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1

Como su novela mejor estructurada la considera M. de Mayo. «Gabriel Miró: vida y obra», Revista Hispánica Moderna, 2 (1935-36), p. 198. Gran avance en cuanto a construcción, J. Chantraine de Van Praag. «Gabriel Miró, el rostro de Levante», Revista Hispánica Moderna, 24 (1958), p. 315. Para E. G. de Nora, El abuelo del rey supone un gran avance por ser más verdadera novela y ofrecer un menor «lirismo decadentista», tal vez por ser originariamente un «cuento ampliado» (La novela española contemporánea, [Madrid: Gredos, 1970] I, p. 456).

 

2

V. Ramos, El mundo de Gabriel Miró, [Madrid: Gredos, 1964] p. 374.

 

3

«Miró es esencialmente, un neomodernista, un depurador como Valle-Inclán -en la geografía opuesta- de la prosa sensual, fastuosa y colorista que Rubén consiguió, extrayéndola en parte del verso, para que conservara así un tono poético y musical» (M. Baquero Goyanes, La prosa neomodernista de Gabriel Miró [Murcia, 1952] p. 7).

 

4

Obras completas, edición conmemorativa «Amigos de Gabriel Miró» (Barcelona, 1933). IV, p. 62. Todas las citas se entienden referidas a esta edición.

 

5

S. de la Nuez, «Cartas de Gabriel Miró a Alonso Quesada», Papeles de Son Armadans, 47 (1967), p. 99.

 

6

E. G. de Nora, op. cit., p. 457. El resumen aquí ofrecido contiene algunos errores: no es cierto que Agustín II corra a alistarse para la guerra de Filipinas «en una suerte de suicidio patriótico-sentimental». Tampoco hay base alguna para suponer que Loreto llega a ser esposa de Agustín III.

 

7

G. Kaul niega toda relación entre el estilo de Miró y el naturalismo de escuela de Zola y los Goncourt («El estilo de Gabriel Miró», Cuadernos de Literatura, 4, [1948], p. 107). F. Ferrándiz Alborz niega también que el retrato de Oleza use la misma lente naturalista de que Clarín se sirve para el de Vetusta; «Figura y paisaje de Gabriel Miró», Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, 6 (1954), p. 50. M. Baquero Goyanes señala la presencia de innegables elementos naturalistas, si bien no sean suficientes para el encuadre de Miró dentro de una escuela de que su arte es el mejor reverso; «Azorín y Miró», Perspectivismo y contraste (Madrid, 1963), p. 100.

 

8

F. Márquez Villanueva, «Una reelaboración de Zola en Gabriel Miró». «Sobre fuentes y estructura de Las cerezas del cementerio». Incluidos en el presente volumen.

 

9

Zola et «La joie de vivre», Acta Universitis Stockholmiensis (Stockholm, 1958).

 

10

Es irónico que la máquina sea comprada por belgas, pues un antepasado de la familia introdujo mucho antes en Serosca un nuevo sistema, copiado en Flandes, de tratar las pieles (todo vuelve así al viejo cauce y los Fernández debieron ser en otra época tan advenedizos como ahora son en la ciudad los de la Marina). Como observa V. Ramos (op. cit., p. 373), Miró debió de sacar esta filigrana del conocido Diccionario de Madoz, cuyo artículo sobre Alcoy menciona la instalación reciente de maquinaria de estambrar importada de Bélgica.