraciones
no me asombrara suspenso.
Vuestra hermosura y agrado
me enmudece, lo primero,
quejoso de que mi prima 795
tanto bien me haya encubierto.
Lo segundo, el ver que aquí
mujer de tantos respetos
y nobleza como vos,
se atreva desde tan lejos 800
a ejecutar cortesías,
que parando en cumplimientos,
fuera fácil descartarlos,
a no cautivarme el veros.
Lo tercero, de que estéis, 805
no huéspeda, pero dueño
d'esta casa, donde vive
un conde, y ése extranjero,
de ayer venido. Lo cuarto
que me conozcáis tan presto 810
sin haberme visto nunca.
Pudiera alegar, tras esto,
agravios no merecidos
con que me habéis descompuesto
con Laura, de cuyo amor 815
solos ya desdenes medro;
además, si no me engaño,
de que en vos la imagen veo
de un don Gómez que me trujo
esta tarde un papel vuestro. 820
Ved si hay causas de admirarme.
PETRONILA
Un algo nos parecemos
ese paje y yo, es verdad;
mas eso, Hernando, no es nuevo.
Murió en Sevilla mi madre 825
en el rigor d'este invierno
a manos de aquel diluvio
que tantos pobres ha hecho.
Habíame prometido,
enseñándome los pliegos 830
que de Italia y d'esta corte
la enviastes, que en honestos
lazos de amor os tendría
brevemente por mi dueño;
y deseábalo mucho, 835
obligándoos hasta en esto.
Estaba yo... (perdonadme
si declaro pensamientos
que la vergüenza hasta agora
tuvo ocultos en mi pecho), 840
estaba yo enamorada
desde que una noche os vieron
curiosidades prohibidas
que engendraron mis deseos,
puesto que a puerta cerrada, 845
por permisiones que el tiempo
supo abrir en sus molduras;
que aun en ellas hay cohechos.
Como os partistes a Italia
aquella tarde sin vernos, 850
y amor con la privación
es lo mismo que con celos,
cuanto más dificultoso
os consideré, dio aliento
a centellas, que imposibles, 855
no pararon hasta incendios.
Sin vos, sin mí y sin mi madre,
vine en vuestro seguimiento
por lo más, ya que perdí
la hacienda que fue lo menos; 860
quiero decir, por el alma;
que ya que mis bienes pierdo
aunque en ella halle mis males,
busca su consorte el cuerpo.
No faltaron en Madrid 865
Argos, Hernando, que os vieron
cohechar jardines y flores,
y al conde noticia dieron
de malicias, ya verdades,
que averiguando los celos, 870
para desmentir peligros,
pararon en embelecos.
Apeóse en mi posada
el dicho conde, y pudieron
según él finge, obligarle 875
mis ojos, que él llama cielos,
a divertirle de Laura.
Y esto, Hernando, en tanto extremo,
que informado de quien soy,
en saliendo con un pleito 880
que importante aquí litiga,
con lícitos himeneos
me ofrece en Italia estados
y en España pensamientos.
Puso casa, y en un cuarto 885
d'ella dándome aposento,
si amante me solicita,
me honra como caballero.
Para burlarse de Laura,
hizo al paje más grosero, 890
que la viese, falso conde;
ya os hallastes al suceso.
Tío, mi padre me escribe
que con más de cien mil pesos
viene a cubrir de diamantes 895
la cruz que os adorna el pecho
si pagáis obligaciones,
cuando un conde menosprecio,
y con el nombre de esposo
gustáis realzar el de deudo. 900
Dejad pretensiones vanas;
porque os afirmo por cierto
que don Gómez, ese mozo,
a quien dicen me parezco,
tiene en Laura tanta parte 905
(pues yo os lo afirmo, creeldo),
que hay quien ha visto que pasan
de los límites honestos.
Díjele cuánto os quería;
ofreció ser mi tercero; 910
dióme de sus dichas parte;
y para aliviar sus celos,
vuestras cartas me pidió,
que a la condesa pudieron
persuadir a los engaños 915
que lloran vuestros desvelos.
Como en que Laura os olvide
tanto, mi Hernando, intereso,
también yo he solicitado
con ella sus menosprecios. 920
Obligaciones de tío,
promesas de caballero,
correspondencias de amante,
resoluciones de cuerdo
os intimo; si admitís 925
la voluntad que os ofrezco,
ni yo lloraré desgracias
ni vos sentiréis desprecios.
HERNANDO
Ahora, sobrina, estas cosas
piden dilación al tiempo, 930
información a la fama,
y a la prudencia consejo;
tratarémoslas de espacio
yo vendré a la noche a veros.

 (Aparte. 

Quedáos con Dios. Muerto voy 935
de agravios, de amor y celos.)

 (Vase.)  

PETRONILA
Esto lleva ya camino.

 (Cúbrese).  

 

(Sale ROBERTO.)

 
ROBERTO
Ya se fue aquel caballero.
PETRONILA
Y el conde se tarda mucho.
Yo tengo la casa lejos. 940
Sepa si volvió la silla
por mí.
ROBERTO
Con un escudero,
pienso que os espera abajo.
PETRONILA
Pues diga el señor Roberto
al conde que me perdone; 945
que mañana le prometo
volverle a besar las manos;
y a don Gómez que le debo
el cuidado con que estuvo
aguardándome al encuentro 950
para acompañarme; que es
puntualísimo en extremo.
 

(Vanse.)

 
 

(Salen TOMASA con manto, y de dama muy bizarra, y LAURA en cuerpo.)

 
TOMASA
    Favorece vueselencia
mi humildad como quien es.
LAURA
Vos, señora doña Inés, 955
en discreción y en presencia
   merecéis que don Hernando
os adore; y para mí,
quien de vos se olvida ansí
otras bellezas buscando, 960
   estragado tiene el gusto.
TOMASA
Aunque peca de inconstante,
es Hernando vuestro amante,
y viéndoos no fuera justo
   que de amor no mejorara; 965
pues siendo conde con vos,
correspondidos los dos,
no es mucho que me olvidara.
   Salistes con la sentencia,
que gocéis por muchos años; 970
sacáronme mis engaños
de Málaga; y la inocencia,
   que en las de mi profesión
se funda en recogimiento,
podrá servir de escarmiento 975
si no de satisfación,
   a quien como yo se deja
de palabras engañar.
LAURA
Don Gómez me vino a dar
cuenta de la justa queja 980
   que don Hernando Cortés
os causa; y tengo noticia,
que su amor, todo malicia,
ha alcanzado, doña Inés,
   de vos, lo que no se puede 985
restaurar no siendo esposo
vuestro.
TOMASA
El amor engañoso
lo que no cumple concede.
   A costa de mi vergüenza,
confieso lo que decís. 990
LAURA
Si ese derecho adquirís,
la razón, doña Inés, venza;
   que yo no he de ser mujer
de quien ya para con Dios
está casado con vos. 995
Ya de mí no hay que temer.
   Galeazo Malatesta,
aunque oculto a verme vino,
engaños cuerdo previno
de quien ya mi amor molesta. 1000
   Es mi primo, y pues salí
en el pleito vencedora,
dándole la mano agora
verá que hay valor en mí
   para pleitear estados 1005
y amor para restaurar
pérdidas que han de premiar
sus amorosos cuidados.
TOMASA
   Sois victoriosa y amante.
LAURA
De mí, Inés, estad segura; 1010
pero no de otra hermosura
con la vuestra litigante,
   que en Sevilla se dejó
engañar cual vos, y agora,
en Madrid competidora, 1015
en tres cartas alegó
   palabras que recopila,
y os ha de dar bien que hacer
por ellas. Es su mujer
cierta doña Petronila, 1020
   su sobrina y sevillana.
TOMASA
Siendo primero acreedor
en esas deudas mi amor,
la justicia tengo llana;
   y un testigo de dos años 1025
que traigo a Madrid conmigo.
LAURA
Ese es parte y es testigo
que sacará a luz engaños.
   ¿Es posible que se atreva,
quien así se ve obligado, 1030
al cielo?
TOMASA
Un enamorado
tras sí los sentidos lleva.
    Bien le pueden disculpar
hermosura, amor y ausencia.
 

(Sale un CRIADO.)

 
CRIADO
Una dama a vueselencia 1035
plácemes le viene a dar
   del pleito con que ha salido.
LAURA
¿Quién es?
CRIADO
Dice que se llama
doña Petronila.
LAURA
Dama
de vuestro ofensor ha sido; 1040
   mirad si os dije verdad.
¿Queréis verla?
TOMASA
No, señora;
que siendo mi opositora,
perderé a la autoridad
   que merece vueselencia 1045
el respeto, y no es razón
dar a enojos ocasión.
Irme quiero.
LAURA
Esa es prudencia.
   Mirad que habemos de ser
muy amigas desde hoy. 1050
TOMASA
Bésoos las manos. Yo soy
vuestra esclava.

 (Vase.)  

LAURA
Esta mujer
   he visto yo no sé dónde;
paréceme que jurara
que se retrató en su cara 1055
la del mentiroso conde.
 

(Sale DOÑA PETRONILA, cubierta la cara.)

 
PETRONILA
    Don Gómez, señora mía,
a quien le debe mi honor
la confidencia y favor
que de mi esperanza fía, 1060
   me mandó que a visitaros
a instancia suya viniese,
y parabienes os diese
de que ya pueda llamaros
   condesa suya Valencia. 1065
Goce de su posesión
digna de tal perfección
otras muchas vueselencia,
   y téngame a mí por suya.
LAURA
Cuenta don Gómez me ha dado 1070
de quién sois y del cuidado
que os trujo a Madrid. Arguya
   de vuestra belleza agora
mi vista la ingratitud
de una loca juventud 1075
que os ha olvidado. Señora,
   apartad del rostro el manto.

 (Descúbrese.)  

PETRONILA
Serviros es mi deseo.
LAURA
¡Jesús! ¿Qué es esto que veo?
PETRONILA
No me admira vuestro espanto; 1080
que somos muy parecidos
don Gómez y yo.
LAURA
No sé
si viéndoos, crédito dé
a mi engaño o mis sentidos.
   Admiro tal semejanza. 1085
PETRONILA
Como esa es causa de amor,
solicité su favor,
y vive en él mi esperanza.
   Quiso Dios que se apease
en la posada en que moro, 1090
y el menosprecio que lloro
mis desdichas le contase;
   y d'ellas compadecido
don Gómez me prometió
socorros que ya cumplió; 1095
pues según d'el he sabido,
   ya don Hernando Cortés
no podrá lograr en vos
los engaños que a otras dos
ha hecho.
LAURA
Una doña Inés,
1100
   de Málaga, puede haceros
contradicción; que de mí
no hay recelos desde aquí,
que os den causa de ofenderos.
   ¡Líbreme Dios de tal hombre! 1105
PETRONILA
Ya yo sé que esa mujer
esta tarde os vino a ver;
mas no hay por qué eso me asombre,
   que todo son fingimientos.
LAURA
Por cierto, si cual la cara, 1110
vuestro derecho os ampara,
que tenéis merecimientos
dignos de que don Hernando
más que a todas os estime.
PETRONILA
Vuestra hermosura reprime 1115
memorias que estoy llorando;
   puesto que como os adora
don Gómez... (el conde digo;
que declarado conmigo,
de todo soy sabidora) 1120
   no tengo que temer daños,
aunque sí merecimientos,
pues os darán escarmientos
consejos en desengaños.
   ¡Dichoso, si ha de ser dueño 1125
don Gómez d'esa beldad!
LAURA
Vivid con seguridad
de que el amor que le enseño,
    no es fingido.
PETRONILA
Sois tan sabia
como hermosa en elegir 1130
tal sujeto.
LAURA
Séos decir
que el ingrato que os agravia
   aunque se llama Cortés,
desdice de su apellido,
pues que con vos no lo ha sido. 1135
Líbreos Dios de doña Inés,
   que por la similitud
que con don Gómez tenéis
deseo mucho que troquéis
en amor su ingratitud. 1140
PETRONILA
    No me hagáis vos competencia,
que en lo demás no hay temor
que desespere mi amor.
 

(Sale un CRIADO.)

 
CRIADO
A hablar a vuestra excelencia
    entra un caballero.
PETRONILA
Dadme
1145
licencia...
LAURA
Con que volváis
a verme.
PETRONILA
¿De eso dudáis?
LAURA
Petronila, visitadme;
    que os quiero mucho.
PETRONILA
Será
no por lo que yo merezco, 1150
mas por lo que me parezco
al conde que pena os da.
LAURA
   Mucho merecéis por vos;
mucho por él os estimo.
PETRONILA
Sois su dama, es vuestro primo, 1155
y yo vuestra esclava. Adiós.
 

(Sale el CONDE.)

 
CONDE
Ya que el pleito vencistes
justamente, hermosa Laura,
y con Valencia perdí
la libertad, vuestra esclava, 1160
puesto que agora pudiera
dar a mis celos venganza,
apoyando desposorios
de quien amáis engañada,
mi noble amor no consiente 1165
que cuando os volváis a Italia
llevéis menos la opinión
que tarde el tiempo restaura.
El jardinero fingido
que aquí cultivó esperanzas, 1170
cogiendo el fruto en desdenes,
que lastiman, si no matan,
cuenta me ha dado de todo
lo que con don Gómez pasa,
el amor que le tenéis 1175
y, de vos misma olvidada,
las sospechas con que queda
ofendida vuestra fama;
que ya estas fuentes murmuran
lo que estos jardines callan. 1180
Y aunque don Hernando es noble,
no creyera sus palabras,
porque ya yo sé que celos
mentiras y enredos tratan,
si el mismo ingrato don Gómez, 1185
que aposentado en mi casa,
y, amigo falso, en mi pecho,
ocasiona estas marañas,
en vez de terciar mis dichas,
reducirme a vuestra gracia, 1190
y cumplir palabras suyas,
todo engaños, todo caras,
conmigo y con vos traidor,
cuanto más finge que os ama,
más vuestra opinión desdora, 1195
más vuestra afrenta amenaza.
Él me contó los sucesos
de Alcalá, donde hospedada,
os lisonjeó atrevido
la noche, que a ser vos sabia, 1200
os pudieran persuadir
sutilezas de sotanas
a estudiantes embelecos,
y mentiras gradüadas.
Por orden vuestra se encubre, 1205
mudando en Madrid posadas;
y en vez de cursar escuelas,
cursa aquí materias falsas.
Yo, Laura, soy vuestro primo;
yo el conde soy, que de Italia 1210
a perder paciencia y pleitos
me trasladó amor a España.
Paje es el conde fingido
de don Gómez, que disfraza
para asegurar con vos 1215
su amor y estorbar mudanzas.
Persuadióme a estos enredos,
diciendo que me importaba
encubrirme de enemigos
que antiguos enojos guardan. 1220
Mirad, prima, lo que hacéis;
que don Gómez tiene dama
en Madrid, que es madre ya,
y que su esposa se llama.
Cierta doña Petronila 1225
estuvo poco ha en mi casa
conmigo, de vos celosa,
y a pedir determinada
a la Iglesia le compela
a que cumpliendo palabras 1230
ejecutadas en obras,
tantas quimeras deshaga.
Por lo que a mi sangre debo,
porque os adoro, aunque ingrata,
y por descubrir traiciones 1235
que a luz desengaños sacan,
os vengo a dar este aviso.
Desmentid sospechas falsas,
y pagad merecimientos
de quien os tiene en el alma. 1240
LAURA
¿Qué Circes, qué Falerinas
pretenden en esta casa
mezclar hechizos en flores,
que tanto embeleco enlazan?
Hombre, que no sé quién eres, 1245
puesto que conde te llamas,
aunque mi primo te finjas,
si don Hernando te paga
mentiras que me propones,
en balde intentas lograrlas, 1250
cuando verdades desmienten
avisos con que me abrasas.
Esa doña Petronila
agora de aquí se aparta,
de don Hernando quejosa, 1255
burlador de su esperanza.
¿Por qué olvidos que le culpan,
contra don Gómez achacas,
si ella misma se hace lenguas,
pregonera en su alabanza? 1260
¿Qué estudiantes? ¿Qué Alcalá?
¿Qué lisonjas? ¿Qué posadas?
¿Qué amor? ¿Qué escuelas son estas
que de jüicio te sacan?
Yo ya sé quién es don Gómez, 1265
por más que me persüadas
a lo contrario; ya sé
por la firma de tres cartas,
lo que don Hernando debe
a hermosuras sevillanas, 1270
y a Ineses aborrecidas,
en su busca cortesanas;
ya sé que el intruso conde
es su paje, y que se llama
Galeazo y es mi primo 1275
el don Gómez que amenazas.
Vete y dile a quien te envía
cuán mal le salió la traza
con que pensó darme celos,
o haré, cuando no te vayas, 1280
que tus traiciones castiguen.
CONDE
¿Qué es esto, cielos? Mi Laura
mira que tu primo soy.
Permite que satisfaga...
 

(Sale TOMASA de conde.)

 
LAURA
¡Oh, bárbaro! ¿Yo tu prima? 1285
¡Criados, hola!
TOMASA
¿A quién llama,
prima y señora, selencia?
¿Quién la ha dado enojos?
LAURA
Basta;
arrimad, hermano, oficios
que impropiamente os entallan, 1290
pues ya sabemos quién sois.
TOMASA
¡Cómo! Pues ¿quién soy?
LAURA
Vargas,
paje del conde.
TOMASA
Selencia
miente como una borracha;
que yo don Galeazo soy, 1295
y vine en una galeaza.
CONDE
Vargas, dejemos las burlas;
y pues fueron a mi instancia
fingimientos sin provecho,
a mi prima desengaña, 1300
que niega que soy el conde.
TOMASA
Idos mucho en hora mala,
que si dais en ser bufón,
no está el tiempo para gracias.
Conde he de ser, vive el cielo, 1305
desde Getafe hasta Francia,
y tan conde que el más conde
con desmayos por mí vaya.
 

(Sale de hombre DOÑA PETRONILA.)

 
PETRONILA
Prima, ¿qué alboroto es éste?
LAURA
Don Gómez, nos enmarañan 1310
embelecos que no entiendo.
Este hombre que en vuestra casa
tenéis, o el seso ha perdido,
o pretende que yo salga
del mío. Dice que es él 1315
mi primo que viene a España
a pretender ser mi esposo
y que vos..., pero son tantas
las quimeras que eslabona
que unas a otras se embarazan. 1320
Pues ya salí con mi pleito,
fingimientos se deshagan,
y renunciando el don Gómez,
sepan que os adora Laura
por Galeazo mi primo. 1325
CONDE
De mis sentidos me sacan.
¡Cielos! ¿Duermo? Di, traidor,
¿no me has dicho que estudiabas
en Alcalá, cuando viste
a mi prima, y que una dama 1330
que aquí tienes, con un hijo,
es tu esposa, y que con Laura
me habías de desposar?
PETRONILA
¡Jesús! ¡Las cosas que ensarta!
No os espantéis, prima mía, 1335
que de una enfermedad larga
los lúcidos intervalos
que habéis visto, le maltratan.
CONDE
¡Oh villano! ¡Vive el cielo...
 

(Sale un ALGUACIL.)

 
ALGUACIL
Que lleve preso me mandan 1340
a Galeazo Malatesta,
que vino a Madrid de Italia.
Vueselencia me perdone,
que todo vendrá a ser nada,
y por saber que es su primo, 1345
tendrá por cárcel su casa.
LAURA
Pues al conde, ¿qué le imputan?
ALGUACIL
Una muerte ocasionada
por su padre allá en su tierra;
mas todo en Madrid se acaba. 1350
Díganme ¿quién es el conde?

 (Al CONDE.)  

¿Sois vos, señor?
CONDE
Quien se alaba
de serlo, y con tal blasón
primo le intitula Laura,
es el que tenéis presente. 1355

 (A DOÑA PETRONILA.)  

PETRONILA
¿Yo conde? ¿Qué me faltaba?
Criado del conde, sí,

 (A TOMASA.)  

que es éste.
TOMASA
Si hay condes Vargas,
Vargas conde soy desde hoy;
mas si no, dejando chanzas, 1360
nací en Cabañas de Yepes,
y no nacen en cabañas,
aunque hay tanto conde agora.
ALGUACIL
¡Oh! Pues si negarlo tratan,
vénganse todos tres presos. 1365
TOMASA
Señores, que soy Tomasa,
mujer de Mansilla.
LAURA
¿Quién?
CONDE
¿Vos mujer?
TOMASA
No sino el alba.
Y el don Gómez, si le ojean
a los pies, manos y barbas, 1370
¿quién piensan que es?: Petronila
LAURA
¿Qué dices?
TOMASA
La sevillana.
LAURA
¡Jesús! Don Gómez, ¿qué es esto?
PETRONILA
Verdades que si adelgazan,
no quiebran.
TOMASA
Embustes míos
1375
los vuestros desenmarañan.
Don Hernando, salí acá...
 

(Sale DON HERNANDO.)

 
Y arrimad vos esa vara;
que yo os di la comisión,
y quiero residenciarla; 1380
Hernando, esta es la sobrina
con cien mil pesos que en barras
tiene de dote, y cien mil
donaires para adorarla.
Acábense las quimeras. 1385
HERNANDO
Desde que el sol de su cara
miré, ganó su hermosura
desdenes que me asombraban.
Vuestro soy.
PETRONILA
¡Gracias al cielo!
CONDE
Ya estaréis segura, Laura, 1390
de que soy el conde yo.
LAURA
No será deudor quien paga.
Con la mano desempeño
peregrinaciones y ansias
que habéis pasado por mí. 1395
CONDE
Ya glorias podré llamarlas.
 

(Sale MANSILLA.)

 
MANSILLA
No hay dar en todo hoy con ella.
TOMASA
¡Mansilla!
MANSILLA
¡Jesús! ¿Fantasmas,
ilusiones, qué es aquesto?
¿Quién hizo conde a Tomasa? 1400
TOMASA
Amor y bellaquerías
que en Madrid y en huertas pasan,
tan célebres como ésta.
HERNANDO
Alto, reparen desgracias
bodas y premios de amor, 1405
mientras nuestra corte alaba
La Huerta de Juan Fernández
y suple el senado faltas.

 
 
FIN
 
 



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