11
Cf. concretamente, para la presencia de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez en la poesía de postguerra, el trabajo de José María Navarro, «Censura y recuperación en la España franquista», Monographie Review, 1986, vol. II, pp. 35-54. Por su parte, Víctor García de la Concha, en su exhaustivo estudio La poesía española de 1935 a 1975, Madrid, Cátedra, vol. I, 1987, incluye, en la época de 1935 a 1944, un capítulo «Poesía en el exilio y en la cárcel».
12
Novelistas españoles de los siglos XIX y XX, Madrid, Guadarrama, 1957.
13
Juan Luis Alborg, Hora actual de la novela española, Madrid, Taurus, 1958-1962.
14
Eugenio G. de Nora, La novela española contemporánea 1898-1927, Madrid, Gredos, 1958-1962.
15
Marcelo Arroita-Jáuregui, «Sobre la confusión», Alcalá, 32-36, Madrid, mayo-julio 1953, p. 9.
16
Narrativa española fuera de España (1939-1961), Madrid, Guadarrama, 1963. Como testimonio personal, recordaré que en 1953, cuando salí de España como becario hacia una universidad italiana, lo primero que hice, para mí y para otros, fue buscar literatura del exilio, y novelas cuya lectura nos era vedada en España, como las dedicadas a la guerra civil.
17
Véase por ejemplo el notable trabajo de Rafael Conte, «La novela española del exilio» en un número de Cuadernos para el Diálogo (extraordinario XIV, Madrid, mayo de 1969, pp. 27-38) dedicado a examinar la literatura española entre 1939 y 1969, junto con otro de Salvador Clotas que examinaba la novela en lengua castellana escrita en España.
18
Un par de ejemplos: La novela española dentro de España, Madrid, 1987, en la que el antologista, Antonio Fernández Heliodoro, parte de la obra de Marra-López para reivindicar la novelística de unos autores interiormente exiliados por lo que él considera «razones de ideología -en este caso literaria-»
. O el manual de Barrero Pérez, op. cit., quien, en el estudio de la poesía (el género, como va hemos dicho, más probadamente cohesivo en su evolución) llega a excluir no sólo a Juan Ramón Jiménez («mucho más influyente de lo que suele creerse en el proceso dialéctico de la poesía española de esa época»
según V. García de la Concha, op. cit., I, p. 278) o a Rafael Alberti, sino a Miguel Hernández, de cuya obra dice también García de la Concha que «fue un influjo capital»
en «la dialéctica de la poesía española de la posguerra»
(ibid., p. 318). Por supuesto que al tratar de la novela excluye no sólo a Max Aub, sino a Serrano Poncela, a Eduardo Blanco Amor y a Francisco Ayala, cuya obra fue en gran parte editada en España o tuvo difusión en ella, y sin consideración por los destinos personales (Ayala tenía ya permiso de residencia en España y casa propia desde la década del 60, y Blanco Amor poco después, mientras que Serrano Poncela no fue autorizado jamás a regresar, aunque Seix Barral le publicara su obra narrativa desde 1964. Aub, por su parte, sólo tuvo dos autorizaciones puntuales para visitar brevísimamente España cuando ya su obra literaria estaba siendo parcialmente publicada aquí desde 1963).
19
Así, en la misma revista Cuadernos para el Diálogo, en el extraordinario n.º XXIII (dic. 1970) dedicado a la literatura española «a treinta años del siglo XXI»
, se confía a un escritor habitualmente integrado en la nómina del exilio, Francisco Ayala, el trabajo de examinar «La situación literaria en España», y en éste, como en los demás trabajos y mesas redondas, se reintegra a los autores y las obras del exilio, sin silenciarlos, por cierto, ni dejar de subrayar las condiciones en que debieron trabajar durante el franquismo. Ambas tendencias concurrirían en el número extra especial de Triunfo (n.º 507, 17 de junio 1972) dedicado a «La cultura en España en el siglo XX», en donde junto a trabajos englobantes como el de Isaac Montero sobre la novela desde 1955, aparece un trabajo de Aurora de Albornoz sobre «La España peregrina». La misma actitud se detecta en el libro de Álvarez Palacios, op. cit.
20
Ahí aparece el trabajo de Santos Sanz Villanueva (que continúa y amplía bibliográficamente el libro de Marra-López) sobre «La narrativa del exilio» (en J. L. Abellán, op. cit.). Otro trabajo sobre «La novela en castellano en el exilio», de Salustiano Martín, aparecía simultáneamente en el volumen La Cultura española durante el franquismo, Bilbao, Mensajero, 1977, pp. 27-42. De 1980 es el libro de Ricardo Velilla Barquero, La literatura del exilio a partir de 1936 (Col. Cuadernos de Estudio, serie Literatura, 29), Madrid, Cincel, 1984.