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1

Edition A. Lanoux, Bibliothèque de la Pléiade (Paris, 1960) I, pp. 5-6.

 

2

Obras completas, 4.ª ed., Biblioteca Nueva (Madrid, 1961), p. 361.

 

3

En La novela de mi amigo (1907) el pintor Federico Urios da de comer a su familia, un día de campo, ciertos granos de trigo como «carne de Nuestro Señor» y «espiritual alimento» (p. 143).

 

4

F. Márquez Villanueva, «Una reelaboración de Zola en Gabriel Miró», en Revue de Littérature Comparée, 43 (1969) pp. 127-130. Incluido en el presente volumen.

 

5

«Azorín y Miró», en Perspectivismo y contraste (Madrid, Gredos, 1963), p. 99.

 

6

Éd. cit., V, p. 1660, nota de Henri Mitterand.

 

7

Éd. cit., V, p. 1162.

 

8

Edición conmemorativa «Amigos de Gabriel Miró», (Barcelona, 1932) II, p. XVI.

 

9

En la biblioteca particular de Miró figuraba una edición francesa de Zaratustra; R. Vidal, Gabriel Miró, (Bordeaux, 1964) p. 26, nota. Miró hace una cita de Nietzsche en Los pies y los zapatos de Enriqueta: «¿No se queja Nietzsche del poco destino que hay en nuestra mirada?» (p. 253). La amable y máxima competencia del profesor G. Sobejano ha identificado para nosotros el texto original, procedente de Así hablaba Zaratustra: «¿Por qué hay tanta renuncia, tanta abdicación en vuestros corazones?, ¿tan poco destino en vuestra mirada?» (traducción de Juan Fernández, La España Moderna, Madrid, ¿1906?, p. 245).

 

10

Datos útiles para el estudio particular de dicha idea nietzscheana en la literatura española se hallan en G. Sobejano, Nietzsche en España (Madrid: Gredos, 1967), especialmente pp. 480-481. La importancia de la idea de eterno retorno en relación con el fundamental tema del tiempo en Azorín, fue ya señalada por C. Barja, Libros y autores contemporáneos (Madrid, 1935) pp. 270-271. Es curioso que Miró conociera, igual que Azorín, la obra de Jean Marie Guyau, malogrado filósofo francés cuyas ideas sobre el tiempo parecen anticiparse a las de Nietzsche, según aclara C. Clavería, «Sobre el tema del tiempo en Azorín», en Cinco estudios de literatura española moderna (Salamanca, 1945) pp. 62-63. Miró cita a Guyau en Niño y grande (Amores de Antón Hernando) en la primera versión de 1909, donde figura ya el párrafo): «Y en esa mañana de mayo, tan limpia y gozosa, que yo me preguntaba si era posible que alguna criatura exhalase un grito de desgracia, un sollozo, un gemido de aquella sinfonía dolorosa que oyera Guyau en sueños, arrebatado por el ala de un arcángel» (p. 457).