Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


 

151

«No se puede acabar en mí lo que fuere cumplimiento, en cuanto mis flacas fuerzas alcanzaren, de vuestro servicio y gusto» (4:15-16).

 

152

También: «Se enamoró de una donzella principal, a quien él escogiera de boníssima gana para su esposa, si no tuviera la voluntad sujeta como buen hijo a la de sus padres. [...] Pero con todo esso la servía a hurto de todos los ojos que pudieran con las lenguas sacar a la plaça sus desseos; solos los míos eran testigos de sus intentos» («La gitanilla», I, 98, 23-31).

 

153

Ya hemos citado algunos ejemplos de la «inclinación» que los hombres reciben de las estrellas (nota 78, supra).

 

154

«Sin otro designio alguno» (Don Quixote, I, 288, 26, I, 21); «sabed que todo lo que aquí passare es fingido, y que tira a cierto designio y efeto» («El casamiento engañoso», III, 139, 32-140, 2).

 

155

También Don Quixote, I, 304, 20, I, 22; III, 195, 26-28, II, 16; III, 271, 11-13, II, 21; III, 313, 32, II, 25; III, 314, 18, II, 25; «El zeloso estremeño», II, 206, 17, «La señora Cornelia», III, 88, 1-4; «Las dos donzellas», III, 9, 22-23; «Las dos donzellas», III, 34, 4-6.

 

156

Sobre «el inquieto trato de las mercancías» y la preocupación de Carrizales con «sus barras [...] en lo que avía de hazer dellas, a causa que tenerlas en ser, era cosa infrutuosa, y tenerlas en casa, cebo para los codiciosos y despertador para los ladrones» («El zeloso estremeño», II, 154, 1-6), compare el estado del hombre feliz en nuestro texto. A éste «no [...] le da pena [...] si se anegó y dio al través el navío que viene de las Indias con su hacienda, ni si se alza y quiebra el mercader que se la tiene, ni que han de topar ladrones domésticos o extraños con su enterrado tesoro» (12:16-21). Según Cipión, «no ay mayor, ni más sotil ladrón, que el doméstico» («Coloquio de los perros», III, 169, 21-23).

 

157

«Aún no tengo el espíritu tan sossegado, que me conceda dormir quando fuera razón» (Don Quixote, II, 88, 31-32, I, 32). En el ya citado discurso de Don Quixote sobre el durmiente Sancho Panza, durante las bodas de Camacho (III, 250, 12-15, II, 20): «¡O tú, bienaventurado sobre quantos viven sobre la haz de la tierra, pues [...] duermes con sossegado espíritu...!»

 

158

Véase nota 102, supra, para el elogio e interpretación por Sancho del sueño. «El amor junta los cetros con los cayados, la grandeza con la baxeza, [...] iguala diferentes estados» (Persiles, 1, 152, 20-23, 1, 23); «de la cavallería andante se puede dezir lo mesmo que del amor se dize: que todas las cosas iguala» (Don Quixote, 1, 146, 4-6, 1, 11).

 

159

También Don Quixote, pensando que había matado al gigante enemigo de Micomicona, durmió «a sueño suelto» (II, 179, 10-11, I, 37).

 

160

«El cavallero andante sin dama es como el árbol sin hojas, el edificio sin cimiento» (Don Quixote, III, 400, 12-13, II, 32); «sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y çanja del mundo es el dinero» (Don Quixote, III, 252, 8-10, II, 20); «tal vez sobre descuidados cimientos suele levantar amor sus máquinas» (Persiles, II, 246, 3-4, IV, 7); «fue sobre burlerías / levantado su cimiento» (La Galatea, 11, 179, 24-25).

Indice