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«Y porque en la descripción que se hace se sabrá si converná haber más o menos, cuanto a esto no me determino: yo terné miramiento cerca desto, y lo escribiré a V. M.; o en el Parecer duplicado que enviaré, lo enmendaré».
52
Desde aquí comienza la edición de 1603. Las palabras encerradas entre corchetes []no se encuentran en ella; por el contrario, las que van en cursiva faltan en el MS.
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Discurrido. -Ed. de 1603.
54
Aquí termina la edición de 1603.
55
Así el MS.; pero debe decir jueves.
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ANGARIAS Y PERANGARIAS.-Con estas palabras quiso el Illmo. Casas expresar, y mejor se diría, epilogar, el exceso y rudeza de los servicios personales que los conquistadores exigían de los indios, como que ellas resumían todos los odiosos recuerdos que habían dejado sus vejaciones en la memoria de los pueblos. Varias son las opiniones que se han emitido acerca de su procedencia. Algunos las juzgaron de origen feudal e italiano, porque se les ve formando parte de los derechos que las Constitutiones Feudorum llamaban de Regalia, y porque la lengua italiana las conserva en su vocabulario; mas también se encuentran en la francesa, y se vislumbran en las nuestras Angaro y Angarillas. La cosa y la palabra son muy antiguas. De ellas dan fe las Constituciones de los Emperadores Romanos del Bajo Imperio, según lo manifiestan varias leyes del Código de Justiniano; y hoy está generalmente admitido que proceden de la lengua persa, habiendo pasado por el canal de la griega a la latina, de la cual la tomamos los herederos de sus despojos.
En su origen la angaria no representaba más que el servicio personal o carga concejil impuesta a los ciudadanos para facilitar las comunicaciones y trasportes de servicio público, ya prestándolo personalmente, o facilitando los medios para desempeñarlo. Durante la dominación del Bajo imperio se aumentaron sus gravámenes, produciendo estos la distinción entre angaria y perangaria o parangaria. Exacerbáronse en el régimen feudal, comprendiendo la una el mero servicio personal que el vasallo debía a su señor, o las personales prestaciones, como las llama Accursio, que vivía en el período más floreciente de esa sociedad ; a la vez. que la otra exigía el servicio personal y su costo (pecuntae et operae) por cuenta del vasallo; de la misma manera que los conquistadores lo exigían de los indios. Así, esas dos palabras en boca de D. Fr. Bartolomé eran verdaderamente técnicas, y sumamente expresivas para representar la condición a que se encontraban reducidos los indígenas, porque en su época existía realmente la cosa tal cual la había practicado y definido el vocabulario feudal. Extinguida aquella, quedó únicamente vivo el recuerdo de sus vejaciones, y este solo es el que hoy expresan en el italiano las voces Angaria o Angheria, (*) y Angariare. (**) En el francés han conservado más rasgos de su tipo primitivo. (Nota del Sr. D. J. F. Ramírez.)
(*) «Aggravio, sforzamento fatto ad altrui contra ragione; estorsione , sopruso».
(**) «Trattar con violenza, contra ragione: firannegiare, smugnere i sudditi con angherie, soprusi, aggravi».
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Así el original: parece que deberá leerse pusilanimidad.
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«Qué se hizo esta plata. -De la plata no me certifico qué se pudo hacer, mas de que toda la que el Cazoncí dio se le entregó a nuño de Guzmán. Su camarero Pedro de Guzmán e Juan Rodríguez dirán lo que se hizo: a los cuales me remito».
Esta pregunta y las siguientes se hallan al margen del original. Las respuestas están reunidas al fin.
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«Quiénes son esos frailes. -Los frailes no los conozco; podráse saber del custodio cuáles eran los que al dicho tiempo residían en la ciudad de Mechuacan».
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«Qué cosas son las más graves. -Las cosas más graves son dos indios que se atormentaron, los cuales atormentó Godoy por mandado de Nuño de Guzmán, en mi presencia e de Juan Pascual, lengua tarasca».