Fábula I
No hay gloria sin
pena | ||||
Los jóvenes y la ofrenda | ||||
| En un vergel ameno | ||||
| mil jóvenes sin freno | ||||
| discurren distraídos, | ||||
| aquí y allí perdidos. | ||||
| Uno a otro, de un arranque | ||||
| zambulle en un estanque, | ||||
| y el otro a su vecino | ||||
| le acuesta en un espino. | ||||
| Para ellos esculturas | ||||
| son hórridas figuras; | ||||
| y así, cual en retablo, | ||||
| copiando las del diablo, | ||||
| les pintan sutilmente | ||||
| un no sé qué en la frente. | ||||
| Ya sin panza de un taco | ||||
| me dejan al dios Baco; | ||||
| y ya a Venus la bella, | ||||
| tan sin pudor como ella, | ||||
| por más que se agazapa | ||||
| haciendo que se tapa, | ||||
| la hacen que como un charro | ||||
| fumando esté un cigarro. | ||||
| Uno al fin sobre Apolo, | ||||
| travieso como él solo, | ||||
| mostrando una corona, | ||||
| esto a todos pregona: | ||||
| -«Aunque envidias provoque, | ||||
| del que el extremo toque | ||||
| de ese ciprés que ondea | ||||
| premio esta ofrenda sea». | ||||
| -«¡Arriba!» -gritan todos, | ||||
| corriendo de mil modos: | ||||
| y en trances infelices | ||||
| los ojos y narices | ||||
| ya ven de día estrellas, | ||||
| ya acaso barren huellas, | ||||
| ya el alto viene abajo | ||||
| asido del zancajo, | ||||
| o ya el más bajo al otro | ||||
| le monta como a un potro; | ||||
| hasta que uno elevado, | ||||
| que más que otros, lo osado | ||||
| con lo dichoso junta, | ||||
| tocó al ciprés la punta | ||||
| al fuego que le inflama, | ||||
| y ¡chasc!... rota la rama, | ||||
| cayó rápidamente, | ||||
| haciéndose en la frente, | ||||
| amén de algún rasguño, | ||||
| un chichón como un puño. | ||||
| Cercáronle con prisa | ||||
| unos fingiendo risa | ||||
| y otros mostrando pena | ||||
| por la ventura ajena; | ||||
| y vendando sus sienes, | ||||
| tras de mil parabienes, | ||||
| por cima de la venda | ||||
| ciñéronle la ofrenda. | ||||
| Dos coronas contemplo | ||||
| que ha de ceñir el sabio | ||||
| para alcanzar victoria, | ||||
| si de la gloria al templo, | ||||
| despreciando su agravio, | ||||
| aspira en su delirio: | ||||
| antes la del MARTIRIO, | ||||
| después la de la GLORIA. | ||||
Fábula I
Insuficiencia de
las leyes | ||||
El reino de los beodos | ||||
| Tuvo un reino una vez tantos beodos | ||||
| que se puede decir que lo Eran todos, | ||||
| en el cual por ley, justa se previno: | ||||
| -Ninguno cate el vino.- | ||||
| Con júbilo el más loco | ||||
| aplaudiose la ley, por costar poco: | ||||
| acatarla después, ya es otro paso; | ||||
| pero en fin, es el caso. | ||||
| que la dieron un sesgo muy distinto, | ||||
| creyendo que vedaba sólo el tinto, | ||||
| y del modo más franco | ||||
| se achisparon después con vino blanco. | ||||
| Extrañando que el pueblo no la entienda, | ||||
| el Senado a la ley pone una enmienda, | ||||
| y a aquello de Ninguno cate el vino, | ||||
| añadió, blanco, al parecer con tino. | ||||
| Respetando la enmienda el populacho, | ||||
| volvió con vino tinto a estar borracho, | ||||
| creyendo por instinto ¡mas qué instinto! | ||||
| que el privado en tal caso no era el tinto | ||||
| Corrido ya el Senado, | ||||
| en la segunda enmienda, de contado, | ||||
| -Ninguno cate el vino, | ||||
| sea blanco, sea, tinto-; les previno; | ||||
| y el pueblo, por salir del nuevo atranco, | ||||
| con vino tinto entonces mezcló el blanco, | ||||
| hallando otra evasión de esta manera, | ||||
| pues ni blanco ni tinto entonces era. | ||||
| Tercera vez burlado, | ||||
| -«no es eso, no señor», dijo el Senado; | ||||
| «o el pueblo es muy zoquete, o muy ladino: | ||||
| se prohíbe mezclar vino con vino».- | ||||
| mas ¡cuánto un pueblo rebelado fragua! | ||||
| ¿Creéis que luego lo mezcló con agua? | ||||
| Dejando entonces el Senado el puesto, | ||||
| de este modo al cesar dio un manifiesto: | ||||
| La ley es red en la que siempre se halla | ||||
| descompuesta una malla, | ||||
| por donde el ruin, que en su razón no fía, | ||||
| se evade suspicaz... ¡Qué bien decía! | ||||
| Y en lo demás, colijo | ||||
| que debiera decir, si no lo dijo: | ||||
| Jamás la ley enfrena | ||||
| al que a su infamia su malicia iguala: | ||||
| si se ha de obedecer, la mala es buena; | ||||
| mas si se ha de eludir, la buena es mala. | ||||
Fábula II
Instituciones inútiles | ||||
El arquitecto y el andamio | ||||
| Quitó el andamio Simón | ||||
| cuando la casa hubo hecho, | ||||
| y el andamio con despecho | ||||
| exclamó:-¡Qué ingrata acción! - | ||||
| A tan necia exclamación. | ||||
| dijo Simón muy formal: | ||||
| -Quitarte antes, animal, | ||||
| fuera imprudencia no escasa; | ||||
| mas después de hecha la casa, | ||||
| ¿hay cosa más natural? | ||||
Fábula III
Oficios mutuos | ||||
El
gato y el milano | ||||
| Desplumaba a una tórtola un milano, | ||||
| y un gato que gruñendo lo veía, | ||||
| el hocico lamiéndose, aunque en vano, | ||||
| -¡Ah, verdugo! -furioso le decía. | ||||
| -Y tú ¿qué eres! -el ave le contesta. | ||||
| Calló el gato, ocultando su deseo, | ||||
| y echándole las garras por respuesta, | ||||
| -¿qué he de ser, contestó, siendo tú el reo? - | ||||
| Dotado siempre está de ansia inhumana | ||||
| cuanto arrojar al mundo a Dios le plugo: | ||||
| verdugos de hoy, reos serán mañana, | ||||
| pues el reo de ayer es hoy verdugo. | ||||
Fábula
IV
El falso heroísmo | ||||
El veterano
y el pastor | ||||
| Volviendo hacia su tierra | ||||
| un pobre veterano de la guerra | ||||
| donde en trances sacó nada felices | ||||
| un pie de palo y varias cicatrices, | ||||
| a un pastor que encontró por carambola, | ||||
| le dijo en tono adusto: | ||||
| -¿Cómo entre tanto arbusto | ||||
| se ve con hojas esta encina sola? - | ||||
| El pastor contestó:-Salió de madre, | ||||
| aquel cercano río, | ||||
| y estos arbustos deshojando impío, | ||||
| perdonó sólo a esa gigante encina, | ||||
| que llaman desde entonces la heroína | ||||
| -Pues mire usted, compadre, | ||||
| -replicó el veterano;- | ||||
| es más digna de encomio la desgracia | ||||
| de tanto arbusto enano, | ||||
| que la gloria de ese árbol eminente; | ||||
| porque no tiene gracia | ||||
| que no la hollase el bramador torrente, | ||||
| cuando tan alta levantó la frente. | ||||
| Soy Juan Fernández, para quien sin duda | ||||
| la trompa de la fama ha sido muda; | ||||
| pues sepa usted que al redactar mi jefe | ||||
| (que por Dios que era un grande mequetrefe) | ||||
| las siguientes palabras: | ||||
| voy a asaltar el muro, | ||||
| en verdad le aseguro | ||||
| como es usted lacayo de esas cabras, | ||||
| que sólo en lance tal sufrió la mecha | ||||
| el pobre Juan Fernández en la brecha. | ||||
| ¿Y qué sacó? Esta pierna de rebaja. | ||||
| ¿Y el jefe? Nada menos que la faja. | ||||
| Y así Porque esta encina | ||||
| desde hoy no vuelva, con su orgullo necio, | ||||
| de tanto pobre arbusto con desprecio | ||||
| a honrarse con el nombre de heroína, | ||||
| o voto a Dios le rompo la cabeza, | ||||
| o me entalla usted esto en su corteza: | ||||
| Porque nació más alta, es más felice, | ||||
| y porque es más felice, es la HEROÍNA. | ||||
| ¡Cuántos héroes habrá como esta encina! | ||||
| Juan Fernández lo dice. | ||||
Fábula V
La igualdad | ||||
La col y la rosa | ||||
| Una col en un cercado | ||||
| probaba a una rosa bella | ||||
| que era tan buena como ella | ||||
| y aún de una tierra mejor. | ||||
| -Mas aunque de cuna iguales - | ||||
| dijo un pepino, -¡mastuerza! | ||||
| ¿dejarás tú de ser berza, | ||||
| mientras que ella es una flor? | ||||
Fábula VI
Pelear por un mismo fin | ||||
Guerras civiles | ||||
| Era un reino feliz en donde altivo | ||||
| un partido de olivo un dios quería; | ||||
| y otro partido que en el reino había | ||||
| pidió el dios de aceituno en vez de olivo, | ||||
| clamando guerra en su furor activo | ||||
| al golpe asolador del hacha impía | ||||
| fue tumba universal la monarquía, | ||||
| de un yermo la nación fue ejemplo vivo. | ||||
| Hecho el dios de aceituno a sus antojos, | ||||
| un partido en sus glorias importuno, | ||||
| lo encumbró sobre míseros despojos, | ||||
| hasta que, el dios mirando de aceituno, | ||||
| vieron por fin con desolados ojos | ||||
| que aceituno y olivo era todo uno. | ||||
Fábulas VII y VIII
Fábula
IX
Descubrir la hilaza | ||||
Los aldeanos
y el caminante | ||||
| Viendo a unos aldeanos | ||||
| que injertaban en roble los manzanos; | ||||
| -¿A qué son tan ridículas mixturas - | ||||
| les dijo un caminante - | ||||
| Pudiendo a cada instante | ||||
| comer bellotas o manzanas puras? | ||||
| ¿No echáis de ver que nacerán idiotas, | ||||
| si vuestras esperanzas no son vanas, | ||||
| ya bellotas que sepan a manzanas, | ||||
| ya manzanas con dejos de bellotas? - | ||||
| Aunque en roble villano | ||||
| injertéis, gran señor, algún manzano, | ||||
| pese a tanta locura, | ||||
| al ver sus frutos con un dejo doble, | ||||
| se ha de saber que tiene vuestra hechura | ||||
| de manzano la sien y el pie de roble. | ||||
Fábula X
Glorias llovidas | ||||
El mastín y el conejo | ||||
| Por la margen de un río iba un conejo | ||||
| huyendo de un mastín con planta esquiva, | ||||
| y al verle caer al agua sin consejo, | ||||
| -¡Ya lo maté! -dijo con voz altiva. | ||||
| Formando de conejos un consejo, | ||||
| ¡Viva el héroe conejo! -exclama:- ¡viva! | ||||
| ¡Oh, cuántos deben, con llovidas glorias, | ||||
| a un azar del contrario sus victorias! | ||||
Fábula XI
Percances | ||||
El ladrón y el sargento | ||||
| De los reyes con perdón, | ||||
| oculto en cuanto robaba, | ||||
| en un árbol se sentaba | ||||
| como en un trono, un ladrón. | ||||
| Cogió un sargento al bribón | ||||
| y al árbol le ahorcó en su encono. | ||||
| Sepa algún rey en su abono, | ||||
| que a veces Dios, y no es falso, | ||||
| ya hace trono de un cadalso, | ||||
| ya hace de un cadalso un trono. | ||||
Fábula XII
Tiranías justas | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Fábula
XIII
Un daño destruye otro | ||||
El
dogo y los lobos | ||||
| -¡Ay! -un dogo inocente | ||||
| exclama triste en el confuso idioma | ||||
| que los perros entienden solamente. | ||||
| -No me coma, don Lobo, no me coma, | ||||
| porque nunca a su raza la he debido | ||||
| ni siquiera un ladrido, | ||||
| y es más digno de garras tan atroces | ||||
| cebarse en animales más feroces. - | ||||
| El lobo, ya sobre él, no oye sus quejas, | ||||
| (como quejas al fin de un infelice), | ||||
| y meneando la cola y las orejas, | ||||
| parece que le dice: | ||||
| -Muere, pícaro, aquí, mal que te cuadre; | ||||
| que aunque sé que a mi raza no has ladrado, | ||||
| recuerdo, sin embargo, haber pasado | ||||
| por donde en tono vil ladró tu padre. | ||||
| -Pues mi padre hizo mal -clamó espirante; | ||||
| y ya iba el lobo a devorarle fiero, | ||||
| cuando en el mismo instante | ||||
| apareció otro lobo carnicero, | ||||
| que mirando hacia allí con vista impía, | ||||
| pudiérase decir que le decía: | ||||
| -No le toques al pelo; | ||||
| que con él quiero, por vengar mi afrenta, | ||||
| solventar una cuenta | ||||
| que me quedó a deber su infame abuelo. | ||||
| -¡Infame abuelo! sí -pienso que dijo | ||||
| el dogo en tanto aprieto;- | ||||
| ¿Y he de sufrir la muerte, | ||||
| no sólo por ser hijo, | ||||
| mas también por ser nieto? | ||||
| ¡Oh, ley, más que inhumana, del más fuerte! - | ||||
| Encarados el lobo con el lobo, | ||||
| el segundo al primero, | ||||
| -suelta, le dijo, bobo; | ||||
| verás cómo en tan bajo marrullero | ||||
| vengo ta agravio con rencor profundo. | ||||
| -Mil gracias -le contesta | ||||
| el primero al segundo: - | ||||
| yo solo en este impío | ||||
| vengaré el honor mío. | ||||
| Y sin otra respuesta, | ||||
| -Es muy justo a mi ver -de nuevo dijo- | ||||
| que el galardón de un padre herede un hijo. | ||||
| -Pues alto ahí, compadre - | ||||
| el segundo prorrumpe en son de queja; | ||||
| -si así hilas la madeja, | ||||
| es de mi contingente, | ||||
| pues me ha ultrajado el padre de su padre. | ||||
| -Mi ofensa es más reciente. | ||||
| -La mía más añeja. | ||||
| -Pues no le matarás. -Ni tú tampoco. - | ||||
| Y con intento loco | ||||
| se enzarzaron, embate tras embate, | ||||
| en tan igual como feroz combate; | ||||
| mientras que el triste dogo, muerto el perro, | ||||
| se agacha humilde en tan atroz fracaso, | ||||
| sufriendo las pisadas que por yerro | ||||
| le desuellan la piel, sin ser del caso: | ||||
| hasta que viendo la refriega entrada, | ||||
| como quien no hace nada, | ||||
| sin decir tus ni mus, huyendo el diente, | ||||
| taimado se escurrió bonitamente. | ||||
| ¡Cuántas veces por ruines, | ||||
| con encontrados fines, | ||||
| traban lid importuna | ||||
| dos enemigos fuertes | ||||
| y no les dan ninguna, | ||||
| por querer con afán darles dos muertes! | ||||
Fábula XIV
Hacer sonar a tiempo | ||||
El concierto de los animales | ||||
| Supuesto que respira, | ||||
| se hace oír bien o mal cualquier garganta; | ||||
| y en esto no hay mentira, | ||||
| pues mal o bien, el que respira, canta. | ||||
| Hablen, si no, mil animales duchos | ||||
| que dieron un concierto como muchos. | ||||
| Y es fama que el sentido | ||||
| no acompaña a los órganos vocales, | ||||
| por lo que ha sucedido; | ||||
| que en la patria de dichos animales, | ||||
| cada cual presumiéndose asaz diestro, | ||||
| gritó: -¡Caiga el león! ¡fuera el maestro! - | ||||
| Cayó la monarquía, | ||||
| y en república el reino convirtieron. | ||||
| -Vaya una sinfonía | ||||
| de nuestros triunfos en honor -dijeron - | ||||
| cada uno cante cual le venga a mano: | ||||
| ya no más director: muera el tirano. - | ||||
| Comenzose el concierto, | ||||
| cá-cá-ra cá gritando el polli-gallo: | ||||
| y al primer desacierto | ||||
| con un relincho contestó el caballo; | ||||
| a-y-o, a-y-o Siguió el pollino; | ||||
| pí-pí-pí el colorín, ufff el cochino. | ||||
| El mis y el marramau | ||||
| cantó el gato montés, cual tigre bravo; | ||||
| y con cierto pau-pau | ||||
| le acompañaba el indolente pavo; | ||||
| formando tan horrenda algarabía | ||||
| que ni el mismo Luzbel la aguantaría. | ||||
| El león destronado, | ||||
| viendo el reino en desórdenes tan grandes, | ||||
| -silencio, -dijo airado, | ||||
| mostrando un arcabuz ganado en Flandes; | ||||
| -el rey va a dirigir: atrás, canalla;- | ||||
| y al verle cada cual, se amorra y calla. | ||||
| -Vuelva a sonar la orquesta, | ||||
| siguió el tirano, de Nerón trasunto; - | ||||
| y ¡ay de la, pobre testa | ||||
| de aquel que por gruñir me coma un punto! | ||||
| ¿Qué es replicar? No hay réplica ninguna. | ||||
| Palo o canción: vamos a ver: ¡a una! | ||||
| Y la orquesta empezando | ||||
| pí-pí, cá-cá-ra-cá, mis-mis, miau-miau | ||||
| siguió después sonando | ||||
| o-y o, a-y-o, ufff-ufff, pau-pau, pau-pau. | ||||
| Y tal sonó la música. que alabo, | ||||
| que el mundo gritó absorto: -¡Bravo! ¡bravo! - | ||||
| Fue el concierto, antes loco, | ||||
| la maravilla, vive Dios, del arte; | ||||
| y aunque gruñendo un poco, | ||||
| cada animal desempeñó su parte, | ||||
| aprendiendo, en perjuicio de su testa, | ||||
| que sin buen director, no hay buena orquesta. | ||||
Fábula XV
Leyes fundamentales | ||||
| Con ánimos sencillos | ||||
| varios chiquillos cierto día un dado | ||||
| para jugar hicieron; | ||||
| y las leyes del juego los chiquillos | ||||
| por seguir a la letra, | ||||
| del dado aquel en cada faz pusieron | ||||
| el uno, el dos, el tres, el cuatro...etcétera. | ||||
| De niños entre el bando | ||||
| alguno de ellos calculó prudente | ||||
| que, por los bordes subrepticiamente | ||||
| la cara de su número limando, | ||||
| siempre a la mesa en amoldarse esquiva | ||||
| quedaría, rodando, | ||||
| la cara de su número hacia arriba. | ||||
| De esta manera a todos el fullero, | ||||
| como era natural, ganó el dinero, | ||||
| hasta que al fin de sus falaces modos | ||||
| apercibidos todos, | ||||
| dando de su pericia muestras claras, | ||||
| limando y más limando | ||||
| fueron también dejando | ||||
| convexas de sus números las caras. | ||||
| De este modo el exdado, | ||||
| por ángulos y bordes cepillado, | ||||
| al impulso menor del aura sola | ||||
| rodaba, ya se ve, como una bola. | ||||
| Desde entonces el número de azares | ||||
| se sucede a millares, | ||||
| y la igualdad geométrica admirando | ||||
| de equilibrio tan justo, | ||||
| unas veces perdiendo, otras ganando, | ||||
| se divierten los niños que es un gusto. | ||||
| Con lengua atrabiliaria | ||||
| a cada azar del inconstante dado | ||||
| agotan su afición parlamentaria, | ||||
| y sucede un discurso a otro discurso | ||||
| sobre si el aire le sopló de un lado, | ||||
| sobre si un pelo interrumpió su curso. | ||||
| Y acaban las cuestiones, | ||||
| su furor conteniendo en breves plazos, | ||||
| los que son vencedores, a razones; | ||||
| los que vencidos son, a sombrerazos; | ||||
| y en caos importuno | ||||
| alzándose hoy los que caerán mañana, | ||||
| todos se pierden y ninguno gana, | ||||
| ganando todos sin perder ninguno. | ||||
| Y entretanto, sediento de emociones, | ||||
| y ajeno el pueblo espectador del fraude, | ||||
| aplaude tan continuas variaciones, | ||||
| pues siempre el pueblo la comedia aplaude | ||||
| si van y vienen sin cesar telones. | ||||
| Desde el feliz momento | ||||
| que la moral he oído de este cuento, | ||||
| ignoro cómo hay gente | ||||
| que idolatrar como a sus ojos pueda | ||||
| la ley fundamental, que blandamente | ||||
| a donde quiera que la impelen rueda. | ||||
Fábula I
Dios es causa de
las cosas | ||||
La urraca, la rama, el árbol, la tierra
y el sol | ||||
| Al lado de una iglesia un olmo había, | ||||
| desde donde una urraca escuchó un día | ||||
| que un fraile predicaba de este modo: | ||||
| Dios todo lo hace y lo dispone todo. | ||||
| Torciendo entonces el agudo gesto, | ||||
| dijo la atea urraca: -Por supuesto; | ||||
| Dios dispondrá si quiere de lo suyo, | ||||
| porque, yo sin sus órdenes arguyo | ||||
| que, ya corro, ya vuelo, | ||||
| según me viene a pelo, | ||||
| y, aunque su ley traspase soberana, | ||||
| hoy canto aquí porque me da la gana. | ||||
| -Porque yo te sustento | ||||
| (dijo la rama con sutil acento), | ||||
| gracias al troneo adusto | ||||
| que me encumbra robusto. | ||||
| -Y yo (con acento ronco gritó | ||||
| a la rama el tronco) | ||||
| te encumbro a ti, porque la tierra amante | ||||
| con brazo creador me alzó triunfante. | ||||
| -Y yo te levanté (dijo la tierra, | ||||
| sus entrañas abriendo en son que aterra), | ||||
| porque ese sol que de su luz me inunda, | ||||
| con sus rayos mis gérmenes, fecunda. | ||||
| -Y yo (contestó el sol de orgullo lleno, | ||||
| con voz de quien es eco el bronco trueno), | ||||
| la tierra fecundizo, | ||||
| porque el potente Ser que todo lo hizo, | ||||
| desde mi trono alzado | ||||
| hasta el último fin de lo increado, | ||||
| la clara sombra de su luz me presta - | ||||
| Desde entonces la urraca, | ||||
| con una fe que su temor aplaca, | ||||
| cuando oye prorrumpir en el otero, | ||||
| «Yo canto estas rondeñas porque quiero»; | ||||
| -Cantáis porque Dios quiere ¡bachilleras! | ||||
| (grita a sus compañeras): | ||||
| -¿Cómo ultrajáis al cielo de ese modo? | ||||
| Dios todo lo hace y lo dispone todo.- | ||||
Fábula I
La carambola | ||||
El
chico, el mulo y el gato | ||||
| Pasando por un pueblo un maragato | ||||
| llevaba sobre un mulo atado un gato, | ||||
| al que un chico, mostrando disimulo, | ||||
| le asió la cola por detrás del mulo. | ||||
| Herido el gato, al parecer sensible, | ||||
| pegole al macho un arañazo horrible; | ||||
| y herido entonces el sensible macho, | ||||
| pegó una coz y derribó al muchacho. | ||||
| Es el mundo a mi ver una cadena, | ||||
| do rodando la bola, | ||||
| el mal que hacemos en cabeza ajena | ||||
| refluye en nuestro mal, por CARAMBOLA. | ||||
Fábula
II
Ganar el flanco a la suerte | ||||
El piloto
y su aprendiz | ||||
| -¿De qué modo tan vario, | ||||
| un aprendiz a un náutico decía, - | ||||
| sigue usted siempre la trazada vía, | ||||
| ya sea el viento próspero o contrario? - | ||||
| Entonces el piloto le contesta, | ||||
| mientras que el otro copia la respuesta: | ||||
| -Si ves que por la popa arrecia el viento, | ||||
| sin torcer el timón, recto camina; | ||||
| si es por la proa, gana el barlovento; | ||||
| y si es por el babor, marcha en bolina. - | ||||
| Así en el mar del mundo, el buen piloto, | ||||
| no exponiendo el bajel a innobles tumbos, | ||||
| por donde quiera que le acosa el noto, | ||||
| gana puerto también, trocando rumbos. | ||||
Fábula
III
Partidas de ruines | ||||
El galgo y el
podenco | ||||
| Persiguiendo un conejo de gran traza, | ||||
| al ladrador podenco dijo el galgo: | ||||
| -Calla y no ladres tanto, mala raza, | ||||
| que maldito sea yo si sirves de algo. | ||||
| ¿A qué venimos -prosiguió- de caza, | ||||
| si en saliendo la espantas, mal hidalgo? - | ||||
| Así el ruin, que seguirlo en vano intenta, | ||||
| porque otro no lo alcance, el bien ahuyenta. | ||||
Fábula IV | ||||
La justicia en un cuento | ||||
El viejo y el mendigo | ||||
| Rodeado el tío Blas de gente, | ||||
| dijo: -Vaya un cuento ahora; - | ||||
| y ya iban tres cuartos de hora, | ||||
| cuando él iba en lo siguiente: | ||||
| -Aunque pobre, el juez prudente | ||||
| le hizo justicia, al momento.- | ||||
| Y un pobre, que oía atento, | ||||
| dijo al tío Blas con malicia: | ||||
| -¿Pobre, y se le hizo justicia? | ||||
| Dice usted bien: eso es cuento.- | ||||
Fábula V
Virtud y orgullo | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
La encina y el rosal | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Fábula VI
El método | ||||
El mancebo y los pájaros | ||||
| Vio Gil de un árbol caer | ||||
| cinco pájaros, y todos, | ||||
| corriendo por varios modos, | ||||
| los quiso a un tiempo coger. | ||||
| -Deja, buen Gil, de correr, | ||||
| que no cogerás ninguno. | ||||
| ¿A qué tras cinco ¡importuno! | ||||
| a un tiempo vas con ahínco, | ||||
| si para coger los cinco | ||||
| tienes que empezar por uno? | ||||
Fábula
VII
La piedad bien entendida | ||||
El muchacho,
el podador y el manzano | ||||
| A un manzano podaba un hortelano, | ||||
| y un muchacho con íntimas querellas, | ||||
| -¿Por qué -decía a gritos -inhumano | ||||
| del tronco a quitar vas ramas tan bellas? | ||||
| -Córtalas, podador -dijo el manzano,- | ||||
| que se me quiere encaramar por ellas.- | ||||
| El tal rapaz, que procuraba arguyo | ||||
| el bien ajeno en beneficio suyo. | ||||
Fábula VIII
Baladronadas | ||||
La vid, el olmo y la yedra | ||||
| En continua querella, | ||||
| una vid y una yedra, a un olmo asidas, | ||||
| se despreciaban, de odio estremecidas, | ||||
| poniéndose a su vez de más es ella. | ||||
| -¿Ves aquel ave, que en tendido vuelo- | ||||
| dijo la vid por fin- ya besa el cielo? | ||||
| -Pues si quiero subir, sin más arrimo | ||||
| le llevo a que meriende este racimo. - | ||||
| -Pues si me subo yo -dijo la yedra, | ||||
| que sólo asida de los olmos medra- | ||||
| formo un dosel al cielo, | ||||
| que, interpuesto entre el sol, enlute el suelo. | ||||
| Vamos a ver si no -siguió importuna. | ||||
| -Vamos -dijo la vid: -¡A una! -¡A una! - | ||||
| En tono el más sencillo, | ||||
| -¡No, por Dios; no, por Dios! -gritó un tomillo- | ||||
| que pueden sus bravuras | ||||
| dejar el mundo a oscuras.- | ||||
| Llegando ya de su impaciencia al colmo, | ||||
| dijo al tomillo el olmo: | ||||
| -Puedes perder el miedo, en mi conciencia, | ||||
| si nadie miedo a los cobardes tuvo, | ||||
| pues sé por experiencia | ||||
| que jamás subirán si yo no subo.- | ||||
Fábula IX
Un bobo hace ciento | ||||||||||||||||||||||||
La mona, el mono
y el loro | ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
Fábula
X
Contras de la mala fe | ||||
Los dos gorriones | ||||
| -Llégame el comedero- | ||||
| dijo a un gorrión otro gorrión muy maula. | ||||
| -Pues ábreme primero- | ||||
| contestó aquél -la puerta de la jaula. | ||||
| -¿Y si al verte ya libre, en tu embeleso, | ||||
| te vas sin darme de comer en pago? | ||||
| -¿Y quién me dice a mí -responde el preso,- | ||||
| que me abrirás, si llenas el monago? - | ||||
| y en conclusión, por si ha de ser primero | ||||
| llegar el comedero | ||||
| o correr el alambre, | ||||
| quedose el enjaulado prisionero | ||||
| y el hambriento volvióse con el hambre, | ||||
| ¡Digno amigo, por Dios, de tal amigo! | ||||
| Y ahora diréis, y bien, como yo digo: | ||||
| ¡Vaya, que son en ciertas ocasiones | ||||
| lo mismo que los hombres los gorriones! | ||||
Fábula XI
De pequeñas
causas grandes efectos | ||||||||||||||||||||
El pastor y el insecto | ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
Fábula
XII
Si eres débil, sé prudente | ||||
El perro y la rana | ||||
| -Calla, maldita rana- | ||||
| un perro desde un hato prorrumpía: | ||||
| y ella car car y más car car seguía, | ||||
| como quien dice: -«no me da la gana». - | ||||
| (Esta rana, en invierno y en verano | ||||
| cantaba por decreto sobrehumano, | ||||
| aunque jure algún sabio, echando un terno, | ||||
| que nunca ha visto ranas en invierno.) | ||||
| -«¿Conque te sales -dijo aquél -del río. | ||||
| para venir a incomodarme al hato? | ||||
| Por Dios, que si no hiciera tanto frío, | ||||
| anoche salgo, te sorprendo y mato. | ||||
| -«Car car car, car car car» -siguió la rana | ||||
| burlándose del perro con orgullo. | ||||
| -¿Y es posible que creas | ||||
| le contestó la vana, - | ||||
| que en moviendo tú un pie yo me zambullo? | ||||
| ¡Car car car! ¡car car car!» -«Maldita seas!» | ||||
| clamó el perro siguiéndola enojado. | ||||
| La rana, de contado, | ||||
| ¡cataplum! se echó al río; | ||||
| mas como helado estaba por el frío, | ||||
| sin concederla plazos, | ||||
| sobre el hielo el mastín la hizo pedazos. | ||||
| No insultes al más fuerte, | ||||
| aunque libre, al huir, tengas el paso; | ||||
| que si lo encuentras obstruido acaso, | ||||
| como la rana sufrirás la muerte. | ||||
Fábula
XIII
Amar por las apariencias | ||||||||||||||||||||||||
El alcornoque
y la enredadera | ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| no advierten que han amado a un alcornoque! | ||||||||||||||||||||||||
Fábula XIV
Escusas necias | ||||||||||||||||||||||||||||
El cuervo y el reptil | ||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||
Fábula XV
El diablo predicador | ||||
El beodo en el festín | ||||
| Un beodo en una orgía: | ||||
| -«Brindo por que el alto cielo | ||||
| purgue de vicios al suelo», - | ||||
| con voz de trueno decía: | ||||
| -«¡Guerra al vicio!» -repetía, | ||||
| y un vaso apuró hasta el poso. | ||||
| Que en este mundo engañoso, | ||||
| dando al labio torpe oficio, | ||||
| hay quien habla mal del vicio | ||||
| siendo él el primer vicioso. | ||||
Fábula XVI
Delirios del amor | ||||
La niña halagüeña | ||||
| Los que vuestro amoroso pensamiento | ||||
| tenéis por el non plus, oidun cuento: | ||||
| A un enfermo una niña cierto día | ||||
| acariciaba con honesto modo, | ||||
| y en la ilusión de su placer decía: | ||||
| -Mi rey, mi luz, mi sol, mi Dios, mi todo. - | ||||
| Y para que veáis de qué manera | ||||
| el afecto su juicio turbaría, | ||||
| el rey, el sol y el dios, ¿sabéis quién era? | ||||
| Un dogo que de ahilado se moría. | ||||
Fábula XVII
Lisonjas viles | ||||||||||||||||||||||||||||
El enfermo y los dos médicos | ||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||
Fábula XVIII
Acusar delitos propios | ||||
La urraca y la gallina | ||||
| -¡Qué escándalo! -en tono fiero | ||||
| una gallina decía | ||||
| a una urruca que comía | ||||
| las flores de un limonero. | ||||
| -¡Que se come, jardinero, | ||||
| de las de arriba a destajo! | ||||
| -Celebro tu desparpajo - | ||||
| contestó la urraca altiva: | ||||
| -¡No he de comer las de arriba, | ||||
| si no has dejado una abajo?- | ||||
Fábula XIX
No hay mal como un
falso amigo | ||||||||||||||||||||||||
El jilguero y el reclamo | ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
Fábula XX
Nunca una moral nos
cuadra | ||||
La madre, el hijo y la concurrencia | ||||
| Fastidiaba a una noble concurrencia | ||||
| una madre amorosa, que asentaba | ||||
| que de Adolfo a admirar iban la ciencia | ||||
| si alguna fabulilla recitaba. | ||||
| -Ven acá -dijo- niño. | ||||
| Y Adolfo, al escuchar su voz severa, | ||||
| con mucha más pereza que cariño, | ||||
| la fábula empezó de esta manera: | ||||
| -LA OVEJA Y EL CORDERO. Cierto día | ||||
| la oveja, con el tono que ella sabe, | ||||
| daba a su hijo lecciones de ser grave, | ||||
| las que él pronto olvidaba, o no aprendía. | ||||
| ¿Lección diréis, y en una edad tan corta? | ||||
| Es necio, sí. Mas voy a lo que importa. | ||||
| La oveja en vano en enseñar se ahínca, | ||||
| porque el hijo no aprende una palabra; | ||||
| mas corre, y viene, y va cual suelta cabra, | ||||
| y vuelta, y dale, y brinca que te brinca. | ||||
| La madre del cordero era tan porra... - | ||||
| Truncó Adolfo la historia de repente, | ||||
| cual cayendo en estúpida modorra; | ||||
| y es que viendo de dulces una fuente, | ||||
| de su memoria en mengua, | ||||
| dura como el turrón quedó su mente | ||||
| y en agua vuelta la movible lengua. | ||||
| -Sigue, niño -la madre le decía. | ||||
| -Era tan porra... -el niño repetía. | ||||
| La madre con sus guiños lo hostigaba; | ||||
| -Y tan porra... -el muchacho replicaba. | ||||
| Y con que si era porra, o no lo era, | ||||
| llegó a cansar la sociedad entera. | ||||
| La madre al fin lo dijo, ya corrida: | ||||
| -Aparta, que estás siendo, majadero, | ||||
| más torpe que el cordero de la historia. - | ||||
| Y ¡oh, qué frágil memoria! | ||||
| ¡no acordarse que ella era distraída, | ||||
| más porra que la madre del cordero! | ||||
| No hay acción mala o buena | ||||
| que aplicación no tenga, si es ajena, | ||||
| más siendo propio el caso, | ||||
| jamás la aplicación nos sale al paso. | ||||
Fábula XXI
La curiosidad | ||||
Los dos esposos y el veneno | ||||
| Para matar ratones | ||||
| hizo Guzmán algunas confecciones, | ||||
| las que encerradas con rigor tenía | ||||
| en un lugar, en el que escrito había: | ||||
| «Ninguno, para cosa mala o buena, | ||||
| me llegue a esta alacena». | ||||
| Su mujer, Blasa, que con él reñida | ||||
| la mayor parte estaba de su vida | ||||
| (porque según la vecindad pregona, | ||||
| tanto como curiosa, era gruñona), | ||||
| presumió que su esposo allí encerraba | ||||
| el tósigo fatal con que trataba | ||||
| de castigar su eterna impertinencia | ||||
| (señal que le argüía la conciencia), | ||||
| y buscando las viles confecciones, | ||||
| encontró el solimán. ¡Qué imprecaciones! | ||||
| -¡Un veneno! -frenética decía; | ||||
| -¡Un veneno!! ¡un veneno!!! -repetía. | ||||
| Y con verle y tocarle aún no contenta, | ||||
| llega, lo huele, pruébalo, y revienta. | ||||
| Si lo ven por acaso, | ||||
| atad a los curiosos corto el freno, | ||||
| o apurarán el vaso | ||||
| aunque escribáis sobre él: -aquí hay veneno.- | ||||
Fábula XXII
De los males el más visto | ||||
El médico y el
inválido | ||||
| Un inválido a un médico decía: | ||||
| -Si me corto esta pierna gangrenada, | ||||
| ¿podré vivir, al parecer de usía?- | ||||
| Y el médico dudando respondía: | ||||
| -Podrá ser por acaso, camarada. | ||||
| -La duda -replicó- no me hace al caso. | ||||
| Mas si la corto, ¿sabe si de fijo | ||||
| podré vivir aunque no dé ni un paso?- | ||||
| Dudando siempre el médico, le dijo: | ||||
| -Podrá ser, camarada, por acaso. | ||||
| -Pues si al cortarla ataco la existencia, | ||||
| y el no cortarla es un dudoso medio, | ||||
| a la cura prefiero la dolencia.- | ||||
| Yo también prefiriera, en mi conciencia, | ||||
| morir antes del mal que del remedio. | ||||
Fábula
XXIII
Efectos de la injusticia | ||||||||||||||||||||||||
El lugareño
y el magnate | ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
Fábula I
No siempre el bien
es fortuna | ||||
El pájaro encarcelado | ||||
| En una jaula un ave | ||||
| nació y vivió contento, | ||||
| sin cruzar nunca el viento | ||||
| con revolar süave. | ||||
| ¡Qué vanamente grave, | ||||
| porque más no desea, | ||||
| de una a otra barandilla | ||||
| con voluntad sencilla | ||||
| cantando se, pasea! | ||||
| Créalo quien lo crea: | ||||
| mas lo cierto es que el preso | ||||
| nunca con loco exceso | ||||
| en ocasión ninguna | ||||
| maldijo la fortuna, | ||||
| ni tuvo a vituperio | ||||
| su dulce cautiverio. | ||||
| Por último, es el caso | ||||
| que un día que la puerta | ||||
| vio de la jaula abierta, | ||||
| llegó paso tras paso, | ||||
| a la vecina huerta. | ||||
| ¡Cómo entonces contento, | ||||
| con emoción extraña | ||||
| goza en la azul campaña | ||||
| del extendido viento | ||||
| la libertad querida, | ||||
| nunca por él sentida! | ||||
| De rama en rama vuela | ||||
| con la calma inefable | ||||
| de la virtud amable | ||||
| que el crimen no recela, | ||||
| y al más cercano arbusto, | ||||
| lanzándose con gusto, | ||||
| quedó a la liga en suma | ||||
| presa otra vez su pluma. | ||||
| ¡Triste imagen del hado | ||||
| fue el pájaro inocente, | ||||
| pues se trocó su estado | ||||
| tan repentinamente! | ||||
| Tornó a ver a despecho | ||||
| la antes prisión amada, | ||||
| mas nunca la alborada | ||||
| volvió a encomiar su pecho | ||||
| con su común tonada. | ||||
| -¿Por qué con tal quebranto- | ||||
| su dueña le decía,- | ||||
| mi gozo y tu alegría | ||||
| no ensalzas con tu canto | ||||
| cual suceder solía? - | ||||
| Sin dar respuesta alguna, | ||||
| las penas una a una, | ||||
| con el dolor más grave | ||||
| de su dueña querida, | ||||
| acabaron del ave | ||||
| la macilenta vida; | ||||
| que aunque en la cárcel fiera | ||||
| pasó la vida entera | ||||
| sin que echase de menos | ||||
| los céfiros serenos, | ||||
| después que hubo probado | ||||
| su esfera siempre amena, | ||||
| cuando volvió a su estado | ||||
| murió el triste de pena. | ||||
| ¡Huid, mentido bando | ||||
| de alegres ilusiones, | ||||
| que nos henchís, pasando, | ||||
| de locas ambiciones! | ||||
| ¡Dejadme que tranquilo | ||||
| muera en mi pobre asilo, | ||||
| pues que sólo un momento | ||||
| vive el mayor contento! | ||||
| ¿Por qué queréis que ansioso | ||||
| deje mi humilde estado, | ||||
| si es más desventurado | ||||
| quien fue una vez dichoso? | ||||
Fábula
II
Yendo a más, venir a menos | ||||
La abeja, el burro y la rana | ||||
| La abeja, de una rama de romero | ||||
| formaba su panal de mieles rico; | ||||
| mas la rama encontrando en un lindero, | ||||
| se la comió un borrico. | ||||
| ¡Pobre rama olorosa | ||||
| que el blasón iba a ser de los panales, | ||||
| y ya entre las mandíbulas asnales | ||||
| podrá ser, menos miel, cualquiera cosa! | ||||
| ¡Oh, qué bien con su ejemplo nos declama | ||||
| lo inestable del destino, | ||||
| cuando al ir a ser miel la noble rama | ||||
| el pienso quedó a ser de un vil Pollino! | ||||
Fábula III
Caprichos del hado | ||||
El escultor y los dos troncos | ||||
| Cierto escultor un día | ||||
| viendo dos troncos, entre sí decía: | ||||
| -De este zoquete vil, lleno de lodo, | ||||
| un San Roque he de hacer con perro y todo; | ||||
| y éste, aunque para santo mejor era, | ||||
| del templo servirá para madera. - | ||||
| Así el hado cruel, que engaña a tantos, | ||||
| convierte, con tristísimos ejemplos, | ||||
| en madera de templos a los santos, | ||||
| y en santos la madera de los templos. | ||||
Fábula VI
Placeres falsos | ||||
El muchacho y la manzana | ||||
| Tiró Andrés una piedra a una manzana | ||||
| y por dar a la fruta, dio al ambiente; | ||||
| tirole la segunda: ¡empresa vana! | ||||
| la tercera tiró: ¡malditamente! | ||||
| tiró otra, en fin: cayó; mas de tal gana, | ||||
| que con golpe mortal hirió su frente. | ||||
| Hay bienes que en llegando, al mal iguales, | ||||
| la cabeza nos rompen cual los males. | ||||
Fábula V
Deseos locos | ||||
El pastor y el navío | ||||
| Del mar en la ribera | ||||
| quejábase el pastor de esta manera: | ||||
| -¡Oh, qué sordas que tiene a mis congojas | ||||
| el cielo las orejas, | ||||
| pues no me saca de zagal de ovejas, | ||||
| patituertas las más, y algunas cojas! | ||||
| ¡Quién me diera, halagando mi albedrío, | ||||
| dirigir, por ejemplo, aquel navío, | ||||
| y a la playa arribar del indio o moro, | ||||
| para volver con él cargado de oro! | ||||
| ¡Por amigos tuviera y por amigas | ||||
| entonces a señoras y señores, | ||||
| pese a cuantas ovejas y pastores | ||||
| rumiaron yerbas o mascaron migas! | ||||
| Mas ¡ay! la suerte fiera | ||||
| me arrastra, sea invierno, sea verano, | ||||
| desde el monte al redil, y de éste al llano; | ||||
| y aunque oirlas no quiera, | ||||
| me hace escuchar las simples avecillas, | ||||
| que por más maravillas | ||||
| que dicen que hacen los que de ellas cuentan, | ||||
| cada vez que las oigo, me revientan. - | ||||
| Así el pastor decía, | ||||
| cuando el bajel ya apenas se veía, | ||||
| y su intenso dolor llegaba a tanto, | ||||
| que sus mejillas inundó de llanto. | ||||
| Era al morir el sol, según asienta | ||||
| quien dijo que del ábrego la saña | ||||
| removió aquella noche una tormenta | ||||
| que ni la oyó el pastor en su cabaña. | ||||
| Al otro día su manada entero, | ||||
| condujo, como siempre, a la ribera | ||||
| y del mar acercándose a la orilla, | ||||
| vio aquí y allí fragmentos de una quilla. | ||||
| Buscando del naufragio indicios ciertos, | ||||
| halló al fin gavias, y después mesanas, | ||||
| trinquetes desvelados, hombres muertos... | ||||
| ¡leves cimientos de esperanzas vanas! | ||||
| Entonces se acordó de su navío, | ||||
| y viendo fin tan triste, | ||||
| -¡qué bien hiciste, oh Dios, qué bien hiciste | ||||
| en coartarme -dijo- el albedrío! - | ||||
| Y sin ver que a los muertos hacía agravios, | ||||
| una sonrisa se asomó a sus labios; | ||||
| y escuchando las simples avecillas, | ||||
| que hacían, según dijo, maravillas. | ||||
| tradujo de sus plácidos gorjeos: | ||||
| Modera tus deseos. | ||||
| Aunque pierdas, llorando, tus encantos, | ||||
| no halagues esperanzas indecisas; | ||||
| cada muerta esperanza brota llantos; | ||||
| cada llanto vertido engendra risas. | ||||
Fábula VI
De gustos no hay nada
escrito | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
El conejo, el gallo y el cerdo | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Fábula VII
Los lindes del bien
y el mal | ||||
El poeta y los lectores | ||||
| Si escucháis esos míseros lamentos, | ||||
| son del difunto rey los funerales; | ||||
| y esos vivas que ruedan por los vientos, | ||||
| del rey nuevo los cantos inmortales. | ||||
| Mas diréis entre penas y contentos: | ||||
| -¿Se cantan bienes, o se lloran males? - | ||||
| Nadie el linde a marcar se atrevería | ||||
| que separa el pesar de la alegría. | ||||
Fábula VIII
La inocentada | ||||||||||||||||||||
La madre y el hijo | ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
Fábula IX
Liviandad de nuestras
glorias | ||||
El joven y el reloj de arena | ||||
| Viendo un reloj de arena, | ||||
| paseábase Román con faz serena. | ||||
| -Pasa luego -decía,- | ||||
| hora cual nunca impía; | ||||
| que pronto Inés, con amoroso fuego, | ||||
| me esperará en la reja; pasa luego. - | ||||
| Y dando vueltas, su mirar sombrío | ||||
| en el reloj fijaba, asaz tardío, | ||||
| hasta que al fin echó de ver que insano | ||||
| atascado se hallaba un leve grano; | ||||
| y saliendo a la calle diligente, | ||||
| llamó a la reja, pero inútilmente: | ||||
| volvió a llamar de nuevo, | ||||
| más ya no estaba Inés: ¡pobre mancebo! | ||||
| ¡Quién por buscar se apena | ||||
| de este mundo las dichas ilusorias, | ||||
| cuando un grano de arena | ||||
| rémora puede ser de nuestras glorias! | ||||
Fábula X
La dicha
es un acaso | ||||
Los cien cuerdos y el bobo | ||||
| Si mal no lo recuerdo, | ||||
| un bobo entre cien cuerdos, por acaso | ||||
| (y aquí diré de paso | ||||
| que hay a veces mil bobos por un cuerdo), | ||||
| admiraba el espléndido palacio | ||||
| do la fortuna desigual moraba, | ||||
| tan rico, que a sus ojos se mostraba | ||||
| con puertas de oro y muros de topacio. | ||||
| La señora fortuna, | ||||
| que del mundo entre todas las señoras | ||||
| tal vez no habrá ninguna | ||||
| que la gane a mudarse a todas horas, | ||||
| se le antojó salir en aquel día | ||||
| a hacer a uno feliz: ¡quién lo diría! | ||||
| Al verla los cien cuerdos | ||||
| (en verdad nada lerdos), | ||||
| con presteza importuna | ||||
| -¡la fortuna! -prorrumpen- ¡la fortuna!, | ||||
| y arrancan en pos de ella, | ||||
| mientras que, presurosa, | ||||
| si bien como ellas bella, | ||||
| como mujer al fin, huyó alevosa; | ||||
| y si como ellas es verdad que huía, | ||||
| como mujer también les sonreía. | ||||
| Al verla el bobo huir con tal exceso: | ||||
| -Vaya con Dios -la dijo el muy camueso;- | ||||
| y en celestial arrobo, | ||||
| dándosele una higa | ||||
| porque alguno la siga o no la siga, | ||||
| a dormir se tendió: ¡maldito bobo! | ||||
| Siguiéronla los cuerdos locamente, | ||||
| pero con tal ahínco, | ||||
| que alguno por correr dio un falso brinco | ||||
| y se aplastó la frente. | ||||
| Otros perdieron sólo el sufrimiento; | ||||
| y otros, menos felices, | ||||
| el camino sembraron, y no es cuento, | ||||
| de piernas, ojos, brazos o narices. | ||||
| De engañar a los cuerdos ya cansada | ||||
| la señora fortuna, siempre porra, | ||||
| ganándoles las vueltas como zorra, | ||||
| determinó volverse a su morada. | ||||
| Mas ¡oh imprevisto caso! | ||||
| pues cuando al ir su paso | ||||
| el linde a trasponer de la ancha puerta, | ||||
| ¡tropieza con el bobo y le despierta! | ||||
| -¡Caíste en el garlito! | ||||
| gritó el simple, cual bollos los mofletes: | ||||
| y sin andarse en dimes ni diretes, | ||||
| con ella en casa entró: ¡bobo maldito! | ||||
| Yo llames, Fabio, tonto | ||||
| al que cual tú no corre tras la gloria; | ||||
| por correr más, no llegarás mas pronto: | ||||
| pregúntaselo al bobo de la historia. | ||||
Fábula XI
La vida y la muerte | ||||||||||||||||||||
El padre y sus hijos | ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
Fábula
XII
A un gran mal otro mayor | ||||
El ruiseñor
y el ratón | ||||
| Clamó un ratón sin consuelo, | ||||
| preso en una cárcel fuerte: | ||||
| -¡Imposible es que la suerte | ||||
| pudiese aumentar mi duelo! - | ||||
| Y alzando la vista al cielo | ||||
| para acusar su dolor, | ||||
| le preguntó un ruiseñor | ||||
| de un halcón arrebatado; | ||||
| -¿Truecas conmigo tu estado?- | ||||
| Y él contestó: -No, señor.- | ||||
Fábula XIII
Del tronco sale la
rana | ||||
El potro y la yegua | ||||
| Era una yegua pía, | ||||
| que sin ánimos ya para dar coces, | ||||
| a un hijo que tenía | ||||
| así lo reprendía, | ||||
| si no con éstas, con iguales voces: | ||||
| -No des coces ¡impío!; | ||||
| maldita sea tu costumbre ingrata: | ||||
| cual yo modera el brío; | ||||
| ten presente, hijo mío, | ||||
| que es mala educación sacar la pata. - | ||||
| Al decir -bien- el hijo, | ||||
| la saludó con singular donaire | ||||
| de puro regocijo, | ||||
| después de lo que dijo, | ||||
| miles de coces disparando al aire. | ||||
| Y en ocasión tan calva, | ||||
| si los hallase en parte más contigua, | ||||
| presumo que en la salva, | ||||
| al lucero del alba | ||||
| y a la madre, de un par me los santigua. | ||||
| -¿De quién aprendería - | ||||
| siguió la yegua -inclinación tan basta? | ||||
| La zorra pues la oía; | ||||
| -De nadie -le decía, | ||||
| -creálo usted, vecina: ésa es la casta.- | ||||
Fábula
XIV
Lecciones amargas | ||||||||||||||||||||
El padre, el hijo
y el perro | ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||
Fábula XV
La muerte todo lo iguala | ||||
La vuelta del campesino | ||||
| Halló al volver con otros a su tierra | ||||
| un nuevo cementerio un campesino, | ||||
| y al cruzar por enmedio del camino | ||||
| vio escrita en él esta inscripción que aterra: | ||||
| -UN PONCE DE LEÓN aquí se encierra: | ||||
| dobla al pasar la frente, ¡oh peregrino! | ||||
| y acata humilde al que postró el destino, | ||||
| recto juez en la paz, y héroe en la guerra. | ||||
| Fija la vista en los eternos bronces, | ||||
| gestos de admiración haciendo extraños, | ||||
| dijo turbado el campesino entonces: | ||||
| -¡Por Dios que son terribles desengaños! | ||||
| ¡Quien les dijera a los ilustres PONCES | ||||
| que aquí enterré yo un burro hace dos años!- | ||||
Fábula XVI
No hay dicha cumplida | ||||||||||||||||||||||||
El placer y el pesar | ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
Fábula XVII
Bienes prometidos | ||||
| El mundo al empezar, si bien me fundo, | ||||
| Júpiter trajo al mundo, | ||||
| para dar por igual a los mortales, | ||||
| en una arca los bienes | ||||
| y en otra arca los males. | ||||
| Cogió el arca primera | ||||
| (que por mi mal la de los males era), | ||||
| y el censo atroz de los odiosos males | ||||
| distribuyendo con piadoso intento, | ||||
| ciento a Luis, ciento a Juan y a Ramón ciento, | ||||
| quedamos, salvo error, todos iguales. | ||||
| Abrió el arca segunda | ||||
| y tanto criminal (que Dios confunda) | ||||
| acudió a ver los bienes, que brillante | ||||
| lucían cual riquísimos diamantes, | ||||
| que al fin los más bribones | ||||
| entraron de robar en tentaciones. | ||||
| Por detrás un avaro sin decoro | ||||
| sustrajo bienes mil (mil onzas de oro); | ||||
| y un alcalde (un truhán) dando pisadas, | ||||
| diez bienes se apropió (diez alcaldadas); | ||||
| aquí un lascivo su placer corona | ||||
| con una virgen que aspiró a matrona.; | ||||
| allí un poeta (un cándido, presumo) | ||||
| tan sólo robó un bien (la gloria; ¡humo!), | ||||
| y un ruin magnate, de nobleza rancia, | ||||
| veinte bienes sustrajo sin conciencia, | ||||
| reducidos, en última substancia, | ||||
| a diez y nueve cruces y un vuecencia. | ||||
| Tantas eran, por fin, las sustracciones | ||||
| de ambiciosos, avaros y ladrones, | ||||
| que Júpiter, atándose la capa | ||||
| (lo que prueba la fe de los humanos), | ||||
| andaba con los pies y con las manos | ||||
| por aquí y por allí tapa que tapa. | ||||
| Al ver tanta ruindad en los mortales | ||||
| por último el buen dios perdió la calma, | ||||
| y llevándose el arca en cuerpo y alma, | ||||
| dijo, al cerrar las puertas celestiales: | ||||
| -Yo juro por esta arca que ahora encierra | ||||
| los bienes que el mortal anhela tanto, | ||||
| de no sacar un bien ni aún para un santo, | ||||
| hasta que no haya infames en la tierra. - | ||||
| Dijo así el dios; y el diablo que lo oía | ||||
| (pues siempre anda del hombre en compañía) | ||||
| gritó a la gente, que se vio burlada, | ||||
| lanzando una insolente carcajada: | ||||
| -Noble mortal, mi digno descendiente | ||||
| (lo cual nunca en tus actos se desmiente); | ||||
| el dios que escuchas, de inocencia lleno, | ||||
| sus bienes te promete, en siendo bueno: | ||||
| si hasta entonces no aguardas otros bienes, | ||||
| acuéstate a dormir, que tiempo tienes. | ||||
Fábula XVIII
Principio y fin
de las cosas | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
El labrador y la morera | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||