- I - | ||||
| Al mover tu abanico con gracejo | ||||
| quitas el polvo al corazón más viejo. | ||||
- II - | ||||
| Como el viento continuo, no es sentida | ||||
| la eterna pesadez de nuestra vida. | ||||
- III - | ||||
| Si pienso en ti, fatigan mi deseo | ||||
| mil pensamientos vanos, | ||||
| y, sin saber por qué, cuando te veo | ||||
| contengo el corazón con ambas manos. | ||||
- IV - | ||||
| Te es infiel ¿y la quieres? No me extraña; | ||||
| yo adoro a la esperanza, aunque me engaña. | ||||
- V - | ||||
| Aunque eres a mi amor inaccesible, | ||||
| no puedo menos de quererte un poco, | ||||
| pues soy bastante loco | ||||
| para morir creyendo en lo imposible. | ||||
- VI - | ||||
| Se van dos a casar de gozo llenos; | ||||
| realizan su ideal; ¡un sueño menos! | ||||
- VII - | ||||
| De todo lo visible y lo invisible | ||||
| crees sólo en el amor, que es lo increíble. | ||||
- VIII - | ||||
| En la aurora feliz de tus amores | ||||
| sólo querías el dinero en flores | ||||
| mas, después que pasó tu ardor primero, | ||||
| sólo quieres las flores en dinero. | ||||
- IX - | ||||
| Piensa sólo en amar y en ser amada. | ||||
| El amor es lo que es; lo otro no es nada. | ||||
- X - | ||||
| Te he visto no sé donde, ni sé cuándo. | ||||
| ¡Ah! sí, ya lo recuerdo; fue soñando. | ||||
- XI - | ||||
| Las niñas de las madres que amé tanto | ||||
| me besan ya como se besa a un santo. | ||||
- XII - | ||||
| Es tal la idolatría | ||||
| con que quiero el destino que te quiera, | ||||
| que creo que te tengo, Carmen mía, | ||||
| la ceguedad de la pasión postrera. | ||||
- XIII - | ||||
| A pesar de mis días, | ||||
| como yo te amo a ti, no amó Macías. | ||||
- XIV - | ||||
| Aunque es tu gran belleza | ||||
| para mí inaccesible, | ||||
| te quiero, vivo Dios, con la firmeza | ||||
| de un mártir de la fe de lo imposible. | ||||
- XV - | ||||
| Me dicen que es un diablo, mas recelo | ||||
| que este diablo al caer se trajo el cielo. | ||||
- XVI - | ||||
| Lo que yo te decía: | ||||
| os casasteis, y luego, | ||||
| si él te amó hasta la víspera con fuego, | ||||
| tú amaste más desde el siguiente día. | ||||
- XVII - | ||||
| La mujer más estulta | ||||
| ¡con qué artificio el artificio oculta! | ||||
- XVIII - | ||||
| Siempre es algún consuelo | ||||
| que un marido, por serlo, gane el cielo. | ||||
- XIX - | ||||
| Fernanda, pienso en ti con tal empeño | ||||
| que si duermo, no duermo: ¡engaño al sueño! | ||||
- XX - | ||||
| Me han hecho sufrir tanto, que he dudado | ||||
| si el amor será un odio disfrazado. | ||||
- XXI - | ||||
| La ambición desencanta de tal modo, | ||||
| que a mí ya no me extraña | ||||
| que en salud, en amor, en paz y en todo | ||||
| tenga envidia el palacio a la cabaña. | ||||
- XXII - | ||||
| Tanto es lo que te quiero, | ||||
| que el cetro puse en ti del mundo entero. | ||||
- XXIII - | ||||
| Sin la fe la conciencia es un abismo, | ||||
| y el peor compañero es uno mismo. | ||||
- XXIV - | ||||
| Bendice, al mismo tiempo que San Pablo, | ||||
| los matrimonios por amor, el diablo. | ||||
- XXV - | ||||
| Al verse tan gentil, ¡con qué embeleso | ||||
| se da a sí misma en el espejo un beso! | ||||
- XXVI - | ||||
| Serás feliz, si metes con prudencia | ||||
| en un saco el amor y la conciencia. | ||||
- XXVII - | ||||
| Con valor sin segundo, | ||||
| un abismo salvé tras otro abismo, | ||||
| y, aunque de todo me salvé en el mundo, | ||||
| nunca pude salvarme de mí mismo. | ||||
- XXVIII - | ||||
| Aunque muy poco a poco | ||||
| ya llegué al gran saber: ¡Sé que estoy loco! | ||||
- XXIX - | ||||
| Todo galán desde que ve ese talle, | ||||
| es parte de una esquina de tu calle. | ||||
- XXX - | ||||
| Al pasar por delante | ||||
| de un espejo en que alegre se miraba, | ||||
| dijo al ver junto al mío su semblante; | ||||
| ¡cómo empieza la vida y cómo acaba! | ||||
- XXXI - | ||||
| No es raro en una almohada ver dos frentes | ||||
| que maduran dos planes diferentes. | ||||
- XXXII - | ||||
| Es tan buena mujer, que he comprendido | ||||
| que nunca hará feliz a su marido. | ||||
- XXXIII - | ||||
| Después de bien pensado | ||||
| fue mi tiempo perdido el más ganado. | ||||
- XXXIV - | ||||
| ¡Maldito mal el mío! | ||||
| Si puedes, huye de él: se llama hastío. | ||||
- XXXV - | ||||
| Las niñas rezadoras que yo trato | ||||
| nunca piden a Dios el celibato. | ||||
- XXXVI - | ||||
| Es tan cierto el candor de tu belleza, | ||||
| que ocultas sólo el alma en tu franqueza. | ||||
- XXXVII - | ||||
| Tened miedo de aquellas | ||||
| que eclipsan, siendo feas, a las bellas. | ||||
- XXXVIII - | ||||
| Con su novio formó un itinerario, | ||||
| y, casada después, siguió el contrario. | ||||
- XXXIX - | ||||
| De su paz envidioso | ||||
| al ver a un muerto, digo: «he aquí un dichoso». | ||||
- XL - | ||||
| Todo pasa lo mismo que las rosas; | ||||
| los hombres, los imperios y las cosas. | ||||
- XLI - | ||||
| Hay falsas que, mandando en sus sentidos, | ||||
| no se olvidan de sí ni en sus olvidos. | ||||
- XLII - | ||||
| Eres con ellas tan audaz, porque eres | ||||
| un hombre que conoce a las mujeres. | ||||
- XLIII - | ||||
| Para verte, parece que a tu lado | ||||
| admiradas las horas se han sentado. | ||||
- XLIV - | ||||
| Más bien que un enfermero | ||||
| hay quien cree que un marido es un loquero. | ||||
- XLV - | ||||
| Ya decía mi abuela | ||||
| que el amor es un ser endemoniado | ||||
| que lo mismo que a un diablo exorcizado | ||||
| la bendición nupcial lo espanta y vuela. | ||||
- XLVI - | ||||
| Si como hombre no sé lo que prefiero, | ||||
| como niño sé bien lo que no quiero. | ||||
- XLVII - | ||||
| -«¡Ámame más!..». -la niña le decía, | ||||
| Pero él -«¡si es imposible!..».- respondía. | ||||
- XLVIII - | ||||
| Ya ni quiero ni puedo | ||||
| volver a unir tu corazón al mío | ||||
| porque me causa miedo | ||||
| más que un sepulcro lleno, otro vacío. | ||||
- XLIX - | ||||
| A pesar de lo mucho que te quiero | ||||
| no me mato por ti, pero me muero. | ||||
- L - | ||||
| Saben bien los amantes instruídos | ||||
| que quieren decir sí tres nos seguidos. | ||||
- LI - | ||||
| Cree, piadoso lector, lo que te digo: | ||||
| con todo estoy en paz menos conmigo. | ||||
- LII - | ||||
| Cual si untasen sus ojos con beleño, | ||||
| el oficio de esposo es dado al sueño. | ||||
- LIII - | ||||
| Como es tan importante lo que te hablo, | ||||
| nos viene a oír desde el infierno el diablo. | ||||
- LIV - | ||||
| Renuncio a hablar de ti, porque no creo | ||||
| que podría imitar, aunque quisiera, | ||||
| a Petrarca y a Herrera, | ||||
| que cantan el amor sin el deseo. | ||||
- LV - | ||||
| ¡Ay del que, amando como yo, no alcanza | ||||
| más amor que el amor sin esperanza! | ||||
- LVI - | ||||
| Es misterioso el corazón del hombre | ||||
| como una losa sepulcral sin nombre. | ||||
- LVII - | ||||
| Todo la duda y la razón lo miran; | ||||
| la fe y el corazón todo lo admiran. | ||||
- LVIII - | ||||
| Son todos mis sentidos | ||||
| para verte y oírte, ojos y oídos. | ||||
- LIX - | ||||
| Ya sé que fui, por más que ella lo olvida, | ||||
| el grande amor ochenta de su vida. | ||||
- LX - | ||||
| Como si fuese un leño, | ||||
| ya es tenderme a dormir mi único ensueño. | ||||
- LXI - | ||||
| Pronto ha de ser este galán tan tierno | ||||
| cual todo esposo, un disidente eterno. | ||||
- LXII - | ||||
| Soy un hombre tan necio, | ||||
| que defiendo mi vida y la desprecio. | ||||
- LXIII - | ||||
| Tanto es lo que te quiero | ||||
| que aunque amarte es morir, te amo y me muero. | ||||
- LXIV - | ||||
| Sólo para quererte | ||||
| voy robando unos días a la muerte. | ||||
- LXV - | ||||
| Cuenta el amor muy bajo a las mujeres | ||||
| que hay un deber contrario a los deberes. | ||||
- LXVI - | ||||
| ¡Ay de aquel que ya tiene en esta vida, | ||||
| excepto para ti, la fe perdida! | ||||
- LXVII - | ||||
| En la hoja que escribo este «te quiero», | ||||
| siento el perfume de mi amor primero. | ||||
- LXVIII - | ||||
| ¡Huid, maldito enjambre | ||||
| de ideas locas que mi frente esconde, | ||||
| pues como dice Franklin no sé dónde, | ||||
| «quien vive de esperanzas, muere de hambre!». | ||||
- LXIX - | ||||
| Si sufres, ten paciencia; ése es tu sino; | ||||
| toda hermosa es un mártir del destino. | ||||
- LXX - | ||||
| Sé natural, que es, a más de hermosa, | ||||
| la gran naturaleza una gran cosa. | ||||
- LXXI - | ||||
| Nació, sufrió, murió. Tal fue su historia. | ||||
| Destino de mujer. ¡Virtud sin gloria! | ||||
- LXXII - | ||||
| La fuiste a secuestrar, y, ya casado, | ||||
| eres tú, más bien que ella, el secuestrado. | ||||
- LXXIII - | ||||
| Por ti mi corazón cayó en la cuenta | ||||
| de que hay fiebres de amor a los sesenta. | ||||
- LXXIV - | ||||
| Donde quiera que voy, hace el destino | ||||
| que te halle casualmente en el camino. | ||||
- LXXV - | ||||
| Esa mujer que miras de pasada, | ||||
| jamás, después de vista, es olvidada. | ||||
- LXXVI - | ||||
| Como un gran abogado, esa perversa | ||||
| hace lo blanco negro y viceversa. | ||||
- LXXVII - | ||||
| ¡Qué olvidos tan extraños! | ||||
| Al verte no me acuerdo de mis años. | ||||
- LXXVIII - | ||||
| Hay rubias, como tú, tan verdaderas, | ||||
| que, al esparcir el día sus destellos, | ||||
| parece que las mismas hechiceras | ||||
| cortan rayos del sol con las tijeras | ||||
| y después os los ponen por cabellos. | ||||
- LXXIX - | ||||
| Hay quien da vuelta al mundo, y luego exclama: | ||||
| «para nuestra alma el mundo es lo que se ama». | ||||
- LXXX - | ||||
| El santo matrimonio nos aterra | ||||
| después que hemos sabido | ||||
| que en las luchas civiles el marido | ||||
| es quien paga los gastos de la guerra. | ||||
- LXXXI - | ||||
| Sólo a mi amor has dado | ||||
| un instante de gloria; | ||||
| mas juro que, sujeto a mi memoria, | ||||
| jamás caerá ese instante en el pasado. | ||||
- LXXXII - | ||||
| Al salir a la calle las ideas | ||||
| son del incendio popular las teas. | ||||
- LXXXIII - | ||||
| Lleva siempre en la frente lo que se ama, | ||||
| como Moisés, un resplandor de llama. | ||||
- LXXXIV - | ||||
| ¿Dudas de mí? Teniendo tantas hechas, | ||||
| no es raro que un ladrón tenga sospechas. | ||||
- LXXXV - | ||||
| ¡Cuánta mujer que marcha al casamiento | ||||
| da en la calle, en el río, en el convento! | ||||
- LXXXVI - | ||||
| Te dije el fin de las amantes glorias | ||||
| que conseguir anhelas; | ||||
| casarte como en todas las novelas, | ||||
| y hartarte como en todas las historias. | ||||
- LXXXVII - | ||||
| Aprende, niña bella, | ||||
| que tan sólo es dichoso el que no olvida, | ||||
| que, aunque no hay nada inútil en toda ella, | ||||
| no hay cosa más inútil que la vida. | ||||
- LXXXVIII - | ||||
| Muchos, cual yo, delante de tus ojos | ||||
| no se miran de pie; se ven de hinojos. | ||||
- LXXXIX - | ||||
| Con bondad e inocencia, | ||||
| hermosura y talento, | ||||
| Teresa, Dios hará que en tu existencia | ||||
| siga siempre alumbrando tu conciencia | ||||
| la ley de tu divino pensamiento. | ||||
- XC - | ||||
| Si en hacerla feliz tenéis empeño, | ||||
| tomad la realidad y dadla el sueño. | ||||
- XCI - | ||||
| Si tan niña eres ya la criatura | ||||
| más linda que el amor ha conocido, | ||||
| ¿qué será cuando el tiempo y la hermosura | ||||
| den tu cuerpo a las gracias concluido? | ||||
- XCII - | ||||
| Aunque morirme quiero, | ||||
| por no olvidarme de tu amor, no muero. | ||||
- XCIII - | ||||
| El hombre suele hacer todo lo bueno | ||||
| por la mujer que le llevó en su seno. | ||||
- XCIV - | ||||
| María, es además de sentimiento, | ||||
| tu mirada una luz con pensamiento. | ||||
- XCV - | ||||
| Desde que vi, Mercedes, tu hermosura, | ||||
| el quererte es mi ramo de locura. | ||||
- XCVI - | ||||
| Gertrudis, pido al Dios omnipotente, | ||||
| con el más vivo anhelo, | ||||
| que pasen las tristezas por tu frente | ||||
| como pasan las nubes por el cielo. | ||||
- XCVII - | ||||
| Pasando indiferente por mi lado, | ||||
| no le importa a la infiel que no la ame; | ||||
| aún no ha sentido como yo esa infame | ||||
| el tormento de odiar lo que se ha amado. | ||||
- XCVIII - | ||||
| Al ver al mundo entero | ||||
| vagar sin norte y con la fe perdida, | ||||
| siento por él ese dolor sincero | ||||
| que siente por su enfermo el enfermero | ||||
| en el último instante de su vida. | ||||
- XCIX - | ||||
| Al final de la orgía | ||||
| siente ella pesadumbre y él bosteza; | ||||
| que en amor, ya agotada la alegría, | ||||
| se queda cada cual con su tristeza. | ||||
- C - | ||||
| Te adoró el primer mes, pero al siguiente | ||||
| ya era un frío deber su amor ardiente. | ||||
| ¡Paciencia! Hoy como ayer y ayer como antes | ||||
| nace y muere un amor en dos instantes. | ||||
- CI - | ||||
| A fuerza de burlar y ser burlado | ||||
| se adquiere este secreto: | ||||
| que el hombre es un perfecto condenado | ||||
| y la mujer un ángel incompleto. | ||||
- CII - | ||||
| O lánzame al horror del fuego eterno, | ||||
| O elévame del goce al alto emporio; | ||||
| pues tu amor, que no es cielo ni es infierno, | ||||
| jamás deja de ser un purgatorio. | ||||
- CIII - | ||||
| Van y vienen por sitios alfombrados | ||||
| con hojas de los árboles caídas, | ||||
| la grey de engañadores engañados, | ||||
| unas cuantas esposas aburridas | ||||
| y otros tantos maridos fastidiados. | ||||
- CIV - | ||||
| Son iguales, Leonor, nuestros destinos; | ||||
| morirás, como yo, de mal de amores, | ||||
| porque siempre y en todos los caminos | ||||
| tu corazón asaltarán traidores | ||||
| el tedio y el placer: dos asesinos. | ||||
- CV - | ||||
| Si algún César triunfante | ||||
| te viera desde el fondo de su gloria, | ||||
| podría ese lunar de tu semblante | ||||
| hacer variar el curso de la historia. | ||||
- CVI - | ||||
| ¡Qué bien llevas los años que han pasado! | ||||
| Y los míos, Pilar, ¡qué bien los llevo! | ||||
| ¿Recuerdas cuántos son? Yo lo he olvidado; | ||||
| sólo a indicar me atrevo | ||||
| que, desde el tiempo viejo en que te he amado | ||||
| barrió el polvo de un siglo un aire nuevo. | ||||
- CVII - | ||||
| Sólo recuerdas de tu edad pasada | ||||
| lo que hubo de infeliz en tus amores. | ||||
| ¡Qué quieres, prenda amada! | ||||
| El dolor nos recuerda otros dolores, | ||||
| pero un placer no nos recuerda nada. | ||||
- CVIII - | ||||
| ¿Qué diabólicas mañas | ||||
| tendrá esa pecadora, | ||||
| que cuando llama a ellas la traidora | ||||
| siempre le abren las puertas mis entrañas? | ||||
- CIX - | ||||
| Todavía, perjura, | ||||
| mi corazón se goza en la amargura | ||||
| de tus falsos amores, | ||||
| como una sepultura | ||||
| que con restos de un muerto cría flores. | ||||
- CX - | ||||
| -¿Por qué dicen -pregunta Rosalía | ||||
| que nos mata el amor, siendo tan bueno? | ||||
| -Lo dicen los que saben, hija mía, | ||||
| que si un vaso de amor es ambrosía | ||||
| un vaso de placer es un veneno. | ||||
- C - | ||||
| Fue inútil nuestro afán; no hemos logrado | ||||
| reavivar tus ardores ni los míos, | ||||
| porque el amor y el agua de los ríos | ||||
| no vuelven a pasar, si ya han pasado. | ||||
- CXII - | ||||
| Al ver hoy tan erguido | ||||
| al galán que vio ayer tan humillado, | ||||
| el mundo ha conocido | ||||
| que llegó para ella el bien perdido | ||||
| llegando para él el bien logrado. | ||||
- CXIII - | ||||
| Aunque no suele enardecer su pecho | ||||
| el calor de la fe, | ||||
| pasa la vida en lágrimas deshecho | ||||
| envidiando al que cree. | ||||
- CXIV - | ||||
| Sin la fe la conciencia es un abismo, | ||||
| y el peor compañero es uno mismo. | ||||
- CXV - | ||||
| Pasando de la pena a la alegría, | ||||
| nuestra alma es el retrato | ||||
| de esa móvil campana que en un día | ||||
| toca a boda, a agonía, | ||||
| a oración, a bautizo y a rebato. | ||||
- CXVI - | ||||
| Un rizo de tu rubia cabellera | ||||
| es la gloria mayor de mi destino: | ||||
| si como hecho es un trapo una bandera; | ||||
| como idea es un símbolo divino. | ||||
- CXVII - | ||||
| A eterna fe nuestra alma condenada, | ||||
| los que no creen en Dios creen en la nada. | ||||
- CXVIII - | ||||
| Me dijo «sí», con tan discreto modo, | ||||
| que no lo oyó ni Dios, que lo oye todo. | ||||
- CXIX - | ||||
| No deja verte bien ni un solo instante | ||||
| la inundación de luz de tu semblante. | ||||
- CXX - | ||||
| Como van las malditas experiencias | ||||
| nuestra alma invalidando, | ||||
| en cada año que pasa voy echando | ||||
| una pata de palo a mis creencias. | ||||
- CXXI - | ||||
| La novedad del día en las ciudades | ||||
| es la cola del perro de Alcibiades. | ||||
- CXXII - | ||||
| Hay quien tiene ictericia | ||||
| de soñar que lo ahorca la justicia. | ||||
- CXXIII - | ||||
| Yo, como muchos, creo | ||||
| que dura nuestro amor lo que el deseo. | ||||
- CXXIV - | ||||
| ¡Dichoso el que no olvida | ||||
| que no se halla ventura | ||||
| si a una conciencia pura, | ||||
| no se une la esperanza de otra vida! | ||||
- CXXV - | ||||
| En cualquiera mujer, reina o pastora, | ||||
| se encuentra alguna cosa encantadora. | ||||
- CXXVI - | ||||
| Soy en pensar que me amarás un día | ||||
| el ciego que soñaba que veía. | ||||
- CXXVII - | ||||
| Si en la senda del mal te ves perdida, | ||||
| no sigas adelante; | ||||
| para volver al bien en esta vida | ||||
| todo momento es el supremo instante. | ||||
- CXXVIII - | ||||
| Me dijo, al verme triste, una chilena: | ||||
| -Siempre hay una mujer junto a una pena. | ||||
- CXXIX - | ||||
| ¡Dichosa la mujer que no conoce | ||||
| que en los goces tranquilos falta el goce! | ||||
- CXXX - | ||||
| Pareces, Delia, de la aurora hermana | ||||
| y creo firmemente | ||||
| que al nacer tú, dejó sobre tu frente | ||||
| sus rayos más hermosos la mañana. | ||||
- CXXXI - | ||||
| Fanny, guardando de ta edad primera | ||||
| recuerdos halagüeños, | ||||
| te he de dejar por mi única heredera | ||||
| cuando haga el testamento de mis sueños. | ||||
- CXXXII - | ||||
| Me inspiras compasión, pues dicen que eres | ||||
| ¡oh infeliz! muy feliz con las mujeres. | ||||
- CXXXIII - | ||||
| ¡Quién pudiera con tierna confianza | ||||
| deslizar en tu oído | ||||
| ciertos cuentos, Inés, que yo he aprendido | ||||
| de mi eterna nodriza la esperanza! | ||||
- CXXXIV - | ||||
| Acompañado del tintín del oro | ||||
| toda mujer dormida oye un ¡te adoro! | ||||
- CXXXV - | ||||
| ¡Oh! ¡Qué niña tan bella!... | ||||
| En mi tiempo, su madre era como ella. | ||||
- CXXXVI - | ||||
| Cuando te cases, Lola, | ||||
| te encontrarás con él dos veces sola. | ||||
- CXXXVII - | ||||
| Les falta algo de amor a los amores | ||||
| que no son un infierno de dolores. | ||||
- CXXXVIII - | ||||
| Por flaquezas del cuerpo o las del alma, | ||||
| la vida es un pecado que se empalma. | ||||
- CXXXIX - | ||||
| Hay sabio de impiedad tan candorosa, | ||||
| que no tiene fe en Dios y cree en su esposa. | ||||
- CXL - | ||||
| ¿Preguntas que es amor? Es un abismo, | ||||
| mal y bien, esperanza y desaliento, | ||||
| antídoto y veneno a un tiempo mismo, | ||||
| odio y pasión, deleite y sufrimiento. | ||||
- CXLI - | ||||
| Viejos y nuevos, grandes y pequeños, | ||||
| los ídolos pasando | ||||
| desde el cielo a la tierra, van echando | ||||
| pasadizos de fe, puentes de sueños. | ||||
- CXLII - | ||||
| ¿Qué es preciso tener en la existencia? | ||||
| Fuerza en el alma y paz en la conciencia. | ||||
- CXLIII - | ||||
| Adoré tanto a Estrella, | ||||
| que, a pesar de su edad y de la mía, | ||||
| siempre que me habla con los ojos ella, | ||||
| yo la oigo con los míos todavía. | ||||
- CXLIV - | ||||
| Cuando dudaba de ella, vacilaba, | ||||
| pero ya no vacilo: | ||||
| su amor, mientras dudé, me atormentaba; | ||||
| hoy sé que me es infiel y estoy tranquilo. | ||||
- CXLV - | ||||
| Eres el tipo raro | ||||
| de esas que hacen un velo del descaro. | ||||
- CXLVI - | ||||
| Tu mano de marfil, que antes ardía, | ||||
| ya me suele quemar de puro fría. | ||||
- CXLVII - | ||||
| Tratad con indulgencia | ||||
| a aquel que hace lo innoble con decencia. | ||||
- CXLVIII - | ||||
| No olvides un instante | ||||
| que es quedarse detrás no ir adelante. | ||||
- CXLIX - | ||||
| ¿Por qué saben las gentes que has pecado? | ||||
| Lo saben porque rezas demasiado. | ||||
- CL - | ||||
| Alegra el ver a las mujeres bellas, | ||||
| como idealiza el alma el ver estrellas. | ||||
- CLI - | ||||
| ¿Qué saqué al fin de los amores míos? | ||||
| La cabeza caliente y los pies fríos. | ||||
- CLII - | ||||
| Eres después de vieja | ||||
| sirena inversa que, si llama, aleja. | ||||
- CLIII - | ||||
| Es cosa entre ellos y ellas convenida, | ||||
| dar ellas la virtud y ellos la vida. | ||||
- CLIV - | ||||
| Todos lo han conocido; | ||||
| ¿va con uno y bosteza? Es su marido. | ||||
- CLV - | ||||
| Se hace también, merced a la conciencia, | ||||
| en los lechos de pluma penitencia. | ||||
- CLVI - | ||||
| Al pedirme la luna muchas bellas, | ||||
| yo les di el sol, la luna y las estrellas. | ||||
- CLVII - | ||||
| Ya tanto tu virtud exteriorizas | ||||
| que a fuerza de pudor escandalizas. | ||||
- CLVIII - | ||||
| ¡Cuánto desventurado | ||||
| hay, que creo conquistar y es conquistado! | ||||
- CLIX - | ||||
| ¡Cuán feliz es el que oye eternamente | ||||
| el mismo ruido de la misma fuente! | ||||
- CLX - | ||||
| ¡Feliz tú que tan sólo has disfrutado | ||||
| la embriaguez de lo real en lo soñado! | ||||
- CLXI - | ||||
| Hay mujer que se juzga tan despierta | ||||
| que siempre piensa el mal y nunca acierta. | ||||
- CLXII - | ||||
| Dice esa infame que por mí ha sabido | ||||
| que el hombre es un demonio pervertido. | ||||
- CLXIII - | ||||
| Yo una vez tuve amores | ||||
| con una mujer fiel... ¡horror de horrores! | ||||
- CLXIV - | ||||
| Te vendí y me vendiste; está bien hecho: | ||||
| la venganza en España es un derecho. | ||||
- CLXV - | ||||
| Amantes y no amantes | ||||
| me dicen que, como eres tan hermosa, | ||||
| parecen tus pendientes de brillantes | ||||
| dos gusanos de luz junto a una rosa. | ||||
- CLXVI - | ||||
| Sin los puntales de la fe, algún día | ||||
| la bóveda del cielo se caería. | ||||
- CLXVII - | ||||
| Aunque un ángel lo llene de agua pura, | ||||
| todo vaso es un cáliz de amargura. | ||||
- CLXVIII - | ||||
| A un tiempo nos deleita y nos maltrata | ||||
| la preciosa Angelita, | ||||
| pues es mujer que, si nos mira, mata, | ||||
| y, si vuelve a mirar, nos resucita. | ||||
- CLXIX - | ||||
| Diría la verdad, si te jurara | ||||
| por los dioses mayores y menores, | ||||
| que son los hoyos de tu hermosa cara | ||||
| el nido de mis últimos amores. | ||||
- CLXX - | ||||
| Hay Cresos que con ansia desmedida, | ||||
| gastan la vida en apilar dinero, | ||||
| sin calcular primero | ||||
| que el oro vale menos que la vida. | ||||
- CLXXI - | ||||
| Busqué la ciencia, y me enseñó el vacío; | ||||
| logré el amor, y conquisté el hastío. | ||||
- CLXXII - | ||||
En la muerte de Zorrilla | ||||
| Por bueno y por glorioso, el cielo quiso, | ||||
| que subiese al Edén que merecía | ||||
| el último cantor que descendía | ||||
| del primer ruiseñor del Paraíso. | ||||
- CLXXIII - | ||||
| Ha muerto, y desde ahora sus despojos | ||||
| ya se verán, más que de pie, de hinojos. | ||||
- CLXXIV - | ||||
| De él, de su amor, y de tu fe, y de todo, | ||||
| hará el deshielo de la nieve, lodo. | ||||
- CLXXV - | ||||
| Teme más el que es bueno | ||||
| a su propio desprecio que al ajeno. | ||||
- CLXXVI - | ||||
| Te vi ayer, y perdona si al momento | ||||
| contigo me casé de pensamiento. | ||||
- CLXXVII - | ||||
| Por falta de virtud o de memoria, | ||||
| mientes más tú que el que inventó la historia. | ||||
- CLXXVIII - | ||||
| ¿Niegas que fuiste mi mejor amiga? | ||||
| Bien, bien; lo callaré: nobleza obliga. | ||||
- CLXXIX - | ||||
| Si miro de tus ojos al espejo, | ||||
| conozco que no sirvo para viejo. | ||||
- CLXXX - | ||||
| Soy en creer las cosas tan reacio, | ||||
| que solamente leo | ||||
| la historia, como un viaje de recreo | ||||
| por los campos del tiempo y del espacio. | ||||
- CLXXXI - | ||||
| Es grande en extensión el océano, | ||||
| pero es más hondo el corazón humano. | ||||
- CLXXXII - | ||||
| Tan sólo con mirar o dar la mano, | ||||
| vas causando más fiebres que un pantano. | ||||
- CLXXXIII - | ||||
| La muerte por nosotros tan temida, | ||||
| es un cambio de frente de la vida. | ||||
- CLXXXIV - | ||||
| Suele el hombre morir en los momentos | ||||
| en que empieza a ordenar sus pensamientos. | ||||
- CLXXXV - | ||||
| No hay una luz más bella que la nube | ||||
| del humo del hogar que al cielo sube. | ||||
- CLXXXVI - | ||||
| Da al diablo el hombre la existencia entera, | ||||
| y lo dedica á Dios la hora postrera. | ||||
- CLXXXVII - | ||||
| ¿Te casaste? Pues bien, ya has conquistado | ||||
| frío hogar, mesa muda y lecho helado. | ||||
- CLXXXVIII - | ||||
| Cuando ames, Esperanza, ten presente | ||||
| que lo hermoso del hombre está en la frente. | ||||
- CLXXXIX - | ||||
| Hombre, no temas al infierno tanto, | ||||
| que el pecador cuando se casa es santo. | ||||
- CXC - | ||||
| Pues te robó a mi amor, que sufra en calma | ||||
| que tú y yo nos besemos con el alma. | ||||
- CXCI - | ||||
| Si al morir va al infierno mi marido, | ||||
| es que vuelve al país en que ha nacido. | ||||
- CXCII - | ||||
| Al fin te consagraste a los altares | ||||
| más bien que por tu fe, por tus pesares. | ||||
- CXCIII - | ||||
| Empleando las frases vagamente | ||||
| no dice la verdad, y nunca miente. | ||||
- CXCIV - | ||||
| Sé por mí que no hay nada más helado | ||||
| que el cráter de un volcán si está apagado. | ||||
- CXCV - | ||||
| ¿Y su amor? Ya está muerto y enterrado, | ||||
| pues hay quien ha advertido | ||||
| que se limpia al descuido con cuidado | ||||
| el sitio en que la besa su marido. | ||||
- CXCVI - | ||||
| Debí un favor a una mujer muy bella, | ||||
| y, aunque fue aprecio vil, después de aquello | ||||
| toda mi vida al acordarme de ella | ||||
| la siento hasta en la punta del cabello. | ||||
- CXCVII - | ||||
| No tengáis duda alguna: | ||||
| felicidad suprema no hay ninguna. | ||||
- CXCVIII - | ||||
| Nadie puede librarse en su camino | ||||
| de los celos con trampa del destino. | ||||
- CXCIX - | ||||
| Cree que ya en otra vida ha sido un reo | ||||
| a quien ahorcó el verdugo, y yo lo creo. | ||||
- CC - | ||||
| Aprende a ver sin pena | ||||
| que tendrá su ambición su Santa Elena. | ||||
- CCI - | ||||
| ¿Qué son la gloria, ni el poder, si en suma | ||||
| la gloria aburre y el poder abruma? | ||||
- CCII - | ||||
| Cazadores y amantes | ||||
| cautivan fascinando con reflejos; | ||||
| unos cazan mujeres con diamantes | ||||
| y otros cogen alondras con espejos. | ||||
- CCIII - | ||||
| Teniendo a dos para llenar las horas, | ||||
| ríes con uno y con el otro lloras. | ||||
- CCIV - | ||||
| Teresa España, adiós; aunque no quiera | ||||
| te he de olvidar, lo sé... cuando me muera. | ||||
- CCV - | ||||
| A fuerza de estudiado, es un marido | ||||
| más necio que Homero traducido. | ||||
- CCVI - | ||||
| Cosas que nunca ha comprendido mi alma; | ||||
| bailar con frenesí y amar con calma. | ||||
- CCVII - | ||||
| Ya la vida desdeño | ||||
| al ver que, más que un sueño, es un mal sueño. | ||||
- CCVIII - | ||||
| Además del perdón que me has pedido, | ||||
| te concedo el desprecio y el olvido. | ||||
- CCIX - | ||||
| Dadme sangre española | ||||
| que, sin fuego y sin luz, se inflame sola. | ||||
- CCX- | ||||
| Es tal mi somnolencia, | ||||
| que aunque estoy en Madrid, vivo en Valencia. | ||||
- CCXI - | ||||
| Es propio del amor, si es verdadero, | ||||
| compendiar en un ser el mundo entero. | ||||
- CCXII - | ||||
| Este nombre de Inés, que tanto admiro, | ||||
| lo he de envolver en mi último suspiro. | ||||
- CCXIII - | ||||
| La juventud ardiente y atrevida | ||||
| se entrega a la pasión, porque no advierte | ||||
| que, siendo hijo querido de la vida, | ||||
| el amor es el padre de la muerte. | ||||
- CCXIV - | ||||
| Fue una mujer amante | ||||
| de un corazón tan noble como tierno, | ||||
| quien lo hizo conocer que olvidó el Dante | ||||
| más de veinte suplicios en su Infierno. | ||||
- CCXV - | ||||
| Pensaba sólo en él; mas ya es su esposa, | ||||
| y habla con él pensando en otra cosa. | ||||
- CCXVI - | ||||
| ¡Ay! La virtud de un corazón sencillo | ||||
| siempre se halla entro el yunque y el martillo. | ||||
- CCXVII - | ||||
| No es raro que retoñe en las abuelas | ||||
| ese amor que precede a las viruelas. | ||||
- CCXVIII - | ||||
| Parece que tu espléndida belleza | ||||
| no ha sido concebida en impureza. | ||||
- CCXIX - | ||||
| Es muy niña, y ya tiene calculadas | ||||
| la fuerza y la extensión de sus miradas. | ||||
- CCXX - | ||||
| Aquella hada traidora, | ||||
| cuando logra perderme, me enamora. | ||||
- CCXXI - | ||||
| Suele ser el placer un convidado | ||||
| que no asiste al festín a que es llamado. | ||||
- CCXXII - | ||||
| La dicha más cumplida | ||||
| será perder del mundo la memoria. | ||||
| ¿Quién podrá ser dichoso ni en la gloria | ||||
| si hay en ella el recuerdo de esta vida? | ||||
- CCXXIII - | ||||
| En tus modos de amar tan conocidos | ||||
| no te olvidas de ti ni en tus olvidos. | ||||
- CCXXIV - | ||||
| La niña encantadora | ||||
| es ya coqueta. ¿Y para qué? Lo ignora. | ||||
- CCXXV - | ||||
| Es un Catón, desde que se ha servido | ||||
| prohibirle la edad lo prohibido. | ||||
- CCXXVI - | ||||
| Su esposo la perdona, aunque le infama | ||||
| ¿Ama y perdona? Es imposible; no ama. | ||||
- CCXXVII - | ||||
| Es ángel y es mujer, pero imagino | ||||
| que lo humano es mayor que lo divino. | ||||
- CCXXVIII - | ||||
| Oyó la historia de Eva, y la inocente | ||||
| entró en ganas de ver una serpiente. | ||||
- CCXXIX - | ||||
| Lo que al hombre le aterra | ||||
| es que mira, y mirando no ve nada, | ||||
| porque todos los lados de la tierra | ||||
| son puntos de partida sin llegada. | ||||
- CCXXX - | ||||
| Con rosas en el pecho y en la frente, | ||||
| tienes en tus amores | ||||
| la gentil condición de la serpiente | ||||
| que le gusta esconderse entre las llores. | ||||
- CCXXXI - | ||||
| Viniendo del no ser, no estoy seguro | ||||
| si voy a parte alguna. | ||||
| ¡Misterios del sepulcro y de la cuna, | ||||
| fantasmas del pasado y del futuro! | ||||
- CCXXXII - | ||||
| Es muy buena mujer, mas sus manías | ||||
| volvieron blanco a un rubio en cuatro días. | ||||
- CCXXXIII - | ||||
| Esa joven declara | ||||
| que aun puedo yo agradar; pero es lo cierto | ||||
| que hoy, al verme pasar, puso la cara | ||||
| que se suele poner al ver a un muerto. | ||||
- CCXXXIV - | ||||
| La ambición más legítima y más pura | ||||
| para subir se arrastra hacia la altura. | ||||
- CCXXXV - | ||||
| Aunque parece necia, | ||||
| nos conoce tan bien que nos desprecia. | ||||
- CCXXXVI - | ||||
| Después que aquí encantó con su belleza, | ||||
| irá al cielo a admirar con su pureza. | ||||
- CCXXXVII - | ||||
| El grande Enrique, de pudores harto, | ||||
| dijo a una joven con descaro un día: | ||||
| - ¿Cuál es, niña, el camino de tu cuarto? | ||||
| La joven contestó: -«La vicaría». | ||||