181
«Tú, Fama, que al ligero tiempo sobras» (La Galatea, II, 215, 27).
182
«No es un hombre más que otro, si no haze más que otro» (Don Quixote, I, 244, 1-2, I, 18).
183
Eróstrato, que quemó el templo de Diana, y el anónimo asesino que pensaba suicidarse para matar a Carlos V (Don Quixote, III, 114, 28-116, 4, II, 8).
184
«Tengo de hazer obras que queden escritas en el libro de la fama por todos los venideros siglos» (Don Quixote, I, 234, 12-14, I, 18); «hazañas di a la fama que eternize» (Don Quixote, I, 42, 8, soneto preliminar); «un soldado español llamado tal de Saavedra, el qual, con aver hecho cosas que quedarán en la memoria de aquellas gentes por muchos años» (Don Quixote, II, 220, 17-20, I, 40). «Sobre todos estos [los caballeros cortesanos] parece mejor un cavallero andante, que por los desiertos, por las soledades, por las encrucijadas, por las selvas y por los montes anda buscando peligrosas aventuras, con intención de darles dichosa y bien afortunada cima, sólo por alcançar gloriosa fama y duradera» (Don Quixote, III, 222, 16-23, II, 17). «Cavallero andante soy, y no de aquellos de cuyos nombres jamás la fama se acordó para eternizarlos en su memoria, sino de aquellos que [...] ha de poner su nombre en el templo de la inmortalidad, para que sirva de exemplo y dechado en los venideros siglos, donde los cavalleros andantes vean los passos que han de seguir, si quisieren llegar a la cumbre y alteza honrosa de las armas» (Don Quixote, II, 337, 6-17, I, 47). «¿Es tiempo mal gastado el que se gasta en vagar por el mundo, no buscando los regalos del, sino las asperezas por donde los buenos suben al assiento de la inmortalidad?» (Don Quixote, III, 390, 10-14, II, 32).
185
Éste es el caso de Grisóstomo: «procurava eternizar [a Marcela] para que viviera en la memoria de las gentes» (Don Quixote, I, 177, 21-23, I, 13), aunque después de ser rechazado quería que se quemaran sus papeles, condenándole al olvido (I, 177, 2-3, I, 13), deseo no aprobado por Vivaldo: «Ya que deis el cuerpo de vuestro amigo a la tierra, no queráis dar sus escritos al olvido. [...] Antes hazed, dando la vida a estos papeles, que la tenga siempre la crueldad de Marcela, para que sirva de exemplo en los tiempos que están por venir, a los vivientes» (I, 178, 3-10, I, 13).
186
«Su historia [la de Don Quixote] devía de ser moderna, y que, ya que no estuviesse escrita, estaría en la memoria de la gente de su aldea» (Don Quixote, I, 128, 23-26, I, 9). «Las apariencias de mis buenas obras presentes, van borrando en la memoria de los que me conocen las malas obras passadas» («Coloquio de los perros, III, 216, 2-5); «con el tiempo y con los regalos, fue olvidando los que sus padres verdaderos le avían hecho» («La española inglesa», II, 6, 16-18). «Todas las cosas presentes que los ojos están mirando se presentan, están y assisten en nuestra memoria mucho mejor y con más vehemencia que las cosas passadas. [...] Puesto que en la memoria en aquel instante nos represente alguna baxeza en que vimos a la tal persona, [...] como ya passó, no es, y sólo es lo que vemos presente. Y si este a quien la fortuna sacó del borrador de su baxeza [...] fuere bien criado, liberal y cortés con todos, y no se pusiere en cuentos con aquellos que por antigüedad son nobles, ten por cierto, Teresa, que no avra quien se acuerde de lo que fue, sino que reverencien lo que es» (Don Quixote, III, 87, 12-88, 5, II, 5).
187
Frecuentemente se mencionan estos materiales para sugerir dureza. Marcela para Grisóstomo fue «un mármol» (Don Quixote, I, 177, 17, I, 13); «más blando fui que no la blanda cera, / cuando imprimí en mi alma la figura / de la bella Amarili, esquiva y dura / qual duro mármol» (La Galatea, I, 111, 15-79). Se repita el verso de Garcilaso «¡O más dura que mármol a mis quexas!» al final de cada una de las cuatro estrofas de una canción de Lenio (La Galatea, II, 268, 19-269, 20), y se lo cita en Don Quixote (IV, 364, 30, II, 70; también III, 268, 21-22, II, 21). «Los juezes y governadores deven de ser, o han de ser, de bronze» (Don Quixote, IV, 123, 13-15, II, 49); «mi alma era de piedra y mi pecho de bronce de duro» («Las dos donzellas», III, 12, 21-22). «¡Qué coraçón de mármol, qué entrañas de bronce...!» (Don Quixote, IV, 231, 17-18, II, 58).
188
Los mármoles y bronces serán más resistentes al tiempo que los edificios y las pinturas: «los edificios reales, los alcáçares sobervios, los templos magníficos y las pinturas valientes, son propias y verdaderas señales de la magnanimidad y riqueza de los príncipes, prendas, en efeto, contra quien el tiempo apresura sus alas y apresta su carrera, como a émulas suyas, que, a su despecho, están mostrando la magnificencia de los passados siglos» (Persiles, 77, 249, 1 -9, IV, 7). «Las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria en lo futuro» (Don Quixote, I, 59, 4-7, I, 2); «éste es, señor, el Cavallero de la Triste Figura, cuyas valerosas hazañas y grandes hechos serán escritas en bronzes duros y en eternos mármoles, por más que se canse la embidia en escurecerlos y la malicia en ocultarlos» (II, 337, 23-28, I, 47); «la parsimonia y limpieza con que Sancho come se puede escrivir y gravar en láminas de bronce, para que quede en memoria eterna en los siglos venideros» (IV, 280, 22-26, II, 62); «en este libro de oro está esculpido, / como en mármol o en bronze, en esta parte / tu nombre» (La casa de los zelos, I, 198, 18-21); «la honra que se alcança por la guerra, como se grava en láminas de bronze y con puntas de azero, es más firme que las demás honras» (Persiles, II, 207, 21-24, IV, 1); «tan grandes y tan no vistas cosas, no eran para andar en lienços déviles, sino en láminas de bronce escritas, y en las memorias de las gentes gravadas» (Persiles, II, 98, 30-99, 1, III, 9); «le suceden cosas dignas de estar escritas, no en pergaminos, sino en bronces» (Don Quixote, III, 46, 5-7, II, 1).
189
«En los venideros tiempos, quando salga a luz la verdadera historia de mis famosos hechos. [...] Dichosa edad y siglo dichoso aquel adonde saldrán a luz las famosas hazañas mías» (Don Quixote, I, 58, 15-59, 4, I, 2). «Estas aventuras que vuestra merced busca por estos desiertos y encruzijadas de caminos [...] no ay quien las vea ni sepa, y assí, se han de quedar en perpetuo silencio y en perjuizio de la intención de vuestra merced y de lo que ellas merecen. [...] Allí [en la corte de algún emperador] no faltará quien ponga en escrito las hazañas de vuestra merced, para perpetua memoria» (Don Quixote, I, 289, 10-27, I, 21).
190
«Éstas se han de imprimir, para que quede / memoria de nosotros en los siglos / de los siglos» (La elección de los alcaldes de Daganço, IV, 53, 28-31). El manuscrito requiere protección especial: «las [comedias suyas] arrinconé en un cofre, y las consagré y condené al perpetuo silencio» (Ocho comedias, I, 9, 4-6, prólogo).