Un memorial perdido de don Pedro Calderón
Edward Meryon Wilson
Emmanuel College, Cambridge
Gracias a los trabajos de Felipe Picatoste1 y de Emilio Cotarelo y Mori2, el papel que hizo don Pedro Calderón en la guerra de Cataluña es bien conocido. El redescubrimiento por el señor Simón Díaz de un documento (visto, pero no publicado, por Picatoste)3 cambia poco nuestras impresiones de la carrera militar del poeta. Sin embargo se trata de una relación del mismo don Pedro, en forma de memorial impreso, dirigido a Felipe IV, en la cual resume tanto su carrera militar como la de su hermano menor, don Joseph. El impreso consta de seis hojas in folio, sin numeración, en tres pliegos de dos hojas: A-C2, con la última en blanco. Actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional, signatura: R/varios 68-76. Como se trata de una obra auténtica, aunque no literaria, del poeta, la publico aquí. Según se verá, añade algunos detalles a nuestros conocimientos de la vida del dramaturgo, y su comparación con otro documento nos revela algo de la psicología del soldado-poeta. Sigue aquí el texto:
|
SEÑOR. DON Pedro Calderon de la Barca Cauallero de la Orden de Santiago, dize: Que en veinte y ocho de Mayo passado de 640. se presentò montado para el seruicio de V. M. en la Caualleria de las Ordenes: y en veinte y nueue de Setiembre siguiente se agregò y començò a seruir en la Compañia de Cauallos Coraças del Conde Duque de San Lucar, Capitan General de la Caualleria de España, donde continuò el seruicio de V. M. desde que la dicha Caualleria entrò en el Principado de Cataluña, por el Col de Balaguer, hallandose en todas las ocasiones que se ofrecieron, y particularmente el dia que D. Alvaro de Quiñones, Teniente General de la dicha Caualleria, fue a tomar los puestos de Cambriles, y rompiò tres mil hombres, que el enemigo tenia emboscados fuera de la Plaça, y en la toma de Salô, y Villaseca, y quãdo con dicha Compañia y treinta Arcabuçeros a cauallo de la del Comissario General Don Rodrigo de Herrera se fue a reconocer a Constantî; y a la retirada rompieron quinientos hombres, que salian de Villaseca, para socorro de Tarragona, donde se degollaron la mayor parte dellos, y de cuya ocasion el dicho Don Pedro saliò herido en vna mano; y sin retirarse â curar se hallò en la entrega de Tarragona, quando Mosiur de Espernan la rindiô al Marques de los Velez; y despues quando se reconoçiò a Martorel fue vno de treinta Coraças que se eligieron para que con la Compañia del Capitan Don Iuan de Oto cerrasen con tres tropas del enemigo, donde se hallò en la rota que alli se le dio, y toma y quema del dicho Martorel: y el dia que el Exercito de V. M. llegò a Barce- [A1r.] lona, y peleò con la Caualleria Francesa hasta meterla debaxo de su rastillo: se hallò en esta faccion hasta que con su Caualleria tornô la buelta de Tarragona, donde se hallò en el sitio, y necessidades del, y el dia que el enemigo tuuo cortados seiscientos Cauallos, que iban a forragiar: se hallò en el puesto de las Horcas, que ocupaua Don Alvaro de Quiñones con el resto de la Caualleria, haziendo en esta ocasion algunos particulares seruicios, y obedeciendo las ordenes que se le dieron, poniendo en ellas muy a riesgo, y peligro su vida. Y el dia que el Marques de Villafranca metio el socorro en Tarragona fue elegido para assistir en la Marina, de donde no faltô vn punto, estando en ella con mucho riesgo, ayudando a facilitar el sacar el bastimento a tierra, y meterla en la dicha plaça, de donde despues de lebantado el sitio, fue embiado a esta Corte a V. Magestad por el Marques de la Hinojosa, General de aquel Exercito, con despachos de mucha importancia, y confiança, y cartas de creencia para otros, que se auian de tratar a boca cerca del estado en que se hallauan aquellas Armas, de que dio muy buena quenta a satisfacion4. Y despues quando se formaron las Compañias de la Guardia de V. Magestad por el año de seiscientos y quarenta y dos, para la jornada de Zaragoza, sentò su plaza en la del Conde de Oropesa, y con ella marchò gouernando vna Esquadra5, y assistio a las cosas que se le ordenaron, con toda fineza y puntualidad, hasta que por hallarse muy enfermo, y impossibilitado del manexo de las Armas, y reconociendolo V. Magestad assi por su Real Cedula de veinte y seis de Nouiembre de seiscientos y quarenta y dos le dio licencia para retirarse a curar a donde mas comodidad tuuiese, y passaporte para los puertos de Castilla. [A1v.] Es hermano de Don
Ioseph Calderon de la Barca, que siruiò a V. Magestad en los estados de Milan, Italia, y
Flandes desde el año de seiscientos y veinte y siete: y en
este tiempo se hallò en la empressa de Nisa de la Palla, y
en el sitio y toma de Pontestura, y toma del Castillo de San Iorge,
sitio y toma de Rosiñan, y en el sitio de la Ciudad del
Casal, en la qual, y en las demas assistiô continuadamente,
peleando con mucho valor. Y el dia veinte y seis de Octubre de
seiscientos y treinta, quando el enemigo fue a socorrer la
Ciudadela, se hallo en la primera hilera del esquadron de los
Españoles: y auiendo seruido a su costa hasta veinte y
quatro de Iulio de seiscientos y treinta y vno vino a España
con licencia y en seruicio del Duque de Lerma, a negocios Y despues en
quinze de Agosto de seiscientos y treinta y ocho sentò
plaça en la Prouincia de Guipuzcoa, para el socorro de
Fuente-Rabia, en la Compañia del Capitan Don Diego del
Marmol, vna del Tercio del Marques de Mortara7,
donde siruio en todas las ocasiones que se ofrecieron, sin dexar
perder alguna, y en particular se hallò a la toma de los
puestos de la Colina de Xazquivel: y segunda vez subiò a
ella quando por aquella parte se intentò el socorro de la
plaza, que por las grandes inclemencias del ti Y auiendo dado
orden el Almirante de Castilla, su General, de que su Tercio se
retirasse a los Passages a repararse, por auer sido de los mas mal
parados de las aguas, el dicho Don Ioseph se quedò con su
pica assistiendo en esta faccion a la persona del general. Y el dia
siete de Septiembre, quando se dio la rota al [A2r.] enemigo, se hallo en el Esquadron de su
Tercio, que guiaua el Conde Geronimo Ro, Maestre de Campo General,
y en la segunda hilera del, siendo de las primeras picas que
ocupauan las fortificaciones del enemigo. Y en consideracion destos
seruicios el dicho Almirante de Castilla le dio la Compañia
que vacò por ausencia de Don Iuan del Castillo. Y auiendose
acabado aquella faccion, vino a esta Corte con lic Y assimismo en la sorpressa de Salò, se le encargaron las escalas que tocaron a su Regimiento, siendo las primeras que se arrimaron a las murallas, y el primero que entrò en el castillo. Y estando de guardia en Villalonga tuuo vn rencuentro con el enemigo, resistiendo todo el gruesso del, y peleando, y animando a sus soldados con mucho valor, por mucho espacio de tiempo, hasta que auiendo embiado auiso al Exercito, que estaua descuydado descansando, pudo dar lugar para que se pusiessen en arma, y viniessen a socorrerle, faccion en que el dicho Don Ioseph ganò gran credito, y mostrô mucho valor: y concuerdan todos los que en êl se hallaron, que sino fuera por el dicho Don Ioseph, este dia huuieran corrido mucho riesgo las Armas de V. M. por la poca, ô ninguna preuencion con que el Enemigo les cogia14. También se hallò en la interpressa de Tamarite, y en todas las demas salidas y ocasiones que se hizieron, y se ofrecieron en el Campo de Tarragona, y en el Col de Illa, viniendo al de Lerida, salio con vna manga de Mosqueteria a desalojar al Enemigo de las trincheras; y assimismo se hallò en el reencuentro que se tuuo con èl sobre las Horcas de Lerida, ganar a Aytona, y Almenara; y despues auiendosele hecho merced de la Patente de Sargento Mayor del Regimiento de la Guardia de V. Magestad: Siruio en este Puesto con toda satisfacion, en la Castellania de Amposta, y Embatea: fue gouernando vn troço de su Tercio, para dar assalto a la muralla de la villa y castillo de la Iglesia: y en Mora de Ebro quando el enemigo intentò socorrer el castillo, anduuo con grande amor, celo, y vigilancia del serui- [B2r.] cio de V. Magestad, señalandose muy particularmente en muchas ocasiones, hasta que se le rompiò, mostrando en todas mucho valor. Y el dia que el
Marques de Leganès peleò en las Horcas de Lerida
subio gouernando su Tercio con el del Conde de Basto, del
Regimiento de su Alteza, donde puso en fuga al enemigo, y le
ganô la artilleria, hasta que no pudiendo sustentar el
puesto, tuuo orden de retirarse. Hallòse en la rota que Don
Felipe de Silva dio al Enemigo a las Huertas de Lerida, y en el
sitio que despues se puso, hasta que se rindio con la assistencia
de V. Magestad, en cuya ocasion,
reconociendo el buen credito que el dicho Don Ioseph tenia en su
seruicio, de su mano le honrò con vna ayuda de costa para
las prueuas de su Abito, y vn cauallo. Y despues estando gouernando
el Regimiento (que lo hizo mucho tiempo, por ausencia de Don Manuel
de Aguiar, su Teniente Coronel) con êl ganò el puente
de Monclux, como consta de carta de Don Andrea Cantelmo, en que le
dâ las gracias desta faccion; y le ofrece dar quenta della a
V. Magestad, y recomendarle en orden a
sus aumentos, en cuya conformidad le escriuieron Don Luis Mendez de
Haro, el Marques de la Hinojosa y otros Superiores suyos,
ofreciendole en nombre de V. Magestad
y muy particulares mercedes15:
y la que tuuo efecto fue, que V.
Magestad por su Real Cedula en Zaragoça en quatro de Abril
de seiscientos y quarenta y cinco se la hizo del puesto de Teniente
de Maestre de Campo General, en el cual continuò su seruicio
con la misma aprobaciõ, esfuerço, y vigilancia, como
a V. M. mismo consta de la
Relacion que le hizo del estado de sus Armas, embiado a
Zaragoça por D. Andrea Cantelmo a
tratar a boca con V. M. las
disposiciones dellas, de [B2v.] que dio la buena qu Vltimamente
(Señor) el dicho D. Ioseph Calderon
demas de los cinco años que siruio en los Estados de Milan,
Italia, y Flandes, siruio en España desde el año de
638. continuadamente hasta el de 646. que le mataron en la ocasion
que queda dicho, sin faltar en ninguna [la hoja C2 en blanco] |
Antes de tratar de los propósitos que Calderón abrigaba al dirigir al Rey este memorial, los cuales se nos revelan en sus dos últimas páginas, conviene examinar sus fuentes y su estilo narrativo. Al copiarlo sentí cierta desilusión; no se evidencia en él aquella prosa ágil, nerviosa e ingeniosa que encontramos en la famosa carta que D. Pedro escribió al Patriarca o en la Deposición hecha a favor de los profesores del arte de la pintura. El estilo, si no notarial, es el de los documentos militares. En la multitud de referencias a papeles, cartas oficiales, instrucciones y certificaciones de oficiales superiores del ejército (gente -por cierto- valerosa y bien enterada) no se puede esperar gracias literarias ni frases memorables. Es posible que muchos de aquellos documentos existan en los archivos públicos de España; Picatoste vio algunos en el del Conde del Asalto16. En todo caso conocemos el texto de uno, gracias a este historiador, documento bastante revelador y que, por fortuna, se refiere a la vida militar de don Pedro, no a la de don Joseph; lo pongo aquí junto con los renglones equivalentes del memorial:
|
|
||||||
| SEÑOR. | |||||||
| D. Aluaro de quiñones cauallero de la horden de
Santiago, del conss° supremo de
guerra de su magd y su
theniente gl de la
caualleria de las hordenes militares, gobernador y castellano de
Cremona: Hago fe: que conozco á Don pedro calderon de la barca, cauallero de Santiago |
|||||||
| DON Pedro Calderon de la Barca Cauallero Cauallero de la Orden de Santiago, dize: Que en veinte y ocho de Mayo passado de 640. se presentò montado para el seruicio de V. M. en la Caualleria de las Ordenes: y en veinte y nueue de Setiembre siguiente | |||||||
| soldado de la compañia de cauallos de las hordenes militares del Sr. conde duque, ntro. general. | se agregò y començò a seruir en la Compañia de Cauallos Coraças del Conde Duque de San Lucar, Capitan General de la Caualleria de España, donde continuò el seruicio de V. M. desde que la dicha Caualleria | ||||||
| Despues que
nuestro exercito entró en este principado de Cataluña
por el col de balaguer, allandose en todas las ocasiones que se an
ofrecido, particularmente el dia que yo fui á tomar los puestos de cambrills, y rrompí tres mil hombres que el enemigo tenia emboscados fuera de la plaça, y en la toma de ssalo y y [sic] villaseca, y quando con dha comppa y treinta arcabuceros á cauallo de la del comissario gl Don Rodrigo de herrera fui á reconocer á constanti, y á la retirada rrompi quinientos hombres, que salian de Villaseca para ssocorro de Tarragona, degollando la mayor parte dellos, donde dho Don pedro calderon se señaló y peleó como muy honrrado baliente cauallero y ssalio herido de vna mano de dha ocassion; |
entrò en el principado de Cataluña, por
el Col de Balaguer, hallandose en todas las ocasiones que se
ofrecieron, y particularmente el dia que
D. Alvaro de Quiñones, Teniente
General de la dicha Caualleria, fue a tomar los puestos de
Cambriles, y rompiò tres mil hombres, que el
enemigo tenia emboscados fuera de la Plaça, y en la toma de
Salô, y Villaseca, y quãdo con dicha Compañia y
treinta Arcabuçeros a cauallo de la del Comissario General
Don Rodrigo de Herrera se fue a reconocer a
Constantî; y a la retirada rompieron quinientos
hombres, que salían de Villaseca, para socorro de
Tarragona, donde se degollaron la mayor parte dellos,
y de cuya ocasión el dicho Don Pedro saliò herido en vna mano; |
||||||
| y sin retirarse â curar se hallò en la entrega de Tarragona, quando Mosiur de Espernan la rindiô al Marques de | |||||||
| y las veces que yo fui á rreconocer á martorell fué uno de los treinta coraças que nombré para que con la comppª del cappn don Juan de otto cerrasen con tres tropas del enemigo; y en esta ocassion se portó como de su persona y partes se podia esperar. Y lo mismo hizo | los Velez; y despues quando se reconociò a Martorel fue vno de treinta coraças que se eligieron para que con la Compañia del Capitan Don Iuan de Oto cerrasen con tres tropas del enemigo, | ||||||
| en la rrota que alli se dio al enemigo, y el dia que nuestro exercito llegó á Barcelona. | donde se hallò en la rota que alli se le dio, y toma y quema del dicho Martorel: y el dia que el Exercito de S. M. llegó a Barcelona, y peleo con la Caualleria Francesa hasta meterla debaxo de su rastillo: se | ||||||
| Y despues que se retiró á este campo de tarragona se a allado en las que se han ofrecido en él y en el sitio desta ciudad, particularmente el dia que el enemigo tuvo cortados seiscientos cauallos que yban a forragear; se alló en el puesto de las orcas que yo ocupaba con el resto de la cauaia, no faltando jamas a su estandarte, haciendo algunos seruicios particulares. | hallò
en esta faccion hasta que con su Caualleria tornô la buelta
de Tarragona, donde se hallò en el
sitio, y necessidades, del, y el dia que el enemigo tuuo cortados seiscientos Cauallos, que iban a forragiar: se hallò en el puesto de las Horcas, que ocupaua Don Alvaro de Quiñones, con el resto de la Caualleria, haziendo en esta ocasion algunos particulares seruicios, y obedeciendo las ordenes que se le dieron, poniendo en ellas muy a riesgo, y peligro de su vida. |
||||||
| Y el dia que el Sr Marques de villafranca metió el ssocorro en esta plaça, assistió á la marina sin faltar un punto con mucho rriesgo ayudando á facilitar el saccar el bastimento á tierra. | Y el dia que el Marques de Villafranca metio el socorro en Tarragona fue elegido para assistir en la Marina, de donde no faltô vn punto, estando en ella con mucho riesgo, ayudando a facilitar el sacar el bastimento a tierra, y meterla en la dicha plaça. | ||||||
| Y en todo lo demás que se a ofrecido a procedido muy a ssatisfaccion de sus superiores y a cumplido con las obligaciones de su sangre: es persona de prouecho en el seruicio de su magd, y en quien será muy bien empleada qualquiera mrd que su magd fuere seruido de hacerle. Y a su pedimento doy la presente firmada de mi mano y sellada con el sello de mis armas en tarragona a 19 de otte 1641. | |||||||
Podemos en este caso observar el proceso de redacción de nuestro documento. En el memorial sigue don Pedro el tono general empleado por su superior en su certificado. Muchas veces hasta copia exactamente las frases empleadas por él; el tono es el mismo. Calderón quiso subordinar sus dotes de prosista (que las tuvo) para hacer lo que oficialmente se esperaba de un autor de memoriales. Pero hay en el documento algunas adiciones y supresiones que son interesantes desde el punto de vista psicológico. Calla algunos elogios y suaviza otros. El paralelo demuestra cómo el silencio de Calderón es casi siempre un tributo de su modestia, porque suprime las frases que, bajo su pluma, podían parecer exageradas o vanagloriosas. Creo que así podemos ver el carácter del hombre: era modesto; no quiso presumir de los elogios que le prodigó un jefe superior, ni aún para hacer prevalecer un juicio favorable de parte de su rey.
Otros documentos atestiguan los hechos alegados por don Pedro. Cotarelo citó este aviso de Pellicer del 5 de noviembre de 1641:
|
Vino Don Pedro Calderón de la Barca, Caballero del Orden de Santiago, enviado por el Señor Marques de la Hinojosa desde Tarragona, á dar cuenta á S. M. del estado de aquel exercito, y de la forma con que le tenia puesto. También de como se habia reformado la caballeria, por estar los soldados desmontados, dexando solos algunos Capitanes de los de mas experiencia. Traxo las listas del exercito que llega á nueve mil hombres; las plantas de la Plaza con todo lo concerniente á esta materia. Pasó al Escorial donde estaba S. M. (que Dios guarde), y volvió en el coche del Señor Conde Duque, haciendole relacion de todo con mucha puntualidad; y del cange ó trueco que piden los Catalanes de prisioneros de una parte á otra17. |
El viaje desde El Escorial hasta Madrid con el Conde-Duque no consta en nuestro documento. ¿Cuál será la causa de esta supresión? ¿La modestia de su autor, o el temor a una referencia al privado caído de gracia? También existe otra referencia a la misión de don Pedro en un «Voto del Marqués de La hinojosa en Tarragona» con fecha del 25 de octubre de 164118.
De la salida de
don Pedro del ejército existen otros dos documentos. El
certificado del mismo Olivares, fechado en Zaragoza el 15 de
noviembre de 164219
y otro de don Pedro de Porres y Toledo, «cauallero del avito de Santiago, gentilhombre de
la boca de su magd y su capitan de coraças españolas,
y teniente de la compañia del conde de Oropesa, una de las
de la nobleça despaña, y guarda de su Magd»
:
|
Certifico, que Don pedro calderon de la barca, cauallero del avito de Santiago, a seruido esta compaña con toda puntualidad, y por aberle allado mi capitan por soldado mas meremerito [sic] le nombró por cavo descuadra, y sirvió la dha escuadra como muy honrrado y baliente cauallero; y assi le juzgo meremerito [sic] de toda la mrd que su magd fuese servido de hacerle... Çaragoça a beinte y ocho de octubre de mil y seiscientos y quarenta y dos años20. |
Según
Cotarelo nació don Joseph en Valladolid, el 3 de octubre de
1602. Recibió lecciones de escribir de Morante en enero de
1616. Con sus hermanos tuvo que refugiarse en casa del Embajador de
Alemania a consecuencias de la muerte de Nicolás de Velasco
durante el verano de 1621; permanecieron allí muchos
días. Al casarse su hermano mayor don Diego el 19 de febrero
de 1623, don Joseph fue uno de los padrinos de la velación.
«El último documento que acredita
su estancia en Madrid es el del 11 de septiembre de 1625, en que da
poder a don Pedro para que le represente en sus negocios, como
así lo hizo en el año
siguiente»
21.
El memorial nos
cuenta algunos detalles del papel que hizo en la guerra del
Milanesado. No todos los detalles son claros. Si don Joseph
sirvió en «Milán, Italia y
Flandes»
desde el año 1627 es difícil
rastrear sus actividades durante los primeros años en el
extranjero. Hubo dos sitios del Casal. El primero terminó
con la Paz de Susa (11 de marzo de 1629) entre Francia y Saboya,
aprobada por don Gonzalo Fernández de Córdoba,
entonces Gobernador de Milán, y después protestada
por Felipe IV. Don Gonzalo habló el 19 de abril de «la poca suerte con que se acabó el sitio
del Casal»
y como «el
ejército se levantó del, hallándose muy
deshecho de gente con la necesidad y los trabajos»
. El
segundo tuvo lugar cuando era gobernador Ambrosio Spinola, primer
Marqués de los Balbases (desde el 19 de septiembre de 1629
hasta el 30 de agosto de 1630); duró este sitio desde fines
de mayo de 1630 hasta el armisticio del 3 de septiembre. La
«empresa de Niza de la Palla»
tuvo lugar en marzo del mismo año; las fuerzas
españolas fortificaron aquella plaza. En mayo el hijo de
Spinola, el futuro segundo Marqués de los Balbases,
mandó a las fuerzas que tomaron Pontestura. El Castillo de
San Jorge era un bastión de la ciudadela del Casal; la
construcción de las trincheras españolas hasta este
fuerte fue dirigida por el joven Duque de Lerma.
Según las condiciones de las treguas del 3 de setiembre los franceses continuaban en la posesión de la ciudadela del Casal, y los españoles ocuparon el castillo y la ciudad. La llegada del ejército francés, mandado por Schomberg, hacia finales de octubre precipitó una batalla reñida, que tuvo como consecuencia el abandono del Casal por parte de los españoles. Probablemente la actuación de don Joseph se limitó al segundo sitio del Casal y a las otras acciones; iría a Flandes durante los últimos meses de 1630. No tenemos detalles de su vida allí22.
Cotarelo nos dice
que don Joseph estaba en Madrid otra vez el 25 de junio de 1632,
cuando firmó, con sus hermanos, la transacción para
garantizar los alimentos a su hermana Dorotea, monja en Toledo. El
mismo erudito nos cuenta cómo estaba entonces «sin destino y en espera de que el Gobierno le
emplearse en cosas de su profesión militar»
.
Durante este intervalo figura como recopilador de la Primera
parte de las comedias de su hermano, übro aprobado por su
tío Juan Bautista de Sosa el 6 de noviembre de 1635, y que
recibió la tasa del Consejo el 15 de julio de 1636. Don
José firmó también la dedicatoria a don
Bernardino Fernández de Velasco, Condestable de Castilla y
Duque de Frías. La Parte segunda, también
recogida y dedicada por don Joseph, salió de las prensas el
año siguiente, con dedicatoria al nuevo mecenas de su
hermano, el Duque del Infantado23.
En otro trabajo
trato de señalar la importancia que tiene la estancia de don
Joseph en el ejército del Almirante durante el sitio de
Fuenterrabía para la comprensión de una comedia y de
un poema de don Pedro24.
Volvió a Madrid después del socorro de la ciudad
sitiada, pero con una herida de cierta gravedad. El 21 de marzo de
1639 declaró el cirujano mayor del Hospital de Antón
Martín «que ha curado el capitan
Don Joseph Calderon desde que vino del exercito de Fuenterrabia que
fue por el mes de Noviembre de 1638 una llaga vieja en la pierna
derecha, la qual tuvo en el mismo exercito y en esta dicha villa
por habérsele comunicado otros afectos de los quales
llegó a estar muy malo, por lo qual ha sido necesario
dilatar su partida hasta hoy dia de la fecha, y aun no va con toda
la seguridad que era necesario para ponerse en camino, porque por
no estar acabada de curar la dicha llaga ni acabada de cerrar,
seria muy contixente recibir mayores daños con el exercicio
del camino, por cuya causa no le he dado orden ni licencia para
ponerse en camino»
25.
Sin embargo, el mismo día firmó don Joseph un poder a
don Pedro Calderón de la Barca, caballero de Santiago, y a
D. Diego Calderón de la Barca, sus
hermanos, para tomar cuentas y que se hagan particiones de todo lo
que le perteneció26;
preparativos para otra salida de Madrid, como nos cuenta el
memorial.

Nuestro memorial nos revela en detalle la participación de don Joseph en las guerras de Rosellón y de Cataluña. Aprendemos allí las acciones en que tomó parte y los ascensos que tuvo en su brillante carrera militar. Especialmente simpáticas y honrosas son las referencias a su caridad y espíritu de compañerismo durante el duro sitio de Tarragona. Probablemente existen otros muchos testimonios de su valor en otros documentos todavía no publicados. Los Avisos de Pellicer del 26 de noviembre de 1641 nos cuentan los detalles de la toma del fuerte de Salou el día 12 de aquel mes. Dice:
|
Señalaronse en esta faccion Don Jusepe Calderon, que fue el primero que arrimó dos escalas que llevaba á su cargo; Don Gaspar de Ayamonte con otras dos escalas subió muy bizarramente; y don Diego de Mesa, que llevó á su cargo el petardo, que con gran brevedad echó la puerta en el suelo. Estos tres Caballeros son Capitanes del Regimiento de la guardia de S. M. Hoy llegó esta nueva, y de la relación hecha al Rey vá copiada á la letra palabra por palabra27. |
Cotarelo nos
relata cómo en 13 de agosto de 1643 era sargento mayor del
regimiento de la Guardia de su Magestad28.
Los Avisos de Pellicer del 29 de Septiembre del mismo
año nos dicen que en «el suceso de
Flix»
tomó parte el tercio «del Señor Conde Duque, que gobierna su
Sargento mayor Don Josef Calderón de la
Barca»
29.
En todo lo que podemos averiguar la veracidad del memorial se
confirma plenamente.
No creo que sean ociosos estos detalles de la vida del hermano menor de nuestro poeta. Don Joseph, además de su vida agitada y de su heroica muerte, era, según parece, el hermano predilecto de don Pedro; gracias a él se publicaron las dos primeras partes de las comedias calderonianas. Hasta es posible que en ciertas comedias en las que figuran galanes soldados haya reflejos de la vida y costumbres de este notable militar. El don Juan de No hay cosa como callar nos cuenta cómo:
|
También tomó parte en el socorro de Fuenterrabía.
Varias fueron las
donaciones de Felipe IV a don Joseph Calderón o a sus
herederos. El 7 de septiembre de 1642 ascendió a
capitán después de las hazañas de
Fuenterrabía; se le concedió entonces una
pensión de 25 escudos al mes31.
El 15 de septiembre de 1642, el hermano mayor don Diego atesta la
recepción el día anterior de «3.000 reales por 300 escudos que se
habían mandado dar á su hermano D. José Calderón de la Barca de ayuda de
costa para ayuda a las pruebas de su hábito en la Junta de
execuciones»
32.
Suponemos que estos pagos fueron realizados sin dificultades. Otra
ayuda de costa a don Joseph, «por la
buena opinión y crédito con que este soldado me
sirve, sin haberse ausentado del regimiento aun para pedir el
despacho de su hábito»
, fue otorgada por el Rey el
7 de mayo de 164433.
Esta cantidad no fue recogida por el beneficiario, porque existen
dos documentos reales, fechados en 3 de octubre de 1645 (es decir,
después de la muerte de don Joseph) y en 27 de diciembre del
mismo año, en que Felipe reconoce la deuda y gestiona el
pago34.
Parece que también se efectuó: «por bien de su alma hagáis que se le
paguen los dichos quinientos ducados á la persona que
legítimamente lo hubiera de haber»
-es decir, a
don Pedro-. El otro caso era más complicado; es el que se
trata en los últimos renglones de nuestro memorial.
Don Joseph
murió «peleando con todo esfuerzo
y quedando hecho pedazos en el campo»
en el puente de
Camarasa en junio de 1645. El año siguiente, día 16
de mayo, testificaron la muerte sus hermanos don Diego y don Pedro,
y sus amigos don Francisco de Rojas Zorrilla y don Antonio
Martínez de Meneses35.
El 21 de septiembre anterior el Rey «theniendo consideracion a los servicios de Don
Pedro Calderon de la Barca y los del Theniente de Maestre de Campo
general Don Joseph Calderon, su hermano, que murio peleando en el
renquentro que se tuuo con el enemigo junto a Camarasa, hauiendo
procedido en aquella ocasion y todas las que se ofrecieron con
mucho valor»
, hizo merced a don Pedro de «treynta escudos de entretenimiento al mes en la
consignación de la Artilleria»
36.
Este documento es el que menciona Calderón en el
último párrafo del memorial. Pero por desgracia no se
hizo efectivo el pago de esta orden.
Después de la vuelta de don Pedro de la segunda campaña en Cataluña tuvo que hacer frente a una situación económica difícil. Cesaron las fiestas reales; durante muchos meses seguidos Felipe IV estuvo en Zaragoza. Crecía la campaña de ciertos eclesiásticos en contra de los teatros públicos, y por fin (debida en parte a las muertes de personas de la familia real) se cerraron los corrales desde el mes de octubre de 1644 hasta el día de San Juan de 1645, y después desde el carnaval de 1646 hasta 1648. En 1646 la fiesta del Corpus de Madrid se celebró sin autos sacramentales. Durante muchos meses le fue imposible a Calderón ganar dinero de los autores teatrales, de los oficiales palaciegos ni del municipio madrileño. Se trasladó durante no sabemos cuánto tiempo a Toledo; después del otoño de 1645 sabemos que vivía en Alba de Tormes en el palacio de don Fernando Álvarez de Toledo, sexto Duque de Alba. Cuando le ofrecieron a éste el virreinato de Sicilia, nuestro memorial nos informa que hubo al mismo tiempo una orden para que se pagasen allí a Calderón los mencionados treinta escudos. Fracasaron estos proyectos. El Duque no se fue a Sicilia de virrey; Calderón se quedó sin los treinta escudos. Por estas razones redactó el memorial aquí reimpreso.
No sabemos la fecha exacta del documento. Tenemos, sin embargo, una real cédula de 20 de julio de 1648 que tiene que ser una consecuencia de él. El Rey en ella dio orden al Marqués de Aguilafuente, Capitán General de la Artillería en España, como sigue:
|
Por cedula mia dada en Çaragoça a 21 de Septiembre de 645 fui seruido hacer merced a Don Pedro Calderon de la Barca, del orden de Santiago, de 30 escudos de entretenimiento al mes en la consignacion de la Artilleria de España, en consideracion de sus seruicios y los del Theniente de Maestre de Campo general Don Joseph Calderon de la Barca su hermano, que murio en Cataluña peleando en el reenquentro que se tubo con el enemigo junto a Camarasa, y en ocasion de pasar a Italia con el Duque de Alba al Reyno de Sicilia por cedula de dos de Junio de 646 / mandé que los dichos 30 escudos los goçase cerca de la persona del Duque con calidad que cada y quando que volviese a Madrid se le aclarasen en la dicha artilleria; y porque no ha tenido efecto el pasar con el Duque a dicho Reyno, ha suplicado fuese seruido mandar se le aclaren dichos treinta escudos en la conformidad que antes los tenia y que sin interpolazion de tiempo se le pague la cantidad que monta el dicho entretenimiento desde el dia de la merced. Y visto en mi Consejo de Guerra lo he tenido asi por bien y os mando que en esta conformidad deis la orden que combenga para el cumplimiento (que asi es mi voluntad) y que de la presente se tome la razon por el mi Veedor general y contador de la Artilleria de España. Dada en Madrid a 20 de Julio de 1648.- Yo el Rey. Por mandado del Rey nuestro señor, Alonso Perez Cantarero37. |
No termina aquí la historia de la pensión; pero para nuestro propósito basta con esta cédula. El curioso puede consultar las páginas de Cotarelo y de Pérez Pastor si desea conocer todos los detalles. Gracias a la real orden podemos fijar la fecha del memorial entre el verano de 1646 cuando fue denegado el viaje a Sicilia del Duque y el 20 de julio de 1648. En vista de las grandes demoras que siempre pasan con negociaciones de esta clase, me parece probable que el memorial se redactara en 1647.
Para la
biografía de don Pedro Calderón tiene cierta
importancia la parte final del documento. «Y assí suplica a V. M. que en consideración destos
seruicios, y otros particulares, de que no haze mención en
este Memorial, por ser menores, y no de esta calidad, ni dignos de
ponerse en él, aunque lo sean de traerlos a la memoria de
V. M. [parece que el
dramaturgo se refiere a las comedias que compuso para las fiestas
de palacio] sea seruido de que la satisfación que se le
dé sea vna llaue de Ayuda de Cámara de V. M. por el deseo que siempre ha tenido
y tiene de continuar su Real seruicio, que recibirá
merced»
. Si no se ofrecen en el futuro otras pruebas,
tendremos que suponer que esta petición fue denegada.
El memorial confirma muchos hechos ya sabidos. Ayuda también a rechazar algunas teorías de antiguos y de modernos biógrafos. La leyenda propagada por don Juan de Vera Tassis y Villarroel de que Calderón sirviera en el ejército durante los primeros años del reinado de Felipe IV carece ahora de toda verosimilitud. Cotarelo creía probable que Calderón hubiese servido de soldado en las fuerzas del Almirante en el socorro de Fuenterrabía (verano de 1638). En vista del memorial no se puede sostener tal hipótesis. Es interesante notar cómo dos o tres años antes de ordenarse todavía tenía ambiciones cortesanas el autor de La vida es sueño38.
le importauan, auiendo dexado
acabadas las facciones que por entonces se ofrecieron en aquellos
Estados
po no se pudo conseguir