211
Quien con más detalle ha investigado la fecha de composición del Persiles es Donald Hovmand SQUIRE, en su tesis citada en la nota 36; concluye que a lo menos una buena parte es anterior a la primera parte de Don Quixote.
212
Andrés, residente de Madrid, fue «criado casi toda su vida en la Corte» («La gitanilla», I, 86, 16-17). «Su abuela putativa la bolvió a la Corte y a su antiguo rancho, que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, en los campos de santa Bárbara, pensando en la Corte vender su mercadería, donde todo se compra y todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en Madrid...» («La gitanilla», I, 32, 31-33, 5).
213
ASTRANA, VI, pág. 510. Sobre la edición de esta carta por Agustín G. de AMEZÚA, «Una carta desconocida e inédita de Cervantes», BRAE, 34 (1954), págs. 217-223; véase ASTRANA, VI, pág. 513, n. 2. SALVÁ afirmó poseer un autógrafo del soneto (en su manuscrito) «Vive Dios que me espanta esta grandeza» (Catálogo de la biblioteca de Salvá, Valencia, 1872, reimpr. Barcelona: Instituto Porter de Bibliografía Hispánica de Barcelona, 1963, I, pág. 138); no conocemos el paradero de este manuscrito. Sin embargo, otro texto a cuya letra la de nuestro manuscrito se parece mucho es el certificado de la buena conducta de Cervantes en Argel, firmado (de otra mano) por Fray Juan Gil; se reproduce en parte en ASTRANA, III, pág. 104, y, con mayor legibilidad, en Richard PREDMORE, Cervantes, Nueva York: Dodd, Mead, 1973, pág. 91. Los términos en que Gil habla de Cervantes son cervantinos. El caso es parecido al de la licencia de Márquez Torres para la publicación de la segunda parte de Don Quixote, que Mayáns y Siscar sugirió fue redactado por Cervantes y firmado por Márquez; véase A Study of «Don Quixote», capítulo I, n. 42.
214
Véase, por ejemplo, las palabras «secreto» (8:9) y «valor» (14:16).
215
Santiago MONTOTO, Ensayo de una bibliografía cervantino-sevillana, Sevilla, 1916, pág. 7.
216
Según SCHEVILL Y BONILLA, Poesías sueltas (Comedias y entremeses, VI), págs. 78-79. Se hallan en la Historia de la muy noble y más leal ciudad de Sevilla de Francisco Gerónimo COLLADO.
217
Editado por BONILLA (Madrid, 1911); de esta edición se derivan las posteriores, e incluso las láminas de ella se han reproducido sin indicación de fuente.
218
No se anotan las diferencias de puntuación y semejantes menudencias. Tampoco anotamos los reclamos de una, dos o tres palabras al final de hoja, que se repiten al principio de la siguiente.
219
Por ejemplo: «no basta nadie con ellos a persuadirles las verdades de mi [por «nuestra»] sacra religión» (Don Quixote, II, 99, 23-24, I, 33); «cavallero andante soy, y no de aquellos de cuyos nombres jamás la fama se acordó para eternizarlos en su memoria, sino de aquellos que [...] ha [sic] de poner su nombre en el templo de la inmortalidad» (Don Quixote, II, 337, 6-13, I, 47); «el tiempo, descubridor de todas las cosas, no se dexa ninguna que no la [«las» en el original] saque a la luz del sol, aunque esté escondida en los senos de la tierra» (Don Quixote, III, 325, 18-21; II, 25); «ésse [Belianís], con la segunda, tercera y quarta parte, tienen necessidad de un poco de ruibarbo» (Don Quixote, I, 100, 23-25, I, 6); «siempre ay algunos que saben leer, el qual coge uno destos libros en las manos» (Don Quixote, II, 81, 10-11, I, 32); «la sobrina del alma nos lo cuenta después, que no son de condición que dexarán de escucharlo» (Don Quixote, III, 54, 3-5, II, 2).
220
No se publicó en ninguna de las publicaciones siguientes en abril de 1874, mes en que se puso a la venta el libro: El Popular, El Imparcial, La Gaceta, El Tiempo, La Correspondencia, El Boletín Oficial, Iberia, El Orden, La Época, La Ilustración Española y Americana, Revista de España, Revista Europea, El Bazar, y algún otro de que ahora no nos acordamos. Posiblemente, aunque el reportaje alemán señala la de Madrid, habrá sido publicado en alguna otra ciudad, aunque difícilmente podría ser en Sevilla, pues no se halla en el Ensayo de una bibliografía cervantino-sevillana de Santiago MONTOTO, Sevilla, 1916. En vísperas de entregar este trabajo, hemos encontrado en el Epistolario de MENÉNDEZ PELAYO, ed. Manuel REVUELTA SAÑUDO, I, Madrid: Fundación Universitaria Española, 1982, pág. 95, una alusión a «un artículo literario», anterior a la reseña de Menéndez Pelayo (n.º 4, infra), en «el diario de Barcelona», en que se comentaron los «tan importantes descubrimientos» cervantinos de Adolfo de Castro. Sin embargo, Joana Escobedo, de la Biblioteca de Catalunya, consultada a nuestras instancias por Harvey Sharrer y cuya ayuda también tenemos que reconocer, no consiguió encontrar el artículo aludido. No sabemos si se trata del mismo texto.