111
Ant. lír., VIII, p. 221.
112
Ibídem, p. 231.
113
De manera concorde
con ésta, si se suprimen unos versos, los que
continúan deben obviar la falta. Así, en el romance
de Eneas y Dido, Timoneda prescinde de tres versos (¡Oh
reina Pantasilea, etc.)
en los que se hace alusión a los muertos en la guerra.
Entonces, el impresor da continuidad a la narración
cambiando el «que los muertos sobre
Troya - rescatar no se podían»
por «Que la pérdida de Troya, etc.»
. Unos versos antes
(¡Oh reina, cuán mejor fuera!) hay un
testimonio válido para lo que apunto en el texto.
114
Digo esto porque en la rima siguiente se repite moneda.
115
Del rey don Juan, que perdió Navarra (Ant. lír., VIII, p. 245).
116
Cfr. Cid, I, pp. 302-303. Para la cronología del uso a lo largo del s. XVI, vid. H. KENISTON, The Syntax of Castilian Prose, Chicago, 1937, p. 246, § 19.33.
117
Ant. lír., VIII, pp. 351, 358 y 375. En un códice del siglo XVI, hay la lanza en un pasaje donde Timoneda copia la su lanza (ib., p. 124).
118
Ibídem, p. 279.
119
Frente a una señora y vuestro hermano de Timoneda (ib., p. 183). Cfr. KENISTON, op. cit., p. 262, 20.496.
120
Ant. lír., VIII, pp. 225-226.