501
Véase Gérard Genette, Palimpsestes, París, Seuil, 1982, pp. 33 y ss.
502
Bernard Dupriez en su diccionario Gradus. Les procédés littéraires, París, U.G.E., col. 10/18, 1984, p. 63, dice del apólogo que es cercano al mito y que, cuando la moraleja es implícita, se relaciona con el símbolo; por otra parte, «l'interprétation de l'aplogue doit se faire globalement et non pas enétablissant une correspondance terme à terme»; en caso contrario, el apólogo será una alegoría. Sin embargo, como dice Umberto Eco, «quand on part d'une métaphore et que l'on commence le processus interprétatif, il n'est pas rare que les limites entre lecture métaphorique, lecture symbolique et lecture allégorique soient très floues»; cita de Sémiotique et philosophie du langage, Torino, Einaudi, 1984; París, PUF, 1988, p. 184.
503
El ejemplo de los cuentos de Charles Perrault presentan dos moralidades, una perfectamente abstracta y otra que conserva los motivos temáticos principales.
504
Cfr. Umberto Eco, Les Limites de l'interprétation, Bompiani, 1990: París, Grasset, 1992.
505
Benedetti, Mario, Letras de emergencia, Alfa Argentina, 1974; México, Nueva Imagen, 1979, p. 12.
506
Y el crítico, como lo explica muy bien Umberto Eco, es un lector cooperante quien, después de haber actualizado el texto, cuenta sus propios movimientos cooperativos y pone en evidencia la manera con que el autor, por su estrategia textual, lo ha llevado a cooperar. Véase Lector in fabula, op. cit., p. 243.
507
Benedetti, Mario, La muerte y otras sorpresas, México, Siglo XXI editores, 1968.
508
Ibidem, p. 105
509
Ibidem, p. 113.
510
Cox, Michael y R. A. Gilbert, eds., Historias de fantasmas de la literatura inglesa, Barcelona, Edhasa, 1989, cito prólogo.