Don Ramón Paz anota Doña Mencía. Del contexto deducimos que el lugar de emisión de esta carta es Madrid y el viaje al que se refiere en ella podría ser el anunciado a Sofía Valera (Madrid, 31 de diciembre de 1878): «Tal vez tenga yo que abandonar por unos días todos estos convites e ir a Cabra y a Doña Mencía, a poner en orden mis asuntos. El administrador me roba sin piedad» (Cartas íntimas, op. cit., p. 120) y a Menéndez Pelayo (Madrid, 30 de diciembre de 1878): «El estado deplorable de mis negocios en Villabermeja, donde mi Respetilla me roba de un modo inicuo, me obligará, sin duda, a ir por allí, a ver si pongo en aquello algún orden. Si voy, será para el 8 de este próximo enero; de suerte que podré ver a usted en Madrid antes de partir. Mi estancia en Villabermeja y en Cabra no pasará de 15 ó 20 días» (Epistolario de Valera y Menéndez Pelayo, Madrid, Cía. Ibero-Americana de Publicaciones, 1930, p. 48).
Apodo dado, en Doña Mencía, a Juan Cubero, con el que Valera bautizó a un personaje que aparece en diversas novelas, especialmente en El Doctor Faustino. Aunque algunos críticos atribuyen al personaje de la ficción rasgos del real y del propio Juan Valera, éste se refiere a los apodos utilizados en sus novelas y a don Juan Fresco en los siguientes términos: «Tomé varios apodos tomados en Doña Mencía, y se los apliqué a mis personajes por la muchísima gracia que me hacen los apodos; pero los personajes míos que los llevan, en nada, absolutamente en nada se parecen a los de Doña Mencía apodados. De la misma manera el Don Juan Fresco mío puede ser Vd., puede ser mi padre, puede ser cualquiera antes que el Don Juan Fresco de por ahí...» (Juan Valera, político, op. cit., p. 582).
Don Ramón Paz da como lugar de emisión de esta carta, al igual que para la anterior Doña Mencía. Nosotros la situamos en el contexto de las enviadas a Campillo en diciembre de 1882, cuando desde Lisboa anunciaba a su amigo el viaje que, en enero de 1883, realizó a Madrid. El 28 de enero de aquel año fue domingo.
Valera fue nombrado embajador de España en Viena el 16 de enero de 1893, cargo del que tomó posesión el 27 de febrero. El 4 de febrero de ese mismo año fue, justamente, sábado.
Requerido por el Gobierno para votar en el Senado, Valera llegó a Madrid el 28 de abril de 1894. De ello tenemos noticia a través de la carta que envió a don Francisco Moreno Ruiz el 29 de abril del mismo año desde Madrid (Juan Valera, político, op. cit., p. 675).
Tal vez se refiera a los Cuentos y chascarrillos andaluces, recopilados y publicados, en 1896, junto con Narciso Campillo, el doctor Thebussem y el conde de las Navas. Véase nota 35.
Seguramente se refiere a las Historias de la corte celestial, publicadas por Campillo, con el seudónimo de El Sacristán jubilado, en 1891.
Los Cuentos y chascarrillos andaluces, tomados de la boca del vulgo, coleccionados y precedidos de una introducción erudita y algo filosófica por Fulano, Zutano, Mengano y Perengano, a los que sin duda se refiere Valera en esta carta, fueron publicados en Madrid por Fernando Fe, en 1896. Véase nota 45.
Protegido del novelista, fue Catedrático de Literatura de la Universidad de Salamanca; dimitió de su cargo y se trasladó en 1867 a la ciudad natal de Valera, donde fue rector del Real Colegio de Cabra desde 1875 hasta su traslado a Sevilla en 1891. Obtuvo numerosos nombramientos académicos y su labor de modernización del instituto egabrense fue muy elogiada por don Juan, quien antepuso un prólogo a su traducción de la Eneida. Véase Matilde Galera de Reina, «El sepulcro de Pepita Jiménez», La Opinión, 7 de julio de 1974.
Nuevos cuentos de Campillo, publicados en 1881.