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1

M.: «ilustre». (N. del E.)

 

2

M.: «ilustre». (N. del E.)

 

3

267-7. Doña Blanca de los Ríos de Lampérez (Del siglo de oro; Madrid, 1910; pág. 167) halló en la Universidad de Salamanca las noticias de dos estudiantes de estos mismos nombres y apellidos: «Diego de Carriazo, jurista», matriculado el año 1581 en el Colegio del Obispo; y «Don Juan de Avendaño, natural de Bilbao, diócesis de Calahorra», matriculado en 1584.

De otro Diego de Carriazo, corregidor de Burgos en 1569-1570 y oidor de la Audiencia de Sevilla en 1589, dio noticia D. F. Rodríguez Marín (en su edición de La Ilustre fregona; Madrid, 1917; pág. XL). Y C. Pérez Pastor (Documentos cervantinos; I, 194) publicó una misteriosa carta de pago de doña Constanza de Ovando, la sobrina de Cervantes, dándose por pagada de mil reales que le fueron entregados «de orden de don Joan de Avendaño, vezino de la ciudad de Truxillo del Pirú». (N. del E.)3.1

 

3.1

[Mantenemos con una misma numeración los dos tipos de notas que aparecen en el original. Las referentes al aparato crítico se diferencian por presentar numeración de página y línea; las eruditas no presentan indicación alguna.

El aparato crítico del original aparece en Novelas exemplares, tomo II, edición de R. Schevill y A. Bonilla, Madrid, Gráficas Reunidas, 1923, páginas 387 a 403 (N. del E.)]

 

4

M. añade «y dar marauillosas liciones». (N. del E.)

 

5

M. omite «de». (N. del E.)

 

6

268-8. Alusión a la novela de Mateo Alemán: Primera parte de Gvzman de Alfarache (Madrid, 1599); Segvnda parte de la vida de Gvzman de Alfarache (Lisboa, 1604). Consúltese R. Foulché-Delbosc: Bibliographie de Mateo Aleman (1598-1615) (en la Revue Hispanique, tomo XLII). (N. del E.)

 

7

268-12. Acerca de los juegos a la taba y al rentoy, véase el Diccionario académico. En cuanto al de presa y pinta, sólo sabemos que era juego de naipes y que estuvo prohibido; pero no en qué consistía. Góngora alude a este juego en aquella letrilla donde dice:


   «Aunque no se muere
por aquestas niñas
que quieren con pressa
i piden con pinta.»

Respecto de las ventillas de Toledo, véanse las notas de Clemencín, al capítulo III de la primera parte del Quixote. Estaban situadas aquéllas en el camino de Toledo a Madrid, y eran frecuentadas por gente alegre y picaresca.

En cuanto a las barbacanas de Sevilla, véanse Comedias y entremeses, II, nota 8-10. (N. del E.)

 

8

M. añade «gran». (N. del E.)

 

9

268-17. Véase la nota 66-20 del Viage del Parnaso. (N. del E.)

 

10

M.: «o». (N. del E.)