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En artículo de 1920 acerca del hispanista inglés Jaime Fitzmaurice Kelly indicaba al paso Altamira sus valoraciones y preferencias respecto de los novelistas Alas y Galdós; escribe (págs. 169-170 del volumen Arte y realidad): «Fue a don Jaime a quien oí por vez primera [hacia finales del XIX y en Madrid] un juicio que luego he visto secundado por otros: a saber, que de las novelas de Cervantes, en la historia de la novelística española, hay que saltar a Leopoldo Alas, cuya Regenta es, en efecto, un libro de formidable solidez artística. Yo no me atrevería hoy a suscribir este juicio, porque aun estimando mucho los méritos de La Regenta, creo superiores a ella algunas novelas de Galdós, el más novelista de todos nuestros escritores modernos; pero sí coincido con don Jaime en estimar que Leopoldo Alas, tan interesante y profundo como crítico, no lo es menos como autor de novelas, y que en este orden le corresponde de derecho figurar en primera línea».

 

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Comenzó la inserción en el número 173, de fecha 24 de abril, y concluyó en el número 199, 23 de octubre; no aparecieron las veinte entregas en números consecutivos.

 

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A título informativo puede leerse el libro de Walter T. Pattison El naturalismo español. Historia externa de un movimiento literario (Madrid, Gredos, 1965), en cuyas páginas no se utilizan ni aducen los textos de Altamira correspondientes a su serie de 1886.

 

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Con alguna frecuencia opone Altamira semejante identificación a la distinción que buscan otros críticos, y por eso habla del movimiento literario decimonónico que sigue al Romanticismo y lo denomina «el realismo naturalismo» (pág. 112 de Psicología y literatura); y por eso afirmaba en la tercera entrega de la serie en cuestión: «Conste que nos abstenemos de dar a la distinción entre Realismo y Naturalismo la importancia suma que otros le dan; y esto porque lo principal es la doctrina común realista; y dentro de ella, el determinismo de Zola como punto de vista filosófico, forma una sola parte del movimiento actual en la literatura. Ahí están los novelistas de estas tierras y los ingleses, y aun muchos de Francia con el mismo Zola a veces para probarlo».

 

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En una reseña de Flor de mayo, novela valenciana de Blasco Ibáñez, Altamira lamenta «los resabios muy crudos del naturalismo a lo Zola, que abundan. No se me oculta que están muy en carácter, dada la grosería e incultura de los personajes; pero el señor Blasco sabe muy bien cómo se ha llegado, después de muchas discusiones entre autores y críticos, a resolver este punto sin menoscabo del realismo de la acción. Algunos ejemplos del modo artístico y prudente de resolver la dificultad pueden hallarse en Galdós y Pereda» (Revista Crítica de Historia y Literatura..., agosto de 1896, pág. 259).

 

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Preocupación españolista de la mejor ley se advierte en varios de los artículos agrupados en Psicología y literatura (1905), tales como: «La propaganda de lo fácil» -las cosas suelen tener menos dificultades de lo que se cree conveniente pensar para ni siquiera acometerlas; conviene que en España nos vayamos metiendo esta verdad en la cabeza-, «Los intelectuales» -esas meritorias y sufridas gentes que muestran, pese a todos los pesares, interés por las cosas del intelecto merecen la calificación de intelectuales y una gran estimación por parte de quienes lo son profesionalmente; la cultura de un país no se mide tan sólo por las élites, sino por la extensión a capas humanas lo más amplias posible de semejante inquietud- y «Tradiciones españolas» -pues que tan tradicionalistas gustamos de proclamarnos, seámoslo de veras y por completo; recordemos así una tradición consistente en enviar fuera de nuestras fronteras a jóvenes estudiosos para que se pongan en contacto con los maestros y centros culturales del universo mundo, produciéndose de este modo el vivificador riego comunicante del que nada más que bienes cabe esperar-.

 

17

Página 235 del volumen Cosas del día.

 

18

De la serie El realismo y la literatura contemporánea, número 179, 5 de junio de 1886.

 

19

Páginas 133-134 del volumen Psicología y literatura.

 

20

Página 166 del volumen Psicología y literatura.