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Oposiciones
válidas en general, en posición ante pausa, por lo
menos, para todo el cat. central. Solamente en hablantes muy
incultos oigo a veces totalmente desvirtuada la última
(llamando
al «tren»
-cf.,
incluso, un miminutivo «trenquet», por
«trenet»-); pero ello es de
poca importancia, dado el escaso uso de «trenc»
(«corte», casi totalmente especializado para
«herida con corte de la piel, producida por caída o
instrumento contundente» -distinta de «tall», «íd. íd. con un
íd.
cortante»), y el carácter de neologismo-cultismo que,
para dichos hablantes, tiene el término
«tren».
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Incluyendo también los casos de compuestos del tipo de «sangtraït», visto antes.
13
En efecto, por muy numerosas e importantes que sean las diferenciaciones en final de palabra, por el motivo apuntado arriba, nota 9, al comienzo, las en posición inicial de sílaba la son más. Cf. Alarcos Llorach, Sistema..., p. 145.
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Más exactamente, y por estar neutralizada en posición final la oposición sonora/sorda (en esto caso, g/c), la presencia del archifonema correspondiente, /C/.
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No se olvide que quedan el margen de esta consideración, referida únicamente al cat. central, las zonas dialectales donde en -nt y -mp finales suenen las oclusivas (cf., en general, Badia, Gramática..., pp. 231-232, con justificación de los casos esporádicos -frases hechas, voces compuestas no sentidas como tales, arcaísmos- en que aparece tal pronunciación en el central: tipos «vint homes», «on(t) aneu?», «Sant-Andreu», «portant-ho»).
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En consecuencia,
la interpretación hjelmsleviana de los sonidos
vocálicos nasales del francés como fonemas vocales
orales (o, mejor, como simples fonemas vocales, al suprimirse la
correlación nasa/oral) con latencia de uno
consonántico nasal, bő (e. e., «bon» = /bo(n)/, viene
condicionada necesariamente a la interpretación de que los
casos donde dicho nasal aparece efectivamente son distintos en
cuanto que su aparición supone la latencia de uno
vocálico
(e . e,
«bonne») =
. Su validez, pues,
depende, en el fondo, de que sea o no válida esta
admisión de
.
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Adviértase
que esta imposibilidad de diferenciación en nada invalida la
demostración de latencia de la velar en las posiciones
anteriormente enumeradas. Pues, en rigor, se trata de una
indiferenciación debida a la imposibilidad, general en
catalán, de geminadas después de consonante, y que,
como tal, se da en casos en que el fonema final
postconsonántico, cuya realización es impedida por
uno homorgánico inicial siguiente, no es latente, sino
efectivamente realizado en otros contextos. Así,
p. ej., la
distinción significativa
«mar»/«marc» se
pierde ante inicial homorgánica da la c: solo el
contexto, o la realización de una pausa artificial, permite
distinguir «mar
grisós» de «marc
grisós» (realizados már
).
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Tampoco esta indiferenciación afecta a lo anteriormente demostrado. Su explicación es análoga a la anterior, pero con una imposibilidad de geminadas viceversa de aquélla, a saber, no después, sino antes de consonante.
19
Emerita 25:2 (1957), pp. 449-486.
20
M. Sánchez Ruipérez, Estructura del sistema de tiempos y aspectos del verbo griego antiguo (Salamanca, 1954), § 53.