111
Ariel, Aguilar, Madrid, 1957, p. 213.
112
Ibid., p. 206.
113
Manuel Fernández del Riesgo. «La posmodernidad y la crisis de los valores religiosos». Del volumen colectivo En torno a la posmodernidad, de G. Vattimo y otros. Ed. Anthropos, Barcelona, 1990.
114
«Rumbos Nuevos. Con motivo de la publicación de Idola Fori, de Carlos Arturo Torres». El Mirador de Próspero. O. C., p. 502.
115
Ibid., p. 503
116
Manuel Claps. Enciclopedia Uruguaya, Tomo 4 N.° 39: Los pensadores, ARCA, 1969, p. 172.
117
La gesta de la forma. El Mirador de Próspero, O. C., p. 508.
118
Jean Lacroix. Marxismo, existencialismo, personalismo, pp. 108-109.
119
Arturo Ardao. La conciencia filosófica de Rodó, op. cit., p. 251. Y más aún, respecto a esa aprehensión de lo real en su máxima complejidad, que Rodó practicaba, y a su afinidad con Vaz Ferreira, conviene aquí remitir al lector al último libro del Prof. Arturo Ardao, de reciente aparición: Lógica de la razón y lógica de la inteligencia, Biblioteca de Marcha, Fac. de Humanidades y Ciencias de la Educación, junio de 2000. Allí inscribe Ardao a Vaz Ferreira en esa tendencia hacia lo concreto que distigue a la llamada filosofía de la vida, de la que Nietzsche, Bergson y Ortega son algunos de los representantes más destacados.
Y para ese espíritu hiperlógico de razonalismo, como lo designara el mismo Vaz Ferreira, a fin de distinguirlo del racionalismo a secas; para ese impulso de captación de lo viviente en su totalidad, acuña Ardao la denominación lógica de la inteligencia. «En cualquier caso, importa tener presente la fundamental distinción entre lógica abstracta, o de lo abstracto, y lógica concreta o de lo concreto. Es decir -atendiendo, antes que al objeto, al sujeto en su modo de razonar- entre lógica de la razón y lógica de la inteligencia», pp. 105 y 106. El concepto de razón identificada con la experiencia vital, sostenido por Rodó, en oposición al idealismo dogmático de su tiempo que da preeminencia absoluta a una razón abstracta, se incribiría en este concepto de lógica de la inteligencia acuñado por Ardao, aunque no se infiera de los desarrollos de Rodó, una formulación sistemática. Así por ejemplo, cuando se dice que Ariel es «la vivacidad y la gracia de la inteligencia», la doble calificación -vertida en forma sustantiva y como componente esencial del concepto inteligencia- refrenda este sentido hiperlógico, vitalista e intuicionista, que cobra dicha categoría para Rodó.
120
Jean Lacroix. Marxismo, existencialismo, personalismo. Op. cit., p. 112.