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Retazos del primer monumento a Galdós en Las Palmas

Manuel Herrera-Hernández

Asociación Internacional de Hispanistas (AIH)

-I-

Después de la muerte de Benito Pérez Galdós en Madrid, el 4 de enero de 1920, en su casa de Hilarión Eslava, sus amigos más cercanos pensaron en trasladar los restos mortales a su tierra natal. Tres días después, el siete de enero, el periódico grancanario «La Provincia» recogía la propuesta de la junta directiva de la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria, presidida por Carlos Navarro Ruiz, para que se le erigiera a don Benito «un monumento, a la mayor brevedad, dentro de este año, si fuera posible», que quedara como tumba que recordara a uno de los grandes escritores de lengua española y, a su vez, uno de los testigos más comprometidos con la historia de España que le tocó vivir. Esta iniciativa fue apoyada, desde un principio, por el bacteriólogo Jerónimo Mejías y el poeta Tomás Morales, máximo representante del modernismo lírico insular, que contactó con el escultor Victorio Macho para erigir el monumento.

En junio de 1921 Tomás Morales planteó a Victorio Macho, su buen amigo palentino, viajar a Las Palmas a donde llegó en la tarde del día once para ultimar detalles sobre el monumento a Galdós y, a la vez, elegir el lugar donde será erigido. En el puerto antiguo, el célebre «muelle viejo», frente al parque de San Telmo, en la zona llamada el martillo, dispuso Victorio Macho colocar «su Galdós», que de este modo «aparecerá entre las inmensidades del cielo, de la tierra y del mar». En 1789 se trazó el primer proyecto para el Muelle de Las Palmas, con posterioridad conocido por el «muelle viejo», en la caleta de San Telmo, junto al desaparecido castillo de Santa Ana. Desde un principio surgieron problemas como la dificultad para extraer de Ajui (pueblo de Fuerteventura, isla del archipiélago de Canarias) el granito necesario para la tumba en memoria de Galdós. Asimismo, la primera autorización que se solicitó para el emplazamiento del monumento en el muelle viejo de Las Palmas fue denegada por el ministro de Fomento Rafael Gasset. No se le dieron los antecedentes del caso y Gasset, entendiendo que un muelle no era lugar decoroso para tal monumento, lo denegó.

En suma, la escultura llegó a la ciudad natal de Galdós a mediados de julio de 1926 pero resurgió el problema con su ubicación. Victorio Macho deseaba que el monumento de Galdós se colocara en el muelle viejo de Las Palmas «como un faro» iluminando la alta mar. Había ideado que la figura de don Benito estuviese levantada sobre una base, que sería su sepulcro, y mirando Galdós el sonoro Atlántico con su soledad como alegre compañía de las tristezas. Las piezas del monumento, al final, fueron depositadas en el jardín posterior del hotel Santa Catalina durante cuatro años, hasta 1930, que se trasladaron al muelle viejo de Las Palmas.

-II-

El Círculo Mercantil, fundado en 1879, cuando se celebraron las bodas de oro, realizó actividades culturales y recreativas que se extendieron varios meses. Como parte de las mismas, se rindió un homenaje a Benito Pérez Galdós con un ciclo de conferencias en su recuerdo. Precedió a las demás la magistral conferencia «Tolerancia», pronunciada en el teatro Pérez Galdós el veintiuno de agosto de 1929, por el escritor Ramón Pérez de Ayala, que fue presentado por Domingo Massieu Rodríguez, presidente del Círculo Mercantil de Las Palmas. Más adelante, Francisco de Quintana León, marqués de Acialcázar y director de la Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas, motivó a principios de septiembre de 1930 a Manuel González Martín, presidente del Cabildo Insular, para celebrar una reunión a fin de inaugurar el monumento a don Benito. En esta reunión se informó de los actos que se preparaban por el Círculo Mercantil en homenaje a Galdós, así como en el Círculo Arenales, Monte Pío de la Prensa y distintas sociedades. El vicepresidente del Cabildo, Diego Cambreleng Mesa, indicó que la inauguración del monumento se fijó con antelación suficiente por dicha Entidad para la segunda quincena de septiembre de 1930, de acuerdo con don José Betancort Cabrera que servía de nexo con el doctor Gregorio Marañón, el escritor Ramón Pérez de Ayala y Victorio Macho, autor del monumento. No obstante, habían surgido, en los últimos momentos, inconvenientes que les impedían venir en la fecha marcada, que era la del domingo veintiocho de septiembre, y que se había fijado para aprovechar la estancia en Las Palmas de Betancort Cabrera en la creación de la nueva prisión provincial de Las Palmas de Gran Canaria; a la vez señala que todos esos actos debían coincidir con el traslado de los restos de don Benito Pérez Galdós, de acuerdo con la hija de Pérez Galdós, en cuya cuestión José Betancort ya trabajaba. Por último, se acordó que el Comité lo organizara el Círculo Mercantil con la colaboración de las demás Sociedades y de la Asociación de la Prensa, y que el Comité redactaría el programa de los homenajes, debiendo secundar el Ayuntamiento y el Cabildo sus iniciativas.

El domingo veintiocho de septiembre de 1930 tuvo lugar, al fin, la inauguración oficial del monumento a don Benito Pérez Galdós. El público fue llenando los alrededores del monumento y el sol hizo sentir sus rigores en el martillo del muelle de Las Palmas. Muchos descubrieron algo imprevisto en el monumento. Don Benito no miraba al mar como había ideado el escultor palentino Victorio Macho. Estaba colocado dando la espalda al mar con la vista dirigida a la tierra en que nació.

A las once y media fue saludada la llegada de José Betancort Cabrera con una salva de aplausos. Venía acompañado de su hija y de sus hermanos. Comenzó la celebración pública con asistencia de las autoridades civiles, militares y de Ignacio Pérez Galdós y familia, así como los presidentes de las distintas sociedades e instituciones económicas y culturales. El gobernador civil hizo la introducción del acto y Betancort Cabrera tiró del cordón, que sujetaba la bandera de Gran Canaria que tapaba el monumento y, enseguida, la hija de «Ángel Guerra» depositó un bello ramo de flores. Betancort, con emoción, leyó sus cuartillas expresando que sería labor meritoria escudriñar en la obra de Galdós lo que en ella hay de evocación de su tierra natal. La impresión recogida de este acto, celebrando el estreno del monumento a Galdós, es de un ambiente correcto pero frío, seco y protocolario. Se ha discutido sobre la falta de obligación del Cabildo de Gran Canaria y se recordó entonces a la Sociedad de Fomento y Turismo y, especialmente, a su presidente el doctor Carlos Navarro Ruiz que insistió en la erección de este monumento a Benito Pérez Galdós.

-III-

En la mañana del cuatro de enero de 1931, domingo, llegaron a Las Palmas la hija de don Benito, María Pérez Galdós y Cobián, acompañada de su esposo Juan Verde, su hijo Rafael y su sobrina Dolores Pérez Galdós y Martínez, hija del fallecido capitán de artillería Domingo Pérez Galdós y Ciria. La distinguida familia de Pérez Galdós fue recibida en el muelle de Santa Catalina del Puerto de La Luz por el Comité Organizador de los homenajes, por el alcalde de Las Palmas, José Mesa y López, por el gobernador civil, numerosos socios del Círculo Mercantil, así como sus familiares, señores Hurtado de Mendoza y Pérez Galdós. Después de las presentaciones oficiales doña María Pérez Galdós ocupó el carruaje del alcalde de Las Palmas, siguiéndoles otros del Comité Organizador en los cuales iban los demás familiares y las representaciones de las otras islas canarias. La caravana de automóviles entró en la ciudad, haciendo alto en el muelle viejo de Las Palmas para depositar flores al pie del monumento de don Benito allí levantado. Después, siguieron hacia los hoteles Madrid y Regina en la Alameda de Colón, donde se hospedaron los citados invitados, reiterando la hija de Galdós su interés en conocer la cercana casa natal de su padre. En la tarde del mismo día los familiares de Galdós visitaron el Museo Canario con el Comité Organizador, observando la alcoba del Maestro y las instalaciones del Museo. Así mismo, la hija de Galdós mostró interés en conocer la iglesia de San Francisco y el colegio de San Agustín tan recordados por su padre. Por la tarde del día cinco visitaron las obras del Puerto de La Luz, que realizaba la Sociedad Metropolitana de Construcción. A continuación, a media tarde, dieron un paseo por la calle Mayor de Triana sorprendiendo su hermoso aspecto como víspera de Reyes. Por la noche en el teatro Pérez Galdós, dedicado por el Círculo Arenales a Benito Pérez Galdós se puso en escena la comedia «Marianela» del eximio maestro. Los familiares de don Benito asistieron a la representación, desde uno de los palcos principales, en unión del Comité Organizador. Esa noche en el Gabinete Literario tuvo lugar la conferencia de Andrés Díaz Bethencourt, del Ateneo de La Laguna, Eduardo Pérez Espinosa por la isla del Hierro y Agustín Millares Carló que representaba al Ateneo de Madrid. El presidente de la Asociación de la Prensa de Las Palmas dio a conocer una carta, que le remitió don Juan Verde, en la que la hija del inmortal maestro ha tenido un rasgo en la que dice: «Muy distinguido Sr. mío: Esta madrugada los Reyes Magos dejaron en los zapatos de María la debida autorización para que cada uno de los diarios y revistas de Canarias publiquen, si lo desean, una obra de nuestro inolvidable padre».

Siguiendo la tradicional costumbre de años anteriores el Círculo Mercantil realizó en la tarde del martes día seis, día de Reyes, el acto de repartir juguetes a los niños de las escuelas públicas. Al siguiente día, en el Circo Cuyás, en un acto organizado por el representante de la Asociación Canaria de La Habana, pronunció una conferencia el escritor canario Francisco González Díaz. Seguidamente, se exhibió la película «Con los ojos del alma», inspirada en la obra de Galdós «Marianela».

A media tarde del día nueve, en el Instituto de Segunda Enseñanza, tuvo lugar un acto literario, por el profesorado y alumnos de este centro. La semana galdosiana, tuvo un digno final en la noche del viernes día nueve con las conferencias en el teatro Pérez Galdós, a cargo del autor de «Tic-Tac» Claudio de la Torre y de Ramón Gil Roldán, que tenía la representación del Cabildo Insular de Tenerife. En uno de los palcos principales tomó asiento la hija de don Benito con sus sobrinas, esposo, hijo y representación del Comité Organizador, siendo saludados con aplausos.

Al siguiente día, por la mañana, salió una manifestación con Hermenegildo Hurtado de Mendoza seguida del Comité Organizador y representaciones del Museo Canario, directores de los Centros de Enseñanza, Instituto y Escuela Profesional, y representaciones de la clase obrera. Al paso por las calles el público fue engrosando hasta llegar al Círculo Mercantil en donde se incorporó la hija de don Benito y sus familiares. La manifestación siguió por las calles del Cano y Mayor de Triana. Los edificios del trayecto lucían colgaduras y la bandera nacional. Al llegar la manifestación frente al monumento que se levanta en el muelle de Las Palmas, este se hallaba completamente ocupado. En las escalinatas del monumento se encontraba el primer teniente alcalde de Las Palmas, David Ramírez Acosta, el gobernador civil Luis de León García y representaciones locales. La hija de don Benito subió a los peldaños que dan acceso al monumento y, con intensa emoción, expresó su gratitud al pueblo de Las Palmas, al Comité Organizador y al Círculo Mercantil por los actos celebrados. Rogó se guardase un minuto de silencio, pasado el cual depositó un ramo de flores al pie del monumento y acto seguido comenzó el desfile del Comité, representaciones y público.

La «Semana Galdosiana» terminó con el cuadro final en el escenario del teatro Pérez Galdós, por el que habían desfilado los personajes galdosianos, transformándose al aparecer estos agrupados artísticamente ante un magnífico Galdós colocado a gran altura. Iluminaban todo el escenario unos grandes focos de luz de diversos colores dando una nota de color extraordinaria.

Doña María Pérez Galdós, que nació el día 12 de enero de 1891, fue halagada con regalos y otras muestras de afecto por el Comité Organizador en el aniversario de su cumpleaños. También fue invitada a visitar la ciudad de Telde, que es el segundo municipio más poblado de la isla de Gran Canaria, y Valsequillo de Gran Canaria que a comienzos del siglo XIX obtuvo la separación del municipio de Telde. Ambas localidades tenían antecedentes familiares entrañables -como Sebastián Pérez Macías, padre de Galdós- que ella conocía por los relatos de don Benito. El día catorce de enero, miércoles, en el correo interinsular «Viera y Clavijo», marcharon a Santa Cruz de Tenerife la hija de Galdós y sus familiares, despidiéndoles el Comité Organizador, representaciones del Círculo Mercantil, cónsules de varias Repúblicas americanas y presidentes de sociedades, así como el representante del Gobierno. Federico León Santanach, al despedirse de María Pérez Galdós, le reiteró el anhelo de todos de tener aquí los restos de don Benito. La hija de Galdós, cuando soltaron las amarras que sujetaban el buque en el puerto, dio un «viva a Gran Canaria», que fue contestado por la multitud.

De vuelta a su hogar, ella le manifiesta al presidente del Círculo Mercantil el envío de una edición especial de los Episodios Nacionales como presente de agradecimiento a esta Sociedad por la semana galdosiana. Esta obra completa se encontraba expuesta en el salón de honor del Círculo Mercantil, en una vitrina con el busto de Galdós. En la base hay una placa que anuncia: «Fineza de doña María Pérez Galdós de Verde, con motivo del homenaje rendido a su padre por este Círculo, el día 31 de enero de 1931».

Bibliografía

  • Cabildo de Gran Canaria: Casa-Museo Pérez Galdós: «Victorio Macho-Benito Pérez Galdós. Historia de un monumento». Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de G. C., 1997.
  • Universidad de Las Palmas de Gran Canaria: Biblioteca Universitaria, Publicaciones: La Provincia (1920-31), La voz obrera (1931), Diario de Las Palmas (1920-31), Gaceta de Tenerife (1920-38).