Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Anterior Indice Siguiente



IDOLATRÍA
Y la tierra también verá en sus daños
revalidar error de tantos años,
no tan solo volviendo al ejercicio
del que dejó suspenso sacrificio,
pero aun con más terror, pues si antes era 720
víctima bruta esta o aquella fiera,
-193r-
ahora he de hacer que víctima sea humana;
porque siendo, como es, Copacabana
templo del Sol, y su ara aquella peña
contra quien puso el español por seña 725
el Cruzado Madero,
a cuya vista pasmo, gimo y muero;
en ella es bien (sin que atreverme pueda
a sus ultrajes, porque no suceda
lo que en la Nueva España, 730
que arbolando otra cruz otra montaña,
hice ponerla fuego,
y ardiendo sin quemarse, lo que el ciego
insulto consiguió, en vez de abrasarla,
fue temerla, admitirla y venerarla.) 735
Y así digo otra vez, sin que me atreva
a que este vulgo en su baldón se atreva,
es bien satisfacer mi desvarío,
con que a su vista el sacrificio mío
con sacrílego intento 740
transcienda desde bárbaro a crüento;
a cuyo efecto, ya en süaves voces,
ya en voces tristes, sonarán veloces
en todo el monte oráculos, diciendo:
TODOS

 (Dentro.) 

Albricias, que ya el monstruo se va huyendo. 745
IDOLATRÍA
Pero no, no prosiga,
dígalo el tiempo sin que lo diga,
pues vuelven a juntarse, repitiendo:
ELLA y TODOS
Albricias, que ya el monstruo se va huyendo.
 

(Vase, y salen todos los indios y indias que puedan, con arco y flechas.)

 
GUACOLDA
¿Qué mucho, si en hileras 750
el armado escuadrón vio de las fieras
contra él tan prevenido?
INGA
¿Quién duda que haya sido
quien irse sin salir a tierra le hace?
 

(Sale YUPANGUÍ.)

 
[YUPANGUÍ]
No, señor, de más alta causa nace 755
su vuelta y su venida;
maravilla mayor hay escondida.
INGA
¿Cómo?
YUPANGUÍ
Como volviendo a la ribera,
en dejándote a ti, por si pudiera
averiguar29 quién tanto horror nos daba, 760
pequeña embarcación vi que arrojaba
-193v-
al mar, bien como algunas
balsas en que surcamos las lagunas.
Aquí empecé a formar primera idea
de que más que animal, fábrica sea; 765
confirmolo después ver cuánto asombre
que esta balsa arrojase30 a tierra un hombre
de extraño aspecto. Referir no quiero
que le hablé y que me habló, si considero
que no nos entendimos, 770
y no puedo decir qué nos dijimos;
baste saber que en duelo tan prolijo
dijo la acción lo que la voz no dijo.
Un tronco que traía
arboló contra mí, la aljaba mía 775
un arpón contra él; pero al instante
que le quise flechar, una radiante
luz me cegó, y el brazo entumecido,
tras el arco y arpón perdí el sentido.
Culparás mi pavor, pues no le culpes 780
hasta que con las fieras le disculpes.
Yo vi a lo lejos que un león le hacía
brutos halagos, cuya acción seguía
un tigre, y que de ambos amparado
subió a ese risco, en que dejó fijado 785
sobre su pardo ceño
del basto tronco el no labrado leño;
con que volviendo al mar, llevó consigo
a Tucapel, crïado que conmigo
estaba en la marina. 790
GLAUCA
¿Cómo dices no ser cosa divina
la que daño no ha hecho
a nadie, y me ha hecho a mí tanto provecho?
SACERDOTE
Calla, necia.
YUPANGUÍ
De suerte,
que si en sus hechos la razón advierte, 795
en la que naturalmente me fundo,
sin que el discurso deba nada al arte,
es que debe de haber de esotra parte
del mar otra república, otro mundo,
otra lengua, otro traje y otra gente, 800
y aquesta tan mañosa o tan valiente,
que se ha sabido hacer con singulares
fábricas vivideros esos mares;
-194r-
y para más desmayos
se ha sabido forjar truenos y rayos, 805
con relámpagos tales,
que deslumbran a hombres y animales.
Y pensar que han movido tanto empeño
como venirse a playas extranjeras,
y para solo colocar un leño 810
vivir ondas, traer rayos, domar fieras,
no, señor, no es posible.
Aquí hay misterio más incomprehensible,
y así es bien discurramos
qué hemos de hacer, y que nos prevengamos, 815
por si otra vez volviere,
y prevenidos, sea lo que fuere.
INGA
A tu suceso atento
menos le alcanzo cuanto más le siento,
y así no sé, no sé lo que debamos 820
hacer.
SACERDOTE
Yo sí.
INGA
¿Qué es?
SACERDOTE
Que prosigamos,
dejándonos plantado ahí ese bruto
leño hasta ver qué flor nos da o qué fruto
el sacrificio, y todos invoquemos
hasta su templo al Sol, por si podemos 825
alcanzar que nos diga
qué hemos de hacer.
YUPANGUÍ
Y es justo.
GUACOLDA
Pues prosiga
la invocación, mas con tan otro acento,
que lo que fue armonía sea lamento.
INGA
Hermoso padre del día, 830
de tanta confusión, di,
¿querrás restaurarnos?
IDOLATRÍA

 (Dentro cantando.) 

Sí.
INGA
Ya respondió a la voz mía.
GUACOLDA
Pues ¿qué debemos hacer,
si a mí te mueves a darme 835
también respuesta?
IDOLATRÍA
Obligarme.
SACERDOTE
Si obligándote ha de ser,
¿con qué te podrá obligar
mérito, que aunque se crea,
obrar no sabe?
IDOLATRÍA
Desea.
840
DAMA 1.ª
Ya que es mérito desear,
yo deseo saber, ¿qué
naturaleza tirana
fue la que aquí llegó?
IDOLATRÍA
Humana.
YUPANGUÍ
Si humana, cual dices, fue, 845
¿cómo asombra con horrores,
y deja tan confundida
la razón, la alma y la...
IDOLATRÍA
Vida?
[INDIA] 2.ª
Porque del todo mejores
nuestra ciega confusión, 850
¿cuál será el mejor indicio
de nuestra fe?
IDOLATRÍA
El sacrificio.
[INDIA] 3.ª
Si los sacrificios son
el mejor ruego, a ellos vamos.
[INDIA] 4.ª
Haz que aqueste en que hoy se emplea 855
tu pueblo, sea acepto.
IDOLATRÍA
Sea.
INGA
De todo cuanto escuchamos
-194v-
nada inferimos.
SACERDOTE
Sí hacemos,
si de lo que ha respondido
componemos el sentido. 860
YUPANGUÍ
¿Y cómo le compondremos?
SACERDOTE
Diciendo cada uno, ya
que a todos nos respondió
lo que a él dijo.
INGA
¿Empiezo yo?
GUACOLDA
Sí, y mi voz te seguirá. 865
INGA
Si.
ECO

 (Cantando.) 

Si.
GUACOLDA
Obligarme.
ECO

 (Cantando.) 

Obligarme.
SACERDOTE
Desea.
ECO

 (Cantando.) 

Desea.
[INDIA] 1.ª
Humana.
ECO

 (Cantando.) 

Humana.
INGA
Vida.
ECO

 (Cantando.) 

Vida.
[INDIA] 2.ª
El sacrificio.
ECO

 (Cantando.) 

El sacrificio.
[INDIA] 4.ª
Sea.
ECO

 (Cantando.) 

Sea.
MÚSICA y
TODOS
Si obligarme desea, 870
humana vida el sacrificio sea.
SACERDOTE
Sin duda el Sol, ofendido
de que en tu presencia fuera
bruta víctima una fiera,
hoy elevarla ha querido 875
a que sea racional,
dando de su enojo indicio
no ser real el sacrificio
que asiste persona real.
INGA
Si eso es lo que nos advierte, 880
¿cómo qué vida es no avisa?
SACERDOTE
Como es la sacerdotisa
a quien le toque la suerte.
Las más nobles dedicadas
para eso en el templo están, 885
deseando el cuándo serán
a su dios sacrificadas.
TODAS
A eso obligadas vivimos
las que al Sol nos consagramos.
GLAUCA
Y de eso nos excusamos 890
las que patanas nacimos.
INGA
Si aquella toca, ¡ay de mí!
YUPANGUÍ
¡Qué pena será tan fuerte,
si a ella tocase!
INGA
Y la suerte,
¿cómo suele echarse?
SACERDOTE
Así.
895
Cada una, una flecha dé,
y en mi mano y en su mano
el más noble o más anciano
se ha de nombrar, para que,
vendados los ojos, llegue 900
porque en señas no repare;
y de aquella que él tomare,
el dueño al ara se entregue
cuando cumplidos estén
los cuatro legales días, 905
en que de sus alegrías
padres y deudos se den
la norabuena.
TODAS
Obedientes,
ya aquí las flechas están.
 

(Toma él las flechas juntas y cada una tiene la suya.)

 
GLAUCA
Luego que es malo dirán 910
el no ser ninfas las gentes.
INGA
Nombra ya el que ha de llegar.
SACERDOTE
Hallándote tú aquí, no
es bien que le nombre yo;
tú, señor, le has de nombrar. 915
INGA
Yupanguí.
YUPANGUÍ
Señor.
INGA
A ti,
pues el más noble ha de ser,
te nombro.
YUPANGUÍ
El obedecer
es fuerza.
SACERDOTE
Y fuerza que aquí
los ojos te vende.
YUPANGUÍ
Bien
920
se pudo excusar, pues llego,
aunque no los venden, ciego.
 

(Véndanle los ojos, llega y toma la flecha de GUACOLDA.)

 
¿Quién, cielos, creyera, quién,
que donde Guacolda está,
estimara no ser ella 925
la que eligiese mi estrella?
SACERDOTE
Llega hacia esta parte.
YUPANGUÍ
Y
con todas las flechas di.
SACERDOTE
Una has de tomar no más.
Ya descubrirte podrás. 930
YUPANGUÍ
¿A quién he elegido?
GUACOLDA
A mí.
YUPANGUÍ
¡Grave pena!
GUACOLDA
¡Dolor fuerte!
 

(Retíranse los dos a las dos esquinas del tablado.)

 
  -195r-  
INGA
Pues no es justo que me vea,
aunque feliz muerte sea,
nadie condenado a muerte. 935
No sin lástima me ausento,
hermosa beldad, de ti.
No es sino excusar que aquí
reviente mi sentimiento.

 (Vase.) 

SACERDOTE
¡Dichosa tú, que crisol 940
hoy de nuestra fe serás!

 (Vase.)  

LAS CUATRO
¡Venturosa tú, que vas
a ser esposa del Sol!
 

(Vanse.)

 
GLAUCA
Buen parabién, pero dél
no gusta. Mas ¿cómo estoy 945
tan fiera, que a hacer no voy
que lloro por Tucapel?

 (Vase.)  

YUPANGUÍ
Dos culpas, Guacolda bella,
resultan hoy contra mí,
que con vista te elegí, 950
y que te elegí sin ella:
pero ni desta ni aquella
feliz e infeliz mi suerte
se ha de disculpar, si advierte
que una fue para adorarte, 955
otra para sublimarte,
y entrambas para perderte.
GUACOLDA
De una y otra, ¡ay de mí!, fuera
cualquiera disculpa error,
y voy, dejando al amor 960
en aquella edad primera,
a que no sé si sintiera
más que eligieras tú, y no
fuera la elegida yo;
y así que errases te niego 965
ciego, que no estuvo ciego
quien lo que hubo de ver vio.
YUPANGUÍ
Ahora es mayor mi aflicción
viendo que en mi ceguedad
resignes tu voluntad. 970
GUACOLDA
Quizá no es resignación.
YUPANGUÍ
¿Pues qué?
GUACOLDA
Desesperación
de que mi padre su esquiva
enemistad vengue altiva
en los dos, pues porque fuiste 975
tú quien a Guáscar seguiste,
cuando él siguió a Atabaliba,
por no darme a ti, forzada
me trajo al templo, y no sé
si conformarme podré 980
a morir sacrificada.
Pues cuando no hubiera nada
de aquel violento rigor
ni deste infelice amor,
ni cuanto da que temer 985
pasar del ser al no ser,
tuviera el mismo dolor
por no sé qué natural
luz que repugna infinito
a que en mí no haya delito, 990
y haya en un dios celestial
sed de humana sangre tal
que obligue fiero y crüel,
sin odio de fe, a que un fiel
mate otro fiel. ¿Es ley, di, 995
que un dios no muera por mí,
y que yo muera por él?
YUPANGUÍ
No sé, mas sé que admirada
mi razón con tu razón,
me ha puesto en tal confusión 1000
que..., mas no te digo nada,
sino solo que si entrada
pudiera hallar para que,
sin argüir en la fe
del Sol, antes que rendida 1005
tu vida, viera su vida...
GUACOLDA
No, no prosigas, que aunque
tiene a la laguna puerta
este templo, y ella tiene
balsas en que a tiempo viene 1010
bastimento, y puedo, abierta
de noche, irme a una desierta
isla a ocultarme oportuna,
temiendo al Sol tu fortuna,
en vano mi dolor cay 1015
en que hay noche, hay templo, y hay
-195v-
puerta, balsa, isla y laguna.

 (Vase.)  

YUPANGUÍ
¿Qué más claro ha de decir
su abandonado despecho
que fue cómplice mi amor 1020
del estado en que la ha puesto
su suerte? ¿Ni qué más claro
me pudo su sentimiento,
para que salve su vida,
facilitarme los medios? 1025
Mas ¿cómo podré, ¡ay de mí!,
arrojarme a atrevimiento
tan grave, como quitarle
al Sol tal víctima? Pero
¿qué dudo ni qué reparo? 1030
Que si no hubiera preceptos
que romper, no hubiera culpas
y quedaran sin aprecio
finezas de amor, que dellas
alimentan sus afectos. 1035
Iré donde, si ella sale
a ver si temo o no temo
al Sol, vea que...
 

(Sale el INGA.)

 
INGA
Yupanguí.
YUPANGUÍ
Señor.
INGA
A buscarte vuelvo
con una pena, que solo 1040
la fiara de ti.
YUPANGUÍ
¿En qué puedo
servirte? Que ya tú sabes
mi amor, mi lealtad y celo.
INGA
De uno y otro asegurado,
sabrás que desde aquel mesmo 1045
instante que vi la rara
hermosura sin ejemplo
de aquella sacerdotisa,
que entre el asombro y el miedo,
por vencer con menos armas, 1050
venció sin color ni asiento,
ni vivo ni sé de mí;
y más después que añadiendo
fuerza a fuerza, rayo a rayo,
llama a llama, incendio a incendio, 1055
la lástima de su suerte
aumentó el dolor. No quiero
tenerme en cuán poderosos
son dos contrarios afectos
que para embestir aúnan 1060
lástima y cariño a un tiempo;
porque no muriera, diera
la vida. No, no suspenso,
no turbado, no confuso
me escuches, como diciendo 1065
entre ti; que ¿cómo al Sol,
a quien tantas glorias debo,
me atrevo contra su oculto
ni aun a imaginarlo? Pero
antes que tú lo pronuncies, 1070
saldrá mi voz al encuentro
con decirte que a un amor
que no tiene más remedio
que morir de ver morir,
no dudo dore sus yerros 1075
a rayos del mismo Sol;
mayormente cuando puedo
desenojarle con otras
dádivas: y remitiendo
a que, sea lo que fuere, 1080
o su perdón o su ceño,
ella ha de vivir, y tú
has de ser el instrumento.
Los cuatro legales días
en que sus padres y deudos 1085
la celebran, engañando
el dolor con el obsequio,
te doy de plazo a que pienses
cómo ha de ser, y a tu ingenio,
de la noche, la laguna, 1090
balsas y puertas del templo,
se valga, o ya tu valor,
a todo trance resuelto,
de disfraces para el robo
u de armas para el estruendo. 1095
Tú, en fin, me la has de poner
en salvo, y después el tiempo
en desagravios del Sol
nos dirá.
IDOLATRÍA

 (Dentro.) 

Guáscar.
  -196r-  
INGA
El viento
mi nombre pronuncia: gente 1100
será que en mi seguimiento
viene. Para que no vean
que hablamos solos, haciendo
la plática sospechosa,
mientras salirles intento 1105
yo por esta parte al paso,
quédate tú aquí; advirtiendo
que en tu ingenio a tu valor31
honor, alma y vida dejo.
Viva esta beldad, y viva 1110
tu rey, o ambos mueran.

 (Vase.)  

YUPANGUÍ
¡Cielos!
¿Quién en el mundo se ha visto
embestido tan a un tiempo
de celos, lealtad y amor?
¿Celos dije? Bien por ellos 1115
empecé; que son un mal
tan descortés y grosero,
que en concurso de otros males
siempre se toma el primero
lugar. De celos, ¡ay triste!, 1120
vuelvo a decir, pues que veo
de otro adorada a Guacolda;
de lealtad, pues es sujeto
con quien yo ni declararme
ni satisfacerme puedo; 1125
y de amor, pues cuando estoy,
contra los divinos fueros
que amenazaron su vida,
a restaurarla resuelto,
aun los mesmos medios míos 1130
se vuelven contra mí mesmo,
pues o los consigo, o no.
Si no los consigo, dejo
que muera; y si los consigo,
es para otro: con que en medio 1135
de la argüida cuestión
vengo a estar, de ¿cuál es menos
dolor: morir para mí
o vivir para otro dueño?
En cuya confusión...
IDOLATRÍA

 (Dentro.) 

Guáscar,
1140
Guáscar Inga.
INGA
Veloz eco,
ya que me vienes buscando,
¿para qué te vas huyendo?
YUPANGUÍ
Otra vez la voz le llama,
tras cuyo sonido el centro 1145
del monte penetra. Quede
aquí mi dolor suspenso,
supuesto que ni es ni ha sido
para terminado presto,
y vaya a ver qué será, 1150
puesto que todo es misterios
de Copacabana el valle,
voz, que sin dar con el dueño,
a lo más fragoso, más
enmarañado y desierto, 1155
diciendo le lleva...
 

(Vase, y salen INGA y IDOLATRÍA.)

 
INGA
Dime,32
pues te sigo y no te encuentro,
siquiera, ¿quién eres?
IDOLATRÍA
Yo.
INGA
Al verte más, lo sé menos:
y así a preguntar quién eres, 1160
aun después de verte, vuelvo.
IDOLATRÍA
Soy la deidad33 a quien tocan
los cultos del Sol, y vengo
a lidiar por él contigo.
Y pues ha de ser el duelo, 1165
para más vitoria mía,
cara a cara y cuerpo a cuerpo,
¿qué esperas? Llega a mis brazos.
INGA
Si rendido me confieso
yo a tus sombras o tus luces, 1170
¿para qué es la lid?
IDOLATRÍA
¡Qué efecto
tan propio es de los ingratos
darse por vencidos presto!
¿Cómo es posible que quien
debe al Sol tantos imperios, 1175
impida sus sacrificios?
INGA
Como yo se los debo
al Sol. Si él los dio a su hijo,
y yo de su hijo desciendo,
-196v-
ya no es dádiva la mía, 1180
sino herencia; y fuera desto,
cuando se los deba al Sol,
como a padre, si hoy le ofendo,
¿qué hará en perdonar mañana
tan bien disculpado yerro 1185
como amar una hermosura
que él crió?
IDOLATRÍA
Mas ¿qué piensas?
INGA
Eso
es amenazar, y amor
no teme amenazas.
IDOLATRÍA

 ([Aparte.] 

¡Cielos!,
durar él en su pasión 1190
sin darle pavor mi34 aspecto,
bien me da a entender que el día
que entra el sagrado madero
de la Cruz en el Perú,
es para que lo sangriento 1195
cese de mis sacrificios.
Mas ¿qué lo extraño, si advierto
que en el Ara de la Cruz
cesó todo lo crüento,
pues desde allí fueron todas 1200
hostias pacíficas? Pero
no, no me dé por vencida,
que aunque revele secreto
que ha tantos años que guardo,
con él le pondré tal miedo, 1205
que no se atreva a impedir
que a vista del Sacro Leño
sean víctimas humanas
triunfos míos.) En efeto,
¿te fundas en que es herencia 1210
y no dádiva, este reino,
y en que es perdonar un padre
fácil?
INGA
Sí.
IDOLATRÍA
Pues porque en eso
no te fíes, ni el Sol fue
tu padre, ni pudo serlo, 1215
ni este imperio sin mí pudo
ser tuyo.
INGA
¿Cómo?
IDOLATRÍA
Oye atento.
Manco-Cápac35, rico y noble
cacique fue, a quien36 el cielo...
Pero, antes que yo a decirlo, 1220
quiero que llegues tú a verlo,
que no he de hacer sospechosa
mi verdad; y así, pretendo
que en su crédito afïance
un portento a otro portento. 1225
¿Qué ves en aquesta gruta?
 

(Ábrese un peñasco y vese GUÁSCAR vestido de pieles, recostado en una peña.)

 
INGA
Un hermoso joven bello
que sobre una peña yace
de toscas pieles cubierto.
IDOLATRÍA
Pues escucha lo que dice. 1230
INGA
Ya a sus razones atiendo.
GUÁSCAR
¿Cuándo, padre, será el día
que de aqueste obscuro centro
me saques a ver la luz?
Si ya bien sabidas tengo 1235
tus liciones; si ya cuanto
me has instruido lo aprendo
tan a satisfación tuya,
que te has admirado, viendo
que el entendimiento tuyo 1240
trasladé a mi entendimiento,
¿qué aguardas para que llegue
a verme en el trono excelso
que me has prometido? Mira
que un bien esperado es menos 1245
todo aquello que le quita
de estimación el deseo;
que aunque la dicha es gran joya,
esperarla es mucho precio.
Ven, pues, ven a que segunda 1250
vez nazca del duro seno
de aquesta roca, si no
quieres que a mis sentimientos
lleguen tarde tus alivios,
llegando mi muerte presto. 1255
 

(Ciérrase la gruta.)

 
INGA
Aunque entiendo sus razones,
el propósito no entiendo.
IDOLATRÍA
¿Qué mucho si ha de decirlo
otro prodigio primero?
Ya has visto el centro del monte 1260
pues pasa de extremo a extremo
-197r-
y mira ahora la cumbre.
 

(Va37 saliendo por lo alto del peñasco un sol, y tras él un trono dorado con rayos, y en su araceli GUÁSCAR ricamente vestido con corona y cetro.)

 
¿Qué ves en ella?
INGA
No puedo
decirlo, que me deslumbra
un sol que va amaneciendo 1265
en su horizonte.
IDOLATRÍA
Porfía
a mirarle, que lo mesmo
hacen cuantas gentes ves
concurrir a ese desierto.
INGA
Es verdad, todo poblado 1270
de gentes está, y ya intento
verlo.
IDOLATRÍA
¿Y qué ves?
INGA
Entre varios
tornasoles y reflejos,
que como sin ver al sol
no se ven, ciegan al verlos, 1275
miro que como pedazo
suyo, va otro sol saliendo
en un luciente, un hermoso
trono, en quien, como en espejo,
parece que él mesmo está 1280
retratándose a sí mesmo.
IDOLATRÍA
¿Quién viene en él colocado?
INGA
Si de sus señas me acuerdo,
aquel afligido joven
que vi entre pieles envuelto, 1285
ricamente ataviado
de ropas, corona y cetro,
me parece.
IDOLATRÍA
Oye sus triunfos,
pues oíste sus lamentos.
GUÁSCAR
Generosos peruanos, 1290
cuya fe, piedad y celo
en la adoración del Sol
logra hoy sus merecimientos;
albricias, que ya ha llegado
el felice cumplimiento 1295
de aquellas ya confundidas
noticias que dejó un tiempo
en la primitiva edad
de vuestros padres y abuelos
un Tomé o Tomás sembradas 1300
en todo el Perú, diciendo
que en los brazos de la Aurora
más pura, el Hijo heredero
del gran Dios había venido,
luz de luz, al universo. 1305
Pero aunque dijo que había
venido, habéis de entenderlo
como invisible Criador
de todos los elementos,
hombres, fieras, peces y aves; 1310
pero no en alma y en cuerpo,
como hoy mi padre me envía
a ser el monarca vuestro.
Si me recibís, veréis
que deste monte desciendo 1315
a vivir entre vosotros,
regiros y manteneros
en ley, en paz y en justicia;
y si no, a su trono excelso
con él me volveré, donde 1320
ofendido en mi desprecio,
os amenazan sus rayos,
sus relámpagos y truenos.
VOZ

 (Dentro.)  

Desciende, Señor, desciende,
pues te aclamamos, diciendo. 1325
MÚSICA
Sea bien venido en joven tan bello
el hijo del Sol a ser el rey nuestro.
GUÁSCAR
Ya voy a vosotros,
pues que voy oyendo.38
MÚSICA y
TODOS
Sea bien venido [en joven tan bello 1330
el hijo del Sol a ser el rey nuestro.]
 

(Desaparecen el Sol por lo alto, y por lo bajo el trono.)

 
INGA
Aún nada he entendido.
IDOLATRÍA
Ahora
lo entenderás: oye atento.
Manco-Cápac39, rico y noble
cacique, fue a quien el cielo 1335
dotó, entre otras naturales
prendas, de sutil ingenio.
Este, maquinando, el día
que su bella esposa un tierno
infante dio a la luz, cómo 1340
lograría verle dueño
-197v-
del imperio del Perú,
me consultó su deseo,
como la deidad a quien toca
(ya te lo dije primero) 1345
la adoración del Sol. Yo,
hallando el camino abierto
para que creciese el culto
con el agradecimiento,
le dije que, publicando 1350
que el infante se había muerto,
con secreto le crïase;
y ello hizo con tal secreto,
que aun la nutriz que encerró
con él, yace muerta ahí dentro. 1355
Mientras el joven crecía,
también le di por consejo
que publicase que el Sol
le había revelado en sueños
que presto enviaría a su hijo 1360
a dominar sus imperios;
y como esta voz corría
sobre aquellos fundamentos,
que, arruinados del olvido40,
los fabricaba el acuerdo, 1365
equivocando verdades
a sombra de fingimientos,
andaba el vulgo ni bien
dudando ni bien creyendo,
hasta que a determinado 1370
día convocó los pueblos,
para que ocurriesen41 todos
a recibirle; y habiendo
con mi arte, con su industria,
como has visto, en lo supremo 1375
del monte fingido rayos,
pudo hacer que sus reflejos,
desmintiendo lo distante,
acreditasen lo excelso.
De suerte que deste engaño 1380
desciendes, y aunque en quinientos
años de la inmemorial
posesión, ya es tuyo el reino,
pues no hay ninguno que no
se introdujese violento; 1385
con todo eso, el día que impidas,
o otro por ti, los decretos
que en nombre del Sol dispone a
sus oráculos, es cierto
que no habiendo conseguido 1390
yo el que vayas en aumento,
me he de vengar; y así, teme
mis sañas, pues ves que puedo
en desagravios de Sol
desvanecer tus trofeos, 1395
pompa y majestad, bien como
ves que yo me desvanezco.

  (Desaparécese.)  

INGA
Oye, aguarda, escucha, espera.
TODOS
Allí se oye, llegad presto.
INGA
¿Qué es lo que por mí ha pasado? 1400
TODOS
¿Qué es esto, señor, qué es esto?
INGA
No sé, no sé. Cinco siglos
he vivido en un momento,
retrocediendo42 los años,
y lo que he sacado dellos, 1405
es que el Sol por mí no pierda43
sus cultos; y así, el precepto
que te di, Yupanguí, no,
no le excuses, ni por pienso.
Muera esa beldad y viva 1410
tu rey.

 (Vase.)  

YUPANGUÍ
¿Quién creerá que al tiempo
que siento el mandar que viva,
el mandar que muera siento?
Pero nada me acobarde.
En que viva me resuelvo, 1415
y enójese o no se enoje
el Sol, pues es tan severo
dios que en su culto nos manda,
contra el natural derecho,
que mueran otros por él 1420
no habiendo él por otros muerto.

Anterior Indice Siguiente