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Amar su propia muerte

Juan de Espinosa Medrano

PERSONAJES



SÍSARA, general de los ejércitos de
JABÍN,el rey de Canaán.
JAEL, esposa de
CINEO (Heber Cineo).
BARAC,general de los ejércitos de Israel.
LIDORO,capitán en el ejército del rey.
JABÍN.
SOLDADO,hebreo.
JOSÉ.
DINA,criada de
JAEL.
VIGOTE,gracioso.
BATO,labriego.
CAPITÁN l.º,hebreo.
CAPITÁN 2.º,hebreo.
LA MUERTE.
Soldados,hebreos y cananeos.
Músicos.

La escena pasa en el siglo XIV a. C.

Escena I

En el campo cananeo.

(Sale SÍSARA.)

SÍSARA
   Titubeó el tropel de sus peñascos,
al tremolar mis bélicos damascos,
   y al furibundo grito de mis tropas
encorvaron sus álamos las copas.
   Testigo es el Císón, si a sus corrientes
5
cadáveres armados forman puentes;
   pues ya sus aguas vio, tristes y amargas,
sorbiendo yelmos, revolcando adargas,
   cuando con las sangrientas avenidas
reventaba por márgenes floridas,
10
   mintiendo al excederlas,
carmín su plata y rosicler sus perlas.
   Sísara soy, soldados, brazo diestro
del rey Jabín y soy general vuestro,
   y pues Sísara alienta vuestros bríos,
15
viva Canaán y mueran los judíos:
   ya que el riesgo es tan poco
cuando los acaudilla un viejo loco
   (que es Barac), que en marciales barbas canas,
si es la barba el valor, sobran las canas.
20
   Una mujer también, según la fama,
los gobierna, que Débora se llama.
   O caduco adalid, o escuadras viles,
sujetas a bastones femeniles.
   Mas aunque todo el orbe con sus cielos,
25
listados de brillantes paralelos,
   los aceros formando en su luz bella
acicalara un rayo en cada estrella;
   aunque airada la esfera,
en triste ceño, contra mí, severa
30
   y encapotada de nublados pardos
lanzas lloviera o granizara dardos;
   aunque... mas, ¡ay de mí! ¿por qué no callo
si a otra mujer rendido me avasallo?
   Si una mujer, si un cielo, si una diosa
35
idolatro en Jael tan desdeñosa,
   ¿cómo, muerto, me animo? Mas, ¿qué inquietas
voces oigo de parches y trompetas?
   Con acentos marciales
retumban los bélicos metales,
40
   y en tumulto formado
el ejército miro alborotado.

Escena II

Salen el CAPITÁN 1.º y LIDORO.

CAPITÁN 1.º
   Viendo que el pelear ni aun llega tarde,
la juventud entre sus bríos arde.
SÍSARA
   Apaciguadlos, capitán, y quede
45
Lidoro solo aquí.
CAPITÁN 1.º
Quizás procede
   el ruido y la alegría
del triunfo ya obtenido en profecía.

(Vase.)

Escena III

SÍSARA
   ¡Ay, Lidoro! ¡qué mal Marte inflama
en quien se abrasa en amorosa llama!
50
   Si en Jael vive el alma, aunque severa,
viva, viva mi amor y Marte muera.
   Ya sabes que su esposo, Heber Cineo,
tiene paz con Jabín, aunque es hebreo,
   y aquel valle que ves, han ocupado
55
sus huertas, caseríos y ganado,
   adonde la retirada vida goza
entre los brazos de Jael su esposa.
   El rey estima su amistad y casa,
que en sus jardines muchas siestas pasa,
60
   mientras mi pecho a su Jael adora;
yo la idolatro y ella no lo ignora.
   Ella me oye, aunque es su esquivez mucha,
mas, cerca está de amar mujer que escucha;
   escribile un papel que lo ha llevado
65
Vigote, que aunque es loco, es fiel soldado.
   No ha respondido; mas, al fin, Lidoro,
yo amo, siento, pretendo, peno y lloro.
LIDORO
   Pésame que a Jael amante adores,
cuando el rey solicita sus favores.
70
SÍSARA
    ¿Qué dices, capitán?
LIDORO
Que el rey la quiere.
SÍSARA
Hoy de mis dichas la esperanza muere.
LIDORO
   Mas... una ninfa o bella cazadora
baja del monte ahora
   desvainando las flechas de la aljaba.
75
SÍSARA
Cupido es que a mi pecho se las clava.

(Vanse.)

Escena IV

Desciende JAEL por un monte, de corto, con turbante de plumas, aljaba, arco y flechas, muy bizarra, sin ver a SÍSARA.

JAEL
   Viva exhalación del monte,
peina la maleza inculta
el gamo, que con el viento
parejas corrió en su fuga.
80
Plumas le dieron las alas
de mis voladoras puntas,
con que por aqueste monte
o corpulenta columna,
que sostiene los zafiros
85
de la bóveda cerúlea,
voló a bañarse al cristal
que un risco bárbaro suda,
trocando en rubí el aljófar
de sus cándidas espumas.
90
Mas, ay de mí, que cazando,
divertida, en la espesura,
de Sísara hasta la tienda
he llegado. Estoy confusa:
él me ama, yo le aborrezco,
95
tengo esposo y él angustia
el pueblo de Dios. ¡Qué importa
que mi hermosura le engañe!

Escena V

Sale SÍSARA y llega JAEL a su tienda.

SÍSARA
Baja, palestina estrella,
si ya no argentada luna,
100
que de este monte el copete
en golfos de luz inundas.
Baja, baja y sin temor,
que tu beldad te asegura
de violencia.
JAEL

(Aparte.)

Ya él me ha visto.
105
Mi pecho engaños conduzca;
Dios me inspira y bajar quiero
para vengar sus injurias.
SÍSARA
No alentó el alba más flores
con su matutina lluvia
110
que las que animan tus plantas
y tu coturno fecundan:
pues donde la huella estampas
rosas brotan purpúreas,
y aun el yermo si le pisas
115
su amenidad les usurpas
compitiendo con las selvas
donde las flores madrugan.
JAEL
Fatigué, señor, el monte
y aun esas regiones puras
120
donde, bajel de penachos,
los aires el ave surca;
pues, porque rayos de este arco
los agosten o destruyan,
los pájaros en el viento
125
forman abriles de pluma.
SÍSARA
Hacías mal en tirarles,
porque, como sol te juzgan,
holocausto de gorjeos
a tu belleza tributan.
130
El reclamo eran tus ojos,
pues si tu deidad los junta,
de una serrana engañados,
por aurora la saludan.
JAEL
No me alabes, pues más bella
135
es Irene, esposa tuya,
y es culpa, amarla tú más,
cuando mis favores buscas;
mas son falsos tus cuidados
que aquí su culpa me anulan,
140
y en viendo sus bellos ojos
quedan vanos de su culpa.
SÍSARA
Sol eres que entre celajes
de oro y grana el alba arrulla,
y ante tu esplendor, Irene,
145
pálida estrella, se anubla.
Hermosa es Irene, mas,
si en competencia se apura,
que mi Jael sea más bella
aun los cielos no lo dudan.
150
Ríndeme tu gentileza,
que aunque de mí, ingrata, triunfas,
víctima el alma en tus aras
esposa sea, aunque es una;
pues si mil almas tuviera,
155
las rindiera todas juntas,
que para beldad tan grande
toda victoria no es mucha.
JAEL
Áspid, que con listas de oro
entre azucenas se oculta,
160
seré sorda a tus ternezas
porque de ingrata me acusas:
que el primor, por desdeñoso,
jamás atendió locuras
con oído, que en lo hermoso,
165
hacen perfección segura.
Oí tu amor, tus suspiros,
tus quejas y aun mis calumnias,
mas, no de atención externa
correspondencias presumas,
170
que si en la audiencia del alma
quejas de amor se consultan,
no es sorda la que no oye
sino aquélla que no escucha.
SÍSARA
¿Viste en su niñez la rosa,
175
cuando el pimpollo la añuda
y es túnica de esmeraldas
a su pompa rubicunda?,
¿donde el cuerpo a soplos mece
grana infante en verde cuna,
180
si en el capullo encogida
sus ámbares arrebuja,
y al desbaratarle Apolo
toda la escarcha nocturna,
cuando con labios de luz
185
los aljófares le chupan,
la gala joya despliega,
el vivo nácar ilustra,
porque sólo tiene vida
si el sol flamante la alumbra?
190
Mas si sombras del ocaso
el carro fúlgido enlutan,
por darle túmulo el golfo
en sus cristalinas urnas,
o marchita se desmaya
195
o desmayada caduca.
Así mi esperanza en flor
cuando el sol de tu hermosura
le amaneció, tuvo vida,
mas ya la llora difunta,
200
pues de un desdén el ocaso
la amortigua y la deslustra.
JAEL
¿Viste tú esa misma rosa,
tan bizarra, tan augusta,
que en la vanidad del soto
205
gloria es bella y pompa suma,
cuyo solio carmesí
pardas espinas circundan,
que a su majestad fragante
sirven de alabardas brutas?
210
¿Viste que a la rustiquez
que se atreve por sus puntas,
o la hieren atrevidas
o desdeñosas la punzan?
Pues así es rosa mi honor,
215
y espinas serán agudas,
desengaños y desdenes
contra ti, si le procuras.

(Vase.)

Escena VI

SÍSARA
Espera, Jael, aguarda;
mas ya veloz se apresura
220
al gran valle de Zenín
que es la cacería suya.
Si le dio el papel Vigote,
confusa el alma, lo duda,
o espera a darlo. La casa
225
cerca es, su tardanza mucha.

(Tocan cajas y sale JABÍN con acompañamiento.)

VOCES

(Dentro.)

   ¡Viva Jabín, Jabín viva!
SÍSARA

(A JABÍN.)

   Salva es al rey.
Gran señor...
JABÍN
Sísara vuestro valor
la fama en bronces escriba
230
   y las peneas guirnaldas,
que en Dafne son brazos bellos,
formen a vuestros cabellos
verde zona de esmeraldas.
   Eterno en mil horizontes
235
lo harán vultos marmóreos,
de los montes hiperbóreos
a los gaditanos montes.
   Hermoso el campo descansa
en redes que se aprovecha
240
de un pájaro en cada flecha,
de un espejo en cada lanza;
   las plumas bate dispuestas
Favonio, no sin empachos,
viendo un monte de penachos
245
en sus aceradas crestas.
   Id, Sísara, a gobernalle,
que me dicen los soldados
que debe a vuestros cuidados
más que a su campo ese valle.
250
SÍSARA

(Aparte.)

   (No es valle, cumbre es oriente
que siempre amanece en él
la hermosura de Jael.)
A tal precepto, obediente
   voy, señor, y con deseo
255
de serviros honras tantas,
arrastrando a vuestras plantas
la arrogancia del hebreo.

(Vase.)

Escena VII

JABÍN
   ¿Dónde habrá dicha mayor
que la que mi amor alcanza?
260
¿Posible es que mi esperanza
deba a Jael tal favor?
   ¿Jael me envía su retrato?
No lo creo, aunque lo gozo,
que se extraña lo amoroso
265
en quien se estrenó lo ingrato.
   Robome el alma inmortal
y el retrato hoy me la vuelve,
que ya la pintura absuelve
culpas del original.
270
   Dámela acá retratada;

(Dáselo un soldado.)

que pues hoy no puedo vella,
no es bien que a mujer tan bella
no la pueda ver pintada.

(Desciende CINEO por el monte, muy galán, con un venablo y plumas.)

CINEO
   Al valle se ha vuelto ya
275
mi esposa; y aunque me deja
nunca del alma se aleja
quien impresa en ella está.
   Su velocidad, en fin,
rindió al venado el anzuelo,
280
salpicando el verde suelo
de fugitivo carmín.
JABÍN

(Aparte.)

   Su esposo es el que desciende;
escóndanla mis desvelos,
que es bien que excuse dar celos
285
el que lo ajeno pretende.
CINEO

(Aparte.)

   (Al rey Jabín encontré.)
Deme vuestra majestad
sus pies.
JABÍN
En fe de amistad
sí los brazos te daré,
290
   generoso Heber Cineo.

(Al abrazarle el rey se le cae el retrato. Quiere levantarle CINEO.)

CINEO
Un retrato se os cayó.
JABÍN
Deja.
CINEO
Señor.
JABÍN
Eso no.
CINEO

(Aparte.)

   (¡Cielos! ¿qué es esto que veo?)
    Alzarelo.
JABÍN
No hagas tal.
295
CINEO
Dejad que os sirva.
JABÍN
No es justo.
CINEO
Mirad.
JABÍN
Darasme disgusto.
CINEO
Gran señor.
¡Hay lance igual!
LIDORO
   Ya, señor, lo levanté.

(El rey coge el retrato.)

CINEO

(Aparte.)

   ¡Ay honor que vas perdido!
300
JABÍN

(Aparte.)

    El retrato ha conocido:
pesado el suceso fue.
CINEO

(Aparte.)

   ¿Qué es esto, cielos, qué es esto?
¿Al rey da prendas Jael?
¡O infame, o falsa, o cruel,
305
que en tal infamia me has puesto!
   Notoria es su culpa grave,
cuando yo la he conocido,
puesto que es siempre el marido
el último que lo sabe.
310
JABÍN
   Tu noble divertimiento,
Cineo, no he de estorbar,
y pues saliste a cazar,
cursa el bosque y peina el viento,
   que el militar ejercicio
315
me llama ya; en paz te queda.
CINEO
Yo, señor, en cuanto pueda,
estoy a vuestro servicio.
JABÍN

(Aparte.)

   Corrido voy y así oculto
la turbación que concibo.
320

(Vase.)

(Al irse todos con el rey, detiene CINEO a LIDORO que va el último con el retrato.)

CINEO
Capitán, por el Dios vivo
a quien Israel da culto
   que ese retrato he de ver.
LIDORO
Del rey rompéis el recato.
CINEO
Tengo de ver el retrato.
325
LIDORO
Cineo, no puede ser.
CINEO
   Suelta.
LIDORO
No lo he de soltar.
CINEO
Matarete.
LIDORO
Soy valiente.
CINEO
Saca el acero luciente
que el mío lo ha de cobrar.
330

(Sacan las espadas y sale el rey.)

JABÍN
    ¿Qué es esto?
CINEO
Señor, nada.
LIDORO
La lámina quiso ver
por fuerza; y por defender
tu gusto saqué la espada
CINEO

(Aparte.)

   ¡Que esto sufra! ¡Que esto pase!
335
¡Baje de esa esfera suma
un incendio que me abrase!
JABÍN

(Aparte.)

   (Celoso está y con razón
podrá culpar mi violencia.
Válgame aquí la prudencia,
340
si admite satisfacción.)
   Amigos, Heber Cineo,
somos, y en tu amor lo hallo,
pues que sin ser mi vasallo
me detienes, siendo hebreo.
345
   Yo vine contra Israel,
mas contra tu casa no;
esto digo, porque yo
siempre veneré a Jael
   por tuya, y ella es tan noble
350
tan recatada y leal,
que está el tálamo esponsal
seguro de trato doble.
   Este délfico tesoro
que en el celeste palacio
355
brilla, joya de topacio,
broche, reverbera de oro,
   ese planeta bizarro
que, encendiendo cada estrella
campos de zafiro huella,
360
sobre el rutilante carro,
   no es más limpio, no es más puro
que las teas de tu esposa,
cuando a su luz generosa
el sol se acobarda oscuro.
365
   Este retrato le halló
un soldado; sin pensar,
no te lo quise mostrar,
temiendo lo que pasó.
   Tómalo, porque me des
370
crédito, y es cosa clara
que si otra cosa pasara
no lo diera como ves.

(Aparte.)

   ¡Con harta pena le doy!,
mas importa aseguralle:
375
¡qué ojos, qué boca, qué talle!
Más muerto de amores voy.

(Vase JABÍN y acompañamiento.)

Escena VIII

CINEO
   Confuso, ciego y turbado
me embelesan mis recelos:
no es mucho ciegue de celos
380
quien de amores ha cegado.
   Mi honor halló el soldado,
¿quién duda que si fue hallado,
primero estuvo perdido?
No cree el rey mi cuidado,
385
que ella es mujer, y un marido
para ser más ofendido
le basta ser más confiado.
   Basta presumir la ofensa
y ésta en la honra es tan veloz,
390
que, como si fuera Dios,
le ofende aun lo que se piensa.
   Fue mi honor tan delicado
que un retrato le es nocivo:
triste honor, que estando vivo,
395
le da muerte aun lo pintado.
   Quiero todos mis recelos
averiguar con guardalle,
ya que de mi honor el talle
le están pintados los celos.
400

(Vase.)

Escena IX

En el campo hebreo.

(Salen soldados hebreos con JOSÉ y BARAC.)

BARAC
   Valientes soldados míos,
cuyas hazañas heroicas
pudieron acreditarlos
hijos de Marte y Belona;
cuyos fúlgidos aceros
405
y cuyas cuchillas corvas,
del cuaderno de la Parca
fueron mortíferas hojas,
pues en ellas lee Marte,
cuando el rubí las colora,
410
rasgos de clavel sangrientos,
letras de púrpura rojas:
yo soy Barac y el caudillo
de las palestinas tropas,
cuyo orgullo solemniza
415
tanta aclamación sonora,
tanto fatigado parche,
tanta repetida trompa.
Contra el fiero cananeo
marchan mis escuadras todas
420
y para domar la furia
de sus arrogancias locas,
los aceros reverberan,
el tafetán se tremola,
soplado el bronce vocea,
425
la caja herida rimbomba.
Esta mañana, después
que el rosicler de la aurora
trabó lucha de crepúsculos
con el tropel de las sombras,
430
que no son lágrimas suyas
esas escarchadas gotas,
pues cansadas de luchar,
llueve el sudor en aljófar;
y después que, de vencida,
435
la noche huyó, torpe y sorda,
tan tímida y tan cobarde,
en su fúnebre carroza
que, porque no la siguiesen
por el rastro de su pompa,
440
fue oscureciendo sus antros
y apagando sus antorchas,
salí en una yegua blanca,
que de alabastros se forma,
y si con el tiempo apuesta,
445
vuela cándida garzota;
ojos grandes, que encendidos
centellas vivas abortan,
corto y recogido el cuello,
ancha frente, orejas cortas,
450
el talle proporcionado,
plata espumando la boca,
bien hinchadas las narices,
el anca lisa y redonda,
parecía blanca nube
455
o tempestad procelosa,
que una inundación de cerdas
llueve por crines y cola.
Servíame de jaez
la piel guedejida y roja
460
de un africano león,
que las espaldas le adornan,
y parece que está vivo
el león y que se arroja
a la yegua, presumiendo
465
que es copo de nieve toda,
y por matar la calor
de la cuartana traidora,
en la nieve de los lomos
o se refresca o remoja.
470
En este bruto salí
a ver mi campo y su copia
y vi de diez mil soldados,
tropel breve, escuadra poca
para novecientos carros
475
que a Sísara hacen escolta,
sin trescientos mil infantes
que ya su estandarte arbolan.
Pocas son nuestras banderas,
innumerables las otras,
480
pero si el Dios de Israel
nos ofrece la victoria,
¿cómo os acobarda el triunfo?
¿cómo teméis las coronas?
¿cómo dudáis los trofeos?
485
¿cómo receláis las glorias?
Una sacra profetisa,
Débora, es la que me nombra
por general desta guerra;
no quise aceptar la honra
490
sin que ella misma viniese
a vuestro campo en persona,
porque un amigo de Dios
en toda ocasión importa.
Y ya sobre su alazán
495
la valerosa matrona
pisa el soto, sin desdoro,
de los pimpollos de Flora,
porque el alazán pisando
o la mosqueta o la rosa,
500
cuando las toca o las huella
ni las huella ni las toca.
Ánimo, pues, Israel,
y para que reconozcas
que suele Dios conceder
505
grande lauro a fuerzas cortas,
entre otros muchos trofeos
repase ya la memoria,
de Faraón la arrogancia,
que halló entre las verdes olas
510
pirámide en los escollos
y mausoleo en las rocas.
Ese páramo de vidrios,
esa república de ondas,
esa población de escamas,
515
esa provincia de conchas,
que escalando las esferas
y encaramada en la zona,
se asomó desde el Olimpo
por celestes claraboyas,
520
es testigo desta dicha,
cuando en su defensa sola,
tragando gitanas huestes
te salvó de la derrota.
Ánimo, pues, que Barac
525
y esa divina amazona
salen en defensa tuya
y a la batalla te exhortan.
En Cades junto a Zenín
el cananeo se aloja,
530
y subiendo los collados
que al Tabor alto coronan,
hemos de bajar sobre él
con más ímpetu que el Bóreas,
para que el rey de Hoseth
535
admire de aquesta forma
un asombro que lo pasme,
un espanto que lo encoja,
una ira que lo disipe,
un valor que le responda,
540
un ángel que lo maltrate
y un Dios que lo componga.
JOSÉ
   Con tan valiente capitán y ayuda
nadie la palma duda,
   generoso Barac, del vencimiento.
545
Rayo ha de ser violento
   tu ejército, señor; si al Tabor sube,
juzgarán que lo aborta alguna nube,
   cuando descienda de él en copias bellas
esgrimiendo fulgores y centellas.
550
SOLDADO
   Aunque sólo diez mil son de tu parte,
cualquier soldado de ellos es un Marte.
   Y te tienen rendidas
todas las voluntades con las vidas.
BARAC
   Capitanes: al arma, Dios pelea
555
en favor de Judea.
   Asómbrese Canaán, tiemble la tierra.
¡Tocad al arma, al arma!
TODOS
¡Guerra, Guerra!

(Tocan y vanse.)

Escena X

Frente a la casa de CINEO.

(Salen DINA y VIGOTE, de soldado, ridículamente armado con un papel.)

DINA
   ¿Esto te espanta, Vigote?
VIGOTE
Alcahueta hecha y derecha
560
eres Dina.
DINA
Di el retrato
a trueque de una cadena.
Y vendile, por favor
de Jael, sin que lo sepa,
al rey; y venderé al precio
565
los favores a docenas.
VIGOTE
¡Hay mayor bellaquería!
DINA
Con esto el rey Jabín piensa
que Jael paga su amor
con igual correspondencia,
570
y ella no lo sabe. Yo
le pesco de esta manera
lindo plus a puro embuste;
y cuando venga a la siesta,
juzgo que ha de duplicar
575
su premio a mi diligencia.
Gajes son estos que tiran
la profesión terceresca.
VIGOTE
¡Oh taimada!, ¡oh picarona!,
pues, a fe, que no me vendas
580
favores para mi dueño,
cuando alcanzarlos intenta
por el papel que le traigo
a Jael.
DINA
Sólo se esperan
de Jabín estas preseas
585
y un soldado ¿qué ha de dar
aunque más general sea?
Pero di ¿qué te parecen
estas viñas, estas huertas,
esta amenidad copiosa
590
y estas alamedas frescas
que en el valle de Zenín
eternizan primaveras?
De todo es dueño Cineo
y Jael su esposa bella,
595
que lo es también de su amor
en recíprocas ternezas,
y tú lo eres de la mía,
Vigote, al pie de la letra.
VIGOTE
Y tú, a no ser de badana,
600
eres linda vigotera,
con que no me pidas celos
ya con Anica la tuerta.

(Sale DINA.)

DINA
Eres un pícaro.
VIGOTE
Tente,
que me has quebrado seis muelas.
605
DINA
Pues mis afrentas repites
sin duda que fueron ciertas.
VIGOTE
No, por vida del alférez
Vigote, que son quimeras.
DINA
Calla, infame.
VIGOTE
Calla, boba.
610
DINA
Mequetrefe.
VIGOTE
Tú, alcahueta.
DINA
Amochillero.
VIGOTE
Afregona.
DINA
Acorrevedile.
VIGOTE
Apuerca.
DINA
Yo diré a Cineo cómo
darle ese papel intentas
615
a mi señora.
VIGOTE
Pues yo
le daré a Cineo cuenta
de que enviaste un retrato
al rey, por favor y prenda.
CINEO

(Dentro.)

   ¡Ah labradores, ah gente!
620
Por si viniere su alteza,
vestid de arrayán y flores
los mármoles y las puertas.
VIGOTE
Esto es, en mentando al ruin.
Juraré a Dios que me pesca
625
el marido.
DINA
Señor Vigote,
hoy sin duda me lo cuelgan
a usted y en aquel roble
le dan quinientos en cuenta.
VIGOTE
No podrán desatacarme,
630
porque con la pez griega
parece que me han pegado
la casa a las posaderas.
DINA
Voyme de aquí.
VIGOTE
Espera, aguarda,
Dina, dinilla, dinera,
635
más hermosa que Ana, pues
tienes un ojo más que ella.
Dina mía, di, ¿no tienes
por ahí una ratonera
adonde pueda esconderme?
640
DINA
¿Qué más ratonera que ésta
donde has caído, bergante?
VIGOTE
Lleve el diablo a quien te prueba,
si en ella fuiste tú el queso.
DINA
Ya sube por la escalera.
645
VIGOTE

(Aparte.)

   Aquí rajan a Vigote.
DINA

(Aparte.)

   (Que Cineo no lo vea
también me importa.) Vigote,
en esta tinaja te entras
que está vacía, ea, presto.
650
VIGOTE
¿Tinaja ha de ser por fuerza?
Amen, tinaja me fecit.

(Aparte.)

    A estar del añejo llena,
cupiera en ella más bien,
sino es que ella en mí cupiera.
655
DINA
Perdido sos si te coge.

(Vase DINA y métese VIGOTE en una tinaja que estará tras una cortina.)

Escena XI

Sale CINEO de casa, hablando.

CINEO

(Dentro.)

    De exprimida grana aquellas
pipas henchid con el mosto.
BATO

(Dentro.)

   La rebosan las más gruesas.
CINEO

(Sale.)

   ¡ Oh pacífico sosiego,
660
oh tranquilidad serena
de mi honor!, ¿cómo te extraña
fluctuar en la tormenta,
donde es borrasca el cuidado,
donde es cuidado la pena,
665
donde son golfos las dudas,
y aun naufragio las sospechas?
¡Oh mal haya quien te impuso
en la femenil flaqueza,
si a sustentar una honra
670
son flacos, hombros de peña!
Incendios arroja el pecho,
ira, furor, impaciencia,
cólera, rabia y enojos
me apasionan y me ciegan;
675
sólo me falta dar voces,
quejándome de esta afrenta
en que, traidora Jael,
mi honor y agrado atropella.
VIGOTE

(Aparte.)

    De Jael se está quejando,
680
mi perdición se me llega:
él sabe lo del papel
de Sísara, y me degüella.
CINEO
Mil vidas he de quitar
si verifico mi ofensa.
685
VIGOTE

(Aparte.)

   Caracol parezco yo,
aunque otro los cuernos lleva;
pero yo tomo los cuernos
como tras palos no vengan.

(Salen BATO y MOSCO.)

BATO
Muesamo, cuantas tinajas
690
hay acá dentro y ajuera
son menester, que del mosto
es bendición lo que queda.
MOSCO
Hase dado la uva ogaño,
pardiobre, como una breva.
695
VIGOTE

(Aparte.)

    Llenar la tinaja quieren;
¿hay desdicha como aquésta?
¡Mal haya el barbón borracho,
gañán que viene por ella!
¡Que luego sobrase el mosto!
700
A fe que si yo estuviera
libre, que sobrara poco.
Hoy me pringan, hoy me brean.
Saca, pues, cuantas hubiere
y las del agua reserva.
705
CINEO

(Aparte.)

¡Si ya no bastan mis ojos
que en las del dolor revientan!

(BATO y MOSCO derriban la tinaja con la boca hacia el auditorio.)

BATO
Parece que tiene azogue,
que la meneo yo apenas,
VIGOTE

(Aparte.)

    Si hubiera dicho azogado
710
no errara,
BATO
¡Por Dios, que pesa!
VIGOTE

(Aparte.)

    Más me ha de pesar a mí
que me den alguna vuelta.
MOSCO
Vaciad, Bato, lo que hay dentro.
Ten de allá.
715
VIGOTE

(Aparte.)

   Aqueso fuera
andar dos veces vaciado.
BATO
Oiga el diablo.
VIGOTE
Ya me vieron.
MOSCO
Aquí hay gente. Salid juera.
BATO
Sin duda ese ladrón.
MOSCO
Muesamo.
720
VIGOTE
No, chitón, No, otro.
MOSCO
Venga,
y verá en una tinaja
envainado un ladrón.
BATO
Ea, vaciadlo.
VIGOTE
Yo quedo calvo
de tinaja,
CINEO

(Aparte.)

(¡Oh suerte fiera,
725
ladrón será de mi honor,
ya que tan preciosas prendas,
por ser el arca liviana,
mal seguras se conservan!)
¿Qué es esto, hombre?
VIGOTE
Mocedades.
730
CINEO
¿Quién eres? ¿Con qué cautela
te escondías?
VIGOTE

(Aparte.)

   (Soy perdido,
y el miedo hablar no me deja;
matarame, si le digo
735
lo del papel; ya no es fuerza
mentir.) Señor, soy soldado
y aun soy la privanza mesma
del rey Jabín.
CINEO
Basta, calla
y enfrena la infame lengua.
740
VIGOTE
Ya callo, basto y enfreno
la lengua infame y perversa
y aun la ensillo si tú mandas.
CINEO
Harto has dicho en tu respuesta
con decir que eres soldado
745
del rey; pues desta manera
te hallo en mi casa escondido.

(Aparte.)

   (Nuevos recelos me afligen,
nuevos temores me cercan,
sospechas, ¡qué más indicios!
750
Jael sin duda me ofende,
Jael sin duda me afrenta.
Engaño fue su virtud,
liviandad fue su modestia.)
Amarradme ese soldado,
755
Bato y Mosco.
BATO
En dos paletas
le amarro yo, pies y manos;
bonito soy para flemas.
VIGOTE

(Aparte.)

    Vigote de lindo soy
pues tanto me atan y aprietan.
760

(Vanlo maniatando.)

CINEO
Y en aquel árbol atado
hasta que la verdad, yerba,
al rigor de los azotes
con su sangre se enrojezca,
le haced que confiese el caso
765
que le hizo se escondiera,
a qué vino y quién le envió.
MOSCO
Idle desnudando apriesa.
VIGOTE
Ya que no hay manos, los dientes
defenderán las traseras.
770

(Muerde a BATO.)

BATO
Arre allá, que con los dientes
me ha arrancado media pierna.
MOSCO
Pegadle cuatro puñadas
para que otra vez no muerda.

(Llévanlo arrastrando.)

CINEO
Ya la discreción delira,
775
ya es locura la paciencia,
pero quien perdió el honor
no es mucho que el juicio pierda.

Escena XII

Sale JAEL del campo.

JAEL
¿Qué enojo, señor, te ofende?
¿Qué voces, mi bien, son éstas?
780
Parece que en el semblante
sobre escribes tu tristeza;
demudada la color,
toda la vista suspensa,
yerto el carmín de los labios,
785
interrumpidas las quejas,
mal distintas las acciones,
descompuesta la melena,
alborotado el aliento
y asomada la vergüenza.
790
¿Qué pesares te lastiman?
¿Qué lástima te atormenta?
¿Qué tormento te suspende?
¿Qué suspensión te altera?
Esposo, mi bien, mi dueño,
795
¿no te deben mis finezas
o que siquiera me mires
o me respondas siquiera?
Dame parte en tus pesares,
comunícame tus penas,
800
no se las padezca el alma
sin que su mitad lo sienta.
CINEO
No es nada, Jael, no es nada.
JAEL
Ya es demasiada tristeza
callarme tu sentimiento,
805
cuando el semblante lo enseña.
Aquel ruidoso arroyuelo
que sus márgenes platea,
dulce lisonja del valle,
risa alegre de la selva,
810
tan pretendido de flores
va, entre lirios y azucenas,
que se escapa con correr,
atropellando las perlas;
si bien sobre la esmeralda
815
del soto, en pago les deja
espejos en su corriente,
granates en sus arenas,
hasta que abollando espumas
fue a chocar con una peña,
820
a quien, porque se resiste,
bullicioso galantea,
y argenteándola de nieve
con sonora voz parlera,
cuanto ha reído le dice,
825
cuanto murmuró le cuenta.
¿Por qué no así, esposo mío,
el arroyuelo remedas,
cuando yo la peña he sido,
firme en amarte resuelta?
830
¿Cuál es aquesta pasión
que, airado, no me revelas,
que silencioso, me callas,
que, suspendido, me niegas?
CINEO
No es nada, Jael, no es nada.
835
JAEL
Mucho extraño tu aspereza.
CINEO
Ni te está bien, ni me importa
el que mi desdicha sepas.
JAEL

(Aparte.)

   Amante el pecho se enciende.
CINEO

(Aparte.)

    Celosa el alma revienta.
840
JAEL

(Aparte.)

   ¡O quién pudiera saberlo!
CINEO

(Aparte.)

   ¡O quién decirlo supiera!
JAEL

(Aparte.)

   ¿Para qué el cariño tierno?
CINEO

(Aparte.)

   ¿Para qué mi furia inmensa?
JAEL

(Aparte.)

   ¡Por pagar tantos halagos!
845
CINEO

(Aparte.)

   ¡Por vengar tantas ofensas!
JAEL

(Aparte.)

   Pudiera darle el alivio.
CINEO

(Aparte.)

   Darle la muerte pudiera.
JAEL

(Aparte.)

   ¡Ay, amor, lo que me debes!
CINEO

(Aparte.)

   ¡Ay, honor, lo que me cuestas!
850
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