31
M. Manson, op. cit. (n. 31), pp. 54 s.
32
Según M. Manson, «Les poupées antiques», en Les Dossiers de l'Archeologie 168, 1992, pp. 48-57, especialmente p. 56, se conocen 203 ejemplares procedentes de casas, calles y basureros, 35 de tumbas indeterminadas y sólo 15 de tumbas infantiles, de 1 a 14 años. Por ello deduce que es un objeto de ajuar infantil y símbolo de niñez y virginidad en el caso excepcional de la tumba de la vestal Cossinia (G. Mancini, Scoperta della tomba della Vergine Vestale Tiburtina Cossina, NSc. 1930, 353-369). Además, la ausencia en edificios religiosos parece confirmar que no se trata de un elemento cultural ni votivo, como se ha supuesto en algunas ocasiones (G. Lafaye, «Pupa», en Darenberg-Saglio (ed.), Dict. Ant. IV-1, 1926, pp. 768 s.; A. M. J. Tooley. «Child's Toys or Ritual Objects», Göttinger Miszellen 123, 1991, pp. 101-111). Finalmente, su altura media, de 15 a 17 cm según M. Manson, op. cit. (n. 31 y 36), con un cuerpo de sólo 11 cm de media, también confirmaría su uso como juguetes.
33
J.-P. Neraudau, Être enfant à Rome, Roma 1984.
34
G. Lafaye, op. cit. (n. 36), p. 768; M. R. Rinaldi, «Ricerche sui giocattoli nell'Antichità. A proposito di un'inscrizione di Brescello», Epigraphica 18, 1956, p. 112; K. Mck Elderkin, op. cit. (n. 30), pp. 455-479; etc. Sobre estas muñecas, Mart. Epigr. 14, 170, 171, 172, 174, 176, 177, 178, 179, 182; Tertull. De an. 6, 3, 25; Adv. Val. 18, 2, 10; etc. También son numerosas las referencias de que se daban en los Sigillaria: Ov. Ars am. 1, 405; Sen. Epis. 12, 3; Suet. Cl. 5, 1; Aus. De fer. rom. 32; Macrob. Sat. 1, 10, 24; 1, 11, 46; Arnob. Adv. nat. 6, 16 - 17; 6, 318 - 319; SHA, Hadr. 17, 3 y Car. 1, 8; Tertull. Orat. 16, 5; Cic. Verr. 2, 4, 21, 46; Dio Cass. 59, 6, 4; etc.
35
M. R. Rinaldi, op. cit. (n. 38), pp. 112 s.; M. Manson, «Histoire d'un mythe: les poupées de Maria, femme d'Honorius», MEFRA 90, 1978, p. 864, n. 5; A. M. J. Tooley, op. cit. (n. 36).
36
A. Fuentes, «Bronces tardorromanos de Segobriga», en Homenaje al Prof. M. Almagro Basch III, Madrid 1983, pp. 439-461.
37
Ibid., pp. 441-444, nº 1-6.
38
Ibid., p. 446, nº 7.
39
El hallazgo que da nombre al grupo puede verse en S. Rivera, «La necrópolis visigoda de Simancas», BSEAA 13, 1940, pp. 7 ss.; sobre los cuchillos y sus lugares de hallazgo, vid. P. de Palol, «Cuchillo hispanorromano del siglo IV de J. C.», BSEAA 30, 1964, pp. 67 - 102 y L. Caballero, La necrópolis tardorromana de Fuentespreadas (Zamora). Un asentamiento en el valle del Duero. EAE 80, Madrid 1974, p. 58, n. 85 s., Fig. 15 y 47. Resumen del tema en J. M. Abascal, «La necrópolis tardorromana de "El Tesoro"» (Marchamalo, Guadalajara), en Arte, sociedad, economía y religión durante el Bajo. Antigüedad y Cristianismo 8. Homenaje al Prof. José Mª Blázquez Martínez al cumplir 65 años, Murcia 1991, pp. 440 - 443.
40
La tabulación de los hallazgos monetarios en la ciudad puede verse en P. P. Ripollés y J. M. Abascal, op. cit. (n. 3).