Compárese si no con la utilización del sayagués o con el aprovechamiento de personajes y situaciones cómicas en otros autos de la misma colección. Véase, por poner sólo algún ejemplo, en el Aucto de Sanct Christobal (t. I, XXVII), el papel del portugués y la vieja con sus dos nietos, o el del bobo y los gitanos en el Aucto del finamiento de Jacob (t. I, XII).
No otra cosa le ocurre a Palau en su Aucto tercero y en el brevísimo Aucto quinto de su Victoria de Christo cuando marca a Caín, desde el principio del auto, con características de rabiosa malignidad (t. IV, págs. 382-94). Merimée, op, cit., págs. 232-4, afirma con toda seguridad que la idea del auto se la proporcionó Palau, al igual que la utilización de personajes alegóricos, a Ferruz. Dos preguntas surgen de inmediato ¿a un teólogo, que llegó a ser catedrático de Escritura Sagrada, le sería preciso leer las piezas de Palau para caer en la cuenta de las posibilidades del tema? Por otra parte, ¿es que el mérito de la utilización de personajes alegóricos se debe únicamente a Palau? En los dos casos la respuesta es obviamente negativa. El mismo Merimée se vio obligado a reconocer cierta independencia en el auto de Ferruz. No obstante, muchas son las diferencias existentes entre el auto de Ferruz y el de Palau. El Caín de Palau ofrece lo peor a Dios, y se lo ofrece a regañadientes. El Caín de Ferruz es más humano. En la obra de Palau, Abel no muestra ternura hacia su hermano cuando le es rechazada su ofrenda, sino que exclama con presunción: «¿qué culpa tengo yo?» (versos 145-6). En el auto de Palau, la Envida no se desdobla de Caín como personaje alegórico, sino que es a éste a quien se le ocurre la muerte de Abel... Podríamos continuar por este camino, estableciendo aún más diferencias. Baste para acabar la observación de que el objetivo del auto de Palau es la exposición de la doctrina católica sobre el limbo. En Ferruz lo que importan son las consecuencias del triunfo de la muerte. Lo único común entre las piezas de Ferruz y Palau es, en definitiva, la idea que ambos tomaron directamente de la Biblia. Merimée se deja arrastrar una vez más por su deseo de atribuir un origen castellano al teatro valenciano.
Hermenegildo, op. cit., pág. 115.
Merimée, op. cit., pág. 230.
Vid., por ejemplo: Merimée, H., L’art dramatique à Valence depuis les origines juqu’au moment du XVII siècle. Toulouse. Faculté de Lettres, 1911, pp. 190-226; González Pedroso (ed.): Autos Sacramentales, B. A. E., LVIII, Madrid, 1952.
Wardropper, B.: Introducción al teatro religioso del Siglo de Oro, Salamanca, 1967, pg. 273.
García Olmedo, F.: «Un nuevo Ternario de Juan Timoneda» en Razón y Fe, XLVII, 1917.
El Ternario Espiritual contiene tres autos dedicados al arzobispo Francisco de Navarra: Aucto de la Oveja Perdida, Aucto del Nascimiento y Aucto de la Quinta Angustia.
Señalamos que para el estudio del teatro religioso de Joan Timoneda, hemos utilizado la edición facsímil publicada por la Sociedad de Bibliófilos Españoles (Obras de Timoneda, Madrid, 1947, T. II). Para un conocimiento de todas las ediciones existentes sobre los Ternarios, así como para una amplia bibliografía sobre Timoneda, vid. Delgado Barnes, P., «Contribución a la bibliografía de Juan de Timoneda», R. L., XVI, 1959, pp. 24-56.
Vid. Merimée, H.: op. cit., pg. 192: «Que l’iniciative de ces espectacles et de ces livres remontât a D. Juan de Ribera, on n’en saurait douter dès que l’on a un peu practiqué les oeuvres de Timoneda et l’histoire de Valencia a cette époque.»
Claro que, el investigador galo confiere a estas palabras un sentido concreto: Ribera, nacido en Sevilla, había contemplado el florecimiento de un teatro religioso distinto a los misterios y capaz de servir de propaganda. Valencia necesitaba un toque de atención que restituyera las cosas a su verdadero estado, y el teatro podía ser un arma para ello. Timoneda sería, no más, el auxiliar capaz de realizar sobre escena el proyecto que el prelado había concebido.
En la Epístola dirigida al arzobispo, que encabeza el Ternario, se lee: «por haberla yo representado el día de Corpus Christi ante su Illustriss. Señoria el año passado».