Escena
I
|
|
|
CARINO,
BIRRIA.
|
|
CARINO.- ¿Qué me dices, Birria?
¿Es posible que Pánfilo se case hoy con Filomena?
|
|
BIRRIA.- Sí.
|
|
CARINO.- ¿Cómo lo sabes?
|
|
BIRRIA.- Davo me lo dijo poco ha en la
plaza.
|
|
CARINO.- ¡Oh, desdichado de mí! Que
así como mi alma ha estado hasta aquí suspensa entre
el temor y la esperanza, así después de perdida la
esperanza, tras el cansancio y la congoja, está como
pasmada.
|
|
BIRRIA.- Suplícote, Carino, por los
dioses, que pues no es posible lo que tú quieres, quieras
tú lo que es posible.
|
|
CARINO.- Yo no quiero más que a
Filomena.
|
|
BIRRIA.- ¡Oh, cuánto mejor te
sería procurar cómo despidieses ese amor de tu
corazón, que hablar de cosas con que más atices en
vano tu deseo!
|
|
CARINO.- Todos, cuando estamos sanos, damos
fácilmente buen consejo a los enfermos. Si tú en mi
lugar estuvieses, de otro modo sentirías.
|
|
BIRRIA.- Bueno, bueno; como quieras.
|
|
CARINO.- Pero allá veo a
Pánfilo.
|
Escena
II
|
|
|
CARINO,
BIRRIA, PÁNFILO.
|
|
CARINO.- Resuelto estoy a tentarlo todo, antes
de perderme.
|
|
BIRRIA.- (Aparte.)
¿Qué intenta?
|
|
CARINO.- Yo le suplicaré, yo me
echaré a sus pies; le contaré mi pasión;
recabaré siquiera, yo lo espero, que aplace por algunos
días este casamiento. Entretanto, ¿quién sabe
lo que puede suceder?
|
|
BIRRIA.- (Aparte.)
Lo que puede suceder es nada entre dos platos.
|
|
CARINO.- Birria, ¿qué te parece?
¿Le hablaré?
|
|
BIRRIA.- Si a fe; porque ya que no recabes nada,
entenderá que le has de poner los cuernos si con ella se
casare.
|
|
CARINO.- ¡En la horca te veas,
ladrón, con tus sospechas!
|
|
PÁNFILO.- A Carino veo... Estés
enhorabuena.
|
|
CARINO.- ¡Oh, Pánfilo! Seas bien
venido. Aquí vengo a pedirte esperanza, salud, socorro y
consejo.
|
|
PÁNFILO.- Bueno estoy yo para dar
consejos ni socorro. Pero, en fin, ¿qué es ello?
|
|
CARINO.- ¿Conque te casas hoy?
|
|
PÁNFILO.- Eso dicen.
|
|
CARINO.- Pánfilo, si tal haces, hoy
verás el fin de mis días.
|
|
PÁNFILO.- ¿Cómo
así?
|
|
CARINO.- ¡Ay de mí! ¡No me
atrevo a decírtelo! Díselo tu, Birria, por tu
vida.
|
|
BIRRIA.- Yo lo diré.
|
|
PÁNFILO.- ¿Qué es ello?
|
|
BIRRIA.- Este está enamorado de tu
esposa.
|
|
PÁNFILO.- No tenemos, pues, el mismo
gusto. Pero dime, por tu vida, Carino, ¿Has tenido algo
más que eso con ella?
|
|
CARINO ¡Ah, Pánfilo!
¡Nada!
|
|
PÁNFILO.- ¡Cuánto lo
quisiera!
|
|
CARINO.- Yo ahora, por nuestra amistad y por mi
amor, primeramente te suplico que no te cases con ella.
|
|
PÁNFILO.- Yo te prometo procurarlo.
|
|
CARINO.- Y ya que eso no fuere posible, o si
este casamiento, a ti te da gusto...
|
|
PÁNFILO.- ¿A mí gusto?
|
|
CARINO.- ...que a lo menos lo demores por
algunos días, mientras yo me voy a alguna parte do mis ojos
tal no vean.
|
|
PÁNFILO.- Óyeme ya, Carino: yo no
tengo por hecho de hidalgo pedir uno que le agradezcan aquello en
que él no merece nada. Más deseo yo librarme de este
casamiento, que tú alcanzarlo.
|
|
CARINO-. La vida me has dado.
|
|
PÁNFILO.- Así, pues, si tú
y tu criado Birria podéis hacer algo, hacedlo; inventad,
rebuscad, procurad los medios para que te la den; que yo, de mi
parte, haré por que a mí no me la den.
|
|
CARINO.- Esto me basta.
|
|
PÁNFILO.- A Davo veo a buen tiempo, en
cuyo consejo estoy muy confiado.
|
|
CARINO.- (A BIRRIA.) Por cierto que
tú a mí nunca me dices nada, sino lo que no me
importa saber. ¿Huyes de aquí?
(Amenazándole.)
|
|
BIRRIA.- ¿Yo? Sí, en verdad, y de
buena gana.
|
Escena
III
|
|
|
DAVO, CARINO, PÁNFILO.
|
|
DAVO.- ¡Oh, dioses buenos, y qué
nuevas traigo! Pero ¿dónde hallaría yo a
Pánfilo, para quitarle el miedo que tiene y henchirle el
alma de contentos?
|
|
CARINO.- (A PÁNFILO). Alegre
viene, no sé de qué.
|
|
PÁNFILO.- No es nada. No debe haber
tenido noticia de estos males.
|
|
DAVO.- (Aparte.) El
cual creo yo que, si ha entendido que está a punto su
casamiento...
|
|
CARINO.- (A PÁNFILO.)
¿Oyes lo que dice?
|
|
DAVO.- ...andará desalentado
buscándome por toda la ciudad. Pero ¿dónde le
podré encontrar? ¿Qué rumbo tomaré?
|
|
CARINO.- (A PÁNFILO.)
¿Por qué no le hablas?
|
|
DAVO.- Voyme.
|
|
PÁNFILO.- Davo, ven acá,
detente.
|
|
DAVO.- ¿Quién es el que me...?
¡Oh, Pánfilo, en tu busca vengo! ¡Oh, Carino, a
buen tiempo ambos; que a los dos os busco!
|
|
PÁNFILO.- Davo, perdido soy!
|
|
DAVO.- Oye lo que digo.
|
|
PÁNFILO.- ¡Muerto soy!
|
|
DAVO.- Ya sé lo que temes.
|
|
CARINO.- Mi vida realmente está en
peligro.
|
|
DAVO.- También sé lo que
tú...
|
|
PÁNFILO.- Mis bodas...
|
|
DAVO.- ¡Ya, ya lo sé!
|
|
PÁNFILO.- Hoy...
|
|
DAVO.- ¡Dale! ¡Si lo sé
todo!... Tú temes que te casarán con ella, y
tú (a CARINO) que no te
casarán.
|
|
CARINO.- En el caso estás.
|
|
PÁNFILO.- Eso mismo es.
|
|
DAVO.- Pues en eso mismo no hay peligro
ninguno: mírame al rostro.
|
|
PÁNFILO.- Davo, por favor, líbrame
ya de estos temores.
|
|
DAVO.- Yo te libro, ¡ea! Ya Cremes no te
da su hija por mujer.
|
|
PÁNFILO.- ¿Cómo lo
sabes?
|
|
DAVO.- Yo lo sé. Tu padre habló
conmigo a solas poco ha, y me dijo que te había de casar
hoy, con otras muchas cosas que ahora no hay tiempo de contarte. Yo
me fui corriendo en seguida hacia la plaza, para llevarte esta
noticia. Como no te hallé, súbome luego en un lugar
alto; miro a la redonda; no parecías. Por casualidad topeme
allí con Birria; pregúntole por ti; díceme que
no te había visto. ¡Por vida...! Póngome a
pensar qué haría. En esto, al volver, cruza por mi
magín una sospecha. ¡Cómo! -me digo- ¡tan
poco gasto!... el padre triste... las bodas tan de presto...
¡Esto no pega!
|
|
PÁNFILO.- ¿Y a qué viene
todo eso?
|
|
DAVO.- Voyme luego a casa de Cremes; cuando
llego no veo a nadie a la puerta. Holgueme de ello.
|
|
CARINO.- Bien dices.
|
|
PÁNFILO.- Prosigue.
|
|
DAVO.- Párome allí, y no veo
entrar a nadie ni salir a nadie, ni a ninguna mujer. En la casa,
nada de preparativos ni bullicio. Allegueme, miré
adentro...
|
|
PÁNFILO.- Buenas señales son
esas.
|
|
DAVO.- ¿Te parece a ti que estas son
señales de boda?
|
|
PÁNFILO.- Pienso que no.
|
|
DAVO.- «¿Pienso
que», me dices? ¡Bah!, no lo entiendes. La cosa
está bien clara. Además: viniendo de allí
topé al criado de Cremes, que llevaba seis maravedís
de verdura y pescadillos menudos para cena del viejo.
|
|
CARINO.- ¡Davo, tú eres hoy mi
salvador!
|
|
DAVO.- No hay nada de eso.
|
|
CARINO.- ¿Cómo no, pues es cosa
cierta que no se la da a éste?
|
|
DAVO.- ¡Donosa necedad! ¡Como si se
siguiese de necesidad que no dándola a éste te la han
de dar a ti, si no lo procuras; si con ruegos y dádivas no
pones por terceros los amigos del viejo!
|
|
CARINO.- Bien me aconsejas. Iré; aunque
esta esperanza ya me ha burlado muchas veces. Adiós.
|
Escena
IV
|
|
|
PÁNFILO,
DAVO.
|
|
PÁNFILO.- ¿Qué pretende,
pues, mi padre? ¿A qué propósito finge...?
|
|
DAVO.- Yo te lo diré. Si él te
riñese ahora porque Cremes no te da la hija,
pareceríale que a sí mismo se hace agravio, y con
razón, hasta entender cómo sea tu voluntad en este
casamiento; pero si tú le dices que no quieres casarte, toda
la culpa te cargará entonces a ti, y allí
serán las riñas.
|
|
PÁNFILO.- A todo me pondré.
|
|
DAVO.- Mira, Pánfilo, que es tu padre, y
es fuerte cosa eso. Además, esa mujer está sola. En
sus dichos o en sus hechos hallará tu padre algún
pretexto por donde la haga desterrar de la ciudad.
|
|
PÁNFILO.- ¿Desterrar?
|
|
DAVO.- Y pronto.
|
|
PÁNFILO.- Dime, pues, Davo,
¿qué tengo de hacer?
|
|
DAVO.- Dile que te casarás.
|
|
PÁNFILO.- ¿Cómo?
|
|
DAVO.- ¿Qué es?
|
|
PÁNFILO.- ¿Que yo le diga...?
|
|
DAVO.- ¿Por qué no?
|
|
PÁNFILO.- ¡Eso, jamás!
|
|
DAVO.- Haz lo que te digo.
|
|
PÁNFILO.- No me des tal consejo.
|
|
DAVO.- Mira lo que de ello redundará.
|
|
PÁNFILO.- Apartarme de aquélla y
encerrarme con esta otra.
|
|
DAVO.- Nada de eso. Yo creo que tu padre te
dirá de esta manera: «Hijo, yo quiero que hoy te
cases». Tú le responderás: «Me
casaré, padre». Dime, ¿cómo podrá
reñir contigo? Todos los consejos que él tiene por
muy ciertos, sin peligro ninguno se los tornarás inciertos,
pues es cosa llana que Cremes no te da su hija. Y tú no
dejes por eso de ir a casa de Glicera, porque no mude Cremes de
propósito. Y a tu padre dile que huelgas de casarte, para
que, aunque quiera, no pueda enojarse contigo con razón.
Porque eso en que tú fundas tu esperanza, fácil es de
refutar: «No habrá -dices- quien quiera casar su hija
con hombre de tales costumbres». Y yo te digo que tu padre
más querrá casarte con una mujer pobre, que dejarte
perder de esa manera. Pero si él entiende que tomas estas
bodas con paciencia, se descuidará, se pondrá muy
despacio a buscarte otra; entretanto, Dios hará merced.
|
|
PÁNFILO.- ¿Eso te parece?
|
|
DAVO.- No hay que dudar en ello.
|
|
PÁNFILO.- Mira en lo que me pones.
|
|
DAVO.- ¿Quieres callar?
|
|
PÁNFILO.- Bueno: le diré que
sí. Pero mira no sepa mi padre que he tenido un hijo de
ella, porque he prometido criarle.
|
|
DAVO.- ¡Qué locura!
|
|
PÁNFILO:- Rogome Glicera que le diese
esta palabra como prenda de que no la dejaría.
|
|
DAVO.- Se procurará. Pero... cata que
viene tu padre. Mira que no conozca que estás triste.
|
Escena
VI
|
|
|
BIRRIA,
SIMÓN, DAVO, PÁNFILO.
|
|
SIMÓN.-
(Aparte.) Mi amo me mandó que, dejando otros
negocios, siguiese hoy de cerca a Pánfilo, para ver
qué determinaba de este casamiento. Por eso vengo
aquí tras él. Allá le veo con Davo: manos a la
obra.
|
|
SIMÓN.-
(Aparte.) Aquí están los dos.
|
|
DAVO.- (A PÁNFILO.)
¡Ea, ten cuenta!
|
|
SIMÓN.- ¡Pánfilo!
|
|
DAVO- (A PÁNFILO.)
Vuélvete hacia él como sorprendido.
|
|
PÁNFILO- ¡Ah, padre mío!
|
|
DAVO.- (A PÁNFILO.)
¡Muy bien!
|
|
SIMÓN.- Como ya te he dicho, quiero que
hoy te cases.
|
|
BIRRA.- (Aparte.)
Nuestro bien o nuestro mal está ahora en lo que éste
respondiere.
|
|
PÁNFILO.- Ni en eso ni en nada
hallarás en mí resistencia, padre mío.
|
|
BIRRIA.- (Aparte.)
¡Ah!...
|
|
DAVO.- (A PÁNFILO.) Mudo
quedó.
|
|
BIRRIA.- (Aparte.)
¿Qué dijo?
|
|
SIMÓN.- Haces lo que debes, pues me
otorgas con amor lo que te pido.
|
|
DAVO.- (A PÁNFILO.)
¿No te decía yo...?
|
|
BIRRIA.- (Aparte.)
Mi amo, a lo que entiendo, se ha quedado sin mujer.
|
|
SIMÓN.- Ve, pues, a casa ya, porque no
nos hagas detener cuando fueres necesario.
|
|
PÁNFILO.- Voyme.
|
|
BIRRIA.- (Aparte.)
¡Que no haya un hombre de quien fiar en cosa alguna!
Verdadero es aquel refrán que dice; «Todos quieren
más para sus dientes, que no para sus parientes». Yo
vi a esa moza, y me acuerdo que la vi doncella de buen rostro; y
así no me maravilla que Pánfilo haya querido
más abrazarse con ella entre sueños, que no que
Carino la abrazase. Vamos con estas buenas nuevas a mi amo; que en
pago no me dará malas albricias.
|
Escena
VII
|
|
|
DAVO, SIMÓN.
|
|
DAVO.- (Aparte y señalando
a SIMÓN.) Este
piensa ahora que, yo le traigo algún engaño y que por
esto me he quedado aquí.
|
|
SIMÓN.- ¿Qué cuenta
Davo?
|
|
DAVO.- Nada por ahora.
|
|
SIMÓN.- Con que nada, ¿eh?
|
|
DAVO.- Ninguna cosa.
|
|
SIMÓN.- Pues yo esperaba que
sí.
|
|
DAVO.- (Aparte.)
Hale burlado su esperanza, ya lo veo: esto le da pena al
hombre.
|
|
SIMÓN.- ¿Podrías decirme,
Davo, la verdad?
|
|
DAVO.- Nada más fácil.
|
|
SIMÓN.- ¿Siente por ventura mucho
mi hijo este casamiento, por los amores que tiene con esta
forastera?
|
|
DAVO.- No en verdad, o cuando mucho será
pena de dos o de tres días, ¿entiéndesete? Que
después él la dejará. Porque él mismo
ha considerado ya entre sí este caso con buen uso de
razón.
|
|
SIMÓN.- Bien está.
|
|
DAVO.- Mientras le fue lícito, y mientras
dieron lugar sus años para ello, tuvo amiga, y esto con
mucho secreto, procurando siempre no le fuese afrenta, como lo han
de hacer los hombres de su pro. Ahora que es menester que tome
esposa, sólo piensa en casarse.
|
|
SIMÓN.- Algo triste me pareció que
estaba.
|
|
DAVO.- No por eso; sino que tiene de ti no
sé qué queja.
|
|
SIMÓN.- ¿De qué?
|
|
DAVO.- De una niñería.
|
|
SIMÓN.- ¿Qué es ello?
|
|
DAVO.- ¡Si no es nada!
|
|
SIMÓN.- Acaba ya de decir lo que es.
|
|
DAVO.- Dice que haces muy corto gasto.
|
|
SIMÓN.- ¿Yo?
|
|
DAVO.- Tú. Apenas ha hecho, dice, de
gasto diez reales. ¿Esto le parece que es casar un hijo?
¿A quién de mis amigos, dice, osaré ahora
traer a mis bodas convidado? Y a la verdad, aquí,
inter nos, me
parece que has estado muy tacaño. Yo no lo apruebo.
|
|
SIMÓN.- Cállate.
|
|
DAVO.- (Aparte.)
Picole.
|
|
SIMÓN.- Yo veré de que todo se
haga como cumple. (Aparte.)
¿Qué enredo será éste?
¿Qué pretenderá el bellaco? Porque, si
aquí hay alguna trampa, éste es en ella el
tramoyista.
|