21
Cf. Ch. BRUNEAU, Petite histoire de la langue française, t. I. París, 1958, págs. 159-62.
22
Convendría recordar unas palabras de Fernando de Herrera: «[el verso] ni porque esté compuesto solamente de diciones cortesanas será bueno. Pero deçid por vuestra vida ¿qué son diciones cortesanas? ¿Son de otra naturaleza que las que se usan en todo el reyno? ¿Tieren maior preuilegio, o son las que todos savemos i nos sirven para el uso de hablar y escriuir?» (Poesías inéditas. Sevilla, 1870, página 102).
23
Todo esto no es sino lo que el viejo Tomás de Erfurt llamó «perfección del discurso», que no es sitio la que genera un «sentido perfecto en el ánimo del oyente» (Gramática especulativa, trad. Luis Farré. Buenos Aires, 1947, pág. 163).
24
VIDOS, pág. 328.
25
Vid. M. WUNDT, «Cogito ergo sum» (Zeitschrift für deutsche Kulturphilosophie, V. págs. 81-100).
26
«Porque he aprendido la lengua latina por arte y libros, y la castellana por uso, de manera que de la latina podría dar cuenta por el arte y por los libros en que la aprendí, y de la castellana no, sino por el uso común de hablar» (Diálogo de la lengua, edic. Montesinos, pág. 8).
27
Ibídem, págs. 74-75.
28
Bernal Díaz del Castillo, a pesar de sus protestas de ignorancia, seguía la norma de la época del Emperador: sencillez y llaneza (M. ALVAR. Americanismos en la «Historia» de Bernal Díaz del Castillo. Madrid, 1970, pág. 7).
29
Recuérdese lo que Francisco de Medina decía de Fernando de Herrera: «Primeramente a reduzido a concordancia las vozes de nuestra pronunciación con las figuras de las letras, que hasta aora andavan desacordadas [...]. Después, porque la forma de nuestra platica no desagradasse a los curiosos por su simplicidad i llaneza, la compuso con ropas tan varias i tan luzidas, que ya la desconocen de vistosa i galana. Al fin, viendo que nuestros razonamientos ordinariamente discurrían sin armonia, nos enseño con su exemplo, como, sin hazer violencia a las palabras, las torciessemos blandamente a la suavidad de los numeros, i en colmo destos beneficios, porque no faltasse dechado, de que sacassemos labor tan artificiosa, nos a puesto delante de los ojos al divino poeta Garci Lasso, ilustrado con sus anotaciones» («A los letores», en Obras de Garcilaso de la Vega con anotaciones de Fernando de Herrera [Sevilla, 1580], edic. facsimilar. Madrid, 1973, pág. 10).
30
Vida de don Quijote y Sancho, II, cap. LXI-LXIII. Ortega escribió un brillante artículo (Gracia y desgracia de la lengua francesa), en el que se hace cargo de no pocos tópicos y en el que hay no pocas líneas sagacísimas (Obras Completas, V [1964], pág. 268, especialmente). Cf. Fernando HUARTE MORTON, El ideario lingüístico de Miguel de Unamuno («Cuadernos de la Cátedra de Miguel de Unamuno», V. 1954, págs. 5-183).