1
Véase el discurso III de la Agudeza.
2
Como si quisieran hacer olvidar las palabras de Barclayo condenando como barbaridad «la española llaneza de sus escritores» (Lastanosa, apud Gracián, o. c., p. 297 b).
3
Creo que el juego de contrastes, que tan bien ha señalado YNDURÁIN en El Político, puede tener una de sus explicaciones en esa dualidad mental que estoy señalando (véase la p. IX del Prólogo a su edición facsímil de la obra). Ténganse en cuenta unos cuantos estudios fundamentales: José M. BLECUA, El estilo de «El Criticón», de Gracián (AFA, I, 1945, pp. 5-32); M. BATLLORI, Gracián y el barroco (Roma, 1958); F. YNDURÁIN, Gracián, mi estilo («Hom. Gracián», pp. 163-186).
4
Criticón, I, crisi I, p. 8. CORREA (p. 427 a) lee hierros; PRIETO, yerros. Yo preferí esta forma (cfr. Las once cantigas de Juan Zorro, l.ª edic., 1966, p. 19; 2.ª, 1969, p. 19), pero ahora tengo mis dudas, porque -probablemente- la sutileza conceptual se enriquece al leer hierros, imagen gráfica muy distinta de aquello que se quiere evocar.
5
«El primero que, atrevido, entregó al mar una frágil nave tenía el pecho de roble y de triple acero».
6
He dicho que Gracián gustó de la utilización acero-hierro con multitud de posibilidades expresivas. Cfr.:
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Dieron luego, conmigo en un calabozo, cargándome de hierros, que éste fue el fruto de los míos. |
| (Criticón, edic. Prieto, I, pág. 43) | ||
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Los pies, con grillos, no les dejaban dar un paso por el camino de la fama, tan cargados de hierros cuando desnudos de aceros. |
| (ib., I, 68) | ||
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Dejaba muy atrás la casa de Nerón, con que quiso dorar los hierros de sus aceros. |
| (ib., I, 136) | ||
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Y aunque tenía muchas vistas con ventanas y claraboyas [...] no tenía reja alguna [...] porque entre hierros [...], aunque dorados, se suelen forjar los mayores. |
| (ib., 212) | ||
| (ib., 251) | ||
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Advertid -le dijo- que vuestro oficio es herrar bestias: dad alguna en el clavo. |
| (ib., 284) | ||
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Más pueden espaldas que pechos, y quien no tiene yerro, no tiene aceros. |
| (ib., 460) | ||
7
Criticón, I, p. 186. Para un aspecto de la estética de Gracián, a partir -precisamente- de unos contenidos semánticos, vid. M. MORREALE, Castiglione y «El héroe»: Gracián y «despojo» («Hom. Gracián», págs. 137-143).
8
apud. A. PRIETO, Estudio crítico, que precede a su edic. del Criticón, p. LV.
9
Por lo que pueda valer: Bartolomé Leonardo -en uno de sus poemas napolitanos- escribió unos tercetos al reloj del duque de Lemos.
10
Agudeza, p. 62 a.