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41

M.: «assi». (N. del E.)

 

42

84-9. Así se llamaba a ciertos pajes de estudiantes acomodados, que llevaban el vademécum o cartapacio de sus amos. No hace muchos años, se denominaba aún vademécum a la cartera que llevaban los estudiantes de primeras letras en ciertos lugares de Castilla. (N. del E.)

 

43

[«niguna» corregido del apéndice «Enmiendas» de Don Qvixote [sic] de la Mancha. Segunda parte, edición de R. Schevill y A. Bonilla, 1935-1941, Gráficas Reunidas, Madrid, vol. 3 y 4., p. 459. (N. del E.)]

 

44

84-27. Eran famosos los membrillos de Toledo. Así decía Góngora, en uno de sus romances (escrito en 1591):


   «A vos digo, señor Tajo,
el de las nymphas i nimphos,
voquirubio toledano,
gran regador de membrillos.»



El mismo Cervantes dice: «espada, muger, membrillo, -a toda ley, de Toledo.» (Comedias y entremeses; III, pág. 15.) (N. del E.)

 

45

85-1. Del latín veneficium = muerte cometida por envenenamiento; brujería. (N. del E.)

 

46

M.: «esperiencia». (N. del E.)

 

47

M.: «a el le». (N. del E.)

 

48

87-8. El Sr. Alonso Cortés (obra citada; págs. 36 y 37) cita unos versos de la comedia El Licenciado Vidriera, de Agustín Moreto, de los cuales resulta que las tales «vaseras de orinal» solían ser canastillas de paja, donde se colocaba el utensilio. A ellas alude Góngora, en el romance que comienza:


   «A vn tiempo dejaua el sol
los colchones de las ondas,
i el orinal de mi alma
la vasera de su choza...»



(N. del E.)

 

49

87-29. El texto: eausando. (N. del E.)

 

50

88-17. El Padre Felini, en el Tratado que citamos antes, escribe acerca del monte Testaccio:

«Este monte está muy cerca de la puerta de San Pablo, y ha crescido assi en alto de la muchedumbre de los vasos rompidos de tierra, que todos los hechauan en este lugar, y no, como cree el vulgo, de los vasos rotos en los quales lleuauan a Roma los tributos; y no hay que marauillar en esto, porque en aquel lugar hauia grande abundancia de olleros sin número.» (Página 277.)



(N. del E.)