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INGA
Verla intento, pero apenas
a ella los ojos levanta 635
la vista, cuando un rocío
me ciega.
SACERDOTE
A todos nos pasa
lo mismo, que un suave polvo
de menuda arena blanda
ciegos nos deja.
UNOS75
¡Qué asombro!
640
OTRA
¡Qué maravilla!
 

(Tropiezan todos como ciegos.)

 
INGA
¡Qué magia
diréis mejor! Y pues no
hay contra ella fuerza humana,
acudid a la divina.
SACERDOTE
Pues todas nuestras estatuas 645
ya en Copacabana están,
todos a Copacabana
vamos a pedir en todas
clemencia.
INGA
Fuerza es buscarla
contra quien apaga76 un fuego, 650
y con otro nos abrasa.
 

(Vanse.)

 
YUPANGUÍ
Con todos huiré; mas no
por el temor que me causa,
sino porque en mí conozco
que no merezco mirarla. 655
Pero aunque ya no la mire,
tan fija llevo su estampa
en mi idea, que ha de ser
vivo carácter del alma.

 (Vase.) 

 

(Ahora va pasando, y salen los ESPAÑOLES oyendo como elevados las voces.)

 
ÁNGEL 1.º
Católicos españoles, 660
ya María el fuego aplaca,
porque perdió su violencia
en ella desde la zarza.
ÁNGEL 2.º
Vivid, venced, pues ya
es tiempo que a estas montañas 665
amanezca mejor sol
en brazos de mejor alba.
LOS DOS
       Y América sepa
      con la fe de España.77
MÚSICA
Que el que pone en María las esperanzas, 670
de mayores incendios no solo salva
riesgos de la vida, pero del alma.
-202v-

  (Desaparece.)  

PIZARRO
Pues tan milagrosamente
vemos que el fuego se apaga,
debiendo a la invocación 675
de María dicha tanta;
en nombre suyo, pues va
de su vista huyendo Guáscar,
sigamos su alcance, y diga
el hacimiento de gracias; 680
si María es con nosotros,
¿quién contra nosotros basta?
TODOS
¡Arma, arma, guerra, guerra!
UNOS
Vea América.
OTROS
Y vea España.
MÚSICA y
TODOS
Que el que pone en María las esperanzas, 685
de mayores incendios no solo salva
riesgos de la vida, pero del alma.
TODOS
¡Guerra, guerra, arma, arma!
 

(Con esta repetición han de sonar a un tiempo las cajas y trompetas, la MÚSICA y la representación y sale la IDOLATRÍA como oyendo a lo lejos, y repitiendo con todos las voces.)

 
IDOLATRÍA
¿Que el que pone en María las esperanzas
de mayores incendios no solo salva 690
riesgos de la vida, pero del alma?
Bien se deja conocer,
pues cuando pensé que había
logrado la industria mía
en ver la ciudad arder, 695
no solo para acabar
con los españoles fue,
mas para aumentar su fe
y destruir y turbar
la de los indios, pues ciegos, 700
en ellos crece el temor
y en los otros el valor,
viendo aceptados sus ruegos;
con que ya mi monarquía
se va estrechando tirana, 705
pues solo hoy Copacabana
corte es de la Idolatría.
En ella me han retirado
con mis ídolos; mas no
por eso he de darme yo 710
por vencida, que obstinado
mi espíritu, que no ha sido
capaz nunca de enmendarse,
vencido puede mirarse,
mas no darse por vencido. 715
A cuyo efecto, pues cuantas
estatuas culto me dan
ya en Copacabana están,
en ellas influirán tantas
sañas, iras y venganzas 720
mis respuestas, que me atrevo
a hacer que vuelvan de nuevo
a vivir mis esperanzas.
Y así, siguiendo el intento
de que una amante pasión 725
no quite a mi adoración
lo horroroso78 y lo sangriento
de mis sacrificios, hoy
el Guáscar ha de saber79
de Guacolda, para hacer 730
si al Sol este obsequio doy,
mayor la vitoria mía;
que si fue odio de la Cruz,
ya lo es della y de la luz
que trajo tras sí María. 735
Esté Guacolda segura
en el oculto villaje
que la veo, y fío el traje
rústico y vil la ventura
de verse libre de mí; 740
que aunque la desdicha no
ha menester medios, yo
sabré hacer que la halle allí.

 (Vase.) 

 

(Salen GUACOLDA y GLAUCA, como hablando entre sí.)80

 
GLAUCA
Notable melancolía
-203r-
es la tuya.
GUACOLDA
¿Cómo puedo
745
perder, Glauca amiga, el miedo
a la triste suerte mía?
GLAUCA
Viendo cuán segura estás,
de villana disfrazada,
y demás de eso encerrada 750
donde no ha entrado jamás
nadie que a buscarme viene,
y no dejándote ver,
ni pudiendo otro saber
quién eres ni quién te tiene 755
aquí, sino yo, parece
que es desconfïar de mí.
GUACOLDA
No lo creas, que ya vi
cuánto tu lealtad merece.
Si sé que en casa naciste, 760
hija de antiguos crïados
de Yupanguí, y que en tus hados
primeros con él creciste.
Si sé que con Tucapel,
criado también, te casó, 765
y que esta alquería te dio,
para pasarlo con él
si no rica, acomodada;
si sé que el día que hubo
de fiarse de alguien, no tuvo 770
satisfación más fundada
que en ti por tu obligación,
y porque sola vivías,
pues tan ausente tenías
a tu esposo, ¿qué razón 775
pudo haber para pensar
que desconfíe de ti?
Y porque creas que aquí
no me aflige ese pesar,
sabe que mi desconsuelo 780
no es sino que un bien que hubiera
solo para mí en que viera
a Yupanguí, aun ese el cielo
le niega a mi suerte esquiva;
pues apenas me dejó 785
aquí, cuando le envió
el Guáscar a Atabaliba.
Dél no he sabido, con ser
la ausencia ruina de amor,
aun no es ese mi mayor 790
cuidado, sino temer
no haya muerto en tanto estruendo,
como noticias nos dan
cuantos desde el Cuzco van
a Copacabana huyendo 795
por todo aqueste distrito,
donde en fe estoy solamente
de que nadie al delincuente
busca donde hizo el delito.
GLAUCA
De dos extremos no sé 800
cuál venga a ser el mayor,
tu temor o mi temor.
GUACOLDA
¿Cómo?
GLAUCA
Como en ambas fue
una la pena crüel
y contraria, pues si no 805
sabes de Yupanguí, yo
tampoco de Tucapel.
Y en tormento tan esquivo,
que el mío es mayor es cierto,
pues tú temes que esté muerto 810
y yo temo que esté vivo.
GUACOLDA
¿Eso dices?
GLAUCA
Si supieras
tú lo que un marido ha sido
a todas horas marido,
eso y mucho más dijeras. 815
¡Qué es verle entrar muy hinchado,
diciendo...!
 

(Sale TUCAPEL.)

 
TUCAPEL
Glauca, la mesa,
y trae la comida apriesa,
que aunque no vengo cansado,
porque en diablos de alquiler 820
es gran cosa caminar;
con todo, ya que el no andar
canse, cansa el no comer81.
GLAUCA
¿Qué miro?
GUACOLDA

 [Aparte.] 

Desdichas mías
que han de descubrirme, pues 825
-203v-
posible esconderme no es.
GLAUCA
Al cabo de tantos días,
¿es ese modo de entrar
en tu casa?
TUCAPEL
Dices bien,
abrázame en parabién, 830
mas no sirva de ejemplar,
que abrazo recién venido
no es abrazo propietario,
sino supernumerario
con gajes de entretenido. 835
GLAUCA
De cualquier suerte que sea,
agradece mi deseo
el verte vivo.
TUCAPEL
¿Qué veo?
Vuelva a inflamarse mi idea,
hermosa sacerdotisa, 840
que por más que te disfraces,
no pueden obstar al sol
nubes de villano traje;
ahora veo que eres
la deidad cuyas piedades 845
(compadecidas de ver
que por volver a buscarte
con Yupanguí a la marina,
ocasionaron mis males)
me han buscado y me han librado 850
del cautivo vasallaje
en que estaba, y pues a precio
de ejecutar el dictamen
que en mi inspiración tus voces
favor a favor añades; 855
pues no contenta con que
libre en mi casa me halle,
también la palabra cumples
de que cuando a ella llegase
había de saber quién eras, 860
ya que lo sé, y sé que sabes
favorecida del Sol
obrar prodigios tan grandes,
permite que a tus pies, ya
que tanta deuda no pague, 865
la reconozca a lo menos.
GUACOLDA
Hombre, ¿qué dices?, ¿qué haces?
GLAUCA
Él fue simple y vuelve loco.
GUACOLDA
¿Cuándo yo he podido hablarte?
¿Cuándo dictar en tus voces 870
que nada en mi nombre entables,
ni cuándo darte palabra
de que en tu casa me hallases?
TUCAPEL
No disimules conmigo,
que ya sé que las deidades 875
hacen el bien y no quieren
blasonar de que le hacen.
Glauca, este hermoso milagro,
que sin querer desdeñarse
de pisar de nuestro albergue 880
los siempre humildes umbrales,
se desdeña de que cuente
yo sus liberalidades;
es a quien la vida debo.
Llega, pues, llega a postrarte 885
a sus pies, agradecida
de que a tus ojos me trae.
GLAUCA
Tucapel, no una aprehensión
tanto tu discurso engañe,
que aquesa aldeana es 890
mi hermana, que a acompañarme
vino en tu ausencia.
TUCAPEL
¡Qué presto,
lisonjeramente afable,
viendo que su gusto es ese,
te pones tú de su parte! 895
Pero una cosa es que ella
modestamente recate
sus prodigios, y que tú
complacer con ella trates,
y ahora obligarme las dos 900
a que yo ingrato los calle.
Sepa el mundo sus venturas:
¡moradores destos valles,
vecinos de aquestas selvas!
GUACOLDA
No los nombres.
GLAUCA
No los llames.
905
TUCAPEL
¿Cómo no? De igual bien todos
han de ser participantes.
-204r-
Vuestro antiguo compañero
Tucapel os llama; a darle
venid todos de sus dichas 910
el parabién.
UNO

 (Dentro.) 

¿No escuchasteis
sus voces?
TODOS
Sí.
UNO
Pues lleguemos
todos a verle y hablarle.
GUACOLDA
¡Ay de mí! Forzoso es verme.
GLAUCA
Retírate a aquesta parte. 915
 

(Salen algunos INDIOS.)

 
TODOS
Tucapel, muy bien venido
seas.
TUCAPEL
Que a todos abrace
es mi mejor bienvenida.
UNO
Desde el día que faltaste
de la marina, por muerto 920
te tuvimos.
TUCAPEL
Dios os guarde
por la merced.
OTRO
¿Es posible
que te vemos?
TUCAPEL
¿Veis cuán tarde
os parezca que he venido?
Pues ha sido por el aire, 925
gracias a aquesa deidad.
No te escondas, no te apartes,
que es bien que sepan la mucha
piedad que conmigo usaste.
Ella es la que prodigiosa 930
ha tratado mi rescate:
llegad, llegad, porque todos
la deis gracias de mi parte.
TODOS
Todos a tus pies rendidos
te estimamos que le ampares 935
y nos le traigas.
GUACOLDA
¿Quién, ¡cielos!,
pudo nunca semejante
acaso prevenir?
GLAUCA
Dimos
con todo el secreto al traste,
si la conocen.
 

(Aparte los villanos.)

 
[INDIO] 1.º
¿No es esta,
940
si no es que el deseo me engañe,
aquella sacerdotisa
que por no sacrificarse
del templo huyó?
[INDIO] 2.º
Sí, y por quien
tantas diligencias hace 945
Guáscar, que a quien diga della
ofrece tesoros grandes.
[INDIO] 3.º
Famosa ocasión tenemos
de enriquecer, con contarle
que está aquí. Pues según dice 950
la gente que va delante,
a Copacabana viene
a que el Sol su enojo aplaque,
para volver a la lid.
[INDIO] 1.º
Supuesto que estos villajes 955
el paso son, al camino
le salgamos para darle
la nueva.
[INDIO] 2.º
Disimulemos.
[INDIO] 3.º
Tucapel, justo es descanses.
Después de espacio hablaremos. 960
TUCAPEL
Sabréis sucesos notables.
Id ahora con Dios.
TODOS
Adiós.
 

(Vanse los villanos.)

 
TUCAPEL
Glauca, ¿qué hay con que regales
a tal huéspeda?
GLAUCA
Bien digo
yo, oyendo tus disparates, 965
que fuiste simple y que vienes
loco. ¿Qué es, no me escuchaste,
mi hermana?
TUCAPEL
También a mí
me escuchaste tú que en balde
por complacerla, a que no 970
es quien yo sé me persuades;
y cuanto tú, por llevar
tus lisonjas adelante,
no la agasajes, sabré
traer yo con que la agasaje, 975
pues por lo menos estamos
en tan goloso paraje
que no faltarán tortillas
de maíz y chocolate.
GUACOLDA
¿A qué más pudo llegar 980
mi desdicha? Ya quedarme
aquí no es posible, ni irme;
quedarme por si se esparce
quién soy; ni irme, pues no sé
donde Yupanguí me halle. 985
GLAUCA
Solo un medio se me ofrece.
GUACOLDA
¿Qué es?
GLAUCA
Por si vuelve, oye aparte.82
  -204v-  
 

(Hablan las dos y sale YUPANGUÍ.)

 
YUPANGUÍ
Vehemente aprehensión que siempre83
me estás poniendo delante
aquella hermosa deidad 990
que vi iluminando el aire;
deja, deja de seguirme
siquiera un rato, en que allane
que el vivir absorto no es
dejar de vivir amante. 995
Hermosa Guacolda mía,
si otros hicieron constantes
los instantes de la ausencia
siglos, no, ¡ay de mí!, te espantes
que hallándolos yo hechos siglos, 1000
los haya hecho eternidades.
Dame los brazos mil veces.
GUACOLDA
Es tan inmenso, es tan grande
el bien, Yupanguí, de verte,
que es forzoso que le extrañe, 1005
porque persuadirse un triste
a que hay contento, no es fácil.
En hora dichosa vengas,
que aunque siempre fuera amable
tu presencia para mí, 1010
pues con afectos iguales
también para mí eran siglos
las vidas de los instantes,
nunca en mejor ocasión
verte pude.
YUPANGUÍ
¿Cómo?
GUACOLDA
Sabe
1015
que Tucapel ha venido,
y no sé con qué dictamen,
empeorado de talento,
mejorado de lenguaje,
se ha persuadido a que soy 1020
yo la que pude sacarle
de su esclavitud; con que
solicitando mostrarse
agradecido, me ha muerto;
culpa de amigo ignorante, 1025
matar con buena intención.
De suerte que ya ocultarme
aquí no es posible: mira
a donde podrás llevarme,
pues ya, a no haber tú venido, 1030
me iba yo a las soledades
de los montes más incultos,
en cuyos páramos, antes
que los ministros del Guáscar,
o los del Sol, me encontrasen 1035
o las señas del león
o las astucias del áspid.
YUPANGUÍ
No dudes que cuidadoso
solicite yo ausentarte
adonde nuestro amor pueda, 1040
sin que el rencor nos alcance,
celebrar de nuestras bodas
las más amorosas paces.
¡Oh bello divino asunto!
No tanto tras ti me arrastres; 1045
yo iré tras ti.
GUACOLDA
No prosigas.
YUPANGUÍ
Sí, mi bien. Vuelva a cobrarme.
GLAUCA
Cuantos vienen no parece
que traen los juicios cabales.
YUPANGUÍ
Por poder celebrar, digo, 1050
de nuestras bodas las paces,
me valí de Atabaliba,
a quien di de todo parte.
Él, por hija de quien tanto
siguió sus parcialidades, 1055
tomándome la palabra
de que yo en su vasallaje
haya de vivir, me ofrece
dichosas seguridades.
Jurado lo dejé, en cuya 1060
fe, prevenido el viaje
tengo; vente, pues, conmigo,
si no es que el ir me embarace
contigo yo, otra hermosura.
GUACOLDA
¡Qué ventura! Glauca, dame 1065
los brazos, y adiós.
GLAUCA
Los cielos
con bien te lleven.

 (Vase.) 

  -205r-  
GUACOLDA
Cobarde
tus pasos sigo.
YUPANGUÍ
¿Qué temes?
Que cuando el asegurarte
no fuera en mí obligación, 1070
me obligara el homenaje
de haber dado a quien la di
la palabra de llevarte
a su presencia.
 

(Al entrarse diciendo estos versos, sale oyéndolos GUÁSCAR, el SACERDOTE, los villanos y todos los INDIOS que pudieren.)

 
INGA
No era
menester que yo escuchase, 1075
para saber tus finezas
y acrisolar tus lealtades;
que cumpliendo, Yupanguí...
GUACOLDA
¡Triste pena!
YUPANGUÍ
¡Extraño lance!
INGA
Con la palabra que a mí 1080
me diste, seas quien trate
de llevar a mi presencia
esa infeliz; y no en balde,
al decirme esos villanos
de ese camino en el margen 1085
que aquí quedaba, previne
que fueses tú quien la hallases
a cuya causa la nueva
me movió a que me adelante
a ser el primero yo 1090
que a ella admire y a ti abrace.
GUACOLDA
¡Qué dolor!
YUPANGUÍ
Ya aquí no hay más
que morir a todo trance.
INGA
Infausta, triste hermosura,
que tímida e inconstante 1095
desdeñas en ser esposa
del Sol la dicha más grande;
él sabe que cuanto hubiera
dado por hallarte antes
de verte, diera después 1100
por no haber llegado a hallarte.
Superior causa, que tú
no puedes saber ni nadie
saber puede, es quien me obliga
a que a mi pesar restaure 1105
su sacrificio a las aras,
su víctima a los altares.
Llevadla al templo, que hoy,
sin esperar días legales,
ha de morir: ¿qué esperáis? 1110
Quitádmela de delante,
que temo que me enternezcan
los desatados cristales,
que aun suelen ser vivo afeite
de menos bello semblante. 1115
GUACOLDA
Primero...
YUPANGUÍ
¡Ay de mí!
GUACOLDA
Que llegue
a morir, has de escucharme.
INGA
¿Qué podrás decirme, cuando
apóstatamente fácil,
contra el Sol has cometido 1120
el más sacrílego ultraje?
GUACOLDA
Aunque pudiera valerme
de la repugnancia que hace
a toda ley natural
que un dios beba humana sangre, 1125
y dentro de una ley misma
el fiel muera y el fiel mate,
no lo he de hacer; que no quiero
(aunque en mí esta razón cabe)
escandalizar, y así 1130
para otra apelo. Mi padre,
a quien desterrado tienes
desde las enemistades
tuyas y de Atabaliba,
sabiendo que me inclinase 1135
amor a un cacique noble,
por ser de opuesto linaje,
forzada me trajo al templo,
donde mientras él no falte
he vivido, con estar 1140
casada en secreto antes;
y así, no pudiendo ser
sacerdotisa, tocarme
-205v-
no pudo la suerte, y pudo
aquel natural ditamen 1145
ausentarme sin delito.
INGA
Contra que esas sean verdades
y no inventadas disculpas,
una sola razón baste.
¿Quién fuera noble y felice, 1150
tanto que esposo y amante
mereciera entrambas dichas,
y en tantas penalidades
morir te dejara aleve?
Y así, mientras no declares 1155
quién es, y él muera en castigo
de robarte y de ocultarte,
rompiendo el templo en lo uno,
y en lo otro mis bandos reales,
será en balde que te admita 1160
la apelación.
GUACOLDA
Más en balde
será, advertida en su riesgo,
decirlo yo, pues librarle
a él de su afrentosa muerte
hará la mía süave. 1165
INGA
¿A eso te resuelves?
GUACOLDA
Sí.
INGA
Yupanguí, ella no sabe
la lástima que se quita
con los celos que se añade.
Persuádela84 tú a que diga 1170
quién es, pues con eso hace
menos grave su delito,
y podrá ser que la salve
la apelación.
YUPANGUÍ
¿Para qué
queréis, señor, que me canse 1175
en persuadírselo a ella,
si el decirlo yo es más fácil
a precio de que ella viva?
INGA
¿Luego tú el cómplice sabes?
YUPANGUÍ
Sí, señor.
INGA
Por ti me vienen
1180
todas las felicidades,
y hoy la mayor es saber
de un agresor tan cobarde,
de quien no estaré vengado,
sin que el corazón le arranque. 1185
¿Qué aguardas, pues? ¿Quién es?
YUPANGUÍ
Yo.
INGA
¿Qué dices?
YUPANGUÍ
Que no te espantes,
pues de ocultación y hurto
fuiste tú quien me enseñaste
el modo, cuando dijiste 1190
que para ti la robase.
INGA
Pues ¿cómo, traidor vasallo,
falso amigo, siendo infame
la confïanza ofendiste
que hiciste de ti?
GUACOLDA
No le ultrajes,
1195
que no es él.
YUPANGUÍ
Sí soy.
GUACOLDA
No es,
que yo, pensando librarme,
fingí esposo que no tengo,
y él, por pensar que templases85,
siendo él tu enojo, eso ha dicho 1200
y así, ¿qué esperáis? Llevadme
donde a precio de que él viva,
con roja púrpura bañe
las aras.
YUPANGUÍ
Yo soy, a mí
me llevad donde derrame 1205
deshecho coral que ilustre
más el altar que le manche,
a precio de que ella viva.
INGA
Si ambos lo desean constantes,
ya que por sacerdotisa 1210
el castigo no le alcance,
alcáncela por haber
profanado el templo. Iguales
mueran los dos; ¿qué esperáis?
Llevadlos, pues, de aquí.
 

(Al llevarlos se desasen y se abrazan.)

 
YUPANGUÍ
Antes,
1215
dulce esposa...
GUACOLDA
Amado dueño.
YUPANGUÍ
...que yo expire...,
GUACOLDA
...que yo acabe...,
YUPANGUÍ
...feliz con mirarte muera.
GUACOLDA
...feliz yo con abrazarte.
INGA
Apartadlos, divididlos. 1220
 

(Apártanlos y volviéndose a desasir se buscan.)

 
YUPANGUÍ
¡Triste pena!
GUACOLDA
¡Dolor grave!
YUPANGUÍ
Mas aunque todos me fuercen...
GUACOLDA
Mas aunque todos me arrastren86...
  -206r-  
YUPANGUÍ
...volver podré...
GUACOLDA
...podré ir...
LOS DOS
...a darle el último vale. 1225
GUACOLDA
¡Noble dueño!
YUPANGUÍ
¡Esposa mía!
INGA
¡Que esto sufran mis pesares!
Llevadlos, digo otra vez,
donde ni se vean ni hablen.
GUACOLDA
Hasta perderle de vista 1230
a aqueste tronco me enlace.

  (Abrázase a una cruz.) 

YUPANGUÍ
En aqueste árbol me enrede
hasta que a verla no alcance.

  (Abrázase a otro árbol.) 

GUACOLDA
Y pues que no acaso fuiste
el que vencer fieras sabe, 1235
a cuya causa te han puesto
colocado en tantas partes.
YUPANGUÍ
Y pues plátano no acaso
eres, en quien veo la imagen
que desde que la vi la tuve 1240
en el alma por carácter.
 

(Quieren desasirlos y no pueden.)

 
GUACOLDA
Tú me favorece, puesto
que tienes poder tan grande
en fieras, y fieras son
los hombres que usan crueldades. 1245
YUPANGUÍ
Tú me ampara, pues en ti
me ocurre su luz radiante.
GUACOLDA
Infeliz amante esposo.
YUPANGUÍ
Infeliz esposa amante.
GUACOLDA
Adiós.
YUPANGUÍ
Adiós.
INGA
¿Cómo así
1250
permitís verse ni hablarse?
UNOS
Como a apartarla del tronco
no hay fuerza, señor, que baste.
OTROS
Como no hay para moverle
fortaleza que le arranque. 1255
INGA
¿Todo, ¡cielos!, ha de ser
prodigios en estos valles
de Copacabana, siempre
que a pisar llego su margen?
¿Con qué, oh soberano Sol 1260
que adoro, no digo padre,
desenojarte podré,
si traerte no es bastante
por una víctima dos?
Respóndeme: ¿qué te aplace 1265
de mí, para que ejecute
tus órdenes?
 

(Sale la IDOLATRÍA.)

 
IDOLATRÍA
Que los mate
le diré.
INGA
Si en una estatua
mil respuestas solías darme,
¿cómo en mil estatuas hoy 1270
que a tu templo se retraen,
aun no das una respuesta?
IDOLATRÍA
Sí daré.
INGA
¡Dicha notable,
pues que ya desenojado
responde! ¿Qué haré, di?
IDOLATRÍA
Darle...
1275

  [Aparte.] 

Muerte iba a decir, y no
puedo pronunciar.
INGA
No calles
tu decreto, pues me ves
obediente a ejecutarle.
IDOLATRÍA
Si deseas...

 ([Aparte.] 

Proseguir
1280
no puedo, que al declararme
tengo un dogal en el cuello
y en el corazón un áspid.)
Si pretendes...

 [Aparte.] 

No es posible
que ya en mis ídolos hable, 1285
siendo para mí dos veces
bronce el bronce y jaspe el jaspe,
con que en más estatua que ellos
todos mis sentidos yacen.
INGA
Si a hablarme empiezas, ¿por qué 1290
no prosigues? Y si es darme
a entender que hasta que mueran
no merezco que me ampares,
ya que apartar a los dos
de los dos troncos no es fácil, 1295
flechados en ellos mueran
por sacrílegos amantes.
Disparad contra sus pechos.
GUACOLDA
Árbol, pues tal poder traes...
YUPANGUÍ
Deidad, pues tal poder tienes... 1300
GUACOLDA
...tú me ampara.
YUPANGUÍ
...tú me vale.
  -206v-  
 

(Desaparecen los dos en los dos árboles, y suenan truenos y ruido de terremoto.)

 
INGA
¿Qué aguardáis? Disparad, digo.
UNO
¿Contra quién, si ciego el aire,
el mismo polvo, la misma
arena nos ciega que antes? 1305
 

(Terremoto y cajas a un tiempo.)

 
[ESPAÑOLES]

 (Dentro.) 

¡Arma, arma, guerra, guerra!
INGA
Si el español en mi alcance
viene, ¿quién duda que venga
con él quien al viento esparce
nieblas que la vista cieguen, 1310
nieves que el incendio abrasen?
No doy paso que hoy no sea
tropezando en mi cadáver;
y pues contra sus encantos
no hay fuerza o poder que baste, 1315
¡al templo!
UNOS
¡Al monte!
OTROS
¡A la selva!
TODOS
Sin duda, ¡cielos!, es grande
este Dios de los cristianos,
pues tantos portentos hace.
PIZARRO
¡A ellos, españoles!
TODOS
¡A ellos!
1320
PIZARRO
Mueran antes que se amparen
de las breñas.
IDOLATRÍA
¿Cielos, luna,
sol, estrellas, montes, mares,
no bastaba enmudecerme,
sino a mí de mí privarme? 1325
Pero ¿qué mucho que vea
contra mí prodigios tales
el día que ella se ampara
de la Cruz y que él se vale
del plátano, que atributo 1330
de María es, cuya imagen
tan fija en el alma lleva?
Mas no por eso desmayen
mis rencores; y pues soy
genio de las tempestades, 1335
mi aliento el aire inficione,
mi fuego los campos tale,
mi rabia los frutos yele,
mi ira las mieses abrase,
para que muriendo todos, 1340
primero que a Cristo aclamen
a los embotados filos
de pestes, sedes y hambres,
ninguno pueda lograr
en las siguientes edades 1345
ver que mejor sol en brazos
de mejor aurora nace.

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