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51

Estadística de Inglaterra, 1837, t. I, pág. 336.

 

52

Algunas obras de economía política tratan detenidamente la cuestión del cambio; pero siendo así que los principios generales de la ciencia se aplican a este comercio lo mismo que a los demás, no creemos que sea preciso hacer semejante digresión en una obra elemental; necesitaríase, además, para ello descender a pormenores evidentemente ajenos de nuestro asunto. Recordemos únicamente que las expresiones de cambio favorable o desfavorable no deben aplicarse a las naciones, sino a los particulares que hacen el comercio del cambio. Para ellos solos, y según que especulen bien o mal, el precio del cambio puede ser favorable o desfavorable.

 

53

Apertura del curso de economía política en el colegio de Francia. Diciembre, 1845.

 

54

Se ha observado que todos los que compran al fiado hacen siempre mayor gasto, que es una de las razones por qué los vendedores fían con facilidad a sus parroquianos. Lo mismo se observa entre los jugadores que juegan con tantos o fichas en vez de dinero; la ausencia de puestas reales los arrastra a hacer jugadas temerarias, que no harían si se atravesasen inmediatamente valores positivos.

 

55

En igual caso está el de España en Madrid.

 

56

El más antiguo es el de Venecia, fundado en el año 1171 y que pereció en el 1797 con la república. El banco de Génova data del 1407, y es aún más célebre que el anterior; puede decirse que era un gran monte-pío mercantil destinado a hacer adelantos a los ciudadanos; dejó de existir con la república de Génova. El de Amsterdan se estableció en 1609, y duró hasta principios de este siglo. El de Hamburgo se fundó seis años después y dura todavía.

 

57

Gioja: lib. II, sección II, cap. II.

 

58

En la sesión anual del 25 de Mayo de 1844, la Academia de ciencias morales y políticas de París sentó el siguiente problema: -«¿Se puede, sin perjudicar a la seguridad de las transacciones ni al desarrollo de la producción, conciliar en cierta medida los dos medios de circulación, que son el metal amonedado y los billetes? ¿Cuál es esa medida? ¿Es la misma en todos los tiempos y en todos los países? La teoría, ilustrada por los hechos, ¿puede determinarla, o es preciso abandonarla a los tanteos del empirismo?»

 

59

En sus escritos publicados en el tomo de los Economistas hacendistas del siglo XVIII, publicado por M. Guillaumin.

 

60

Alude a las recientes quiebras de algunos bancos de los Estados-Unidos.