21
Recuérdese lo que en 1935 decía BAROJA en su discurso de ingreso en la Academia, sobre La formación psicológica de un escritor: «A mí, al menos, la palabra me ha interesado principalmente como signo. No oigo la prosa; sólo en el verso me atrae el ritmo y la sonoridad. Siendo la música tan rica en el arte de los sonidos y la literatura a su lado tan pobre, no vale indudablemente la pena de intentar realizar con palabras lo que se consigue con perfección, con las notas»
.
22
El discurso de Marañón está recogido, como el de Baroja, en el tomo II de Baroja y su mundo.
23
Texto recogido en Baroja y su mundo, II, p. 156. Sobre este tema vid. mi artículo «Retórica y ritmo en Azorín y Baroja», en Monteagudo, núm. 20, Murcia, 1957.
24
José M.ª DE COSSÍO, «Nota sobre Baroja», en Baroja y su mundo, II, página 362.
25
Vid. el breve análisis que al de los caballitos del tiovivo dedico en el cit. art.: «Retórica y ritmo en Azorín y Baroja».
26
En Elizabide, el vagabundo se repite un efecto parecido: «Al pasar en el tren o en el coche por las provincias del Norte, ¿no habéis visto casas solitarias que, sin saber por qué, os daban envidia? Parece que allá dentro se debe de vivir bien, se adivina una existencia dulce y apacible»
, etc.