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Para una ampliación de datos, vid. Shergold, H., A History of Spanish Stage from Medieval Times until The End of the Seventeeth Century. Oxford, 1967, p. 11; y Donovan, op. cit., págs. 4 y 39.



 

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Hunningher, B. The Origin of the theater. New York, 1961.



 

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Hunningher, aporta bastantes datos sobre las prohibiciones eclesiásticas, aunque muchas de estas noticias son confusas, porque no aclaran suficientemente si el objeto de la persecución son los mimos o las representaciones de éstos en el interior de las iglesias, o si, en este último caso se trata de representaciones teatrales o de fiestas rituales de tipo folklórico y colectivo.

Así, ya en el año 325, en el Concilio de Nicea, S. Atanasio acusó a Arius de Alejandría de pasar de contrabando, en el servicio litúrgico, canciones de los mimos. En el año 813, el sínodo de Tours prohibió que los clérigos dejaran entrar en el templo a los mimos; esto hizo, en el mismo año, el sínodo de Châlous y el Concilio de Mainz. En el año 816 el Concilio de Aix-la-Chapelle prohibió que los clérigos estuvieran presentes en las representaciones y en el año 829, el Concilio de París los acusó de descuidar sus deberes por atender a los entretenimientos de los mimos. En el 847 el Concilio de Mainz, y en el 890 el de Nantes, hicieron las mismas prohibiciones. Hay más noticias en el mismo sentido. Existe también un precepto de los Capitularia de Carlomagno en que se prohíbe a obispos, abades y abadesas, entre otros entretenimientos, el de los juglares. Otro apartado habla de castigos corporales para quienes «ex scenicis» vistieran con ropas sacerdotales o monásticas.

En el mismo sentido se pronuncian los concilios españoles: en el año 589, el III Concilio de Toledo; el de Valladolid en 1228; el Concilio de Aranda en 1473; el Concilio de Sevilla en 1512; el de Toledo en 1565 (?); el de Salamanca en 1565 y el de Toledo en 1585. También la Ley de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio critica los juegos y representaciones dentro de la iglesia, realizados generalmente por juglares, pero a los que se unían también clérigos. (Apud Hunningher, op. cit. pp. 74-79).



 

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Mérimée, H. Spectacles et comédiens à Valencia, (1580-1630), Toulouse-París, 1913, págs. 82-103. También el artículo de J. L. Sirera sobre «El teatro medieval valenciano», en este mismo volumen.



 

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Vid. Lázaro Carreter, Introducción a teatro medieval, Castalia, Madrid, 1970.



 

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Para una ampliación de datos, véanse los importantes estudios de Crawford, Spanish Drama Before Lope de Vega, y Shergold: History of the Spanish Stage...



 

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Wardropper, B.: Introducción al teatro religioso del Siglo de Oro, Salamanca, 1967, pp. 58-59.



 

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Vid. Torroja Menéndez, C. y Rivas Palá, M., Teatro en Toledo en el siglo XV. «Auto de la Pasión» de Alonso del Campo. Anejo XXXV, del boletín de la RAE Madrid, 1977.



 

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Vid. Nota 22 [113] del artículo de T. Ferrer «Jaime Ferruz en la tradición del teatro religioso», en este mismo volumen. M.ª de las Mercedes de los Reyes Peña en su tesis doctoral El Códice de Autos Viejos. Un Estudio de Historia Literaria, Sevilla, 1983, parte II, cap. 1.3: «El C. A. V. y Sevilla», basándose en sus investigaciones en los Archivos Municipal y Catedralicio de la citada ciudad, y partiendo de la identidad de títulos, señala múltiples semejanzas entre las representaciones del Corpus sevillano y la Colección de Autos Viejos, llegando a concluir que sólo 46 de las 96 piezas del C. A. V. quedan excluidas de la relación. Tomando en cuenta estos datos, se puede apreciar coincidencias de títulos no sólo entre las representaciones sevillanas y los autos del Códice, sino también entre estos y representaciones hechas en Toledo y piezas conservadas en las Consuetas mallorquinas. Por poner un ejemplo: según nos informa Reyes Peña, op. cit., en 1560 Alonso de la Vega, calcetero, vecino de Sevilla, sacó en el Corpus un carro de representación con el titulo Abraham; asimismo, El sacrificio de Abraham fue representado en Toledo, según los datos aportados por Torroja Menéndez y Rivas Palá, op. cit., en los años 1499, 1504, 1505, 1509 y 1510; una pieza con el título Consueta del sacrificio que Abraham volia fer de son fils Isaach aparece en el Manuscrito Llabrés, y El Códice de Autos Viejos nos aporta, finalmente, el llamado Auto del sacrificio de Abraham.



 

69

Bataillon, «Ensayo de explicación del auto sacramental» en Varia lección de clásicos españoles. Gredos, Madrid, p. 195.



 
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