1
Ramírez, Sergio, citado por Bermúdez, Manuel: «Sergio Ramírez: Entre sueños y realidades», en Semanario Universidad, 4 de agosto de 1995, p. 3. Véase también, Ramírez, Sergio (1994): Oficios compartidos, 2.ª edición, México, Siglo Veintiuno Editores, 1994.
2
Sergio Ramírez citado por Corral, W. Y Rufinelli, J: «Un diálogo con Sergio Ramírez: política y literatura en una época de cambios», en Nuevo texto crítico, Año IV, núm. 8, 1991, p. 3.
3
Ramírez, Sergio. Oficios compartidos, ob. cit., p. 71.
4
Ramírez, Sergio, citado por Morales, Carlos: «Voy a poner a caminar en las calles de esta novela a un Rubén Darío de carne y hueso», en Entrevista a Sergio Ramírez, San José de Costa Rica, marzo de 1998.
5
El Frente Sandinista de Liberación Nacional fue fundado por Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge en 1961 con el nombre de Frente de Liberación Nacional. En 1963 pasó a llamarse Frente Sandinista de Liberación Nacional.
6
Después de la caída de Fulgencio Batista asume la Presidencia del Gobierno Manuel Urrutia, pero este se ve obligado a dimitir en julio de 1959, pues era un liberal que no compartía plenamente las ideas de Fidel Castro. El 26 de julio del mismo año Fidel Castro es nombrado Primer Ministro y desde ahí ejecuta su acción gubernamental. Consúltese Karol, K.: Los guerrilleros en el poder, Barcelona, Seix Barral, 1972, p. 641.
7
González, Reynaldo: «Prólogo», en Ramírez, Sergio, Las armas del futuro, Managua, Editorial Nueva Nicaragua, 1987, p. XVII. Este aporte de la Revista Ventana se explica, en gran medida, porque sus miembros pertenecían a la Generación de Autonomía, la cual consideraba que la literatura era además de un trabajo artístico, una forma de manifestar su compromiso con la realidad social.
8
Sergio Ramírez encuentra en Carlos Fonseca Amador un héroe capaz de entender la realidad de una forma integral y de lograr una conjunción entre lo cultural y político. Ibid., p. XIX.
9
Ramírez, Sergio: Adiós muchachos. Madrid, Aguilar, 1999, p. 19. Sergio Ramírez señala que en los años sesenta Costa Rica era un remanso, en comparación con la agitada y violenta vida política de los otros países centroamericanos.
10
El asedio de los soldados de la Guardia Nacional fue terrible y brutal. La casa fue sitiada y en un determinado momento, pidieron a Leonel Rugama que se rindiera (por megáfono) y este respondió, con gran fortaleza: «¡Que se rinda tu madre! Entonces resonaron otra vez los fusiles, más disparos de las ametralladoras de trípode sembradas en el pavimento que tronaban con cadencia furiosa, más cañonazos hasta que ya cerca de las cuatro de la tarde no hubo más respuesta». Ibid., pp. 39-40.