Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


150

Bataillon: Erasmo y España, pág. 495.



 

151

Vid. Olmos Canalda: Prelados valentinos, Valencia, 1959, págs. 155-67.



 

152

Villanueva, Joaquín de L.: Noticia del viaje literario a las Iglesias de España, Valencia, 1820, t. I, págs. 192-201, copia este sínodo.



 

153

Vid. Velasco y Santos: Reseña histórica de la Universidad de Valencia, Valencia, 1868, cap. V.



 

154

García Martínez, S.: El patriarca Ribera y la extirpación del erasmismo valenciano (reimpresión del art. publicado con el mismo título en Estudis n.° 4), Universidad, 1977.



 

155

García Martínez: «Sobre la introducción...», págs. 374-92.



 

156

Bataillon: Erasmo y España, págs. 580-7, apunta que la obra de Azpilcueta Commento en romance..., Coimbra, 1545, presentada con apariencias de réplica a Erasmo, es en realidad una revisión desde la ortodoxia católica del Modus orandi del Rotterdamense. Azpilcueta, a su vez, fue amigo de Carranza, otro reformador acusado de erasmismo. Tanto Carranza como Azpilcueta dedicaron alguno de sus libros a D. Francisco, Vid. Gutiérrez, Españoles en Trento, pág. 420, nota 837 y pág. 417, nota 830.



 

157

Esta autobiografía fue publicada por Serrano y Sanz: «Discurso de la vida del ilustrísimo y reverendísimo Señor Don Martín de Ayala», en Autobiografías y Memorias (NBAE t. II) págs. 211-38. Para datos de su biografía vid. Gutiérrez, Españoles en Trento, págs. 274-92, y Olmos Canalda, op. cit., págs. 173-8.



 

158

Así, al ser nombrado rector del Colegio que la Orden de Santiago, a la cual perteneció, tenía en Alcalá, comenta con amargura: «...el cual cargo acepté y llevé con harta pesadumbre, por la licencia que tenían de vivir los colegiales, pareciéndoles que fuera del convento no eran obligados a tener religión...», Autobiografías y Memorias, op. cit., pág. 215.



 

159

Ídem, pág. 231.



 
Indice