21
Libro VI, págs. 405-406.
22
Égloga VI,
pág. 130. Nada más
empezar Los diez libros de la Fortuna de Amor de Antonio
de Lofrasso el narrador se demora en una larga y bella
descripción de Cerdeña y la ciudad del Alguer,
«puerto de mar donde yo naci»
,
afirma orgulloso su narrador (op. cit.,
f. 10).
23
«Las bellas artes en relación con la concepción estética de la novela pastoril», en Anales de la Universidad Hispalense, XIV (1953), pág. 73.
24
Libro VII, pág. 361.
25
Al tratar la
traducción de Kuffstein, Hoffmeister incurría en este
error de matiz: «Wie
verfhrt Kuffstein nun mit der verhältnismässig
realistisch beschriebenen Heimat
Montemayors?...»
, en Die spanische Diana in Deutschland.
Vergleichende Untersuchungen zu Stilwandel und Weltbild des
Schäferromans im 17. Jahrhundert, Berlin, Erich Schmidt Verlag, Heft
68, 1972, pág. 125; y también El Saffar,
R., «Structural and Thematic
discontinuity in Montemayor's Diana»,
en MLN, LXXXVI (1971), pág. 183. Asunción Rallo,
op. cit., pág. 365, n.º 13, no deja de anotar las acertadas
palabras de M. J. Bayo acerca de este pasaje: «Coimbra no es sólo un recuerdo localista
en la mente del escritor, por lo que lo convencionaliza con el
apresurado paso del río de cristalinas aguas. Y tras ello,
el castillo y los linajes. Nos presenta el viejo nombre de
Montemôr o velho, la vieja
Coimbra, celta y antiquísima... Parece como si el
propósito hubiera sido no retratar directa e hirientemente
las cosas. En ello se acerca a Sannazaro; es más, le sigue
en el tono del elogio de Nápoles»
(Virgilio y
la pastoral española del Renacimiento. 1480-1530,
Madrid, Gredos, 1959, págs. 247-261).
26
Rudolph Schevill
ha puesto de manifiesto la peculiaridad de la traducción de
Bustamante y su éxito editorial: «No translator of a noted
classic has ever proceed in a freer manner, no translation has ever
been a greater fraud than this, if judged only from the standpoint
of Ovid's text; no version, however, could better reflect the
spirit of the age in which it was written [...] Nevertheless, his
version of the Methamorphoses was undoubtedly well
received; it must have enjoyed and manteined genuine popularity to
judge only from the large number of editions which saw the light
during the sixteenth and seventeeth
centuries»
, en Ovid and the Renascence in Spain,
University of California Press,
Berkeley, 1913, págs. 152-153. No extraña a
la luz de esta fuente literaria, pasada por el cedazo de la
traducción, que Alonso Pérez reprochara a Montemayor
su falta de familiaridad con los textos clásicos: «Que cierto si a su admirable juyzio
acompañaran letras Latinas, para ellas, y con ellas saber
hurtar, ymitar, y guardar el decoro de las personas, lugar y
estado...»
, en el prólogo a la Segunda
Diana.
27
Las Metamorphoses, o Transformaciones del muy excelente poeta Ouidio, repartidas en quinze libros y traduzidas en castellano, Anvers, en casa de Juan Steelsio, 1551, f. 3.
28
Sobre el papel fundamental de este recurso en toda la novela, y en concreto, en el cuento morisco inserto en el libro IV respecto a las versiones que sobre el mismo circulaban con anterioridad, en El Abencerraje pastoril. Estudio y edición crítica, Universidad Autónoma de Barcelona, 1990.
29
Diana, pág. 359.