31
Reproducida en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, nº 48, Caracas, oct.-dic., 1929, p. 535.
32
Amunátegui, ob. cit., p. 304.
33
Íd., p. 301.
34
Las ideas de Amunátegui al respecto y su amplia relación de lo ocurrido aparecen en su obra citada, pp. 295-311.
35
E. Orrego Vicuña, Simón Bolívar y Andrés Bello. Correspondencia, p. 5. En el mismo sentido, ver, del mismo autor, Vida de don Andrés Bello, págs. 33-42 y 274-290.
36
«En elogio de Bolívar, Andrés Bello cantó como expresión de su grandeza al samán de las campiñas aragüeñas. También él fue un samán, nutrido con el vigor de la tierra caliente, cuya fiebre quema a quien toca. Sus fibras se han convertido en espíritu; su savia se ha derramado en nobles ejecutorias; el aura que acarició sus ramas se prolonga en canciones; las ciencias, las artes y las letras se cobijan a su sombra bienhechora» (Luis Correa, Andrés Bello, íntimo; en el Boletín de la Academia Venezolana Correspondiente a la Española, tomo IV, nº 14, Caracas, enero-junio 1937, p. 63).
37
Guillermo Feliú Cruz, ensayo citado, en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, nº 41, Caracas, enero-marzo 1928, p. 93. (La carta de Irisarri a Bello es de 21 de marzo de 1821).
38
Amunátegui, ob. cit., p. 218.
39
Simón Bolívar y Andrés Bello, Correspondencia. P. 9.
40
Cartas del Libertador. Colección V. Lecuna. Tomo 14, p. 337. Orrego Vicuña, folleto citado, p. 26.