121
BETA TEXID 1599.
122
Perteneció a Manuel Antonio Lastres Baena y Torres, quien también poseía un libro de Epístolas de Fernando de la Torre (BNM 18041). Según C. Alvar-J. M. Lucía, op. cit., p. 147 y 149, este códice representaría una segunda versión de la obra.
123
M. Schiff, op. cit., pp. 65-67. Prólogos publicados por M.ª I. Hernández, op. cit., pp. 107-116.
124
Véase C. Alvar-J. M. Lucía, op. cit., p. 147 y 149 y Jenaro Costas Rodríguez y Mercedes Trascasas Casares, «Las dos traducciones de Diego López de Toledo sobre Los Comentarios de Gayo Julio César», en Ad amicam amicissime scripta. Homenaje a la prof. M.ª José López de Ayala y Genovés, J. Costas, coord., Madrid, 2005, vol. 2, pp. 39-50.
125
Es algo semejante a lo que ocurre con una traducción que queda fuera del arco cronológico que aquí tratamos, la de Francisco de Madrid del De remediis utriusque fortunae de Petrarca, versión realizada entre 1507-1510 y publicada por Diego de Gumiel en Madrid en 1510; años más tarde el hermano del traductor, Alonso Fernández de Madrid revisó el texto, aunque esta nueva versión no llegó a publicarse, cf. C. Alvar-J. M. Lucía, op. cit., pp. 158-160.
126
BETA TEXID 1883: Suma de confesión 'Primeramente es de notar'. Cf. E. Borsari, op. cit., pp. 1257-1279.
127
BETA TEXID 1517: Suma de confesión 'Primeramente el confesor'.
128
BETA TEXID 3413: Suma de confesión 'Cuanto a lo primero'.
129
C. Alvar-J. M. Lucía, op. cit., pp. 91-93 recogen el conjunto de las ediciones como testimonio de la misma versión, sin mencionar la anónima.
130
Jaume Riera i Sans, «Una versión aragonesa de la Epistola de cura et modo rei familiaris utilis gubernando atribuida a San Bernardo (siglo XV)», en Archivo de Filología Aragonesa, 28-29 (1981), pp. 124-141. BETA TEXID 9755. El ejemplar conservado perteneció al judío Mossé Alfrangí. Esta traducción es anterior a 1464 y va acompañada de la versión latina de la obra, ambas copiadas en las páginas finales en blanco del volumen. Según J. Riera, «El texto latino [...] no se corresponde exactamente a la letra con la traducción aragonesa: hay frases latinas que faltan en el texto traducido, y frases de la traducción que faltan en este texto latino. De ello se deduce que el copista debió transcribir primero el texto latino que alguien le prestaría, y posteriormente copió el texto aragonés previamente traducido a partir de otro ejemplar latino»
(pp. 122-123) y que: «Nada impide suponer que la versión aragonesa circulaba antes de que se copiara en nuestro códice»
(p. 122).