21
También excluye las reformas que se están llevando a cabo actualmente en la sanidad y la educación. Estas han dado lugar a un debate político bastante inútil sobre si se pueden considerar «privatizaciones». (N. del A.)
22
Para un panorama internacional reciente sobre la privatización y las reformas en la regulación, véase OCDE (1992). (N. del A.)
23
Las cifras de los cuadros 1 y 2 no concuerdan. Ello se debe, principalmente, a que, por lo general, el Tesoro recibe los ingresos de una venta con retraso. Por ejemplo, sólo se recibió una parte de los 3.900 millones de libras esterlinas obtenidos por la venta de BT en 1984-1985. El resto llegó en los años siguientes. Además, las cifras del cuadro 2 recogen los ingresos totales, e incluyen los beneficios netos de las empresas. Esta última cifra no suele ser importante en la mayoría de los casos; aunque superó los 1.000 millones de libras esterlinas en la venta de BT y en la de BP de 1987, y en la privatización de BG se produjo una considerable transferencia neta de la empresa en el proceso de reestructuración financiera. (N. del A.)
24
Un análisis completo tendría en cuenta el efecto de la privatización en la asignación del riesgo. La relación entre la privatización y la posibilidad de un «riesgo de regulación» se abordará más adelante. (N. del A.)
25
Esto se basa en Shapiro y Willig (1990). Otros análisis teóricos de la privatización son los de Bös (1991), Laffont y Tirole (1993, capítulo 17), Sappington y Stiglitz (1987) y Schmidt (1990). (N. del A.)
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Laffont y Tirole (1993, capítulo 17), por el contrario, argumentan que consideraciones similares van en contra de la titularidad pública: en su modelo, el problema es que los directivos no invierten por miedo a que el propietario público los explote de forma oportunista. (N. del A.)
27
Véase Holmstrom y Tirole (1990) para un análisis del papel controlador de la Bolsa. (N. del A.)
28
Por ejemplo, véase Holmstrom (1982). (N. del A.)
29
Véase Shleifer (1985). (N. del A.)
30
La concesión no supone necesariamente la provisión por parte del sector privado, ya que una empresa pública puede obtener el contrato. (N. del A.)