21
O. c. en nota anterior, § 58.
22
Así, p. ej., en C. E. Bazell, On the neutralisation of syntactic oppositions. «Tr. du C. ling. de Cop.», 5 (1949), pp. 77-86. Cf., en especial, p. 84: «The oppositions between pattern-relations could be regarded as neutralised whenever two morphemes can enter into only one of two given realtions with each other».
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Como es natural, esta diferencia entre rección y neutralización no se limita a sólo la rección y neutralización sintagmáticas, sino que puede aplicarse en general. Véase luego, en el ej. castellano que se analizará, cómo en macho el morfema -o es regido por el semantema, sin que quepa hablar de que la exclusión de -a en oposición a -o se deba a una neutralización. Y apenas hace falta advertir que la rección, en este caso, no es sintagmática.
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Trubetzkoy. Principes..., pp. 82-87; Sánchez Ruipérez, o. c., § 49.
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Es la llamada «sinonimia» por Sánchez Ruipérez, o. c. § 59: es sabido que la existencia de sinónimos da lugar casi indefectiblemente a efectos estilísticos. Así, p. ej., en la primera parte de este trabajo se ha visto cómo puede ser sintomática y aun actuante la pronunciación de una nasal u otra en posiciones poco diferenciadas: puede revelar poco cuidado, origen dialectal, inconciencia de compuesto, intención de deslumbrar al interlocutor («tono declamatorio» de Badía), etc.
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Lo contrario, como ya indiqué en Estructura..., pp. 483-484, en Sánchez Ruipérez, o. c., § 57, donde se señala, en el tipo 1.º, como causa de la neutralización, «una incompatibilidad (absoluta o relativa según los casos) entre el término que constituye la posición de neutralización... y los valores de la oposición neutralizada», incompatibilidad que, a lo sumo, podrá ser diacrónica en el ejemplo que se propone, neutralización presente/aoristo en el futuro (que, sincrónicamente, haya incompatibilidad entre dicha noción aspectual y el tiempo futuro tendría que demostrarse, pues no parecen inconcebibles en el futuro ni las acciones puntuales ni las continuas). Sobre el tipo 2.º, cf. Estructura, 1.c. En cuanto al tipo 3.º, la incompatibilidad entre la expresión de acciones puntuales y continuas en el tiempo presente requiere también demostración. El tipo 4.º queda discutido al tratar de los 2.º y 3.º, como mixto que es de ambos.
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En contra, Sánchez Ruipérez, o. c., § 53: «En ningún caso el archimorfema puede estar representado simultáneamente por los morfemas de dos o más términos de la oposición; ello implicaría la vigencia de la oposición, lo cual es contradictorio con la neutralización». Pero parece claro que la posibilidad de representación del archimorfema por los morfemas de dos o más términos no debe implicar necesariamente la vigencia de la oposición, sino sólo de una oposición (que puede ser, y de hecho parece que es, en la mayoría de los casos, sólo estilística); y que basta que ésta sea en torno a una noción básica distinta de la primera para que no sea contradictoria con la existencia de la neutralización. Cf., en este sentido, E. Alarcos Llorach, Sobre la neutralización en Morfología, en esta Revista, tomo VII, pp. 13-23, especialmente el primer caso de los previstos en el apart. c) del § 9.
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Naturalmente, en una frasa como «¡pantera muerta!», muerta no tendría -a regida, sino por neutralización, tal como se ha dicho, más arriba, a propósito de la.
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En efecto, tenaza ya no se emplea, en la lengua corriente, ni como «una de los brazos de las tenazas» ni como «tenazas», instrumento. Cf. en comprobación, el sentido de «cuatro tenazas»: si el contexto las refiere al instrumento, no se encenderá «dos instrumentos» (de dos tenazas -e. e., «brazos de tenaza»- cada uno), sino «cuatro instrumentos» (con ocho brazos de tenaza en total). La neutralización, pues, en este caso, ya no permite efectos meramente estilísticos. Véase, en comparación con otras neutralizaciones similares, pero que se hallan en grados diferentes:
En una situación bastante parecida se encuentran tijera y tijeras, si bien, probablemente, en un grado más atrasado; parece que, en algunos casos, la oposición entre una y otra formas es todavía estilística: en «sastre de buena tijera» no se puede descartar la referencia de tijera al instrumento, tal como se descarta automáticamente en «¡Vaya tijera tienen esas cotorras!», si bien, aun en aquel caso, la buena calidad de las tijeras apenas entra en cuenta; lo que se alude es la habilidad de quien las maneja, empleo, al fin y al cabo, figurado también.
A diferencia de las anteriores, la neutralización en pantalanes/pantalón, tan completa como la de tenazas, no parece haber cuajado en una diferencia, ni siquiera es estilística muy definida: tal vez el singular reviste carácter más técnico, más referente a la prenda como cosa que se confecciona que como cosa que se usa.
En cambio, una evidente diferenciación de sentido puede darse en vocablos cuya neutralización numérica está lejos de producirse en todos los casos, como ocurre en el últimamente citado. Así, almacenes puede ser, en muchos contextos, un auténtico plural de almacén: «los almacenes estaban llenos de aceite», se refiere normalmente a varios locales de varios almazareros o comerciantes mayoristas. Pero, en cuanto se neutraliza esta oposición, es decir, en cuanto almacenes puede decirse de un solo local, la oposición resultante no es meramente estilística como ocurría en bodas: almacén conserva el significado primario de «local donde se estacionan mercancías»; almacenes, en su uso por el singular, implica comúnmente el sentido de «... y donde se efectúan ventas de mercancías estacionadas»; y, en cuanto también almacén puede referirse a un local donde se efectúan ventas, una ulterior diferenciación los separa (no tan tajantemente como la anterior, es cierto): almacenes se prefiere para los locales de venta al por menor; almacén, para los de venta al por mayor.