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Contrariamente a lo ocurrido en 1994, los Premios Andersen de este año no han recaído en autores desconocidos en España. Aunque con una sola obra publicada por la Editorial Alfaguara en 1990, el escritor Uri Orlev ya es conocido por nuestros jóvenes lectores, mientras que del ilustrador Klaus Ensikat hemos localizado cuatro libros.
—28→Uri Orlev nació en Varsovia en 1931. Al estallar la segunda guerra mundial, su padre fue hecho prisionero en el frente ruso. Uri pasó los primeros años de la guerra en el gueto de Varsovia, con su madre y su hermano menor. Después de la muerte de su madre a manos de los nazis, los dos hermanos son sacados del gueto y escondidos por familias polacas. En 1945, mientras un tren los llevaba a un destino desconocido, son liberados por el ejército americano. Finalmente, ya en 1954, se reúnen con su padre.
Después de la guerra, Uri Orlev vivió con su hermano en un kibutz en Palestina, donde trabajó varios años en una granja y completó su educación hasta salir de allí en 1962. Actualmente vive en Jerusalén con su esposa y sus cuatro hijos.
Hasta 1976 Uri Orlev escribió solamente para adultos. Desde entonces ha escrito para jóvenes y niños y ha publicado veinte libros. También escribe guiones para la radio y la televisión y traduce libros para niños y adultos del polaco al hebreo. Sus novelas Una isla entre las ruinas y El hombre del otro lado se cuentan entre las más premiadas y de mayor éxito de cuantas se han escrito sobre el Holocausto.
Sin embargo sus libros no sólo se refieren al Holocausto, ni son historias trágicas. Como él mismo dice, le gustan las historias como Robinson Crusoe, con una trama interesante y un final feliz. Y ese final feliz lo consigue en parte hasta en sus libros más duros. En Una isla entre las ruinas (Madrid: Alfaguara, 1990) describe sucesos trágicos, como la desaparición de la madre del niño, que nunca regresa, y el ambiente de soledad, peligro constante y penuria está reflejado con fidelidad. Pero el final es de hecho feliz, con la reunión del padre y el hijo, que ninguno de los dos creía ya posible. Y, lo que es más importante, en medio de esa situación límite de aislamiento y temor, Alex, el protagonista hace sus pequeñas escapadas, que le abren incluso el camino a un primer amor.
Esa faceta vitalista aparece en todos los libros de Uri Orlev: en algunos con mayor intensidad, como ocurre en Lidia, reina de Palestina (en prensa en la Editorial Noguer), la deliciosa historia de una niña soñadora y fantasiosa, pero también activa y poco convencional, que se traslada desde Bucarest a Palestina durante la 2a Guerra Mundial, dando por terminado su sueño infantil de casarse con el príncipe Miguel de Rumanía y juntos reinar en Palestina.
Basada en la historia de un personaje real, la novela está contada en primera persona por la protagonista, técnica que el autor utiliza prácticamente en todos sus libros. Es un relato lineal, aparentemente sencillo, pero sabiamente elaborado para colocar como un telón de fondo los dramáticos acontecimientos políticos y familiares - el divorcio de los padres-, y resaltar el carácter decidido y optimista de una niña que utiliza los más ingeniosos recursos para abrirse camino.
El animal nocturno (en prensa en Ediciones SM) es un relato encantador, preciso y que hace gala de un lenguaje escueto, pero dúctil y poético. Aún cuando el tema en sí es recurrente dentro de la literatura infantil -el animal imaginario al que el niño acude en momentos de incertidumbre-, permite al autor llevar a un segundo plano la muerte del padre o el nacimiento de la hermana, centrando al niño en la existencia de ese animal que le sirve de consejero y amigo. De esa forma consigue mantener ese tono optimista, esa forma de ver el lado amable de la vida por encima de los acontecimientos dolorosos, sin que nunca aparezca un ápice de sentimentalismo.
—30→El hombre del otro lado -debo advertir que no sé si los títulos definitivos en español serán éstos- es quizá el más duro de los libros de Uri Orlev. También se basa en un episodio real, vivido por un niño al que el autor conoció mucho más tarde cuando era un periodista polaco de viaje en Palestina. Es la historia de Marek, un chico que vive cerca del Gueto y ayuda a su padrastro a pasar alimentos a través de las alcantarillas, para vendérselos a los judíos encerrados allí. Marek y otros dos chicos hacen chantaje a un hombre judío al que han sorprendido escapando del gueto. A partir de ahí los acontecimientos dan un vuelco para el muchacho, que se convierte en miembro de ese grupo al que antes desdeñaba. El clima tenso y cargado se mantiene durante toda la narración, sin dar tregua al lector.
Uri Orlev no se ve a sí mismo como un escritor del Holocausto. Esa época, la 2a Guerra Mundial, fue su niñez. «Y como en cualquier niñez, había muchas cosas bellas y excitantes y, en mi caso, muchas también dolorosas y terribles».
Quizá Uri Orlev ha conservado esa habilidad infantil de encontrar ocasiones para el juego y la fantasía en las circunstancias aparentemente menos propicias, lo que le permite mostrar el lado hermoso de la vida incluso en tiempos de desastre. Él mismo cuenta que escribía poemas a los once años, en Polonia, poemas que conserva todavía en un cuaderno, con la fecha escrita junto al poema (eran los años 1944 y 1945); en la cubierta del cuaderno una sola palabra, en mayúsculas, quizá. Sólo su hermano sabía que esa palabra se refería a lo que se decían uno a otro continuamente: «Quizá nos salvemos».
BIBLIOGRAFÍA EN ESPAÑOL:
El animal nocturno. Madrid: SM (en prensa).
Una isla entre las ruinas. Madrid: Alfaguara, 1990.
Lidia, reina de Palestina. Barcelona: Noguer (en prensa).
—31→Klaus Erisikat nació en Berlín en 1937. Después de pasar algunos años aprendiendo diseño comercial, estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de Berlín, y enseñó en esa misma Escuela desde 1961 a 1965, año en el que comenzó a trabajar como diseñador gráfico e ilustrador independiente. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio de la Feria de Bolonia en 1972 y 1992, el Gran Premio de la Bienal de Bratislava en 1979 y el Premio Alemán de Literatura juvenil en 1995 por su trabajo como ilustrador de libros infantiles.
Ha ilustrado gran número de libros para niños y durante largos años fue posiblemente el ilustrador más solicitado por las editoriales de la República Democrática Alemana. Domina todas las técnicas de la ilustración y parece enamorado de las artes tradicionales del libro, como puede deducirse de sus portadas o capitulares, viñetas y otros elementos decorativos. Un buen ejemplo sería El jardín del Arlequín (Madrid: SM, 1994).
Con la ilustración de libros clásicos llevó las viejas técnicas por nuevos caminos, que le otorgaron premios en todos los certámenes europeos. Klaus Ensikat cree que las ilustraciones dirigidas a niños deberían ayudar a interpretar el texto de un libro, caracterizar a los —32→ personajes, ir incluso más allá del texto y abrir nuevas puertas a su comprensión. No hay nada tan aburrido como presentar bellos y perfectos dibujos, copias de un mundo armónico. El niño necesita en cierta medida factores de interferencia en cada imagen, para poder descubrir cosas dentro de las cosas fundamentales, para hacerse preguntas. Esto quiere decir que Ensikat se considera colaborador de los autores, pero que sus ilustraciones van más allá del texto. Busca mucho más un determinado plano que le permita interpretar su punto de vista sobre los personajes o los sucesos. Por ejemplo, cosas que no se explican en el texto, pero que pueden ser importantes desde el punto de vista actual.
Por eso las ilustraciones de Klaus Ensikat para Huckleberry Finn, de Mark Twain, llegan a ser divertidas estampas sobre la historia de la ciencia. Y en las de Taipi, de H. Melville, con detallados grabados que incorporan líneas de texto con explicaciones originales sobre ciencias naturales y geografía, se tiene la impresión de que el ilustrador ha estado presente como dibujante en los viajes de descubrimiento descritos.
Klaus Ensikat confiesa: «Aunque no tengo nada en contra de ilustrar libros de autores actuales, prefiero a los que no pueden tratar de convencerme. Al menos no hay discusiones cuando entrego mi trabajo».
BIBLIOGRAFÍA EN ESPAÑOL:
HEUCK, Sigrid: El jardín del Arlequín / tr. José A. Santiago Tagle. Madrid: SM, 1994.
HOLZ-HAUMERT, Gerhard: Dédalo e Icaro / versión de Carmen Bravo-Villasante. Madrid: Escuela Española, 1987.
KÖNNER, Alfred: Cenicilla / tr. y adapt. Jesús Larriba. Madrid: SM, 1996.
PERRAULT, Charles: Pulgarcito y otros cuentos / tr. Carmen Bravo-Villasante. Madrid: Doncel, 1983.