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1

[La página 5 reproduce el índice del original. (N. del E.)]

 

2

Este artículo se elaboró mientras Giovannini visitaba el Departamento Europeo I del Fondo Monetario Internacional. Se agradecen los útiles comentarios de Joshua Aizenman, César Molinas, Luis Rivera-Batiz, José Viñals, Charles Wyplosz y de participantes al V Simposio de Moneda y Crédito. Las opiniones expresadas en este trabajo no se corresponden necesariamente con las del Fondo Monetario Internacional. (N. del E.)

 

3

Las presiones sobre el salario real podrían generarse de una manera artificial, en un contexto de desinflación, mediante fijación escalonada de precios e indiciación, según Fischer (1977) y Taylor (1980). (N. del A.)

 

4

Véase también Froot y Rogoff (1991a). (N. del A.)

 

5

Comparándolo con 1968, primer año para el que se dispone de datos, el precio relativo de los bienes comerciables en 1990 es un 12 por ciento menor. La mayor parte de este descenso ocurrió entre 1968 y 1976. Por tanto, en un período más largo, el tipo de cambio real en Alemania también se ha apreciado, aunque no está clara en los datos la existencia de una tendencia definida. (N. del A.)

 

6

El patrón de financiación del gobierno no tiene efectos reales ya que se supone que los impuestos son de tanto alzado y que se cumple la equivalencia ricardiana. (N. del A.)

 

7

Para una discusión más general, en particular sobre la distinción entre perturbaciones en el primer período y en el segundo período, véase el Apéndice 1. (N. del A.)

 

8

Otra manera de estudiar los efectos de cambios en la demanda sobre el tipo de cambio real sería suponer preferencias no homotéticas y, por tanto, las demandas de bienes de los dos sectores estarían correlacionadas con el nivel de renta. Véase Bergstrand (1991). (N. del A.)

 

9

La caída de la proporción de los bienes comerciables en la producción total es una de las inconsistencias más importantes de las explicaciones de la evolución del tipo de cambio real basadas en la productividad. Por ejemplo, sospechamos que las simulaciones de Rebelo (1992) para Portugal, aunque explican el diferencial de inflación, no explican el «diferencial en las proporciones». (N. del A.)

 

10

Véase Dornbusch (1991) para una discusión adicional de este punto. (N. del A.)