La fiesta o Comedia para un delirio
[Primer acto]1
José Triana
Para Maria Antonia Rey y René Sánchez
Pienso esta obra, igual a todas mis obras, como un juego de la memoria, como un desenfadado intento de recrear personajes y situaciones que en cierta manera están extrañamente vinculadas a una parte de la realidad, pero que no es la realidad, y que si tiene algún contacto con la realidad, es a través de un espejo que se deforma o que impone rostros al revés o de la materia huidiza que vemos con los ojos ciegos de los sueños. Una realidad que se hace y se deshace, que se afirma como una columna o muro y luego se desvanece o diluye para adquirir el vago dibujo de una flor sobre una estameña impresionante. Una realidad que se crea y se esconde en el diverso instante único. Una realidad de sombras difuminadas en un cristal opaco.
El decorado es una casa simple y corriente. Pero puede ser un jardín. Puede ser una playa iluminada por una luna de cartón y estrellas de confeti. O un fragmento de Everglades o del parque de Vizcaya. Puede ser varias cosas al mismo tiempo. El sentido de su realidad debe estar dado por objetos dispares y anacrónicos.
La luz y el claroscuro son elementos fundamentales que deben tenerse en cuenta como algo que configura la realidad y la realidad otra.
La presencia de la música ocupa una parte activa en el desarrollo de la trama y casi podría afirmar que debería ser apoyatura de energía, energía que ayude a darle al texto una mayor fluidez en el trabajo de los actores. Música que viene de lo hondo y se manifiesta en pálpito y gozo, en delicadeza y arrebato expresivo. El texto, por momentos, debe ser cantado y bailado, sin ninguna reserva, tal era lo habitual en el teatro bufo y en el teatro trashumante.
| PERSONAJES | |
| GERARDO, hombre de 48 años. | |
| LAURA, su mujer, 45 años. | |
| ROSI, hija de ambos, 18 años. | |
| JOHNNY, novio de Rosi, 20 o 22 años. | |
| PERUCHO, el tío de Laura, llamado también Perico, 55 años. | |
| CARMELINA, tía de Gerardo, 60 años. | |
| AMELITA, supuesta prima de Laura e hija de Perucho, 35 años. | |
| BENITO, padre de Gerardo, 78 años. | |
| DOÑA PEPILLA, madre de Gerardo, 75 años, o más. |
Lugar: Una casa o un parque o el mezzanini de un hotel, en Miami. Época actual.
Escena VIII | ||||
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GERARDO y AMELITA. | ||||
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Entra en puntillas de pie GERARDO. Se oye, como un leve cosquilleo -a veces imperceptible, tal el aire del trópico al amanecer- el son «Tres lindas cubanas» de GUILLERMO Castillo, tocado por el Sexteto Habanero. | ||||
GERARDO.- ¡Dios mío, duerme!... ¡Ah, la luz del alba puede despertarla! Su ágil sueño puede vestirse de espejos taciturnos... (Se aproxima al lecho improvisado de cojines.) Su aliento embalsama mi alma. (La mira de cerca.) Oh, ángel nubio, eres el modelo perfecto que ha creado la naturaleza... (Otro tono.) ¡Cuántas noches desvelado he pensado en su aérea forma..., y ahora podría tocarla, ahora la tengo a mi voluntad, tan cercana, que tengo miedo! Es como si llegara este instante demasiado de prisa, como si fuera demasiado real, como si me viera obligado a aceptarlo, y mis manos y mis ojos no pueden negarlo ni pueden probarlo..., y me veo en la necesidad de aceptarlo y de creer en lo inexplicable. | ||||
AMELITA.- (Entre sueños.) ¿Quién se agita a mi lado? | ||||
GERARDO.- Todavía está amaneciendo. | ||||
AMELITA.- ¡No puede ser! | ||||
GERARDO.- ¡Te digo que sí! Tintes rojizos en el horizonte... | ||||
AMELITA.- (Todavía entre sueños.) Toda la noche estuve mirando cómo las estrellas golpeaban la arena..., y tuve miedo. (Otro tono.) ¿Quién eres? (Como una letanía.) ¿Quién, quién, quién? | ||||
GERARDO.- ¡Soy yo! | ||||
AMELITA.- (Todavía entre sueños. Como una adolescente.) ¿Tú? ¿Quién? | ||||
GERARDO.- Cuido tu sueño. Sigue dormida. | ||||
AMELITA.- Necesito saber... | ||||
GERARDO.- Nadie sabe. | ||||
AMELITA.- ¡Pronto será de día! La luz avanza..., se difumina..., y la música del aire, columnas viene creando entre tú y yo..., y un muro que nos separa... No quiero saber tu nombre, porque tu nombre conozco, y se irá conmigo a la tumba... | ||||
GERARDO.- ¡Calla!... No abras los ojos. Quédate soñando tu sueño que es aventura. (Suavemente la incorpora, ella se cuelga de sus brazos.) ¡Hasta ahora era imposible vernos de este modo!... (Aparte.) Me la comería viva. | ||||
AMELITA.- Dime que este sueño nunca termina, que la noche es el día, y el día un oscuro crucigrama..., que se hace noche si tú quieres, y caen en pedazos los astros en la palma de tu mano..., y el musgo de tus dedos... | ||||
GERARDO.- (Apasionado.) ¡Oh, amor, amor...! (Intenta besarla.) | ||||
AMELITA.- ¡Canalla! ¿Cómo has entrado en mi cuarto?... ¡Te aprovechas de mi debilidad!... ¡Soy una mujer indefensa! | ||||
GERARDO.- (Conciliador.) ¡No digas eso! | ||||
AMELITA.- ¡Lo afirmo!... (Violenta.) ¡Déjame! No puedo seguir en esto. No lo soporto. Me siento perdida. | ||||
GERARDO.- ¿Rechazas este sueño? ¿Te apartas del juego? | ||||
AMELITA.- ¿Qué sueño? ¿Qué juego? ¡Tu sueño! ¡Tu juego!... ¿Y Laura? ¿Acaso no debo respetarla?... ¿Quieres que en sus propias narices...? Si, Ulrico, es un sueño que no quiero soñar, un juego al que no sé jugar..., ni me interesa... | ||||
GERARDO.- (Con un dejo de cinismo y melancolía.) ¡Dices boberas! ¡Un error funesto! ¿Por qué metes a Laura en esto? ¿Es que no puedes comprender que ella sea totalmente indiferente?... (AMELITA está súbitamente hipnotizada.) Las relaciones cambian con el tiempo. Algún día lo sabrás. Si tú quieres, tu discreción no permitirá ningún resquicio... Ella no tendrá un motivo de queja. Yo lo sé... (Apartándose.) Te juro que yo... | ||||
AMELITA.- ¿Juras, qué, desvergonzado?... ¿Qué careta te has puesto? | ||||
GERARDO.- (Sonriente, divertido.) ¡La que tengo! | ||||
AMELITA.- (Agresiva.) ¡No me hagas reír! | ||||
GERARDO.- (Sonriente todavía.) ¿Te desagrada? | ||||
AMELITA.- (Severa.) Haciendo el papelito del mandamás. El que mueve los hilos y villas y castillos. | ||||
GERARDO.- ¿Me recriminas entonces? | ||||
AMELITA.- Cara de palo, no..., de plomo. Vienes con la intención..., de... echarme el guante. ¡Apártate! ¡Lárgate de mi vista!... Jamás se te ocurra..., ¿me oyes?... (GERARDO se pone en pie, y se aparta temeroso.) ¡Eso es lo que tienes que hacer! ¡Vete! (GERARDO comienza su retirada. Cambio brusco de tono.) ¿Te vas?... Amor, amor, espejo roto, cabeza vana... | ||||
GERARDO.- Cuando me acerca te alejas, cuando me alejo te acercas... ¡En una perpetua batalla que me impones, no puedo, no puedo...! ¡Me quieres para ti sola?... Sin proponérmelo, exiges que deje casa, mujer, hija...? ¿Quieres que sea un errante, un vagabundo? | ||||
AMELITA.- ¡Mentira!... ¡Esa es una excusa! Lo que ocultas es que, en el fondo, en el fondo de ti, soy un juguete, un instrumento..., un cero a la izquierda, y me dejarás dormida siempre en este sepulcro del sueño. ¡Sí, confiésalo! Mañana ignorarás lo que me has dicho, y me vilipendiarás, y estarás de espaldas, como mi padre, que me ha retenido cualquier gesto de afecto, porque soy diferente..., ¡una negra!... | ||||
GERARDO.- (Sarcástico.) ¡Qué tupé el tuyo! ¡Cómo si fuera un obstáculo a estas horas el color de la piel? (Otro tono.) ¡Te gusta humillarme! | ||||
AMELITA.- (Riéndose, con largas carcajadas.) No deseas oír la realidad..., siempre al otro lado, siempre con la conciencia sucia... | ||||
GERARDO.- Si lo prefieres..., ni te asomes por la fiesta. | ||||
AMELITA.- ¡Ulrico! (Se miran brevemente; él le da la espalda.) Ah, poco me importa, (Se pone en pie.) quédate..., no seas bobo, quiero conquistar tu amor... Comprende que una mujer... (GERARDO continúa de espaldas.) Sí, te lo suplico... (Le da la espalda.) ¡Ahora o nunca! (Pausa breve. GERARDO desaparece.) ¡Déjame, déjame sola! (En un grito.) ¡No te vayas, pipo! ¡Ulrico!... (Hace mutis, corriendo detrás de él.) | ||||
Escena IX | ||||
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LAURA, ROSI, Don BENITO y DOÑA PEPILLA. | ||||
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La escena se transforma con los cambios de la luz. Se sobre impone la voz cantarina de LAURA, llamando a GERARDO. Entran a escena LAURA, ROSI y Don BENITO. Dando tumbos, apoyada en su bastón, los sigue DOÑA PEPILLA. Utilizan trajes contemporáneos. Don BENITO, sin decir palabra, la mayor parte del tiempo, observa, husmea, comprueba la calidad de las columnas de maderas colocadas en el escenario como laberinto. | ||||
ROSI.- ¡Ay, mami, no grites! ¡Te desgañitas inútilmente!... (Mirando a su entorno.) ¡Qué feo es esto! ¿Y aquí es donde papi quiere hacer la fiesta? (Señalando al público.) ¿Y esa gente qué hace ahí sentada? | ||||
LAURA.- (Dándole un manotazo.) ¡Cállate, Rosi! ¡Que pueden oírte!... ¡Qué imprudente, Dios mío! (Secreteando.) ¡Son de la construcción!... (Llamando con voz cantarina va hacia un lateral del escenario.) ¡Gerar...! ¡Gerardo! | ||||
ROSI.- (Mirando hacia arriba en el centro de la escena.) ¡Es horrible! ¡Uf, me da grima!... ¿Y es este el mezzanine del Coconut Grove? ¿Estaré soñando? | ||||
DOÑA PEPILLA.- (Sola.) ¡Ya te lo dije, Benito, si empiezan a hablar de política, me voy! Bastante tengo con el salpullido que me crece como un árbol desde las plantas de los pies. ¡Te lo digo, pero tú no escarmientas! ¡La política! ¡La política!... ¡Qué insensatez! (A ROSI. Con sigilo.) Rosi, Rosi, ven acá. ¿Sabes de lo que me enteré ayer? La prima de la sobrina de una parienta de Benito logró escaparse de la isla montada en un tiburón, como Dios manda... y Luisito, el medio hermano de la negra... | ||||
ROSI.- ¡No entiendo, abuela! ¿De quién habla?... | ||||
DOÑA PEPILLA.- El medio hermano de la negra... | ||||
ROSI.- ¿De la negra? ¿De qué negra? | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¿De quién va a ser, hijita? ¡De ese parche oscuro, de esa contienda! (Secreteando, llena de visajes.) ¡De Amelita! | ||||
ROSI.- ¡Ah!... (Otro tono.) ¿Y su medio hermano, Luisito, qué...? | ||||
DOÑA PEPILLA.- Atravesó en bicicleta el Paso de los vientos... | ||||
ROSI.- ¡Abuela, te la comiste! | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¡Si, Rosi, como te lo digo! (Gráfica.) En bicicleta, dale que dale, dale que dale... | ||||
ROSI.- (Gritando.) Mami, mami... Oye, lo que dice abuela... | ||||
LAURA.- (Gritando desde el fondo.) ¡Ya voy, Rosi! ¡No jeringues! | ||||
DON BENITO.- ¡Esto no tiene pinta para se haga una fiesta! | ||||
ROSI.- ¡Es lo que digo yo, abuelo! ¡Qué fúnebre! ¡Me pone los pelos de punta! Esta es la cueva de Drácula. O de Frankestein. | ||||
DON BENITO.- ¡A mí no me gusta! | ||||
LAURA.- (A GERARDO que viene hacia el primer plano.) ¡Al fin, hombre! | ||||
Escena XI | ||||
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GERARDO y los otros personajes. | ||||
GERARDO.- (Entrando, sonriente.) ¿Les gusta, no?... (Toma una silla y se la ofrece a DOÑA PEPILLA.) Venga, mamá, siéntese. | ||||
LAURA.- ¡Gustarme, lo que se dice, gustarme...! | ||||
ROSI.- (Represiva, a LAURA.) ¡Mami!... (A GERARDO.) ¡Hablando con propiedad, papi, es un horror..., sí, un horror! ¿Es este realmente el mezzanine tan fantástico? | ||||
DON BENITO.- ¡Niña!... En la casa sería mejor... | ||||
LAURA.- ¡En la casa! ¡Ah, no!... Con el servicio que una fiesta requiere... ¡Ah, no!... Me estropearían los muebles, y las alfombras y la vajilla..., y el búcaro que compré en Tiffany..., y las lámparas... | ||||
GERARDO.- ¡Eso es lo de menos, mujer! ¡Se comprarían platos de cartón y los cubiertos plásticos!... | ||||
LAURA.- ¡Qué estás diciendo, hombre! | ||||
ROSI.- (Violenta.) ¿Quéee? ¡Estás loco! ¡Cubiertos plásticos! ¡Platos de cartón! ¿Qué dirían mis amiguitas?..., y Johnny, yo sé que se opondrá. | ||||
LAURA.- (Radical.) ¡No! ¡Quítatelo de la cabeza! La niña tiene razón. | ||||
DOÑA PEPILLA.- (Casi gritando y dando bastonazos.) ¡Si van a hablar de política, yo me voy! ¡Nada bueno trae!, y en la última trifulca, acuérdate, hijo, que... | ||||
ROSI.- (Violenta.) ¡Cállese ya, abuela! | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¡Sí, la política, sí, yo sé bien...! | ||||
GERARDO.- (Gritando.) No estamos hablando de política, coño. | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¡Es lo que tú me quieres hacer creer, hijo! La política, siempre... | ||||
Escena XII | ||||
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CARMELINA y los otros personajes. | ||||
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Entra CARMELINA con una bata de andar por casa, unas chinelas y la cabeza, con el pelo recogido por múltiples rolos, envuelta en un turbante transparente o una redecilla. | ||||
CARMELINA.- ¡Ay, niños, que bulla, qué gritería! ¡No la dejan a uno dormir la mañana! (Se sienta abruptamente en una silla y saca de un costurero hilos y agujas y se pone a tejer.) Y con las neuralgias y los desvelos que tengo, y luego esa madrépora pegada, endilgada, (Señala hacia el riñón y la cintura.) , con una impertinencia y un desasosiego, como en un cachumbambé..., y medicinas vienen y medicinas van..., y el Doctor Pérez y el Doctor Juan..., y sigue, en lo mismo, fija. ¡Digo, la madrépora! (Se sienta con gran desplante y murumacas.) Ah, y la señorita..., Amelita..., me dijo que no podía venir, que la disculparan, que había pasado una noche de perros..., por el insomnio..., que las decisiones que tomaran, ella las aceptaba..., sin chistar, como cosa buena. ¡Esa morenita se las trae! ¡En lo que la he visto, bueeno...! (Mira a GERARDO, con una sutil provocación. GERARDO no se siente aludido. Los personajes se miran unos a los otros llenos de perplejidad, encogiéndose de hombros. LAURA y GERARDO se pierden en el laberinto, conversando, más bien, discutiendo; se deduce por el manoteo empleado. Don BENITO mira el cielo raso como si contemplara las nubes, en una abstracción absoluta. Sin mirarlos.) ¿De qué hablaban? ¿De la fiesta?... (A DOÑA PEPILLA.) Ven, acá, vieja, ¿es verdad que las madréporas se reproducen en la primavera? | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¿Qué, hija, qué? | ||||
CARMELINA.- (Al público.) ¡Está más sorda que una tapia!... (Otro tono.) ¡Ay, hermana, hermanita!... | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¡La política, hija! | ||||
CARMELINA.- Naturalmente... | ||||
LAURA.- (A CARMELINA, refiriéndose al salón.) ¡Esto hay que pintarlo de todas todas para la fiesta! ¿Tú crees que el rojo bermellón o el amarillo canario o un prusia tirando a violeta?... ¿O los tapices venecianos de Maricusa irán mejor? (CARMELINA no le hace caso. Indignada.) Perdona, mujer... | ||||
CARMELINA.- (Abstraída, en una nebulosa.) ¿Quién hablaba? | ||||
DOÑA PEPILLA.- Que el Presidente Menocal, ese si que era un hombre..., decía mamá, y con sus baches y pifias que los tuvo..., y hacerse ilusiones..., ¡puaf!, y dígame usted..., lo que vino después se lo regalo al mono más pintado. | ||||
CARMELINA.- En efecto, hermana... | ||||
LAURA.- ¡Ay, Dios mío, qué barrenillo tiene hoy! | ||||
ROSI.- (A LAURA.) ¡Está insoportable! | ||||
GERARDO.- (Que está al fondo entre el laberinto de los soportes de los andamios de madera, salta como un tigre. A LAURA y ROSI.) ¡A todos nos llega ese cuarto de hora y cuando les llegue a ustedes, veremos! | ||||
LAURA.- ¡Ya ni se puede hablar! (Regresa a donde está GERARDO.) | ||||
ROSI.- (A DOÑA PEPILLA en tono cantarín.) Abuela, se lo voy a decir a Johnny..., y yo sé que a él no le va a gustar... | ||||
DOÑA PEPILLA.- (Asustada.) ¿Qué cosa, hija..., qué cosa? | ||||
ROSI.- (Jugándole una broma.) Yo sé que si Johnny se entera que usted está despotricando contra la política, le pondrá mala cara... Porque Johnny, sí, abuela, Johnny será algún día alcalde... ¿El no es su novio?... (DOÑA PEPILLA hace un gesto de sorpresa, poniéndose la mano en la boca, divertida, emitiendo una risita y palabras ininteligibles.) Daddy, ¿que le pasa a Johnny que no viene? | ||||
GERARDO.- (Dentro del laberinto.) Johnny, Johnny, Johnny... ¡Ya me tienen hasta la coronilla con el Johnny ese! | ||||
ROSI.- (A GERARDO.) ¡Tú no lo soportas! Lo maltratas, lo humillas en la primera oportunidad que se te presenta. | ||||
GERARDO.- (A ROSI.) ¡No es eso, hija!... Pareces una retrasada mental: Johnny, Johnny. Johnny para aquí, Johnny para acá. ¡Deja al muchacho que se desarrolle! Él y Gerardo están solucionando los costos de la fiesta con el Administrador y Director del Hotel. ¡Para qué los he entrenado! (Exaltando, burlón.) Johnny, Johnny... ¡Qué pendencia, madre mía! (ROSI, molesta, se sienta aparte.) | ||||
DOÑA PEPILLA.- (A GERARDO.) ¡Deja tranquilo a Johnny, que es más bueno que una panetela borracha! | ||||
CARMELINA.- (Con un diabolismo encubierto.) ¡Sí, aguanta el carro, Gerardo! Johnny es un ángel caído del cielo... | ||||
DOÑA PEPILLA.- (A CARMELINA.) ¿Lo estás defendiendo, querida?... A mi me parece lo contrario. | ||||
LAURA.- (Indignada.) ¿No tienen otra cosa que hacer? Porque si van a armar una bronca a causa de Johnny, me lo avisan, y espanto la mula ahora mismitico... (A GERARDO.) Por última vez, te lo suplico, que esa fiesta... | ||||
CARMELINA.- (En su labor.) Los humores, hoy por hoy, están echando chispas... | ||||
GERARDO.- (A LAURA.) Te opones a lo que digo, a lo que hago, como si fuera un cero a la izquierda... | ||||
LAURA.- Por favor, no des un espectáculo... | ||||
GERARDO.- Si la rechazas de plano, ¡allá tú! (Va hacia el fondo.) | ||||
LAURA.- ¡Es imposible! (Sigue a GERARDO.) | ||||
DON BENITO.- (Sentándose, enérgico.) ¡Imposible!... ¡Lo digo yo! Pero me abstengo de opinar... Porque a la hora de los mameyes, la culpa de todo lo tiene el totí..., y estos son capaces de enredarme en la pata de los caballos..., por un sí o por un no. ¡Conozco el percal! ¡Y guerra avisada no mata soldado!... ¡Sí, señor, palabra santa! | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¡Pues yo si quiero la fiesta, qué caramba!... (Casi poniéndose en pie.) Con lechón asado y congrí y los platanitos bien maduritos, requetemaduritos..., y los tamalitos de Berta, y la yuca con mojo, y las frituritas de bacalao, y los boniatos asaditos, y las empanadillas, y el fufú..., ah, y los pimientos morrones, y la salsita, eh, Gerardo, hijo... | ||||
CARMELINA.- (En un exabrupto.) ¡Misericordia! (Se persigna.) ¡Mi hermana y tú puede comer esa cantidad, así..., sin miseria! ¡Una oye cada cosa, Madre Santísima! ¡Eso se llama atracón, y lo demás es mentira! (Hablando con un personaje invisible.) ¡Dígame usted, si la dejan sola! ¡No hay quien le quite una apoplejía, y con ambulancia, de corre corre, y ni el médico chino la salva! (Otro tono.) ¡No se agite, abuela, que esto hay que tomarlo con calma! Paciencia, mucha paciencia, como decía Chan Li Po. ¡Mejor viva, que muerta! | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¡Ay, muchacha, qué ordinaria y qué mala entraña!... (Mascullando, para sí.) La política siempre es una enfermedad. | ||||
GERARDO.- (Desde el fondo, gritando.) ¡Esto se arregla facilito, de un plumazo y democráticamente! ¡Johnny, Perucho! | ||||
LAURA.- (Desesperada. A GERARDO.) ¡Por favor, viejo, no te acalores! ¡Puede darte un infarto! | ||||
GERARDO.- (A JOHNNY y PERUCHO.) ¡Terminen de una vez! | ||||
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(ROSI, rápida, corre a los brazos de su padre, esperando la entrada de JOHNNY. Oyese alharaca, risas y voces, y los compases del «Son de La Loma» suena del mismo modo que en la Escena 8, «Las Tres Lindas Cubanas».) | ||||
CARMELINA.- (Misteriosa, como si hablara con un personaje invisible.) Anoche, después de lo que vi en la comedia, me puse a soñar con madréporas. | ||||
DOÑA PEPILLA.- (Ansiosa, sacando el rosario de un bolsillo.) ¿Qué fue lo que viste? ¿Se puede saber? | ||||
CARMELINA.- ¡Ay, Doña Pepilla, en boca cerrada no entran moscas! (Otro tono.) ¡Es un bombazo! | ||||
DON BENITO.- (Como si hablara con un personaje invisible.) A misteriosa no hay quien se la gane..., ni la hija de Agatha Christe, y es mucho. Enredadora a más no poder. Yo le huyo como a la peste... Usted la ve, con esa carita de yo no fui... Se despepita por chismes, embrollos..., un permanente culipandeo..., que si en la tierra ella estuviera sola, hasta con las piedras..., lo juro!... ¡hasta con las piedras! ¡Especialista! | ||||
DOÑA PEPILLA.- (A CARMELINA.) ¡Anda, suelta prenda! ¡Al bagazo poco caso!... El está chocho y loco de atar... (Gesto negativo de CARMELINA con los labios.) ¿Qué viste? | ||||
CARMELINA.- ¿Chocho, loco, dices? No, querida. Ahí está el detalle. (Paladeando cada palabra, y algunas muecas. Autosuficiente.) Don Benito, déjeme recordarle, que el que puede puede, ¿de acuerdo? Estoy hablando con mi hermana, y mi marido, que habiendo sido mi marido, Dios lo tenga en la gloria, era incapaz de insinuarme e insinuar los oprobios que usted en una fracción de segundo es capaz de expeler a los cuatro puntos cardinales del Zodíaco... (Poniendo la misma cara a la réplica anterior de DOÑA PEPILLA.) ¡No, Doña Pepilla!... A Don Benito le inquiquina. (Otro tono, quizás un poco zafia.) ¡No se apure!... (Mirando a Don BENITO y en secreteo.) Ya te lo contaré con lujo de detalles, ¡entre mujeres solas! | ||||
DOÑA PEPILLA.- Ay eres mi hermana, pero... (Al público.) ¡Qué pesada!... ¡Y ají guaguao! | ||||
DON BENITO.- (Al público.) ¡Dios las cría y ellas se juntan! | ||||
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( Pausa.) | ||||
CARMELINA.- (Hablando con otro personaje invisible.) ¡Fue un sueño tremendo! (Pausa breve. Otro tono. En una especie de monólogo.) Un sueño largo, interminable... Vi las madréporas cómo crecían, y caracoles y tulipanes, y culebras que se descolgaban de un árbol extraño, como sólo en los sueños vemos... Oí perros gruñendo una eternidad, y yo estaba en lo oscuro, mirando, igualita que cuando niña. Con mis bucles a lo Shirley Temple..., y unas manos que venían y me rozaban..., ¡qué miedo! Y soplaba una ventolera de humo, y cruzaban miles y miles de zepelines, simulando bandadas de pájaros locos, casi a ras de tierra, y no tuve miedo, porque allí estaba mi difunto..., arrancándose brazos y piernas..., y el humo iba cubriendo el paisaje, y yo me quedé con unos caracoles en las manos y unos tulipanes resplandecientes... Es extraño, ¿verdad? | ||||
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(Mientras CARMELINA narra el sueño, DOÑA PEPILLA y Don BENITO se quedan dormidos. Al concluir la narración, DOÑA PEPILLA se despierta, bajo el efecto de una sacudida, mira a todos lados sorprendida.) | ||||
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DOÑA PEPILLA.- (A CARMELINA, gritando.) ¡Chica, estás más loca que una cabra! | ||||
Escena XIII | ||||
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JOHNNY, PERUCHO y los mismos. | ||||
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JOHNNY y PERUCHO entran al escenario con los rostros eufóricos. GERARDO, LAURA y ROSI los siguen expectantes, sin decir palabra. JOHNNY mira a PERUCHO cuando está, más o menos, en el centro del escenario y se detiene. | ||||
JOHNNY.- (Al PERUCHO.) ¡Dile tú! | ||||
PERUCHO.- ¿Qué le diga yo, qué? | ||||
JOHNNY.- (A GERARDO, frotándose las manos.) ¡Asunto concluido! ¡Una ganga!... ¡Una verdadera ganga!... ¡Trabajo fino!... (A PERUCHO.) ¿Qué, se lo digo? | ||||
PERUCHO.- ¡Díselo! ¡Que entre hombres no hay cuentos de camino! | ||||
JOHNNY.- ¡Veinte mil maracas! | ||||
DON BENITO.- (Se despierta de un salto. En su asombro.) ¿Quéee? ¡Veinte mil! | ||||
LAURA.- (En un grito.) ¿Veinte mil...? | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¿Veinte mil?... ¡Dios mío, que careros!... ¿Y no pueden hacer una rebajita? | ||||
ROSI.- Pero, Johnny, mi amor, ¿tú crees que los dólares vienen cayendo del cielo, o son mangos bajitos? | ||||
CARMELINA.- ¡Veinte mil...! (A JOHNNY.) ¡Tú estás jugando! | ||||
JOHNNY.- ¡Como zumba y suena! (Cantarín.) ¡Veinte mil maracas! | ||||
DON BENITO.- ¡No, no es posible! | ||||
JOHNNY.- (Sonriente, divertido.) ¡Que sí, que sí es posible! | ||||
DON BENITO.- Oye, con esa cantidad, pido un adelanto en el Banco, me compro un apartamento en la playa y lo alquilo, y vivo de rentas... | ||||
ROSI.- No, Johnny, no. Este lugar es feo..., espantoso..., horroroso. | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¡Inconcebible!... Me ha dejado turalata. ¡Qué horror!... Y a ti, Johnny, te parece una ganga... ¡Veinte mil dólares! ¡Ni uno más ni uno menos! ¡Uno detrás del otro!... ¿Quieren que les sea sincera?... Con ese dinerito me doy un crucero por las Bahamas en una nueva Luna de Miel con Benito..., ¿qué les parece? | ||||
JOHNNY.- Oigan, señores, ustedes piensan que soy yo quien decide..., no, es él... (Señala hacia GERARDO.) | ||||
GERARDO.- (Sonriente.) ¡Sí, soy yo! Y digo: a un gustazo un trancazo y la muerte le sabe a gloria... | ||||
DON BENITO.- ¡Que ese trancazo te sea menos leve! | ||||
LAURA.- (Indignada.) Querido, si tú quieres tirar la plata por la ventana o en el latón de la basura, yo me opongo. (A ROSI.) ¿No es cierto, nena? | ||||
ROSI.- (Como una niña malcriada.) ¡No, daddy, no! | ||||
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(Se inicia una algarabía que se va haciendo más y más rítmica y estruendosa (que no destruya la escena de CARMELINA y PERUCHO), hasta alcanzar un clímax. JOHNNY contra ROSI, DOÑA PEPILLA contra Don BENITO, LAURA contra GERARDO, GERARDO contra JOHNNY, ROSI contra DOÑA PEPILLA, Don BENITO contra LAURA: «Que no» «Que sí» «Que no» «Que sí», casi en forma de canto, a la manera de Rossini.) | ||||
PERUCHO.- (A CARMELINA, en plan de conquistador.) ¿Y usted, qué dice, señora? | ||||
CARMELINA.- (Circunspecta.) ¿Yo?... Miro, oigo y callo. | ||||
PERUCHO.- ¿Y se puede saber, por qué? | ||||
CARMELINA.- ¿Y a usted qué le va y qué le viene, señor?... En un decir, ¿quién le dio velas en este entierro? | ||||
PERUCHO.- Quizás sea posible..., yo podría resolver, sin mucha dificultad... Yo podría ayudarla a que desaparecieran esas telarañas del abandono, de la ausencia... ¡A darle candela, mulata! | ||||
CARMELINA.- Pero, ¿con quién piensa usted que está hablando? (Otro tono.) Oye, niño, déjate de esa confiancita... ¡Tan sangrón! | ||||
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(Desde el fondo se oye un grito atroz.) | ||||
GERARDO.- (Gritando.) ¡Basta! (Los personajes quedan paralizados. De un salto, se sube a un pequeño andamio. Otro tono.) ¡Calma!..., señores. ¡Calma! Debemos ponernos de acuerdo... Cosa embrollada, debido a la complejidad de criterios, debido a las dificultades de entendimiento. Hablamos con las mismas palabras, y estamos planteando puntos de vistas diferentes..., y esto se vuelve una cacofonía. (Voces al fondo. Alguien emite un chiflido, quizás Don BENITO.) Hablando democráticamente, estamos de acuerdo en que debemos hacer la fiesta. (Voces desde diferentes lugares: ¡Sí! ¡No! ¡No! ¡Sí!) ¿Nos podremos de acuerdo? ¿Sí o no? (Silencio absoluto.) Por favor, hablen. Expresen sus opiniones. Por qué sí. Por qué no. (Silencio absoluto.) ¿Los ratones les han comido las lenguas? ¡Que no se diga!... Vamos, ánimo! Por allí, a ver... (Señala a Don BENITO que comienza a emitir gruñidos ininteligibles. Otro tono.) Ya he oído el runrún, voces que andan vagando por la sala, de que este es un lugar muy feo, que es espantoso, que es insalubre, que no se presta, que..., que apenas existen condiciones... Y a esas mismas voces, yo le respondo: cuando llegamos, hace ya unos cuantos añitos, Rosi no estaba nacida, ni creo yo se pensara en ello, esas mismas palabras de hoy «feo, espantoso, insalubre», las oí en aquel entonces, y qué ha sucedido, con la contribución de cientos y cientos de hombres hemos construido un sueño, no..., no es perfecto, lejos de ello, queda mucho por hacer..., y seguiremos luchando y creando..., creando y luchando. Apliquemos esa lección en este sitio. Hay quienes construyen. Hay quienes destruyen. Ustedes lo saben. Seamos de los primeros. Y veremos, veremos la fiesta, nuestra fiesta. (Los personajes se miran unos a otros, conmovidos. Otro tono.) A ver, ¿quién se decide y expone algo?... Un esfuercito, señores. | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¡Qué lindo discurso! (Se limpia las lágrimas de los ojos.) Ay, estoy... Estoy emocionadísima. | ||||
CARMELINA.- Perdona, querido, que yo sea poco ducha en este tipo de cuestión, digo, de reunión... Ah, me hago un barullo..., y las palabras..., estoy tan conmovida..., y en ascuas. ¡Oh, Virgen mía!... (El cestillo y las agujas y los hilos caen al suelo. JOHNNY los recoge. Pausa breve.) Gracias, muchacho. Que Dios te lo pague. (Sonríe.) Y yo quisiera preguntar, ¿por qué se hace la fiesta? ¿Existe algún motivo? ¿Por qué...? (Pausa, casi al borde del sollozo.) Muchas gracias. | ||||
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(Aplauso general, vivas y después al unísono: «¿Por qué, sí, por qué se hace la fiesta.» Gesto embarazoso de GERARDO. CARMELINA se limpia las lágrimas de las mejillas.) | ||||
GERARDO.- (A CARMELINA.) ¡Tú, como siempre, me pones una piedra en el camino! ¡Después, me darás una manito, para coordinar un poco esto! (Otro tono.) Ejem, déjenme ver... ¿Por qué se hace la fiesta?... ¿Por qué?, me pregunto yo. A la vista, ningún cumpleaños ni santo. Tampoco una fecha patriótica ni religiosa. Digamos... (Mira los personajes, uno a uno.) Diría que... ¡A la vieja!... Mi madre, por ejemplo. Sí, a mi madre... (Mirando a GERARDO, con cierta complicidad.) E instalaremos una avioneta en el centro del salón de baile... | ||||
PERUCHO.- (Satisfecho, sonriente.) ¡Exacto! ¡Una avioneta! | ||||
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(Los personajes se miran alarmados y mascullan de un modo diferente: «Una avioneta, una avioneta.» « Por qué? ¿Por qué?».) | ||||
GERARDO.- (Grandilocuente. Satisfecho.) ¡Señal de nuestro progreso! | ||||
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(Los personajes casi a coro responden: «¡Ah!». Pausa larga, como si pasara un ángel.) | ||||
ROSI.- Abuela, ¿es tu cumpleaños? | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¿Mi cumpleaños! ¡Alabado sea el Señor!...Yo ya no cumplo años, mi hijita. Soy más vieja que Matusalén... No, no, ¿quién se acuerda de eso? No, a mí, no. | ||||
LAURA.- ¡Así que vas a canonizar a la vieja! | ||||
DOÑA PEPILLA.- ¿Canonizarme, a mí? ¡Dios lo libre!... Si se le ocurre hacérmelo, mal risco lo pele... ¡A mí, no! ¡A mí, en paz, en paz, entre la gente!... (Con voz apagada.) ¡A mí, no! | ||||
PERUCHO.- Señores y señoras, chirrín, chirrán, este cuento se acabó. | ||||
JOHNNY.- ¡Enciendan las luces y nos vamos! | ||||
GERARDO.- ¿Cómo?... ¡De eso, nada!... La fiesta continúa. ¡Adelante! | ||||
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TELÓN VIOLENTO.