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«El Resumen de la Historia de Venezuela», de Andrés Bello, por Pedro Grases. Estudio inédito.
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Ha sido reeditado por la Academia Nacional de la Historia bajo los auspicios del Gobierno Nacional en 1944.
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Léase Andrés Bello y los supuestos delatores de la Revolución por Arístides Rojas, en Estudios Históricos, Serie Segunda, pp. 36 y sigs. Notas de José E. Machado en pp. 313-315. Mas bien existe prueba por la declaración del Coronel Diego Jalón en su Causa de Infidencia, que éste dio parte a Bello el 2 de abril de haber descubierto la noche del 1º una sublevación en el Cuartel de la Misericordia de Caracas, para que lo dijera al Capitán General, y Bello no quiso hacerlo sino tardíamente, «lo que según supo el declarante le fue muy sensible al Capitán General» (Vicente Dávila, Investigaciones Históricas, tomo I, pp. 73-74).
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La relación auténtica, del libro «Toma de Razón» de empleados públicos y autorizada por la firma del Licenciado Sanz, aparece copiada por los Dres. Cristóbal L. Mendoza y Vicente Lecuna, en la introducción a la edición de 1944 del Compendio de la Historia de Venezuela, de Francisco Javier Yanes. Este documento, como lo dicen los prologuistas, «prueba la perfecta inocencia de Andrés Bello, respecto al asunto que tan injustamente se lo ha imputado. Era imposible que el Gobierno mantuviera en su puesto y aún elevara a una comisión de confianza al funcionario autor de una delación que ha podido hacer fracasar al movimiento que le dio origen» (Véase: ob. cit., pp. X-XII).
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En cuanto al papel de Bello en la misión, puede verse, entre otras aclaratorias, la del Dr. Cristóbal L. Mendoza, en su trabajo sobre La Junta de Gobierno de Caracas y sus Misiones Diplomáticas en 1810, p. 43. En las páginas siguientes, el autor analiza a la luz de los documentos la narración que hace Amunátegui, de la visita de los diplomáticos al Canciller Inglés.
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Arístides Rojas, Infancia y Juventud de Bello, en Estudios Históricos, Serie Segunda, pág. 5.
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El drama artístico de don Andrés Bello, trabajo inédito. Algunos capítulos han sido divulgados en interesantes conferencias.
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El notable bellista Dr. Pedro Grases, por ejemplo, quien pone en duda «hasta qué punto tenía terminada, antes de 1810, su admirable investigación sobre el verbo romance, intitulada Análisis ideológica de los tiempos de la Conjugación Castellana» expresa como resumen de sus importantes investigaciones sobre la vida de Bello en Caracas, lo siguiente: «De este tiempo caraqueño hay que partir para comprender los vuelos que toma la obra de Bello en Londres primero, y en Santiago de Chile, después. El espíritu de formidable ponderación y aquilatamiento en todas sus producciones se halla ya formado y con bases sólidas en su vida caraqueña». (Pedro Grases, La singular historia de un drama y un soneto de Andrés Bello, Caracas, 1943, pp. 30, 32).
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«Pertenece a Bolívar que, desde su principio, rechazó con todas sus fuerzas el sostenimiento de Fernando VII, haber iniciado las primeras relaciones diplomáticas entre la América del Sur y el Viejo Mundo. A su astucia se debe que Inglaterra no fuera hostil a la revolución de Caracas, que sesgara, poniendo a un lado el tratado de 1809, y asegurarse que nada tenía que ver con los sucesos de la provincia americana. La declaratoria de guerra hecha por España a Venezuela, no reconoce por causa sino las conferencias de Londres». La conducta de la Gran Bretaña para los españoles, sus aliados contra Napoleón, «la definió el Ministerio de Estado de España, como artera y pérfida». (Arístides Rojas, Un Capítulo de la Revolución de 1810, Orígenes de la Diplomacia Venezolana, en Estudios Históricos, Serie Primera, pp. 291-292).
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«Fuele propicia la atmósfera del ilustre precursor, el trato de los hombres que lo frecuentaban, pertenecientes todos a la élite intelectual y política»: Orrego Vicuña, ob. cit., p. 75. También aprovechó la buena biblioteca de Miranda, aunque no estoy de acuerdo con la observación del mismo autor de que aquélla «por primera vez ponía herramientas de alta cultura filosófica en sus manos». Ello está contradicho con la formación clásica de Bello al salir de Caracas, que le había hecho concebir ya los grandes lineamientos de su producción futura en muchos aspectos, según el propio señor Orrego reconoce.