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Abajo

Personas y tiempo

(1991-1993)

Luis María Martínez



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  —7→  


ArribaAbajo Yo


AbajoDe materia y sonido,
de canto proceloso,
yo, en persona, el poeta,
soñador de infinitos:
¡lluvia, verano, hierba,  5
cauta esperanza, espada,
del hombre que vendrá,
del hermoso país
que habremos de tener en el futuro!

Enemigo del tiempo del desprecio y el hambre,  10
de la mentira, el cepo,
que tiene al pueblo como prisionero.

Yo, la esquiva materia
del soñar de los justos.

Aurora, luz, destino,  15
de una patria que busca su camino.
—8→

Agua y naturaleza,
de claridad completa,
de reciedumbre y tierra,
de penetrante olor a la madera.  20

De ensueños y poesías
como corceles finos,
que van de un horizonte a otro horizonte.

De silenciosos gestos,
como la austera sombra de algún cerro.  25

De una sola misión, meta y conciencia:
¡vivir para la lucha!
Y al hacerlo... me uniré al infinito.

  —9→  


ArribaAbajoCreo


ArribaAbajoCreo en el hombre. Creo en sus virtudes.
¡En que tendrá cosechas y esperanzas!

Creo en el pueblo. Creo en su futuro.
¡En que obtendrá sus fueros y sus derechos!

Creo en la vida. Creo en nuestra historia.  5
¡En que esta patria entera será libre!

Creo en la ciencia. Creo en las verdades.
¡En que se hundirán de a poco las mentiras!

Creo en la poesía. Creo en sus llamaradas.
¡En que han de arder con fuerza en las pasiones!  10

Creo en mi trino. Creo en mis afanes.
¡En que al final se irán por su camino!

Creo que es necesario seguir andando. Creo.

  —10→  


ArribaAbajoMadre


ArribaAbajoSiempre me dominó una extraña
sensación que no fue de algún recuerdo,
sino penuria, pena o desengaño,
rara extrañeza, clara incertidumbre,
cuando a mi madre la imagino, acaso.  5

Poco la conocí. Poco la tuve.

Siento que hay algo que se llama
soledad o silencio o desamparo,
y que hay una inexplicable lejanía
que la cuida o custodia  10
fuertemente.

Poco la puedo imaginar.
Bien poco.

  —11→  


ArribaAbajoPadre


ArribaAbajoAustero y silencioso
como un navío azul que va siguiendo
por el río del tiempo su camino,
así era él, el hombre, que era mi padre.

Sencillo y amigable,  5
como un claro y buen hombre,
poseía madera
de oloroso y buen pino.
Tenía el sentimiento caritativo y firme
de un varón sin dobleces.  10

Era un ser sin resquicios.
No acunaba el deseo de atesorar riquezas
ni quemaba sus fuerzas detrás de pequeñeces.
Era él simplemente. Austero y silencioso
igual que un día cualquiera:  15
con albas, mediodías y anochecer sin pausas.

  —12→  


ArribaAbajoMi bisabuela


ArribaAbajo De pequeña estatura,
mi bisabuela era la paciencia en persona.

Sencillamente era Natividad y ya estaba,
y su trabajo en todo humilde y limitado:
vender como remedios los yuyos conocidos  5
sentada en una esquina,
con la canina guardia
de «Capitán», su perro.

A veces la seguía
y me ubicaba al lado de su escaso recurso,  10
y veía a las gentes
que pasaban y pasaban
preguntando o sin vernos...

  —13→  


ArribaAbajoMis abuelas


ArribaAbajo De mi abuela paterna
sólo tengo el recuerdo
de un retrato sin marco.

De la materna en cambio
(doña Tomasa, digo)  5
recuerdo el velatorio diurno de sus restos
bajo el tupido asombro
de un tarumá en el patio.
Y aquella tapa escueta,
vidriada y ajustada del féretro del caso,  10
en cuyo oval penoso,
a poco de marchar al cementerio,
vi por última vez el rostro de mi abuela,
que a mi niñez de entonces
tenía en todo, en todo, sentido inexplicable...  15

  —14→  


ArribaAbajoAbuelos


(¡La mujer paraguaya! La mujer paraguaya no ha escrito libros, pero ha fundado una nación.

(Manuel Domínguez-1902)                





ArribaAbajo Desconozco o no sé quiénes han sido
mis abuelos señores de otro siglo,
es decir, del diecinueve.

Presumo que habrán sido de estos lares,
o de otro país, vaya a saberse;  5
si era Alonso o Quintana,
o un Labadié, un galo trotamundos,
o un Martínez, a secas,
o Luis Martínez Marcos, el poeta,
de comienzos de siglo  10
(un seudónimo o acaso una verdad,
en «La Verdad», el diario);
un carioca o paulista rezagados
tras la dura hecatombe del ’70,
cuando escasos varones eran muchachos  15
y un augusto deber hacer los hijos...
—15→
Abuelas, no os recrimino.
¡Habéis cumplido en todo con la vida,
con el imperativo de la patria,
al refundarla dando nuevos hijos,  20
con la pasión de altivas heroínas!...
(De no haber sido así, yo no estaría
escribiendo esta hipótesis genealógica)

¿Abuelos?

  —16→  


ArribaAbajoJulián


ArribaAbajoMi tío Julián, el zapatero,
era en mí o para mí
más que artesano.

Daba gusto escucharlo
y apreciar sus historias personales  5
con una voz de firmes continentes.
(Por entonces quería ser también un zapatero
al igual que este mi tío de la historia).

Después se hizo un arquero
de un club bien conocido y meritorio.  10
Y luego se hizo árbitro.
Y luego ya en los años de su decrepitud o decadencia,
con la amargura al pecho, con la llovizna al ojo,
se fue por los caminos que rigen la nostalgia
con un vasito al lado, con otro poco en frasco...  15

Sin embargo, aún lo tengo al lado,
en el recuerdo indemne,
como el no muerto o eterno zapatero...

  —17→  


ArribaAbajoJosé


ArribaAbajoMi otro tío era sastre.
Distinto que Julián era este tío.

Quería en lo social ser otra cosa
y así fue que se marchó a la Argentina
y ejercitó su oficio en Buenos Aires.  5

Allí fue que vivió con su familia,
que trabajó, que progresó, ¡vaya a saberlo!,
y con seguridad allí estarán sus restos
como muchos que se han ido y no volvieron.

(Caray, a estas horas,  10
mi buen tío José ya es argentino)

  —18→  


ArribaAbajoMis hermanos


ArribaAbajo Con el tiempo
los hermanos son hojas muy dispersas,
como una imposición que da la vida.

Entonces, me asombro de los años transcurridos
y pienso y pienso y pienso...  5
En los sucesos claros, en los difusos,
en la casa pequeña y en sus patios
(en el de atrás que era aquel hospicio
de las ensoñaciones clandestinas);
en el ybyraró que estaba enfrente,  10
en mi padre con páginas forenses,
en los libros de entonces.
(Las ideas eran claras y la vida insumisa)

Y así yo me detengo y les pregunto:
¿recuerdan cómo era nuestra casa,  15
el corredor de cálidos pilares
que era salón o a veces dormitorio,
y la terraza aquella, que era un esbozo...
y aquel enorme croto que parecía un árbol?
—19→
¿Recuerdan por si acaso a los amigos,  20
a la materia austera de sus vidas,
a la opresión con sesgo de amenazas,
a la lucha sin visos de victoria?

Entonces, con el despierto asombro
me acerco a mis hermanos,  25
recojo cada instante,
cada llama de vida ya olvidada,
todo el tiempo pasado
(¿y Hugo dónde ha de estar?)
y lo dispongo o pongo  30
algún brote aún viviente,
toda rama aún verde o persistente
en el árbol-recuerdo que aún no muere...

  —20→  


ArribaAbajoLa sencillez


ArribaAbajoA mí la sencillez me es algo bueno,
algo que me hace fuerte y me hace invencible,
porque me hace sentir que no hay en la vida
mejor certidumbre que las realidades.

A mí me envuelve en claridades,  5
me torna en un hombre generoso,
porque me hace ver que no hay mejor cosa
que alimentar la vida con las verdades.

A mí la sencillez me hace más fuerte,
más infinitamente inexplicable,  10
porque me da de beber luz y certezas.

A mí la sencillez me viste o pone
esa camisa azul de las virtudes:
¡la paz en el hombro, la verdad en los ojos!

A mí la sencillez no me defrauda.  15

  —21→  


ArribaAbajoDependo


ArribaAbajoDependo de la estricta materia de la vida,
dependo de su química rigurosa y benigna,
de congeniar la sangre con el día y la noche,
de hacer que vibre el hombre como tea impaciente,
de arracimar la fiebre para andar y andar siempre.  5

Dependo de la tierra, del viento y su sonido,
de la historia que el pueblo promueve urgentemente,
de la gran poesía que avizora un galope,
cual caballo de fuego de insistente resuello,
que dice «habla, habla» y me saca hacia el tiempo.  10

Dependo de una vida que no pide una tregua,
del júbilo eminente del justo pensamiento,
de la energía oscura que yace en la epopeya,
de un país mutilado por yugos de tristezas,
que combate y combate por sacarse la herencia  15
de opresión y penuria, de cadalso y exilio.
—22→

Dependo de este tiempo de guerra intermitente,
de triunfos, derrotas, que sin cesar prosiguen
sabiendo ciertamente que algún día seremos
la victoria, un minuto de la eterna esperanza.  20

14-VII-1992

  —23→  


ArribaAbajoEs preciso


ArribaAbajoEs preciso saltar muros difíciles,
hacer que el pensamiento recorra el infinito,
procurar que la vida se ejercite en ideas,
y obtenga la pasión por ser más vida.

Es preciso  5
que el poeta impreciso que bulle en nuestra sangre,
cante y cante en la espera
de enriquecer la vida con saltos increíbles,
y dé pasión o pase
al aire que ya tiene precisión por la aurora,  10
valorice la vida como fiesta o bandera.

Es preciso
que este pueblo bien pobre,
generoso y ameno, virtuoso y tranquilo,
dé impulsos soberanos a sus deseos hondos,  15
a su latente urgencia,
a su pasión de campos,
y salga y salte como
un temible torrente:
tormenta o torre como en pleno descampado.  20
—24→

Es preciso o urgente
que el verbo no se apague
para seguir cantando
como canta un Homero,
de pie junto a su muro  25
de historias implacables,
de epopeya inestable,
esperando que el pueblo resplandezca en su brillo...

15-VII-1992

  —25→  


ArribaAbajoLa materia


ArribaAbajoIncreable, infinita. Eternamente en todo.
Hasta el tiempo es el lazo sutil de la materia.
La luz su forma airada, su poder formidable.

Igniforme o concreto. Acuoso o gaseiforme,
la materia es la entraña feroz del universo:  5
la vida eternizada en formas increíbles,
una labor sin pausas de creación y muerte,
capacitada para trabajos diferentes,
de exaltación, de vida, de caos y poesías.

¡La materia es la dueña total del Universo!  10
(¿Un dios para qué cosa?
¿Para explicar las formas o modos que tiene la
materia?)

Increable, infinita. Eternamente crea movimientos
eternos.  15

15-VII-1992

  —26→  


ArribaAbajoEl movimiento


ArribaAbajoEl movimiento es la vida en la materia.

Sin términos exhibe su increíble manera.

Es la savia del tiempo, reloj inconcebible
que crea o acrecienta, que renueva o dispone
la muerte como estado de tránsito en la historia,  5
que siempre se hace vida o creación en otras formas,
gestor de lo infinito en todo el Universo.

Creación y agonía. Concepción y caída.
¡El movimiento es el eterno mandato
que entraña la materia, sin cesar y sin tiempo!  10

15-VII-1992

  —27→  


ArribaAbajoHay que...


ArribaAbajoHay que andar y andar siempre.

Hay que beber la vida como en copa de arena.

Hay que ver si es posible gritar eternamente.

Hay que ver si es posible saltar grandes vallados:
¡si después de morir es posible seguir!  5

Y seguir y seguir
como el tiempo o ese sol...

San Bernardino 18-VII-1992

  —28→  


ArribaAbajoConocer


ArribaAbajoLa quietud es la madre real de la tristeza.

Se muere de tristeza el hombre que no vibra,
que permanece quieto y no investiga nada.

Se herrumbra su alma inquieta
cuando la fe que atrapa, que en nada dinamiza,  5
le da seudas verdades, mentiras manifiestas.

El dogmatismo es algo que amustia y paraliza,
que mata al hombre en vida,
al darle ideas muertas que son las del pasado.

¡Conocer! es la orden que debe iluminarnos  10
ahora y en más horas, estricta y ciertamente,
y hacer que el alma entera
jamás se paralice.

19-VII-1992

  —29→  


ArribaAbajoViejo



«Morir, eso no es nada; morir, bella aventura.
Pero envejecer... ¡Ah!... envejecer...»
(De una canción de Jacques Brel, músico-poeta)                





ArribaAbajo Me estoy volviendo un caso conocido,
de luz, de vida, de humildad, de día.

Conozco la verdad del vidrio roto,  5
las alas del rigor y el reverbo.
Sé que el reloj me indica y me cuestiona
cuánto debo de andar con mis canciones,
que el aire pasa, que la hora apura,
y que el caballo del jinete vuela.  10

Me inunda un entusiasmo que no es joven,
una pasión que está no siendo estrella:
¡verdad de vida, que en afán se ofrece!

Me azuza un generoso trueno amigo,
que va dejando sin cesar su estruendo.  15
Me estoy volviendo trino, trigo y cielo.
Me estoy volviendo viejo.

30-VII-1992

  —30→  


ArribaAbajoLa vida


ArribaAbajoLa vida pide vida y resonancias,
pide el trigo del pan con sus hogazas:
¡hazañas, heroísmos y excelencias!

Pide el rocío,
pide un caso estricto  5
de frescura floral como la aurora.

Pide el agua y el vino,
pide el ala del águila y el cielo,
pide el fuego vital y pide el trueno.

Y es que la vida se parece a un río  10
que exige espacio, espacio y pide tiempo
y que en veloz manera va al olvido
como todo torrente que va al mar.

30-VII-1992

  —31→  


ArribaAbajoTrascender


ArribaAbajoVale la pena trascender de a poco,
y tener la virtud de un viento extraño
y llevar un latido proceloso.

Intuir que el legado está quedando
en el calor de intensos meridianos,  5
que auscultan el sonar de las campanas
que nuestra sangre lo expandió en el aire.

Sembrar la vida entera y la esperanza
sobre el camino azul de nuestra patria.

¡Sembrar la vida y cosechar lo eterno!  10

31-VII-1992

  —32→  


ArribaAbajoLa infancia


ArribaAbajoPienso y pienso en las cosas ya pasadas.

Pienso en la infancia, pienso en sus relieves,
cuando con leves pies, con leve intento,
trataba de enrumbar una pandorga,
«un cuarullé» de rústica factura  5
o trataba de darle fiesta y viento
a un trompo de madera sin lustrarse.

Pienso a veces en las mágicas balitas
de vidrios con amenos centelleos,
con estrías y manchas conocidas.  10
(Queríamos tener «cuartas» enormes
para medir las cosas de su juego:
de una balita acá a otra balita).

Después el gran «balero»
de hueso o de madera bien sonora,  15
con su top-top cual música en la infancia;
la «hondita» y la pelota en los baldíos:
el arco a arco o el feroz partido.
—33→
Pienso y pienso en las cosas de la infancia.

Recuerdo a los amigos de ese tiempo  20
que vienen y se van como destellos,
recorriendo las calles arenosas,
saliendo de los verdes matorrales,
hablando en las esquinas sin apuros,
cuyos rostros se ocultan ya en la niebla.  25

Recuerdo a las muchachas de aquel tiempo
que daban buen color a nuestros sueños
y que alteraban sin querer la sangre.

Recuerdo los antiguos almacenes
con sus estantes llenos de ilusiones,  30
sus alacenas con olor a dulces,
el aceite en tambor, las bolsas llenas...

Recuerdo a los vecinos más antiguos,
cuyos nombres no acuden ya a la mente.
Recuerdo al zapatero de la cuadra,  35
al albañil, al rudo carnicero,
al panadero que llegaba en carro,
a la lechera, al carbonero, al barrio
con sus casitas mustias y arenales...
—34→

Recuerdo a nuestra escuela rumorosa,  40
con sus poblados patios y maestros,
los compañeros serios y los amenos,
los pizarrones y el olor difuso
de madera, de tiza, de lápiz roído,
o el metálico son de la campana...  45

Después el tiempo, el tiempo
fue nublando vidas y circunstancias
y fue borrando cosas de la infancia:
¡se decretó la diáspora en el tiempo!

  —35→  


ArribaAbajoHuelo en la tierra


ArribaAbajo Me gusta oler,
me gusta la substancia
que emana de la tierra intensamente.
Parece que aspirara la sangre de esta patria,
con algo de los héroes que abonan su materia,  5
con el brillo sin igual de sus espadas
y el eco de sus grandes batallas numerosas.

Me gusta oler,
me gusta la substancia,
es decir, el polvo de sus valles calurosos,  10
el olor de sus ríos y sus arroyos,
la brisa de sus pocas serranías.

Huelo en la tierra un algo muy profundo:
¡el aroma que proviene de la vida!

4-X-1992

  —36→  


ArribaAbajoSe debe no imitar


ArribaAbajoNo hay que volar prestando alas ajenas,
acudir a las formas muy extrañas
que nada dicen, que nada significan.

Se debe de acudir a la manera
de cómo aramos, de cómo vamos yendo  5
por el camino de la vida andando.

Se debe de buscar nuestro camino.
Se deben de agitar nuestras raíces
y dar un canto original, de aurora.

Se debe no imitar aires extraños,  10
cosas ajenas, cosas sin sentidos.

Habría que acudir a lo más propio
y dar lo propio cual si fuera un río.

4-X-1992

  —37→  


ArribaAbajoSiempre


ArribaAbajoSiempre quise el lenguaje real de lo que emerge
de la verdad vivida en cada sentimiento,
de la que aclara y crea momentos eminentes,
y emite resplandores con cosas de rocío:
instantes parecidos a inmortales secuencias,  5
donde el alba renace sin cesar y sin pausas.

Siempre amé lo más puro
con el más puro empeño,
con la fuerza del trueno y el verdor de algún sueño,
con el vivo deseo de un ser que no transige  10
con la falsa manera de un hombre sin camino,
que vacila y vacila cual la llama de un cirio.

Siempre amé la poesía con la fuerza de un río
y la verdad y la lumbre y el fervor y el buen trino,
y la humildad que en tanto se insinúa en la arena:  15
¡siempre amé esos caminos!

14-X-1992

  —38→  


ArribaAbajoEl tiempo


ArribaAbajoUna barca es el tiempo que nos lleva anhelante
sobre el río inestable de la vida y la muerte,
que nos da la hojarasca de los días que mudan
su color y su hazaña de trigal y de llamas,
sin cesar y sin pausas, con rumor y galopes.  5

Una llave es el tiempo que nos abre hacia afuera,
la puerta, que nos pone
con premura en los valles,
que son terrenos donde
se ejercita la vida,  10
para ser más y más marejadas y anhelos.

Una arena es el tiempo que no queda y se muda
como un ala que tiene su pasión y su espacio,
en el mundo que instala su mejor llamarada.

¡Una brasa es el tiempo, de valor eminente!  15

15-X-1992

  —39→  


ArribaAbajoLa muerte


ArribaAbajoEs la muerte el reposo singular de la vida,
que amplifica su imagen,
que energiza su historia
y da señales como
iguales a riadas.  5

¡La muerte es la curiosa manera de dar vida
al hombre que ha sembrado virtudes en la arena:
la vida en forma entera que inicia su odisea!

¡La muerte perfecciona la vida en muchas otras!

  —40→  


ArribaAbajoConozco


ArribaAbajo Ahora, sí, ahora,
conozco, sé, comprendo,
los diversos caminos
en que transita o marcha nuestra vida.

Conozco la pasión del trino exacto,  5
conozco la hidalguía de la llama
que emerge del valor del combatiente
que lucha por abrir nuevos senderos.

Conozco del verdor de la palabra,
del adjetivo estricto y verdadero,  10
que da calor al viento de la vida.

Conozco la hojarasca desvalida
que motiva en el verbo la mentira,
y que en su rumbo marcha hacia la deriva.

Conozco el pensamiento o el camino  15
que indica el trovador con su enseñanza,
al dar valor de río a la palabra.
—41→

Conozco la humildad. Conozco el vino
de la amistad que es cántaro y camino,
que da a beber y enrumba nuestra vida.  20

Conozco el sentimiento que es rocío,
aurora que perdura en su mañana
y verdad consistente y duradera.

Conozco la virtud del pensamiento
que anima a proseguir en el camino  25
y dice «avanza» y al vivir se avanza.
Conozco.

20-X-1992

  —42→  


ArribaAbajoPregunto juventud


ArribaAbajoTú, que tienes el aire de los grandes ensueños,
de la extraña materia que proviene del fuego,
que agavilla la aurora y atesora la vida,
que apresura la historia como rayo o navío,
juventud que has ganado como siempre has ganado  5
las virtudes del tiempo con tus múltiples bríos,
dime bien: ¿hasta cuándo marcharé en tu vertiente
y alzaré tus dos alas como alzando un sonido,
con valor de un disparo o el honor de un soldado...?

Dime bien: ¿hasta cuándo yo arderé como ardes,  10
como agitas tus alas en las alas del tiempo?

  —43→  


ArribaAbajoCuestiono


ArribaAbajo Cuestiono, yo, cuestiono
el poder de unos pocos o de unos cuantos:
señores de la tierra y el dinero,
marqueses condenados por el tiempo...

Cuestiono, yo, cuestiono  5
la palabra oprimida o agraviada
por el yugo sutil de los banqueros...

Cuestiono, yo, cuestiono
el estado especial de los sin tierras,
los niños sin hogar, los padres pobres...  10

Cuestiono, yo, cuestiono
la defensa insegura de la patria,
la venta de los bienes nacionales...

Cuestiono, yo, cuestiono
el saber escondido o no sembrado  15
para que nunca acabe la ignorancia,
la política que, con garla o silbo,
miente a la gente, miente a los humildes...
—44→

Cuestiono, yo, cuestiono
la verdad que no impera entre nosotros  20
y está como indefensa, entre vallados...

Cuestiono, yo, cuestiono
lo que no tiene vida entre nosotros
y marcha a la de Dios que es grande o anda...

22-X-1992

  —45→  


ArribaAbajoCorreré


ArribaAbajoCorreré por la patria como un canto de vida,
como un trino de alondra o el rumor de un torrente,
como un sueño de aurora o un relámpago austero,
correré por la tierra...

Correré como un viento que inaugura algo nuevo,  5
cual un río que arrulla y que atrapa en su fuerza.

Correré como el aire de una enorme poesía,
como el sol que despliega su calor sustantivo,
que da vida y que vive como un fuego increíble...

31-XII-1992

  —46→  


ArribaAbajoPasamos


ArribaAbajoPasamos como pasa el rumor de algún río,
nos vamos lentamente como pasan las olas
de un lugar conocido a otro sitio ignorado.
Nos vamos desafiando a lo desconocido
con la oculta ilusión de haber sido los únicos  5
en manejar la vieja madeja de los hechos,
que son siempre más nuevos que el temblor de algo extraño,
eternamente en todo como lo inesperado.

No entiendo, yo, no entiendo
por qué desesperarse,  10
si la vida no acaba en las desesperanzas,
si su rumor no cesa por más que ya no estemos
gesticulando como estrella o primavera,
en medio de algún valle de inmedible horizonte.

¡Pasamos como pasa la ilusión y otro día!  15

Enero 12, 1993

  —47→  


ArribaAbajoLas nostalgias


ArribaAbajoComienzo a recordar o a bien notar
que llegan las nostalgias con sus bríos,
las que vienen del tiempo de la infancia:
mi madre como eterna maravilla,
mi padre y mis hermanos muy unidos,  5
y la amistad un cántaro del cielo,
de aquellos niños... que han de estar ¿por dónde?

Comienzo a recordar, comienzo a darme
un baño de la ardiente primavera:
la adolescencia una estricta flecha,  10
los libros como urgentes madrugadas,
los camaradas, las ideas como
fuegos del tiempo, brisas de la vida.

Comienzo a recordar,
comienzo a valorar toda la vida:  15
la infancia y la juventud incomparables,
el amor, la amistad, los sentimientos,
la madurez ya otoño equilibrado,
los ideales: pan y primaveras.
—48→

Comienzo a recordar,  20
comienzo a valorar la lucha entera,
orlada de romántico heroísmo,
de inevitable ardor y valentía,
de un pueblo que se enfrenta al infinito.

Comienzo a recordar, comienzo a verme  25
como un hombre que ha sido y que aún avanza,
que mira hacia adelante, hacia el futuro
como si eterna en él fuera la vida.

Enero 13, 1993

  —49→  


ArribaAbajoVer la siembra


ArribaAbajoHe sido un ser de asombro y resonancias,
de rumor y rumor y fuego airado,
de inigualable ardor, de verbo estricto,
¡un hombre que al vivir deja un legado!

Herencias de bellezas y armonías,  5
sutilezas de aves y ecos vagos
de formidables ríos que se marchan
hacia el humano mar que siempre espera:
vidas y vidas de implacables brillos,
versos y versos de verdor y tiempo.  10

Y es hora ya de ver la siembra hecha:
la vida como ejemplo y armonía,
la resonancia azul de la palabra,
el germinante sol de la poesía...

11-II-1993

  —50→  


ArribaAbajoLlamados campesinos


ArribaAbajo Yo soy de la ciudad: soy citadino,
y sin embargo, gravitan en mí llamados campesinos,
sombras del campo, llanos y silbidos.

¡Yo soy un campesino-citadino!

Me asombra más la senda que la calle,  5
la quebrada esencial que la avenida,
el cerro esplendoroso que un complejo
de edificios con aires de cementos.

Me gustan los arroyos rumorosos,
sutiles y brillantes como extrañas  10
gemas que cabrillean en la arena,
que las albercas hechas de azulejos.

Me impresiona algún bosque bien poblado
por árboles enhiestos o elevados,
habitado por pájaros e insectos,  15
que la ciudad apretujada y sucia
donde reinan enormes estrecheces,
—51→
en medio de bazares y talleres
y villas miserables y tugurios...

Dan ganas de sentir las reciedumbres  20
del viento que nos toma en pleno campo
y gime con la urgencia de un gigante,
que la brisa sin prisa de las calles
que airea el denso vaho que ellas tienen
de desperdicios, asfaltos y rumores...  25

Me gustan los guijarros y las arenas
de algún lugar abierto y soleado,
y la arboleda rumorosa y verde
que embelesa y aquieta el alma toda,
que la presencia gris de una avenida  30
donde la indiferencia pone un sello
de individualismo extremo y desafío...

Yo soy, yo tengo en mucho
reciedumbres de austero campesino,
callado y natural, profundo, abierto,  35
como la aurora, el pájaro, el torrente...

26-II-1993

  —52→  


ArribaAbajoTendría


ArribaAbajo Yo me tendría
que extraer esa napa de silencio
que anda en mi corazón como un latido,
de inextricable ardor y de poesía.

Tendría que gritar como me gritan  5
viejos esclavos o antiguas rebeliones,
que están o que viajan en mi sangre
desde remotos tiempos con sus lumbres.

Tendría que anular muchos silencios
e inaugurar la era de los gritos,  10
en los que suenen ecos y alaridos.

Tendría que anular mi voz cansina
y proclamar que nadie escucha el hondo
grito de un hombre, grito de una patria...

2-III-1993

  —53→  


ArribaAbajoRío Paraguay


ArribaAbajoYo me emociono al verlo tan sereno,
río y sendero, canto, sí, o camino,
como si fuera el viejo Padre,
que nos acuna y nos alimenta.

Él es el sol de esta comarca,  5
la austera sangre de esta gran tierra
que le da vida o le dinamiza.

Este es un río muy generoso,
barco y granero, granero y barco,
gema y rocío, vértebra, espada,  10
de un territorio que anda y anda
tras un destino de resonancias.

Yo me emociono cuando lo veo
correr sin pausas, sin pausas como
la sangre ardiente de esta gran patria.  15

3-III-1993

  —54→  


ArribaAbajoMe da vergüenza


ArribaAbajoMe da vergüenza confesar o contar sinceramente
que no podría vivir o verme lejos
de este austero país, de esta comarca,
porque lo amo o ya me identifico
con cada piedra o cada arena suya.  5

Con cada rama de algún árbol suyo,
con cada serranía de sus valles,
con cada arroyo o río de sus montes.

Con cada aurora suya por hermosa,
con cada viento suyo por su aliento.  10

Amo su historia de agonía y luces,
amo a sus hombres por su densidad:
¡amantes de la tierra y el rocío!

Amo el sonido de su voz que acojo.
¡Ya no podría errar por otras tierras!  15

3-III-1993

  —55→  


ArribaAbajoCuesta vivir


«...el deseo de no morir del todo cuando muera...»

(Juan Valera)                





ArribaAbajo Cuesta vivir sincera y bellamente
con una decisión de cara al viento,
con una voluntad indomeñable
a las mudanzas firmes de la vida
y presentando el pecho a los vaivenes.  5

Cuesta entender que nada permanece
como una nave quieta en la carena,
como una roca antigua en la montaña.

Me sueño siendo un río esplendoroso,
la savia que se aferra a cada hoja,  10
el agua que alimenta a cada nube.

¡Cuesta vivir
con la pasión del tiempo que no agota
su inmutable rodar de primavera!

3-III-1993

  —56→  


ArribaAbajoMejor


ArribaAbajoNo hay mejor condición que la alegría
que sembrar y sembrar un optimismo
con temblor y esplendor de primavera.

Que soñar y soñar oyendo acaso
que la vida no tiene acabamiento.  5

Que sembrar constituye la alegría,
que alumbrar el sendero o el camino
significa un motivo de alegría.

Que todo avanza y se modifica
en el seno insaciable de los tiempos.  10

Que hay que mover la rueda de la vida
con gran ardor, arrojo y sentimiento.

No hay mejor posición del que prosigue luchando por arder eternamente.

11-III-1993

  —57→  


ArribaAbajoLa vida sigue


ArribaAbajo La vida sigue, sigue,
por más que caigan hojas y estaciones,
por más que pasen ciertas primaveras.

La vida sigue, sigue,
por sobre atardeceres y penumbras,  5
llevando inviernos vagos y ataraxias.

La vida sigue, sigue,
después de lo que adviene diariamente
con virtudes cercanas o infinitas...

La vida nunca, nunca acaba,  10
camina y anda siempre y jamás cesa.

¡La vida es la virtud de ser eterna:
la eternidad incesante que no acaba!

12-III-1993

  —58→  


ArribaAbajoAvanzar


ArribaAbajoSólo cabe avanzar a todas horas
y conquistar la vida, el optimismo
a fuerza de valor y de enterezas.

Sólo cabe avanzar, ser consecuente
en el camino que la lucha indica  5
y no rendirse nunca al pesimismo.

Se debe de avanzar sin detenerse
y marchar y marchar con alegría,
como si fuera el único motivo
de nuestra vida ardiente y generosa.  10

16-III-1993

  —59→  


ArribaAbajoEs natural


ArribaAbajoEs natural que el hombre llegue al tramo
final de su escritura y de su vida,
y diga, diga a alguien: «ya estoy para el viaje...»
y cesen sus latidos muy ardientes,
y arrope el corazón con el recuerdo.  5

Y luego aclare o diga o testifique:

«Aquí descansa el hombre que ha pedido:
pan para su país o para el pueblo,
libros de resplandores para el pueblo,
sueños con los que vivió soñando el pueblo».  10

Y entonces es natural que hayan palomas
brotando de los surcos de la patria,
quizás como verdades para el pueblo...

17-III-1993

  —60→  


ArribaAmo el silencio


ArribaAprecio este silencio constructivo,
donde es posible arder en pensamientos
o hilarlo con provecho lentamente.

Amo el silencio.
Amo lo que tiene de calidez,  5
de hondura o de camino,
para llegar al prado o al granero
donde se ubica el sol del pensamiento.

(Yo sé que en el silencio el río suena
y se escucha el rumor de muchas gentes,  10
se pesa y se gradúa el sentimiento)

Amo el silencio.
Amo ese silencio donde reposa el río de la vida,
y el mar, las multitudes, como un rumor inmenso
o de millones,  15
y tiene ese sonido como, como...
de historia que se gesta o se moldea...

18-III-1993





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