31
Doña Emilia conoce bien la obra de Manzoni, cuya novela guardaba en su biblioteca de Meirás. En su correspondencia con Menéndez Pelayo (octubre 1883, E 6-197), a propósito de La cuestión palpitante, explica, de hecho, que podría haberse extendido en Manzoni, pero que ha preferido detenerse en Francia.