Piedra romana terminal de Ledesma
Aureliano Fernández-Guerra y Orbe
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Excmo. Sr.:
Da insigne prueba de cordura y patriotismo el Ayuntamiento de Ledesma, al pedir que le autorice nuestra Real Academia de la Historia para restaurar una piedra terminal del tiempo de Augusto, completamente ilegible, que se conserva en la parte exterior de la pared de la capilla titulada de Los Pobres, en la iglesia de Santa María la Mayor de dicha villa.
El Ayuntamiento remite copia del epígrafe que intenta renovar, sacada de otra inexacta y hecha sin ningún esmero. De semejante copia no ha de hacer el menor caso.
La Academia debe
apresurarse á recomendar á tan noble
Corporación que no permita se toque al antiguo monumento, ni
se le saque de su sitio; sino que ordene colocar por cima, ó
por
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IMP · CAESAR · AVG · PONTIF
MAXIM · TRIBVNIC · POT · XXVIII
COS · XIII · PATER · PATR
TERMINVS · AVGVSTAL · INTER
BLETISAM · ET · MIROBR · ET · SALM
Tal letrero se grabó el año 6 de la Era cristiana en un cipo terminal augusteo. Ejercía entonces Octaviano sil décimo tercio consulado y contaba á la sazón 28 veces de haber merecido la tribunicia potestad.
Colocóse este cipo en el lugar donde partían lindes Bletisa, Miróbriga y Salmántica. La ciudad de Bletisa ocupó el área de la actual Ledesma, cuyo nombre moderno proviene de aquel antiguo. Salmántica fué en la española Atenas, Salamanca. Y Miróbriga se ha de buscar, á juicio mío, no en Ciudad-Rodrigo, como creyeron Ambrosio de Morales y el clarísimo Flórez, sino hacia Villavieja ó muy cerca de allí, entre Cerralbo, Vitigudino, La Berzosa, San Felices de los Gallegos y Lumbrales, sobre la margen izquierda del río Yeltes.
En Ciudad-Rodrigo hubo un municipio llamado Valluta, según creo yo, guiándome por dos de tres cipos terminales traídos á esta población en la Edad Media, hacia 1176, quizá para la obra del castillo, y colocados dignamente y reproducidas aparte sus inscripciones por el Ayuntamiento de la ciudad, reinando Felipe II, en 1557. Miden de 8 á 9 m. tales columnas, y fueron erigidas también el año 6 de nuestra Era cristiana. Sus inscripciones se encabezan con el nombre, dignidades y cargos del emperador Augusto, y concluía la una de ellas con tales palabras:
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TERMINVS
AVGVST · INTER · MIRO
BRIG · VAL · VT · ET · SAL
MANTIC · VAL
Terminus Augustalis inter Mirobrigam, Vallutam et Salmanticam. Valluta.
Y la otra con las siguientes:
TER
MINVS · AVGVST · INTER · MIRO
BRIG · VAL · VT · BLETIS · VAL
Terminus Augustalis inter Mirobrigam, Vallutam, Bletisam, Valluta.
Aquel primer cipo señalaba el punto divisorio de las jurisdicciones respectivas de Miróbriga, Valluta y Salmántica; y el segundo trifinio indicaba los términos de Miróbriga, Valluta y Bletisa; y ambos miraban á la parte de Valluta, según expresa el monumento. Así y no de otra manera, se han de leer y entender estos epígrafes.
Lo maltratado de las piedras originales debió ser causa de que la persona encargada de dirigir la reproducción de tan interesantes inscripciones augusteas, leyese VAL · VT en lugar de VALLVT, no distinguiendo más que un solo punto en el trazo de la segunda ele. Semejante yerro ha descaminado á hombres muy doctos del pasado y del presente siglo, alejándolos de lo sencillo, verdadero y verosímil, y haciéndolos divagar por un VAL(lis) VT(riusque), por un VAL(entinorum), etc., etc.; todo menos lo obvio y más probable.
Ahí tiene el Ayuntamiento de Ledesma si es importantísimo en epigrafía el solo palo de una letra. Día llegará en que algún español ó extranjero doctos supere la altura de los 8 ó 9 m. que tienen aquellas columnas, y en papel ó plomo saque un calco de los seis no bien leídos caracteres, y nos dé resuelto el problema.
De estas
inscripciones terminales y de su reproducción lapídea
no se conoce otra copia sino la incluída en la Historia
Civitatense
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Una muy importante inscripción se descubrió en Ciudad-Rodrigo, entrado el siglo actual, al abrirlas zanjas de un edificio; y ostenta desgraciadamente abreviado el nombre de Valluta. Es dedicatoria de un retrato en busto á Septimio Severo, labrado en oro con peso de 5 libras; y este obsequio tributó al César el O(rdo) M(unicipii), V(allutensis).
Al lado de este mármol vino á parecer otro expresivo de ser pedestal á una estatuita ó busto del César Domiciano, esculpida en el año 82 de Cristo, y mandada hacer por decreto de los Decuriones. Posponiendo yo, de mío, la propia satisfacción á la ajena, me gocé en remitir los calcos de uno y otro epígrafe á nuestro benemérito colega el profesor berlinés Sr. Hübner, cediéndole gustoso el placer de adelantarse á ponerlos en noticia del mundo sabio.
Por todo lo ya dicho estimo razonable conjetura la de reconocer en la parte superior de la región Vettona un municipio llamado Valluta, y juzgar que á él se refieren los dos altísimos cipos terminales y el pedestal que sustentó un busto del emperador Septimio Severo. Ni todo se ha de conceder al juicio helado y receloso, tan solo satisfecho de sus propias conjeturas y opiniones, y opuesto por hábito á las de los demás. Ni todo se debe negar á la imaginación, que si lastimosamente se despeña y desvaría con frecuencia, á maravilla suele, bien regida, presentir la verdad. Procúrese unir en estrecho lazo el juicio y la imaginación.
Ayuda á
conjeturar que entre los Vettones existió más de una
población con el nombre de Valluta ó Vallata el testimonio
del geógrafo árabe Edrisí, que después
de Ébora, Mérida, Alcántara y Coria, cita el
clima de Medina Valata
reducido
por nuestro sabio y juicioso compañero el Sr. D. Eduardo Saavedra al llano de Vallada
entre Lisboa y Santarén; y pone hacia Almaraz el castillo de
Balat,
, en un camino por la orilla
izquierda del Tajo. Edrisí olvida la fuerte población
que
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Ledesma fué ciertamente la Bletisa de los Vettones. En mis Estudios geográfico-históricos de la España antigua, procuro demostrar que la Vettonia se dilataba de N. á S., desde la confluencia del Ezla y el Duero hasta la del Zújar y el Guadiana; y, de E. á O., desde Lastras de Lama (Lama) y Cebreros hasta Pinhel (Lancia Transcudana) y Alfayates (Lancia Oppidana). Mas no me parece ocasión esta de recordar muchas y curiosas particularidades de historia y geografía concernientes á la parte boreal de la Vettonia, aunque á ello inste y convide la inscripción terminal de Ledesma, que con otras de los Vettones y Cántabros, patentiza lo mucho que las disputas sobre límites en aquellas regiones ocuparon al emperador Augusto.
En resolución, la Academia debe recomendar al sensato y patriótico Ayuntamiento de Ledesma, que siga el noble ejemplo del de Ciudad-Rodrigo en 1557, al conservar intactas las ya referidas columnas terminales, y mandar reproducir en otros mármoles sus letreros, con beneficio público.
Esta misma conducta, fecunda y prudente, siguió también la Academia cuando hace años tuvo el encargo honroso de inspeccionar la restauración total del célebre puente de Alcántara, cuyo arco dedicado á Trajano fué preciso desbaratar piedra por piedra y reconstruir con religioso esmero. Estaban del todo gastadas dos de sus lápidas preciosas. La Academia dispuso que aquellas desvanecidas piedras se colocaran intactas en lo interior del arco honorífico, donde las pudiera estudiar el anticuario, y que en su lugar se pusiesen dos tablas de mármol de Carrara y copiado en ellas lo que se sabía de los antiguos epígrafes, por lo que de ellos nos habían transmitido hombres doctos de los siglos pasados.
Adopte el Ayuntamiento de Ledesma tan buenos ejemplos de verdadero amor á las glorias patrias; y la Academia complázcase en elogiar el proceder de tan digna Corporación municipal como la de Ledesma.
Madrid 28 de Junio de 1889.