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Nació en Tarazona (Zaragoza) en 1740. Profesó en la orden franciscana en 1757 desempeñando los cargos de maestro de coro en el convento de Jesús en Zaragoza, y preceptor en Calatayud. En 1770 llegó al Colegio de San Fernando en México. En 1781 fue destinado al Colegio de Santa Cruz de Querétaro, y de aquí pasó a las misiones de Sonora (a la de Dolores del Salario, y de ahí a la de Pitic), de donde fue trasladado a California debido a que le propinó un puñetazo a un oficial del ejército. Estuvo hasta 1803 en la misión de San Antonio de Padua, pasando después a la misión de Soledad, donde escribió la Pastorela aquí compilada, muriendo allí en 1818.
El padre Ibáñez refleja fielmente el espíritu enciclopédico de su época, abarcando un amplio campo del conocimiento: matemática, astronomía, y bellas artes. En esta última categoría se destaca como maestro de música y canto en California, formando un coro con que recibió al gobernador Arrillaga en 1804, con una composición titulada «Bien llegado sea». Se conserva de él una cuarteta contra el gobernador Pablo Vicente de Solá en 1815 (verde A. Arellano, Los pobladores nuevomexicanos y su poesía 1889-1950, entradas 64 y 69, de los Martínez Papers en Río Grande Historical Collection, en New Mexico State University Library), que puede considerarse el germen de la poesía de protesta social que tanto abundó durante el siglo XIX, sobre todo en Nuevo México. La cuarteta dice así:
De Solá el nuevo gobiernoechándola a la bigorniaconvertirá en un infiernoa toda la California.
La cuarteta constituye el germen de la versificación de su obra literaria más lograda: la Pastorela que aquí se presenta.
(Tomado de Armando Miguélez, Marco Jerez y María Sandoval: De Nueva España: La literatura chicana en sus textos pp. 286 - 318. Obra inédita). (N. del E.)